martes, 14 de julio de 2009

Análisis Electoral II




Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonia de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad

Silvio Rodríguez


La risa y el llanto

Vos sabés. Nosotros también sabemos. Algo pasó. Es oportuno, de cualquier manera, construir un sistema de defensa, precario pero urgente, que evite la desestabilización y que minimice el desangrado que el adversario estaba esperando (pero que no imaginaba ni en sus mejores sueños) y que busca apurar a partir del 28J.


Pero una vez aprontado dicho dispositivo, que no debería estar construido sobre la base de venganza y mucho menos de reproches sectarios, es imprescindible ponerse a pensar qué pasó.


Hace unos días usábamos la sorna para empezar a darle forma a nuestro punto de vista. Eso descargó algunos comentarios, los cuales aprovechamos para dejar la ironía de lado y tratar de afirmar una hipótesis que tenga basamento: que se perdió contacto con la realidad. Que el kirchnerismo perdió contacto con la realidad.


Las siguientes son reflexiones de un simple cartonero que, como muchos otros, suscribió al proyecto. Primero tímidamente, el cuero curtido por desengaños y peripecias pasadas. Luego, en particular cuando tuvo oportunidad de confirmar quiénes se sentaban en la vereda de enfrente, se declaró híper-papista. Y, como muchos de nosotros, con esperanzas de que un espacio como el que hasta aquí se estaba gestando, ese soplo de aire fresco en la política argentina después de tantos años negros, pudiera desarrollarse plenamente. Aún después de 2011. Aún cuando no se esté en el gobierno.



Al hueso

En las elecciones del 23 de octubre de 2005, las fórmulas oficialistas recibieron el apoyo de 6.65 millones de votantes. Eran las elecciones en las que las figuras en pugna en el candelero nacional se disputaban, como habitualmente, la provincia de Buenos Aires: Cristina versus Chiche. Eran elecciones legislativas, es decir, el tipo de elecciones en las que una parte de la ciudadanía decide darse el "lujito" de votar a alguien que nunca elegiría para un cargo ejecutivo, pero al que se le pone alguna ficha para que genere unos lindos despelotes televisados en la cámara de representantes. “Total”, se piensa, “su capacidad de fuego en una cámara legislativa queda acotada a debates y discusiones, y el efecto que tenga sobre la vida diaria de la población está atado al consenso que logre.”


Dos años más tarde, en octubre, llegaron las presidenciales y le tocaba nuevamente a la presidente ejercer la candidatura. Arrasó: 8.65 millones de votos. Un caudal que ni siquiera requirió de una “segunda vuelta” para confirmarla en el cargo de presidente. Todo parecía indicar que el proyecto se afianzaba. Que la ciudadanía había entendido la naturaleza de lo que estaba en juego y qué significaban, en términos de nuestro futuro y el de nuestros hijos, cada uno de los modelos en pugna.


Pasaron tan sólo 19 meses (ni siquiera los usuales 24, adelantamiento mediante), para que las elecciones de “medio término” del actual período presidencial nos arrojaran el baldazo de agua helada que significó la caída a los 5.34 millones de votos del 28J. Un 38% menos que en las últimas presidenciales. Un 20% menos que en las legislativas de 2005. Una sangría de 3.31 millones de votos en 19 meses.


Podríamos acá usar el recurso de la analogía para compararlas con las elecciones previas, las de 2005, para que el parangón no fuera tan odioso. Pero al partir de la base que la estrategia gubernamental fue nacionalizar y plebiscitar la gestión (candidaturas testimoniales y principales referentes en las cabezas de lista mediante) no nos queda más que enfrentar la realidad: nunca hubo elecciones legislativas de medio término tan parecidas a una elección presidencial. Y habrá que ir a los registros de períodos democráticos anteriores al que se inició en el 83 para encontrar un vuelco tan apabullante en la voluntad popular.


Buscando el por qué

Entonces empezaron los intentos de búsqueda de explicaciones para semejante derrota, detrás de la cual no puede dejar de percibirse un factor que agrava el diagnóstico: un marco de parámetros sociales y económicos positivos y crecientes como pocas veces se veía en la Argentina de los últimos años; sostenido a lo largo del tiempo y de cuyo amesetamiento del último año se encuentran mejores explicaciones en crisis exógenas que situaciones domésticas.


Y en la búsqueda de un diagnóstico apropiado alguien habló por ahí de una “derechización” del electorado, producto de una sensible mejora en la realidad cotidiana de muchos habitantes de nuestro país, pero en especial de sectores significativos del mismísimo conurbano, que como Maslow predecía, cambian sus demandas básicas, insatisfechas durante décadas por una perversa democracia neoliberal aunque satisfechas y superadas en el presente contexto, a otras de un orden superior.


Otros menearon la hipótesis de la traición. Que vendría a ser ejercida por jugadores clave en la estrategia electoral oficial de concentrar el poder en los frentes del segundo y tercer cordón del conurbano, en los que se suponía una capacidad de fuego mayor de la que se confirmó efectivamente ese amargo domingo.


Y también están quienes apuntan sus cañones a lo que podría describirse como el “Manual de Estilo Kirchnerista”, que más allá del efectivo escollo que le interponga al demandado diálogo y consenso, ha llegado a la población filtrado por el dispositivo mediático opositor como responsable de una larga zaga de negatividades, de arbitrariedades y de caprichos; y de esta forma ha permeado en sectores importantes de la población, en especial aquellos que se bañan de manera permanente en el río de la información provista por las grandes cadenas de medios, sus más importantes portavoces, sus titulares y sus nunca inocentes copetes y bajadas.


Hasta ahora, en mayor o menor proporción, las explicaciones publicadas estriban en estos tres factores principales. Una excelente nota de José Natanson en P/12 las describe con mayor profundidad y mejor encuadre que aquí.


Este diagnóstico no descarta la cuota de responsabilidad que cada uno de esos mesurados causales, hechos por gente con más datos, mejor información y más vuelo intelectual, haya de aportar sobre una explicación sin duda compleja. El único activo que detenta quien suscribe son las diarias recorridas empujando el carro por barriadas humildes, manteniendo un imprescindible diálogo con gentes de a pie, basado mucho más en la modalidad de escuchar que la de decir, todo sazonado por una dosis de audacia e intuición.


Crimen y Castigo

Para encontrar las razones de lo que hizo que las cosas cambiaran tanto en tan poco tiempo hay que, necesariamente, ir a buscar qