sábado, 30 de mayo de 2009

A propósito de los nuevos créditos hipotecarios



Este blog es, podemos decirlo, oficialista. Obviamente, por culpa de Andrés y Contradicto. Yo soy más moderado. No tanto como para que las testimoniales me parezcan un engaño a “la gente”. No tanto como Ibarra, digamos. Pero soy evidentemente más centrado (y aprovecho para desmentir que sea porque la chequera K me paga menos que a ellos).
Paso a hacer gala de mi moderación (y en plena campaña electoral)

Sin abundar en detalles, planteamos de entrada algún punto en el que podemos coincidir todos. El acceso a la vivienda está complicado para vastos sectores de la población en Argentina (aunque sospechamos que no en una forma demasiado más pronunciada que en el resto del mundo).

Las mayores dificultades se les presentan evidentemente a las familias que quieren acceder a su primera vivienda. La primera limitación son los precios. Que están directamente vinculados con las características de un mercado, el inmobiliario, que se convirtió en generador de atractivos productos para el ahorrista.

El lanzamiento de las nuevas líneas de crédito impulsadas por el estado a través del Banco Hipotecario y con financiación de la ANSeS no resuelve el problema. Ya sé, no descubro nada nuevo.
No vamos a abundar en detalles porque la información está ampliamente disponible. Sí repetiremos una sentencia ampliamente divulgada. Los sujetos de crédito preferentes de esta línea subsidiada son las familias con ingreso que rondan los entre 5.000 y 8.000 pesos mensuales, con capacidad de ahorro previa, o incluso alguna propiedad a vender, que les permita afrontar la diferencia entre el crédito que están en condiciones de recibir (150.000 a 200.000 pesos, más o menos) y el valor de la propiedad a comprar. En algunos lugares del país, el piso de ingresos de beneficiarios podría ser más bajo, debido a que las propiedades tienen valores más bajos, pero sigue en pie el límite más difícilmente franqueable para el potencial comprador de vivienda: la reserva de valor que le permita afrontar el treinta por ciento del valor total de la propiedad.

Un problema adicional (y este ya de carácter más estrictamente económico) es la viabilidad de los créditos. Es decir, la ecuación que vincula la cuota a pagar, el monto a recibir en crédito y el valor de la propiedad a comprar, con el ingreso familiar ¿se ajusta a las necesidades o a la utilidad del consumo de aquellos sujetos que califican para el crédito por nivel de ingreso? Es decir, ¿aprovecharán los créditos disponibles aquellos para los que fueron diseñados o se sentirán disconformes porque no les alcanza para su casita de 120 lucas verdes?
Creemos que no el universo de potenciales sujetos de estos créditos cumplirá con este “requisito”, pero habrá un número que sí. La demanda de crédito hipotecario es muy grande en una plaza que hace mucho tiempo que prácticamente carece de tal producto.

Pero aún previendo el relativo éxito del plan, nos quedamos con las ganas de hacer una crítica tibia (porque estamos en plena campaña electoral).

El plan es un esfuerzo encomiable para la reactivación de un mercado cuya actividad se encuentra en franco deterioro (el inmobiliario), a través de la regeneración de un producto ausente en estos últimos años (el crédito hipotecario), mediante la utilización del ahorro interno para proveer de recursos a la actividad interna (una medida mercadointernista, podríamos decir). No es el mal de todos los males, pero le encontramos lo que ya venimos sosteniendo desde hace bastante tiempo (ni pienso buscar los links) acerca de algunas cuantas medidas de éste y el anterior gobierno: un sesgo distributivo a favor de los sectores medios. O al menos, para decirlo con más rigor, cierta tendencia conservadora a colocar recursos en manos de sectores con mayor capacidad de ahorro (con lo cual la inversión es más segura) que otros sectores con consumo más atrasado.

Por esto (no podíamos dejar pasar la oportunidad, en plena campaña electoral) nos resulta insólito
lo que dice esta señora.
No puede quejarse, verdaderamente, de que se sospeche de su insanía.

PD: Atkinson, Ana C., no me exageren, complementen el análisis con el de la construcción de viviendas sociales a través de cooperativas (los beneficiarios pagan $150 por mes y acceden a vivienda propia). Se han construido más de estas viviendas que nunca en la historia argentina.
Igualmente, queda excluido de cualquier plan un porcentaje alto de familias de ingresos que las ubican entre el 2º y el 4º decil.
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viernes, 29 de mayo de 2009

Ahora entendí...


La vieja me pasó los diarios viejos en una bolsa. Compra La Nación. -No junto los mismos kilos que con Clarín, pero todo suma- pensé. Ahí arriba de la pila estaba el del martes. Casi sin tocar, armadito, compacto... lo empecé a recorrer, tenía un rato hasta que llegara Mariano.


Me gusta contar. Ventanas. Baldosas. Palabras. Contar, contar, contar. Escribe Eduardo Amadeo. Amadeo... me suena... lo conozco. Uy, parece que va a hablar de nosotros: "Pobreza y Desarrollo Cerebral" tituló. Y, del título para abajo, como si fuera joda, como si no tuviéramos unos índices de pobreza e indigencia lo suficientemente graves, Eduardito nos ilumina sobre lo que parecerían ser trágicos efectos del estrés en el desarrollo cerebral de nuestros pibes. Se ampara en el laburo de dos universidades norteamericanas (Pennsylvania y Cornell), país en el que fue embajador durante la presidencia interina de su tocayo Tachuela (antes había sido Secretario de Desarrollo Social de La Rata, el mismo que hablaba de la "tristeza de los niños ricos", imaginate). Pero venir a hablar acá de estrés como problemática del desarrollo y maduración infantil, en nuestro país, parece joda.

Contar, contar, contar. 9 párrafos, 774 palabras y nada. Nada de nada, nada que sirva para nada. Una columna escrita en el Club House del Country... 

Eso sí, cuando estoy por terminar de leer, allá por el octavo párrafo, el fondo se vuelve forma y aparece un 

"Desde asegurar un ingreso básico a las familias pobres con hijos, de modo que la madre se vea menos compelida a estar fuera del hogar; hasta la oferta de guarderías en la más temprana edad y asegurar que las escuelas discriminen a los chicos con problemas (sic), la política social pública deberá ser un sistema que cubra todo el trayecto de vida."  

Sí, leyó bien. Ni los correctores de la Tribuna de Doctrina le fueron a preguntar.

Mejor contar baldosas, me digo. Y justo llega Mariano.



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Cartón for espor I: MOI

Si venís con muchas ganas por Perú y llegás hasta Diagonal Sur, te das con el monumento a Roca. Tomada en velocidad, la rotonda que contiene ese monumento infame pone al carro del cartonero en la máxima de las exigencias: chirrían las ruedas, se retuerce todo el fierrerío (a los cartoneros con oficio les gusta decir "el chasis"), las propias alpargatas intentan salir despedidas hacia el mismísimo Cabildo. Pero si podés controlar la situación y atravesar esa encrucijada en esta época del año, enfrente tenés una de las fiestas más importantes del cartoneo: el rezago anual del Indec. Papel y cartón para hacer dulce, sin que se arme ninguna trifulca con los colegas, que hay celulósica para todos.


Ayer fue el día. Metimos mano y revolvimos hasta cansarnos. Las bolsas que en suerte nos tocaron tenían datos de exportaciones y no pudimos resistir la tentación de abrir y quedarnos mirando un rato. Había cosas interesantes. Mirá esto...

Argentina exportó en 2008 por 70.588 palos verdes, de los cuales el 31.5% se clasifican dentro del rubro Manufacturas de Origen Industrial, la célebre MOI. Está en la cota superior de los últimos años, un número bastante bueno. Sí, ya sé, alguno puede revisar y venirme con que en el año 98 ese porcentaje fue del 32.6%, está bien. Pero se debe aclarar que, en términos de monto, ese año bastante representativo del modelo convertible las exportaciones MOI sumaron 8.624 millones de dólares. Y que el año pasado sumaron 20.209, o sea un 134% de crecimiento.

Existe además otra diferencia crucial. Durante 2008 los precios de los agro-commodities vivieron picos históricos. Eso causó un seguro efecto precio sobre dos de los otros tres grandes rubros, me refiero a los productos primarios PP (por donde se exportan granos a granel) y a las manufacturas de origen agropecuario MOA (por donde se exportan aceites y “residuos y desperdicios de la industria alimenticia” que no son otra cosa que el gran orgullo campero: los pellets de soja que alimentan los gripógenos pero felices y rozagantes cerditos pandémicos chinos).

Revolviendo en la misma bolsa, sin hacer mucho esfuerzo, aparecen las series de exportaciones discriminadas en quantum y precio. La discriminación en quantum no deja lugar a dudas: las MOI pasan a representar el 40.5% de las exportaciones argentinas del último año. Lo que equivale a decir que ese sostenimiento en el 31% por ciento indicado arriba es, en realidad, crecimiento cuantitativo.



Acá podríamos mandarnos un largo speech sobre baja en la desocupación, sobre vitalización del entramado productivo, sobre verdadero efecto redistributivo, sobre tipo de cambio y mucha otra conclusión sobre la que este joven blog ya ha empezado a aburrir. Pero sabemos que los sagaces cartoneros que nos leen pueden sacar las propias.

Para nosotros, hasta acá, sirvió para un post. Pero había tanto papel que seguro que vamos a seguir encontrando cosas interesantes.

Fuente: INDEC


jueves, 28 de mayo de 2009

Desventuras de Don Alvaro Vargas de Llosa

Alvarito en la presentación de su último libro


No podemos decir cómo llegó esta información a nuestras manos, pero podemos asegurar que la fuente que nos las envió es absolutamente confiable. Palabra de cartonero.

Se trata de las verdaderas declaraciones que Álvaro Vargas Llosa dio a la prensa este último martes cuando fue finalmente liberado por las autoridades migratorias venezolanas. Todo bien dentro de contexto.

Transcribimos sus palabras, vertidas en un clima enrarecido, populista y tiránico:



“Estoy absolutamente indignado. Esto es un verdadero atropello. Nunca en mi vida había sido víctima de semejante atropello. Nunca. Si bien es cierto que en mi calidad de portador de un pasaporte peruano, cada vez que vuelvo a mi casa de Miami, en el Aeropuerto soy sometido a una revisión que incluye un exhaustivo visado físico y el chequeo antidroga, estoy seguro de que las autoridades norteamericanas lo hacen para proteger al pueblo norteamericano y a los inmigrantes que tan amablemente somos allí recibidos, de flagelos tales como la droga y el terrorismo. Después de la caída de las torres y del vertiginoso aumento de cantidades secuestradas de narcóticos colombianos y bolivianos, es lógico que las autoridades migratorias norteamericanas se tomen las cosas con el mayor de los cuidados. Pero siempre me sentí tratado humanamente. Hasta se toman el trabajo de entibiar el espéculo endoscópico antes de introducirlo para detectar a los “mulas”.

Pero esto de Venezuela es bien otra cosa. Una absoluta falta de respeto a la dignidad y la humanidad de las personas y a las libertades democráticas de los visitantes. Me retuvieron dos horas, DOS HORAS!!, me confiscaron el pasaporte y me dijeron que no tengo derecho a hacer declaraciones políticas, que soy aquí un visitante extranjero y que, por lo tanto, no tengo derecho a opinar. Como ciudadano de un país que como Perú fue liberado por Bolívar no creo tener menos derechos que otros bolivarianos para defender mis ideas. Pero les aseguro que lo peor fue que la funcionaria que me devolvió el pasaporte tenía las manos frías... heladas...”

Tre-men-do, nos quedamos pensando, mientras nos acordábamos de nuestra Señorita de segundo grado, Amalia, que si hubiera escuchado a cualquiera de sus alumnos decir que el libertador de Perú era Bolívar y no San Martín, le ponía un cero grande como una casa.





Cumplemes


Hace exactamente un mes, estos tres cartoneros daban un click de máus sobre el botón “Publicar” y así arrancaba este proyecto pensado para esos momentos en los que no estamos seleccionando cartones de las bolsas que nos reservan los vecinos del rioba.

En este corto tiempo hemos recibido casi 3000 visitas, nos han convocado para comentar en el programa de radio que sentimos más nuestro, han respondido paciente y dedicadamente nuestras preguntas, nos han felicitado y, muchas veces con razón, nos han criticado.

Por todo lo que pasó, pero especialmente por lo que viene, queremos decirles que estamos felices y siempre dispuestos a seguir empujando el carro.

Eso sí, frente a semejante despliegue, nos duelen un poco las patas.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La otra campana



Hector Mendez (UIA) y Paolo Rocca (Techint) se preparan para el desfile de la Argentinidad


Todos conocemos las ultramontanas posiciones que suele adoptar nuestro cartonero estrella, Andrés el Viejo, cuando se trata de defender gobiernos populistas y crispógenos como los que defiende en el post anterior.

Nosotros, mucho más republicanos y dialoguistas, creemos justo que se escuche la otra campana. En el día de ayer, en una nueva versión de la "Cadena Nacional de Estas Empresas a las que les Interesa el Pais", hasta los noticieros más ignotos (alguien mira el noticiero de canal Metro?) hacían escuchar su voz frente a la desequilibrada e injusta decisión bolivariana. Pero, por supuesto, la voz protagónica de los intereses argentinos corrió por manos de instituciones y organizaciones locales, que no dudaron en emitir concienzudos y dialoguistas comunicados de prensa, como los que se enumeran a continuación.


Dijo la UIA:


"Davanti alle dichiarazzioni del presidente Hugo Chavez di nazionalizzare le aziende Tavsa, Matesi e Comsigua, che appartengono al Gruppo Techint, laUnione Industriale Argentina esprime la sua profonda preoccuppazione per le consequenze
negative di questa iniziativa che afetta a una azienda ARGENTINA radichiata in Venezuela.E difficile capire come il governo d’un paese che dicchiara publicamente il carattere strategico del collegamento con l’Argentina e cerca di approsimare i lacci produttivi tra le due nazione, promuovendo l’investimento e lo scambio commerziale, porta avanti azioni che chiaramente mettono a rischio le attivitá di una azienda argentina.Dello stesso modo, la Unione Industriale Italo-Argentina chiede al Governo Argentino di sistemare sforzi per replicare questa situazione e diffendere i legitimi interessi del nostro paese all’estero.

UNIONE INDUSTRIALE ITALIANA"


Dijo la Cámara Argentina de Sociedades Anónimas (???):


"Les mesures disposées par le gouvernement du Vénézuéla requièrent du gouvernement une action ferme en défense de leurs intérêts que permet de réviser la mesure adoptée ou, au moins, elle leur garantit un traitement juste et conformément à droit"

Dijo el IAE Business School ubicado en Pilar:


"It must be prioritary the respect and the defense of the legal security as well as the protection of the entrepreneur risk and the Argentine investments to be located abroad"


Después de semejante defensa de los intereses nacionales, huelgan las palabras.



La foto es del Día de la Tradición que se festeja en Cortina D'Ampezzo

Acquaforte






El gobierno venezolano, en uso de sus facultades soberanas, decidió la expropiación de tres empresas propiedad de la multinacional Techint.



¡La que se armó! Las entidades empresarias argentinas pusieron el grito en el cielo, la UIA reclamó al gobierno argentino que se cancele el ingreso de Venezuela al Mercosur, la oposición enloqueció y la gran prensa derramó océanos de tinta para denunciar los planes estatizantes de Chávez y de Cristina.

¿Por qué Chávez estatizó esas tres empresas? Como ya había ocurrido con la gran siderúrgica Sidor (también de Techint y estatizada hace varios meses), las compañías atravesaban conflictos laborales agravados por la intransigencia patronal. El gobierno venezolano decidió, en uno y en otro caso, poner fin al estado de conflicto haciéndose cargo de la conducción de las empresas con participación de los trabajadores. Esto solo ya constituye un motivo valedero para la estatización. Pero hay otras razones: Sidor es la siderurgia de base, pero las tres empresas nacionalizadas ahora son las que transforman el acero en productos elaborados, fundamentalmente para la industria petrolera. Estas nuevas nacionalizaciones permiten ahora al Estado venezolano controlar verticalmente todo el proceso que conduce desde la transformación del mineral de hierro hasta el uso de los productos en la petrolera estatal PDVSA. Un caso de integración vertical de la industria que también justifica la nacionalización.


¿Por qué Techint se queja? Tengamos en cuenta que el grupo transnacional ya llegó a un acuerdo con Venezuela sobre la indemnización por la estatización de Sidor, por una suma por demás jugosa: 1.970 millones de dólares. Y el gobierno venezolando ha declarado su disposición a llegar a un arreglo también en el caso de estas tres empresas. No hay perjuicio económico para Techint. Pero no es eso lo que preocupa al holding de la familia Rocca. La pérdida de su control sobre la industria siderúrgica venezolana debilita su posición como uno de los gigantes mundiales del ramo y primer productor de tubos de acero sin costura. El daño económico no radica en que pierdan dinero, sino en que se reduce su posición dominante. Y, por eso mismo, hay un problema que no se puede medir sólo en cantidades de dólares: el poder.


¿Y por qué se quejan tanto los industriales y otros empresarios argentinos? Hay otras empresas argentinas con inversiones en Venezuela que pueden temer que, si Chávez se metió con el gigante, mañana pueda meterse con los enanos. Pero eso no explica todo, porque no son tantas esas empresas ni tienen tanta importancia económica. Lo que realmente les quita el sueño es que la crisis mundial ha puesto las estatizaciones en el orden del día, incluso en los países ricos y más comprometidos con el liberalismo económico. Aspiran a que el Estado les brinde subsidios, tasas de interés bajas, apoyo de toda clase, pero odian la perspectiva de que el Estado se meta en el manejo de sus empresas y, horror de horrores, que se apropie de éstas. No les gusta que Papelera Massuh se haya convertido en Papelera Quilmes, con Polémico Moreno a la cabeza y los trabajadores en un rol activo. No les gusta que el Estado haga valer las acciones que posee en grandes empresas para exigir puestos en los directorios y facultades para controlar el manejo empresario. Atacando a Chávez, se curan en salud por eventuales y temidas intervenciones estatales en la Argentina.


¿Y qué le pasa a la oposición? Podríamos decir, y sería cierto, que cualquier bondi los deja bien si permite atacar al Gobierno por lo que sea. Sería cierto, pero superficial. La oposición, en sus diversas variantes, adhiere firmemente a los intereses y deseos de los dueños del país, llámense empresarios rurales, industriales, comerciales o financieros. Por eso, ahora se les despierta el nacionalismo a los mismos que han clamado en defensa de los capitalistas extranjeros en los casos de Aerolíneas, de la jubilación privada y tantos otros casos. Han clamado que el Gobierno no seduce a la "inversión extranjera", han exigido "seguridad jurídica" para las transnacionales y postulan volver a pedir prestado al FMI. Vendepatrias arrastrados, se les despierta ahora un curioso ímpetu "nacionalista" que confunde los intereses de la familia Rocca con los intereses del pueblo argentino.

No se puede ocultar que tanto Hugo Moyano como la Unión Obrera Metalúrgica se pronunciaron en contra de las nacionalizaciones en Venezuela. Es una muestra más del doble carácter que tienen los aparatos sindicales, por una parte instrumentos de defensa de los intereses de los trabajadores y por otro inclinados a la colaboración con las patronales.

Ante las nuevas estatizaciones en Venezuela, el gobierno argentino declaró su respeto a la decisión soberana del país hermano y prometió interceder para que se llegue a un acuerdo razonable con el Grupo Techint. Más aún, ante la ola de quejas y lloriqueos, el martes 26 la Presidenta recordó: "Esta presidenta defendió a la fábrica Sidor cuando se expropió en Venezuela, por supuesto respetando las decisiones soberanas de ese país. Hemos defendido los intereses argentinos. Mi intervención en ese caso permitió a los empresarios de esa empresa obtener 1970 millones de dólares. Estamos muy contentos de haber intervenido porque es un muy buen precio. Nos hubiera gustado, eso sí, que los primeros 400 millones que ya cobraron los hubieran depositado en la Argentina". Lo que equivale a advertir a la transnacional que, si puede contar con el respaldo del gobierno nacional para ser indemnizada, también tiene obligaciones que cumplir hacia la Argentina. La buena voluntad no es infinita, Paolo...

Los humildes cartoneros que hacemos este blog nos solidarizamos con el gobierno bolivariano en su búsqueda de recuperar espacios cada vez más amplios de decisión soberana. Y compartimos la advertencia de Cristina Fernández ante el prepotente clamor de empresarios y políticos opositores.

Porque no olvidamos que los 400 millones de dólares que Techint depositó en el Dresdner Bank de Frankfurt son como aquella escena del tango de Marambio Catán: "un viejo verde que gasta su dinero/ emborrachando a Lulú con su champán/ hoy le negó un aumento a un pobre obrero/ que le pidió un pedazo más de pan".

Foto: Télam




martes, 26 de mayo de 2009

Falsas expectativas



Un productor, con cien hectáreas en la localidad de
Pila, se encontraba desesperado, porque la falta de pasturas lo obligaba a
llevar a sus vacas al borde de las rutas para pastorear.


El proceso globalizador permitió
que la actividad agropecuaria en Argentina diera un salto tecnológico que le
permite estar a la vanguardia en productividad en todo el mundo. Si se
reestablecieran los incentivos económicos
, las señales de precios,
destruidos por la actual política, la actividad volvería a desarrollarse
fuertemente
.


Los dos discursos (la cita no es textual) fueron enunciados en un mismo contexto. El programa televisivo Hombres de campo, que se emite por el canal de De Narváez. El primero fue pronunciado por Eduardo Amadeo, candidato a diputado en la Provincia de Buenos Aires por Unión PRO. El segundo, por el economista Enrique Szewach. Ambos avalados por la línea editorial del programa, representada en el asentimiento del conductor, Cholo Gómez Castañón, ante cada una de las intervenciones (la primera en el piso, la segunda grabada).
Sin embargo, del análisis más profundo de ambas sentencias resulta que no sería tan fácil vincular una y otra, y colocarlas incluso en un mismo campo discursivo, sin cierto ejercicio de la violencia argumental.
Enrique Szewach plantea las cuestiones, creo, en términos más sinceros. El proceso de globalización, y el acceso fácil a la tecnología importada en los noventa, fueron la condición inicial necesaria para que en la zona núcleo rural se experimentara una “revolución” productiva. El tipo de cambio alto, post-convertibilidad, y los altos precios internacionales, abonaron este desarrollo, que resultó en cosechas récord año tras año, entre 2003 y 2008. En este contexto, este período récord se complementó con decisiones de intervención en los mercados por parte del Estado, a través del cobro de retenciones, o con regulaciones de la ONCCA, o con subsidios cruzados con el fin de “distorsionar” precios. Pero, (en las argumentaciones mencionadas se oculta esta verdad innegable) sólo al amparo de las distorsiones, al amparo de las intervenciones estatales distorsivas de los incentivos económicos y las señales de precios, estos ineficientes y hoy tambaleantes productores pequeños como el de Pila pudieron sobrevivir, e incluso experimentar algún crecimiento hasta el año pasado.



Su caída, su inexorable salida de pista, es principalmente motivada por ese proceso secular llamado globalización, en el que puede incluirse el proceso paralelo de desarrollo tecnológico que mejora la productividad.
Entonces, ¿cómo se hace para vincular el reclamo por el fin de las distorsiones, con el pedido de contemplación con la situación del pequeño chacarero de Pila? ¿cómo se hace para cantar loas al proceso globalizador de eficientización de la producción, y al mismo tiempo encarar la defensa del productor ineficiente de Pila?
Los cálculos son sencillos: si se cuenta con 200.000 hectáreas, de las cuales un 40% es explotada por productores que tienen una productividad más baja que la que tienen los que explotan el otro 60%, la productividad promedio bajará. Un proceso que proponga la maximización de los beneficios no puede, al mismo tiempo, convertirse en garante de la supervivencia de los productores ineficientes.
El rol de los Felipe Solá y los Eduardo Amadeo, entonces, es claro. Generar falsas expectativas en un núcleo de votantes a los que se les dice que tirarse al mar lleno de tiburones es la mejor forma de evitar los mareos provocados por los sacudones del barco.




Ilistración: "Chacareros" de Antonio Berni





Civilización y Cumbia Villera


El 25 a la noche, durante el festejo del 199 aniversario de la Revolución de Mayo que organizó el Gobierno de la Ciudad en un escenario montado para tal fin en la 9 de Julio, y que incluyó la presentación de varios grupos y bandas musicales populares, el ecléctico Kevin Johansen se unió a un cartonero seguidor de este blog, Pablito Lezcano, de Damas Gratis, para interpretar una versión cumbia villera del Himno a Sarmiento.

La interpretación mereció una nota aparte en la versión online de la Tribuna de Doctrina pero nosotros nos dedicamos a darle una mirada a los comentarios de sus lectores. Destacamos a continuación algunos que nos parecieron llamativos:


Comentó "marianofavia": Estudiar, capacitarse y ser justo es la unica salida para este país para que estas cosas no vuelvan a pasar (sic).


Comentó "mondi22": Realmente vergonzante, no quiero que mi hijo crezca en un país así ni ninguno de mi familia. Totalmente una calamidad (sic) y como bien dice el comentario, totalmente transgresora a la versión original. Coincido con lo expresado por Marcelo (1), es un país bananero, por tanto ahora permitan que el Himno Nacional de cante como cumbia, La Marcha de San Lorenzo, etc. etc. Adelante Argentina! La ignorancia te invade.


Estos y otros comentarios denotan una situación de amenaza. Algo parece estar en peligro.

Nuestra mirada es la contraria. Justamente Kevin y Pablo están, consciente o inconscientemente, abriéndole a la figura del prototipo del educador argentino (en otro post discutimos cómo, por qué y en manos de quién llegó ahí) las puertas del lugar que se pretende reservado a las mayorías incultas e incorregibles de la Barbarie: la cumbia villera.

Qué es lo que está en peligro? Cuál es la amenaza en ciernes? Acaso se trata de la estructura de clases en la que sostienen sus valores republicanos y patricios?
En este blog no podemos dejar de imaginarnos, con infinita alegría, a don Domingo Faustino con tres botones de su camisola abiertos, un poco transpirado debajo de la luz de algún reflector, latita de cerveza en una mano y las dulces caderas de una morocha en la otra, disfrutando el repicar del sintetizador de Lezcano sobre el mejorado de la placita central de la Villa 31.



Manzanaaaa.....







lunes, 25 de mayo de 2009

Ejercicio facial

A ver, vecino: cejas arriba, enarcadas, acompañadas por amplitud de movimiento de los párpados. Aletas de orificios nasales también abiertas en amplitud. El maxilar levemente suelto, distendido, relajado. Ahora volvemos a la posición inicial. Preferiblemente frente a la pantalla de un televisor en el que algún columnista "serio" esté ironizando sobre el uso de la palabra amor en el discurso de Néstor.

Repetimos, cejas, párpados, aletas nasales, maxilar...

Y ocho más....

Pruebe. Practique. Quién le dice. En una de esas el 28 de junio apenas pasadas las seis tenga la oportunidad de usarla. Cuando los noticieros, los informes especiales, los movileros y los columnistas especializados anuncien que el gobierno retuvo el número de diputados. O que perdió poquitos y retiene el quórum.

Después puede mirar alrededor, buscando en su pequeña burbuja de Palermo Rúcula quién lo votó.

Le damos una ayudita. Su mucama. Pero no le pregunte. Ella no se lo va a decir porque lo viene escuchando putear a Cristina desde el día que empezó a trabajar en su casa, seducida por la idea de que usted alguna vez se digne a blanquearla y pagar los aportes.

Lo votó ella, su marido, los hijos, los primos, los vecinos, los parientes, la red solidaria que se fue creando desde la crisis de 2001 en el barrio donde ella vive. Usté no los tenía porque ninguno de estos entra en su burbuja.

Vamos de nuevo. Agregue un poquito de crema facial, que puede ayudar....



sábado, 23 de mayo de 2009

Mentira, mentira, yo quise decirle (Gardel y Le Pera)

Ultimamente, los dirigentes empresarios del agro, así como los economistas y periodistas que les hacen coro (y les dan letra, aunque no con la calidad de Gardel y Le Pera) vienen insistiendo en que ningún país ha avanzado y se ha desarrollado si pone impuestos a sus exportaciones y menos aún si las traba.

Nadie discute la importancia de las exportaciones, etcétera, etcétera, etcétera. Todo comentario que pretenda subirse a esa obviedad será publicado, debidamente ignorado y quedará sin respuesta.

Yo venía pensando en este tema y, aunque no tenía dudas sobre la respuesta, me faltaba la última puntada. Revolviendo una bolsa, encontré un libro bastante desvencijado, pero que se podía leer. Es un clásico en su especialidad y es éste.


A finales del siglo XIII, Inglaterra era un país básicamente agrario que exportaba lana a Flandes (en menor medida, a Italia) y compraba paño terminado. Necesitado de fondos para financiar sus guerras, el rey Eduardo I decidió imponer impuestos (voracidad fiscal) sobre la exportación de lana, porque era un rubro que movía mucho dinero y un tributo fácil de cobrar (retenciones, bah). Sus sucesores siguieron el mismo camino e incluso lo profundizaron, prohibiendo por determinados períodos las exportaciones de lana hacia Flandes. Estas desacertadas medidas de monarcas inconscientes y voraces tuvieron los siguientes efectos:


- En 1273, sólo un tercio del comercio interno y externo de lana estaba en manos de ingleses; en 1376, esa proporción había subido a tres cuartos.


- Las exportaciones de lana de Inglaterra cayeron en picada, hasta hacerse insignificantes. En cambio, desplazó a Flandes e Italia como el mayor exportador europeo de paño de lana.


- Al reducirse la competencia del mercado externo, se desarrolló la fabricación de paño en Inglaterra, que incluso pasó en el siglo XIV a importar enormes cantidades de lana desde Castilla.


Los acontecimientos posteriores parecen indicar que la industria textil tuvo una influencia considerable en el desarrollo de la economía británica. ¿O no?


Estimulado por la lectura de este interesante libro, recordé otro caso, más conocido. A mediados del siglo XIX, los Estados Unidos, desde el punto de vista económico-social, eran dos países: el Norte, con una agricultura de pequeños productores volcados a atender a un mercado interno, constantemente ampliado por el crecimiento industrial; y el Sur, con una agricultura en gran escala y bastante tecnificada, cuya base era la exportación de algodón a Inglaterra, cuyos tejidos estaban expandiéndose por todo el mundo y desplazando a las industrias locales (sí, en la Argentina también).


La vinculación económica del Sur esclavista era tan fuerte que el gobierno de Lincoln temió seriamente que Inglaterra interviniera en la guerra civil entre el Norte y el Sur. Para prevenirlo, impuso un bloqueo total a los puertos sureños y advirtió al gobierno inglés que cualquier intento de vulnerar el bloqueo tendría graves consecuencias. La industria textil inglesa, privada de materia prima, sufrió una seria recesión, hasta que se reemplazó el algodón norteamericano por el proveniente de Egipto y la India (los EE.UU. perdieron mercados para sus productos).


Terminada la guerra civil, las exportaciones de algodón en los EE.UU. nunca se recuperaron y, sin la competencia del mercado exterior, la industria textil pudo crecer y absorber la producción.


Así que sí, señores dirigentes empresarios del agro, sí, señores economistas liberales, sí, señores periodistas repetidores de tonterías: un país puede y en determinadas circunstancias debe establecer impuestos sobre sus exportaciones o, incluso, limitarlas. Las exportaciones, estimados señores, no deben ser un fin en sí mismo, sino un instrumento para desarrollar la economía y atender al bienestar del pueblo.


¿Veremos a los propaladores de mentiras marcharse como en el tango: "y con una mueca/ de mujer vencida/ me dijo: es la vida/ y no la vi más"? Ojalá.





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Los forajidos rurales agredieron otra vez a Rossi

En Reconquista, donde el candidato Agustín Rossi se reunió con trabajadores y otros vecinos en su campaña electoral, un grupo de forajidos rurales, encabezados por un tal Raúl Zorzon (de Malabrigo) lo atacaron a golpes ayer, causando daños en el auto que lo llevaba.
Desde este blog nos solidarizamos con Rossi, que ya es la segunda vez que sufre un ataque similar por parte de forajidos del mismo origen. Estos tipos están muy nerviosos, ya que a medida que se acercan las elecciones, perciben que el resultado no va a estar a la altura de sus expectativas. Por eso, recurren cada vez más a la violencia. En la provincia de Buenos Aires también hubo hechos del mismo tipo. Es una metodología que se consolida como la única forma de expresión de los empresarios agrícolas.

Se les está respondiendo con una enorme paciencia, pero deberían tener en cuenta que la paciencia no es infinita.

17 Años




Tal vez fuera la guitarra

tan lindo como sonaba.

Mi corazón remontaba

tristezas de los caminos

y lo maldije al destino

que tantas penas me daba.


Atahualpa Yupanqui


Acompañaba a mi viejo al laburo en aquella vieja Chevrolet, fiel como un perro y celeste como el cielo. Yo era un chiquilín que todavía no entendía de ocupaciones, responsabilidades y de cómo se procura el pan nuestro de cada dia. Era un mocosito tímido y observador que cuando le preguntaron en la Estación de Servicio del Ñireco adónde iba, casi con terror respondí que iba a trabajar con mi papá.

Nunca, a casa de nuestros viejos, llegó nadie con un reclamo, con una deuda, con una pendencia. En un bolsillo la plata y en el otro decenas de papelitos desordenados con los nombres y las direcciones de los que nos esperaban y mientras tanto, desesperaban. Entrando a cada casa con su caja mágica de herramientas. Y saliendo con la mirada clara y el orgullo a reventar que me hacía parte ínfima de una tarea bien hecha.

Me acuerdo de sus manos firmes al volante de la camioneta. Fumaba unos LM, el único gusto que se daba en serio. Esa tarde, yendo hacia Arroyo del Medio, me dijo: “sacá de la guantera un casette, el que está envuelto en celofán”. Lo había comprado un rato antes en la Estación, en uno de esos anaqueles giratorios negros y enclenques que juntaban la locura de Charly con el saxo de Fausto Papetti y los ojos ensimismados del Chango Nieto.

“El Payador Perseguido” decía la caja, y el casette era gris con letras azules. Mientras arremetíamos lomadas y yo vigilaba por la ventana trasera que ninguna herramienta volara de la caja de la chata, empecé a escuchar los acordes de esa guitarra solitaria y profunda que después, mucho después, adquiriría el significado que hoy tiene para mí. El del hombre que recorre el camino agreste silbando un canto que lo consuela. Buscando entre los neneos y las jarillas una reseca armonía de viento patagónico.

Fue uno de los mejores regalos que me hizo. El único juguete que nunca se rompió. El de nuestra unión en el silencio. El de esa fe pesimista en el porvenir.

Gracias, viejo.

Gracias, Atahualpa, ahí donde estés.






viernes, 22 de mayo de 2009

Grata desazón



Hace cosa de pocos días, nuestro cartonero estrella mencionaba la agradable sorpresa de escuchar a Nacha en su discurso de apertura de campaña para las legislativas del 28 de junio.



Como en este blog somos contreras de los contreras, ahora les informamos otra primicia. La Señora Rosa María Juana Martínez Suárez (que no es Nacha Guevara), nacida en Villa Cañás (que no es Mar del Plata) y que tiene 82 pirulitos (que no 68) NO, repetimos, NO va a ser candidata a ningún puesto legislativo en las próximas elecciones, debido a que los Comités de Campaña de los partidos de la oposición no se levantaron de la siesta para convocarla ni tampoco tuvieron un minuto de paz en la pelea por la lapicera para imaginar la carrada de votos caceroleros que esta influyente señora hubiera traccionado.

A pesar de esta tre-men-da noticia, la Señora no se priva de hacer declaraciones mucho más agudas y medulares que las que los 150 tipitos que le arman el guión al Colo en el bunker de Las Cañitas han estado craneando en todos estos meses.

Por ejemplo hoy en El Cronista la Señora anunció que "no confía en el Indec y que todas las estadísticas públicas son falsas". Aprovechamos para tirarles una ayudita: por más que el Cronista sea del diario del jefe, por ese medio no llegan al público target de la Señora ni en burro.

Qué lástima que los muchachos durmieron; nos privaron de un debate fenomenal en el que la Señora, jugando de local porque está en el canal del socio colombiano, hubiera interrumpido permanentemente a Nacha para mandar al golpe, ejem, digo al corte.



Maldito cierre de listas...







jueves, 21 de mayo de 2009

Ladrillos de soja



Los cartoneros duermen en un ranchito. Pero, curiosos como son, van viendo que pasa con el mercado inmobiliario y los precios. Como entretenimiento, más que nada . A pesar de lo que dicen por ahí, saben que los precios de los inmuebles en Argentina en general y en Buenos Aires en particular, no están bajando.

No se espera que ocurra aquí lo que ocurrió en Madrid, puesto que estaríamos menos afectados por la crisis financiera (gracias, por supuesto, a que Dios es argentino y a la cola grande que tenemos puesta contra el viento y definitivamente nada que ver con las decisiones soberanas y autónomas que se van tomando en materia económica buscando minimizar los efectos de la crisis aún cuando sabemos que tiene razón Bernardo, el copo de nieve angustiado, cuando dice que “todos moriremos”).

Es que tampoco se espera que ocurra lo que pasa en Brasil, con más exactitud en San Pablo, donde la cantidad de unidades vendidas en el trimestre aumentó gracias al plan "Minha casa, minha vida" que el gobierno federal puso en vigencia (y que disponibiliza créditos federales por 36.500 millones de reales), al tiempo que se verifica una caída en los créditos hipotecarios del orden del 6% para el año respecto de un 2008 "brilhante" en el hermano país de Pelé y las bananas; es decir, los precios bajan.

Entonces, vuelvo por estos lares y pienso, supongo, que si me niego a bajar el precio de lo que oferto, es porque no tengo prioridad ni urgencia por convertirlo en liquidez. Y que eso puede ocurrir por varios motivos, pero el que aparece como más comprensible es porque no tengo necesidad; esto es, tengo ingresos y espalda financiera para bancar un departamento a estrenar, vacío, en una torre de una zona clase media paqueta de una ciudad importante de la pampa húmeda (donde hasta no hace mucho pululaban esas altísimas cigüeñas amarillas que llevan y traen diligentemente materiales de construcción) . Y soy capaz de pagar las expensas y los impuestos inmobiliarios que cuadren, puesto que el ladrillo fue el mecanismo elegido como reserva de valor frente a la incertidumbre que ofrecieron otras inversiones como depósitos o acciones.

Qué quiere que le diga, vecino porteño, vecino rosarino, vecino cordobés con largas temporadas de inquilino y varias mudanzas a cuestas, para este cronista, esos ladrillos tienen mucho olor a soja.

Y entonces me pregunto que pasaría si usté logra contactar al dueño y le propone que resigne una pequeña parte de su renta para satisfacer el negocio y por el bien común. Común a ustedes, por supuesto. Qué respuesta le darían?

Y luego me pregunto si no será hora de que el Estado actúe más enérgicamente, también en este sector?

Ah! Y aprovecho para preguntarle, usté, durante el conflicto de la 125...usté de qué lado estaba...?



La censura del Grupo Clarín prueba qué PERVERSO es el MUNDO



Pura solidaridad cartonera con Diego F.



miércoles, 20 de mayo de 2009

Cartoneros invaden espacio radial a los gritos




El martes, cuando eran exactamente las 9 en punto y la gente del barrio estaba sacando la basura para no ser sancionada por las febriles huestes de Mauricio, tuvimos que sacrificar a uno de los más abnegados recolectores y pechadores que tenemos, Andrés el Viejo, para hacer una humilde pero jugosa aparición en nuestro espacio radial preferido: "La Bloguera", que dirige nuestro cartonero y amigo Gerardo el Locutor.

Andrés, que es el único que puede hilar varias palabras seguidas y componer una oración sin comerse ninguna ese (aunque lo hemos escuchado comerse la ese de nasta), dio su opinión sobre blogs, sobre cartón, papel, vidrio y metal. Todo debidamente seleccionado y prolijamente ordenado.

No entendimos nada de lo que dijo, pero nos encantó escuchar una voz conocida en la radio. Llamamos para decir que “la radio está buenísima” pero nadie nos quiso escuchar y mucho menos habilitar nuestra voz al aire.



Entonces agradecemos desde acá a los responsables de tan lisérgica idea: unos audaces.








¿Qué hace la ANSeS con los fondos que administra?


















En medio de los pronósticos de futuras catástrofes (previsoramente expresados en condicional, por si después no se cumplen gracias a algún “viento de cola” nacional y popular, que anti-republicanamente los desvíe), hay uno que sobresale por lo fantasioso.

Me refiero al que indica que en un futuro cercano el Estado no podrá (perdón, podría) afrontar el pago de jubilaciones, debido a que la ANSeS estaría dilapidando los recursos de los jubilados en préstamos al consumo, para que alguna gente se vaya de vacaciones, o compre automóviles o electrodomésticos.


Una aseveración de este tipo no puede partir de otra fuente que la confusión acerca de lo que implica el cambio de Sistema en materia de previsión social.

El Sistema de capitalización vigente hasta la muerte de las AFJP (reveladas hoy como incomprendidos guardianes fragorosos de los fondos jubilatorios) implicaba que cada futuro jubilado iba depositando sus ahorros en una cajita hasta que el día que le tocara jubilarse la AFJP le calculaba cuánto tenía ahorrado, y en base a ello lo hacía elegir en cuántas cuotas de cuánto quería ir percibiendo ese ahorro (que no podía tener otro destino que el previsional). Si esta concepción de capitalización individual siguiera funcionando, entonces, tendría sentido pensar que las inversiones que la ANSeS hace con los fondos que administra tendrían incidencia directa en la capacidad de la Agencia para afrontar los pagos. De hecho, las pésimas inversiones que hicieron las AFJP, previo descuento de onerosas comisiones de hasta el 40%, realmente pusieron en riesgo la capacidad de pago de un sistema privado de capitalización, que sólo podía funcionar si el Estado completaba con su aporte lo que la AFJP no podía cubrir para darle a sus afiliados la jubilación mínima requerida por ley. Con lo cual, a todo el riesgo descripto que cubría al sistema se le sumaba uno adicional: paradójicamente el riesgo moral. Las AFJP tenían licencia para “invertir mal” todo lo que quisieran, total el Estado ponía lo que faltaba (y la que ponía la sacaba de no sé dónde, podría ser de impuestos, podría ser de los aportes de quienes preferían jubilarse con el régimen estatal, haga usted, lector, la asociación correspondiente para dilucidar quién lo pagaba). Un fraude, sin cabos desatados.

Sin embargo, el actual sistema implica un cambio completo en la concepción acerca de cómo debe funcionar un sistema previsional. Ya no se siguen los preceptos de la capitalización, sino que se ha vuelto a un régimen de reparto. Técnicamente, el principio que rige a este régimen es el de solidaridad intergeneracional. Los jóvenes en edad activa, aportan para que los viejitos, en edad pasiva, cobren su jubilación. Entonces, la ANSeS se encarga de recaudar los aportes de la población económicamente activa y distribuir lo recaudado entre los integrantes del sector pasivo, que cobran de acuerdo a lo que por legislación vigente les corresponde, en relación a los aportes que hayan hecho (o hagan, en el caso de aquellos jubilados que se hayan beneficiado con el régimen que les permitió jubilarse sin tener aportes previos). En este contexto, los fondos capitalizados por las AFJP, ahora en manos de la ANSeS, son considerados simplemente un fondo de reaseguro del sistema. Importante pilar para la sustentabilidad del mismo, pero no el fundamental.

Por motivos ya expresados, la capacidad de la ANSeS para honrar el pago de jubilaciones en el presente y en el futuro, ya no está atada a la rentabilidad directa de las inversiones que haga con su fondo de reaseguro. Lo que determinará o no que la ANSeS pueda cumplir con sus pagos es el nivel de empleo registrado. Cuanto mayor sea la población económicamente activa que realiza aportes, mayor será la masa de dinero con la que contará la ANSeS para distribuir entre los jubilados.

Por lo tanto, la idea a la hora de manejar estos fondos “heredados” del viejo y fraudulento sistema es que éstos, independientemente de la rentabilidad de las inversiones que se hagan, sirvan para conservar y generar empleo, para multiplicar por esta vía los ingresos de la ANSeS. Así, la plata del fondo que la ANSeS presta, la recupera por dos vías: la devolución de los préstamos que haya hecho y los aportes de los trabajadores, que consiguen trabajo gracias a los préstamos de la ANSeS.

Así las cosas, quien quiera pensar en el futuro de los jubilados estará obligado a pensar simultáneamente en el nivel de ocupación, en fomentar el empleo para honrar la Ley de movilidad jubilatoria que dispone dos aumentos anuales de jubilaciones.

Equivocar los conceptos, y prestarle mayor atención que a eso, a tasas de interés, TIR, y demás cuestiones técnicas de las finanzas puede terminar en errores lamentables, como aquel tristemente célebre recorte del 13%, propuesto por el último gobierno republicano y progresista que tuvo la Argentina.



En definitiva, en caso de que se confirmara en un futuro la insolvencia del Estado para afrontar el pago de jubilaciones, deberá imputarse a un deficiente nivel de ocupación formal de la población económicamente activa, y no a que la ANSeS hubiere invertido (porque no los gasta, los invierte) los fondos provenientes de la reestatización de las AFJP.

martes, 19 de mayo de 2009

Economista con gorra





En un blog económico, Atkinson se despacha con la propuesta de formar una comisión "por la verdad estadística". El objetivo de la misma sería, en opinión del autor, reparar los daños causados por la intervención en el INDEC a las estadísticas públicas y, sobre todo, meter preso al secretario Guillermo Moreno (más conocido como Polémico). No hay registro de algún pronunciamiento de Atkinson para constituir una comisión y meter presos a los responsables del megacanje, por citar sólo un ejemplo entre muchos posibles, de multimillonaria estafa al Estado argentino en beneficio de bancos extranjeros.. Dime a quien odias y te diré quien eres.


Algunos comentaristas, arrastrados por el entusiasmo purificador del buche, redoblaron la apuesta, proponiendo la prisión de la actual Presidenta y del anterior Presidente, por considerar que Moreno es una presa demasiado pequeña para su apetito. Fue vanguardia de este lote el marido de la lora.



Otros, súbitamente impulsados por un fervor ético, clamaron contra el cinismo reinante. Otros más, con algo de sensatez, cuestionaron que era preferible reducir de prepo los pagos a los bonos indexados por la inflación en lugar de alterar las estadísticas económicas oficiales. Pragmática propuesta que no encontró eco entre los que hacen prevalecer el interés de los tenedores de bonos por sobre el de la Nación. Eso es lo que llaman "seguridad jurídica".


No faltó un centroizquierdista para restablecer el equilibrio en el vendaval centroderechista. Todo sea por el diálogo y el consenso, tan necesarios para la salud de la República. Después de meter en cana a los no dialoguistas, claro, para que no agüen la fiesta.



Un par de comentaristas hicieron esfuerzos por mantener los trapos del Gobierno, por lo que fueron debidamente cascoteados, señalados como de escasas entendederas y, no podía faltar, acusados de estar pagados.


Es curioso e interesante que ninguno de los furiosos y futuros carceleros de Moreno asumiera ni la sombra de defensa del INDEC anterior a la irrupción de Moreno. Antes bien, el propio Atkinson deslizó que un instituto restaurado debería evitar las prácticas del INDEC pre-Moreno. Después de dos años y medio de continua elevación a los altares de los guardianes de la pureza estadística, es un soplo de aire fresco que se reconozca que el instituto en nada se parecía a la congregación de la Madre Teresa de Calcuta.


No es posible negar que la intervención del INDEC cometió estropicios graves en el sistema estadístico. El propio Gobierno sufre las consecuencias de esos estropicios: la ausencia de datos fiables complica la toma de decisiones económicas, habilita a cualquier charlatán a dar sus propios números (y no se privan, no) y resta credibilidad a las informaciones oficiales en general. Economistas que eran más o menos neutrales o hasta tibiamente partidarios de la política económica en aplicación se volvieron opositores por un reflejo corporativista. Economistas decididamente cercanos a la política económica en aplicación no pueden evitar el cuestionamiento a los números del INDEC.



Pero una cosa es discutir, e incluso discutir con dureza, los errores cometidos en el instituto estatal de estadísticas, para corregirlos y restablecer mediciones que sean útiles a la implementación de la política económica. Otra, muy distinta, es esgrimir esos errores para demoler la política económica y llevar agua a los distintos molinos opositores. Y todavía otra, levantar de nuevo el fantasma persecutorio de las comisiones investigadoras de 1955 o la de recuperación patrimonial de 1976. A sacarse la gorra, che.



lunes, 18 de mayo de 2009

Cartoneros en Página/12

Evidentemente, juntar papel de diario brinda alguna cercanía con el periodismo. Este lunes 18 de mayo, el diario Página/12 comenta bajo el título El post una entrada de Andrés el Viejo en este blog de cartoneros. Nos vamos para arriba, muchachos.

Cartoneros con grabador (2da y última parte)


Continuación de la charla de ayer con el economista y periodista Claudio Scaletta.


- Hay una investigacion de un científico argentino, al parecer bastante seria, según la cual el glifosato puede ocasionar daños a la salud. Si es así por qué no lo sabíamos?

- Me gustaría plantear la cuestión de otra forma. Creo que el problema que hoy lleva al glifosato al centro de la discusión no empieza precisamente por lo sanitario. Hablábamos del nuevo paquete tecnológico transgénico. Lo que conocemos habitualmente como soja transgénica es una semilla modificada genéticamente para ser resistente a un herbicida, el glifosato. La empresa que desarrolló la semilla, también desarrolló el herbicida y comenzó a vender el paquete. De esta manera se aseguró el repago de la Investigación & Desarrollo más una ganancia. Hasta hace poco seguía luchando en los tribunales internacionales para cobrar en la Argentina regalías por las semillas. Hoy no es solamente esta empresa, Monsanto con su herbicida Roundup y la soja Roundup Ready, la que comercializa localmente el paquete. Monsanto y otras biotecnológicas siguen trabajando además en otros paquetes para otros cultivos, y hacen ingeniería genética aplicada para obtener nuevas semillas resistentes, por ejemplo, al estrés hídrico e incluso a determinadas plagas. Desde el punto de vista científico esto no es malo, es muy bueno. Esto será crucial para un mundo que se calienta y dónde la sequía se expande. Si a uno no le gusta lo que debe cuestionar es, en todo caso, al sistema social que permite la apropiación privada del germoplasma y de su transformación genética, es decir al capitalismo. O bien debe proponer que sea el sector público el que se dedique a estos desarrollos tecnológicos que por cierto demandan ingentes capitales. Las empresas biotecnológicas son un nuevo actor que participa de la renta agraria. Al interior mismo del sector existe una puja por la distribución de la renta. Antes de que el conflicto de las corporaciones con el gobierno ocupe toda la escena se discutía el “uso propio” de las semillas, las “regalías extendidas”, el derecho “ancestral de los campesinos” a usar las propias semillas, cuando en realidad se trataba de productores de todos los tamaños que compraban las famosas “bolsas blancas” (transgénicas sin marca). Alguna vez fui muy criticado por los ecologistas extremistas –agrego el calificativo porque yo mismo me considero ecologista- por decir estas cosas. Yo creo que hay una corriente “antitransgénica”, muy funcional a los intereses de los subsidiados empresarios del agro europeo, encarnada por multinacionales como Greenpeace. Deténganse, como simples observadores, a ver de qué problemas ecológicos se ocupa esta multinacional y de cuales no. Este pensamiento provocó, a mi juicio, una seria deformación teórica, que es explicar los muy serios problemas sociales y ecológicos provocados por el monocultivo sojero empezando por la tecnología. No serían las rentabilidades relativas las que guiarían a los actores económicos privados a optar por sembrar uno u otro cultivo, sino la existencia de una tecnología que los induce: las horribles semillas transgénicas y su glifosato envenenador. Sin embargo, es la propia historia de la sojización en la Argentina la que desmiente esta lógica: La sojización precede a la soja transgénica. Y lo peor de todo es que al usar glifosato se usan menos agroquímicos que si no se usase este paquete. Usar glifosato es más barato porque se usan menos herbicidas, no más. El glifosato, como cualquier agroquímico, no es neutro para la salud humana ni para el medio ambiente. Su uso demanda por ello una regulación adecuada. Si hoy el Estado descubre la existencia de un envenenamiento masivo, entonces existe una seria falla de regulación de la que es responsable no solo la administración de 1996, sino también la actual, que gobierna desde hace 6 años. Por todo esto creo que el peor argumento en una disputa con el campo, es el del glifosato. Se trata de una argumentación muy vulnerable y débil cuando existen muchos frentes más potentes. Los graves problemas de exclusión social y degradación ambiental del actual modelo agrario pasan por otro lado.

- ¿Cómo funcionaría y que consecuencias tendría hoy la actividad agrícola en caso de prohibirse el uso del glifosato? ¿Es sustentable la actividad agrícola sin glifosato?

- En principio se usarían más agroquímicos, lo que sería más caro para los empresarios y disminuiría el excedente económico. También se produciría la paradoja de una situación peor para el medio ambiente. La única alternativa real sería la producción orgánica, pero esto significaría una pérdida de rentabilidad relativa, en términos internacionales, para la producción local. Parece un escenario impensable en función de la composición de nuestras exportaciones y de las fuentes de financiamiento del sector público. Acá distingo entre lo que me parece mejor o ideal y lo que es. Sería fantástico un campo sin agroquímicos, pero implicaría una transformación revolucionaria. Me parece más viable en el corto plazo buscar mejoras en la regulación de la aplicación. Consulté a algunos técnicos y me comentan que el control es una tarea bastante complicada. También hay mucho por hacer en materia de concientización de los actores, pero como en el campo producen empresas antes que campesinos, el horizonte no es simple.

-La situación actual, post crisis financiera y sequía que afectaron los precios de los commodities ¿requiere rever el nivel de retenciones en los cuatro cultivos masivos (girasol, maíz, trigo y soja)?

-Las retenciones, como se dijo muchas veces, tienen en principio una doble dimensión, la tributaria y la macroeconómica, de aquí su potencia como instrumento de política. En su dimensión estrictamente tributaria poseen, desde la perspectiva del Estado, una virtud especial, son fáciles de cobrar, y a pesar de alguna subfacturación; difíciles de evadir. Esto las hace preferibles a otros instrumentos, como por ejemplo el impuesto a las Ganancias. En su dimensión macroeconómica son aun más multidimensionales. Primero funcionan para separar los precios internos de los externos. Luego sirven para que el sector público comparta con el privado las ganancias extraordinarias de origen cambiario. En tercer lugar sirven como instrumento de regulación sobre los incentivos o desincentivos económicos para determinados productos o sectores y, lo que en la Argentina es particularmente importante para contrarrestar diferencias sectoriales de productividad, la famosa “estructura económica desequilibrada”. Las funciones no se agotan aquí, también pueden usarse para que la sociedad participe de la renta de la tierra entendida como bien social, pero aquí se entra en un plano más ideológico. Esta breve reseña sirve para hacer evidente que las retenciones son un instrumento con múltiples efectos y, por lo tanto, su manejo no puede nunca ser estático. Se trata de una herramienta de política que demanda un seguimiento muy fino. Nunca debería afectar el beneficio razonable del productor primario, aunque en este aspecto creo que falta un profundo debate de los procesos de formación de los precios internos y de los oligopsonios al interior de las cadenas de valor o circuitos productivos. Por otra parte, las señales de los mercados internacionales muestran hoy una tendencia alcista para la soja y una de estancamiento relativo para trigo y maíz. Los precios parecen haber regresado a los valores de mediados de 2007, antes del auge especulativo. Al margen de la sequía, la producción de soja crece más que la de los restantes cultivos y la sojización es un problema estructural. En este contexto no habría razones para bajar las retenciones a la soja, pero quizá podrían incentivarse los restantes cultivos.

- Puesto a tomar decisiones ¿cuáles serían las medidas que entendés mejor aliviarían la situación de las economías regionales, de los pequeños cultivos y que “des-sojizarían” la discusión?

- Los periodistas siempre nos escudamos en que nuestra tarea es contar y a lo sumo explicar lo que pasa y que no nos corresponde hacer propuestas de política, pero ya que me toca estar del otro lado no me voy a privar del gusto. Yo creo que “EL” problema del agro argentino, no para los empresarios del campo, sino para la sociedad, es el desequilibrio de rentabilidades que favorece la producción sojera. Si uno deja esta situación librada al mercado, la asignación de recursos es completamente predecible: cada vez se producirá más soja. A mi juicio producir “ese yuyo” no tiene nada de malo. El problema es que si se produce soja no se producen otras cosas y se desequilibra la estructura productiva. Adicionalmente, por lo que charlábamos de los mayores requerimientos de escala, esta producción se realiza cada vez con menos gente. Leía en una publicación estadounidense que la soja demanda un puesto de trabajo cada 500 hectáreas y que se estima que “el aumento de la productividad” nos llevará pronto a un empleo cada 1000 hectáreas. Creo que es insólito que se sostenga que el efecto multiplicador sobre la economía de la riqueza generada sea la demanda de departamentos de lujo por parte de los rentistas del agro, o que estos manden sus hijos a estudiar a las grandes ciudades. Es siempre preferible el modelo de “agricultura con agricultores”, como decía la FAA, con más cultivos más intensivos en mano de obra por hectárea. Las medidas de política, entonces, serían desincentivar la soja, con lo que se reduciría el riesgo del monocultivo y la degradación de los suelos, e incentivar los cereales. También trabajaría sobre las cadenas comerciales de todos los circuitos regionales para evitar la extracción intersectorial de renta y favorecer la formación del precio primario. Luego destacaría que el agro no son sólo cereales y oleaginosas, sino también las restantes economías regionales; como la vitivinicultura, la fruticultura, el azúcar, el algodón, el tabaco, la yerba mate y los cinturones hortícolas, entre otras. Los problemas de estos circuitos no están en las retenciones, sino en los mayores costos empresarios y los menores precios internacionales y, para los productores primarios, en los precios recibidos. Intentaría poner gente a trabajar en el abordaje estructural de los problemas de estas economías, en las que hoy se observa una rápida concentración y transnacionalización. En algunos sectores también habrá que ser realistas. Los productores más pequeños deben asumir que los cambios de escala de la producción y las demandas de los mercados de destino por mayor calidad y sanidad, encuentran en el cooperativismo la única salida viable para ellos. No es simple, el campo argentino está lejos de ser una sola cosa. Y siempre es más fácil pensar en términos de crítica de lo que está mal que en medidas ejecutivas superadoras.


Ahí le ví con cara de irse, una familia lo esperaba en el Alto Valle de Río Negro. Retenerlo me pareció demasiado. Y fasos, fasos ya me había dado...


domingo, 17 de mayo de 2009

Cartoneros con grabador (Primera parte)




El kiosquero de Estados Unidos y Bolívar le pega el grito. -Eh! Claudio!!-. El segundo es más fuerte, resuena en toda la cuadra, -Eh! Scaletta!!, te olvidás el vuelto!!-. El tipo se da vuelta y rumbea para el kiosco. -Gracias- le dice a Rubén. Yo lo conozco a Rubén, de vez en cuando me tira bolsas de diarios barriales, de esos que no tienen devolución. Pero más lo conozco a Scaletta. Mejor dicho lo leo. Las tardes de domingo, aburrido, agarro los diarios que están a punto de ser “viejos” y lo busco. Como audacia no me falta, le mangueo fasos, pero es una excusa para conversar. Me cuenta que es economista y periodista. Que dejó su carrera de sociología cuando descubrió, tardíamente, que lo suyo era la economía. Casi sin querer comenzó a publicar en Página/12, y el periodismo, me dice, es como la medicina, una profesión que cuando se asume ya nunca se abandona.

Dice que como periodista se siente demasiado economista y como economista demasiado periodista, pero está contento con el mix. Un hijo lo regresó hace cuatro años a su tierra natal, en el Alto Valle del Río Negro. Renunció entonces a Página/12, donde se desempeño entre el 99 y el 2006 como redactor de la sección Economía. Cuando llegó al Sur, miró a los cuatro vientos y se encontró rodeado de frutales. Luego de algunos trabajos académicos de investigación sobre el circuito regional fundó el portal especializado Fruticultura Sur. Al poco tiempo fue convocado por medios regionales. En 2008 se ocupó de la sección económica del diario La Mañana de Neuquén. –En Página me extrañaban, parece- me dice y me guiña el ojo –por eso nunca dejé de colaborar, aunque desde entonces me orienté principalmente a los temas agropecuarios.

Los muchachos no me van a creer cuando les diga que hablé con uno que escribe en el diario. Y entonces empiezo a preguntarle cosas...

-No todos los cartoneros tenemos idea del cambio tecnológico que vivió la actividad agropecuaria de la pampa húmeda en los últimos 15 años. No me contás como eran el antes y el después de la actividad?

-El cambio tecnológico en el agro local tiene una parte de mito y otra de realidad muy palpable. Por un lado existe efectivamente un cambio de fondo en el paquete tecnológico, que es el de la utilización de transgénicos y la siembra directa a partir de 1996, paquete que trajo aparejado cambios estructurales muy importantes. Entre ellos, la mayor escala de las explotaciones y la expansión de la frontera agrícola, muchas veces desplazando cultivos regionales, como es el caso de la caña de azúcar en Tucumán o el algodón en el Chaco. Esto trajo necesariamente talas y desmontes. Obviamente el aumento de la superficie sembrada significó un importante aumento de la producción de cereales y oleaginosas, que en 2008 estuvieron a punto de pasar las 100 millones de toneladas, barrera que no se superará en la presente campaña por las desfavorables condiciones climáticas. Esto no quiere decir que de no existir la nueva tecnología esta expansión no se hubiese producido. El paquete “transgénico-directa” no entraña en sí mayores rindes y expansión, sino que facilita el proceso. Desde el punto de vista microeconómico las nuevas tecnologías también significaron un aumento de las necesidades de escala. Se utilizan maquinarias más caras y sofisticadas, como puede serlo una sembradora de directa o tractores con comando satelital, lo que significa que son necesarias mayores superficies para amortizarlas. En buena medida esto explica el fenómeno de la tercerización de servicios de tareas culturales, como siembra y cosecha, lo que se entrelaza también con la aparición de nuevos sujetos agrarios y el fenómeno de los arrendamientos. Más del 60 por ciento de la producción se realiza en campos alquilados. También la consolidación de un sujeto más: los proveedores de insumos; las firmas biotecnológicas. No se trata de actores que antes no existían, sino que ahora se vuelven más importantes en el entramado. Como ven, el tema es difícil de resumir porque es una transformación estructural. La parte de mito es poner a la tecnología transgénica en el centro de la explicación de la expansión. El paquete transgénico comenzó a aplicarse cuando el proceso de sojización ya se había iniciado y estaba en marcha. A principios de los ’90 la soja ya era el principal cultivo de la Argentina y los transgénicos se introducen masivamente a partir de 1996. La sojización está más vinculada a la demanda mundial y a los precios internacionales que al cambio técnico, lo que no quiere decir que este no acompañe.

-Para vos como fue posible que una organización que históricamente contuvo al sector “arrendador” de la actividad agropecuaria, haya virado hacia esta Federación Agraria que no encuentra contradicción en aliarse con sus antagonistas históricos, CRA y la SRA?

-Creo que a muchos de los que desaprobamos la movida esmerilante de las corporaciones agropecuarias iniciada en 2008 nos resultan más desagradables personajes como Buzzi que como Llambías o Biolcatti. Esto tiene raíz antropológica; la traición es una de esas actitudes que provocan rechazo en todas las culturas y estamentos. Es muy feo, además verlo a Buzzi hablando por ahí de la defensa de los pequeños productores cuando uno sabe que defiende otra cosa. Uno suponía que Buzzi, mejor dicho la Federación Agraria, representaba a los sectores más “progresistas” del campo. Incluso la FAA aportó a la campaña de Pino Solanas. Llambías o Biolcatti, en cambio, son lo que son, “agrogarcas” consumados, dirían los compañeros, de los que nadie esperaba otra cosa. Pero si se mira desapasionadamente la lógica de los actores y el proceso económico que hay detrás puede comprenderse que la alianza de las 4 entidades no fue contra natura. Aunque la FAA tiene una historia de defensa de los intereses de los pequeños y medianos productores, los cambios estructurales ocurridos en el campo alteraron su base social. Por un lado el sujeto al que representaba FAA en otros tiempos está en vías de extinción por el proceso de aumento de escala del capital en el agro. Por otro, los sobrevivientes del proceso de concentración ya no son esos míticos productores independientes o arrendatarios de antaño, sino nuevos actores que han crecido y se han enriquecido. Fueron además tributarios del modelo de crecimiento de la post convertibilidad, por eso votaron mayoritariamente por Cristina. Cuando en 2008 se intenta llevar adelante el esquema de retenciones móviles, en un momento en el que sólo unos pocos economistas vislumbraban afuera las señales de la crisis internacional, pero en el que la mayoría creía que la soja podría llegar a los 1000 dólares la tonelada, FAA consideró que tenían más para perder que para ganar, por eso cerraron filas. La actual administración tiene una manera bastante cerrada de ejercer el poder, este es a mi juicio su principal defecto. Entre otras cosas este estilo cerrado la priva de cuadros que puedan salir a los medios a pelear por el modelo y explicarlo. Muchos análisis sostienen que el gobierno cometió un error político en dejar que las corporaciones agropecuarias se unifiquen. Si bien padezco el sesgo de mirar la política desde la economía, no estoy muy seguro si era posible tener a la Federación Agraria del propio lado, al menos no con un esquema como el de la 125 cuando apenas se lanzó.


La charla continuó, pero como esta Remington se me traba, la seguimos mañana...




sábado, 16 de mayo de 2009

Pulqui






Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.


Eduardo Galeano

Los cartoneros sólo perciben la presencia de los aviones cuando escuchan el sordo murmullo que baja desde el cielo. A veces logran ver uno que cruza el corto horizonte que propone una calle, que se escapa y se esconde entre los edificios del barrio. Son artefactos lejanos que sólo aparecen en las charlas cuando los chicos curiosos preguntan.

El ex presidente habló de una industria aeronáutica argentina que fabrique aviones argentinos con manos y materiales argentinos. Los cartoneros saben que difícilmente vean ese sueño realizarse. Tienen, sí, la secreta esperanza de que sus hijos puedan ser alguna vez empleados de una empresa aeronáutica argentina que use esos aviones. Les gusta el poeta. Y saben a qué le canta: a la utopía. La utopía es soñar y caminar. No dejar de soñar. Pero no dejar de caminar.







viernes, 15 de mayo de 2009

Grata sorpresa

















Cuando, hace unas semanas, alguien le habló a Andrés el Viejo de la posible candidatura de Nacha Guevara, se agarró la cabeza y dijo "¡Oh, no!". El discurso de anoche de la candidata en el acto de lanzamiento de la campaña (en La Plata) le hizo cambiar de idea.
Fue un discurso sencillo, pero no simple. Reivindicó su condición de no política profesional sin caer en el facilismo de la antipolítica. Recuperó de su extensa carrera artística la combinación de soñar y hacer, y propuso incorporar a la política ese doble carácter: soñar para que el hacer tenga un sentido y hacer para que el sueño no quede en la pura ilusión.

A la ofensiva, frente al chiquitaje mental, declaró su edad (68 años) y su nombre de nacimiento (Clotilde Acosta). Así pierde gracia la chicana de blogueros colegas que se solazan llamándola Clotilde Acosta con el impotente deseo de rebajarla. Se acabó el chiste, pongan un poco de imaginación de ahora en adelante.

Ni su aspecto ni sus palabras ni su entonación jugaron con la evocación de Evita. No fue la actriz Nacha Guevara representando un papel, sino la ciudadana Nacha Guevara dirigiéndose a los que, junto con ella, constituimos el pueblo argentino. Así, sin nombrarlo (tal vez sin siquiera acordarse de él) sepultó las insolentes palabras del grotesco presidente de la Sociedad Rural.

Así son las mujeres de la tierra de los argentinos.

Lo dicho. Una grata sorpresa. Ladren, cuzquitos.


No, no es Aramburu...




Los muchachos se enojaron por lo que dijo Biolcatti.

A mí me parece que no quiso hablar de Eva. Habló del kirchnerismo. Lo tildó de parodia del peronismo. Remitió (sin saberlo, ya que de saberlo lo hubiese evitado) a la famosa frase del 18 Brumario: “La historia se repite como farsa”.
Y sin saberlo, terminó por sentenciarse a sí mismo. Tomar whisky importado y poner entonación milicoide no lo convierte en dirigente reaccionario de temer. Juntarse con Grondona a hablar pavadas de viejo gagá, impostando una ironía que más que como pícaros los hizo quedar como tontos, no lo transforma en líder de la “revolución” (así llamaban a los golpes de estado los púdicos antecedentes de Biolcatti).

No se entusiasmen jóvenes anti-K, que no es Aramburu. Es Biolcatti después de medio tubo de etiqueta azul.




miércoles, 13 de mayo de 2009

¿Dónde iremos a parar si se apaga Balderrama?







Francisco de Narváez decidió seguir los pasos de su socio Mauricio Macri. En declaraciones radiales pronta y entusiastamente levantadas por La Nación, el especialista en destruir empresas y recibir una gran tajada sostuvo que “hay que ir construyendo una transición ordenada”.

¿Transición ordenada? No es habitual hablar de una transición ordenada dos años antes de finalizar un gobierno. Las transiciones se operan cuando el mandato está a punto de finalizar y, salvo que haya un profundo cambio en el régimen político, se limita a que el gobierno saliente ponga a su sucesor en conocimiento del estado de situación. ¿Qué quiere decir el responsable de la desocupación de 3.500 trabajadores?

Es un trabajo interpretarlo, porque ya se sabe que de Narváez solamente dice cosas generales, que no tiene ningún plan concreto y las cosas que se propone hacer no las puede confesar sin perder un montón de votos.

Puede ser que quiera decir que el gobierno va a tener que irse después de las elecciones del 28 de junio. Un hecho como ese seguramente haría necesaria una transición ordenada. O también puede ser que de Narváez quiera decir que hay que hacer una transición desde el 29 de junio de 2009 hasta el 10 de diciembre de 2011 (transición larga por demás). ¿Cómo sería esa megatransición? Evidentemente, sobra tiempo en dos años y medio para transmitir los ministerios y la información básica. Está claro que el candidato no habla de eso y que está pensando en otro tipo de transición. Es decir, que el Gobierno abandone su propia política y adopte la de la oposición.

En resumen, una de dos: o la transición ordenada supone un cambio inmediato de gobierno o supone obligar al gobierno a continuar con un programa ajeno. ¿No es eso lo que se llama ánimo destituyente?

Día tras día, los representantes de la oposición acumulan motivos para votar por los candidatos del Gobierno. Sería equivocado asignarle al kirchnerismo la perfección. Es fácil señalar lo que no se ha hecho, lo que se ha hecho en forma insuficiente y lo que se ha hecho mal. Pero el problema con la oposición es que no se propone hacer las cosas mejor y avanzar en lo que está pendiente (la redistribución del ingreso, por ejemplo). Lo que pretende es volver atrás, hacia el neoliberalismo. Y, aunque no pueda hacer todo ese retroceso, en su intento va a dañar lo que hemos avanzado en estos últimos años.

No, el kirchnerismo no es perfecto. Pero es la única alternativa real ante los que se proponen empeorarlo todo.

Balderrama tampoco es el boliche perfecto. Pero, ¿dónde iremos a parar si se apaga Balderrama?


La imagen es de acá

Servicios públicos: el subsidio y el lobby


El motivo remoto

Según la teoría, las cantidades demandadas por los potenciales consumidores de un producto tenderán a aumentar a medida que el precio disminuya, y viceversa.
De modo inverso, las cantidades ofrecidas por los productores tenderán a aumentar si el precio también lo hace.
Así, a partir de la tensión generada entre la demanda y la oferta, las cantidades ofrecida y demandada alcanzan un hipotético punto de equilibrio a determinado precio, si se cumplen las condiciones de mercado denominadas como competencia perfecta.

Sin embargo, existen ciertas restricciones que hacen que la competencia perfecta sea un tanto esquiva en la realidad. La teoría identifica algunos casos, agrupándolos bajo el tendencioso nombre fallas de mercado. Una de estas fallas de mercado es la que se conoce como monopolio natural. Es el caso de aquella actividad en que la oferta sólo puede ser provista por un único actor, sin competencia alguna. El caso paradigmático es el del servicio público (luz, gas, agua). Sería un derroche inmenso de recursos que existieran varias redes de distribución ofrecidas por diversas empresas que compitieran entre sí por los clientes. Del mismo modo que tampoco sería rentable para estas empresas invertir en la red de distribución de energía eléctrica, por ejemplo, teniendo una baja densidad de clientes por kilómetro de red. Por este motivo, fundamentalmente, suele decidirse que exista sólo un proveedor para cada uno de estos servicios.

El vicio en el monopolio natural

Ahora bien, el monopolio natural se caracteriza, entre otras cosas, por propiciarle al único oferente la ventaja de poder colocar cualquier precio. La disminución de las cantidades demandadas nunca será absoluta. De manera que, a cualquier nivel de precio, el producto se seguirá demandando. De este modo, resulta más económicamente eficaz para el oferente, bajar el nivel de inversión y ofertar pocas cantidades a precio exorbitante.

Para evitar esta desviación es que los estados regulan este mercado, en general fijando precios.

La microeconomía en la empresa

La eficiencia de una unidad de producción también tiene una forma de medirse en la teoría.
Las variables que se toman en cuenta son dos tipos de costo: el costo marginal (es decir, lo que le cuesta a la empresa generar una unidad adicional de producto), y el costo medio.
En determinadas cantidades y a determinado precio las curvas que describen ambos costos se intersecan. Ese es el punto de equilibrio que determina que la empresa opera al máximo de eficiencia, es decir, maximizando beneficios, tanto para el productor como para el consumidor.

No me lo va a creer, pero la teoría prevé que el punto de equilibrio que mencionábamos antes, el que vincula oferta y demanda, y éste que vincula costo medio y costo marginal, coinciden. Es decir, el precio y las cantidades de producto ofrecidas que maximizan la eficiencia de la empresa, coinciden con los precios y cantidades demandadas, en funcionamiento óptimo del mercado.

Así es que, en el caso de los monopolios naturales, el Estado debería intervenir en el mercado, fijando precio al nivel de eficiencia, según la teoría (que es el punto en que ambas curvas se cruzan).

Los servicios públicos y los subsidios

En algunos casos, como en Argentina estos años, el Estado decide, para incentivar la actividad económica, fijar los precios por debajo del punto de equilibrio. Y compensar a las empresas con subsidios hasta cubrir el valor del costo medio.

A la contabilidad de la empresa esta situación, aparentemente, le sería neutra. Sin embargo, no es así.

Con un precio neto, pagado por el consumidor, menor al de eficiencia, la demanda del producto se estimula. Es decir, los consumidores, ya que no les sale tan caro en proporción con otros bienes consumir estos servicios, los demandan en mayores cantidades.

Para proveer a esa mayor demanda, la empresa comienza a operar a un nivel en el que el costo marginal le resulta demasiado alto.



Para las cantidades que se encuentran a la izquierda del punto de equilibrio (donde ambas curvas se cruzan), la empresa opera con costo marginal menor al costo medio (lo que le genera un excedente favorable). Para las cantidades que se encuentran a la derecha, el costo marginal es mayor al costo medio (y el excedente es favorable al consumidor).


El lobby energético


En este contexto, y para “cuidar la energía de los argentinos”, varias voces (entre ellas las de ex - ineficientes Secretarios de Energía) se pronuncian a favor de dar mejores “señales de precio” a los fines de mejorar los niveles de inversión en materia energética.

Proponen estos señores que aumenten los precios al consumidor de servicios como la luz, el gas, y también los combustibles, para que, con esas “señales de precio” positivas las empresas se pongan a invertir más. Lógicamente, así, el Estado dejaría de subsidiarlas con sus impuestos, señora (esta es la pata “progresista” del argumento).

Sin embargo, el ajuste que las empresas a través de sus lobbystas reclaman, ¿es por precio? No, es por cantidades. Necesitan que el precio neto al consumidor le sea mayor para que ajuste su consumo. Es decir demande menos, es decir le permita a la empresa operar al nivel de eficiencia que marca la teoría, en el que invertir no le resulte tan caro.

O sea, lo que piden los lobbystas es que se les permita a las empresas destinar una proporción más baja de sus utilidades a la inversión. “Las señales de precio”, entonces, no son para invertir más, sino para invertir menos. Para que la contabilidad de la empresa se vea beneficiada con el registro de actividades tan provechosas para los argentinos como la remesa de utilidades a sus países de origen, por ejemplo, o a algún paraíso fiscal, desde donde se pueda invertir en fondos de inversión que especulan en el mercado hipotecario estadounidense[1] .



[1] esta última línea la escribí hace un año, ¿habrá cambiado la situación?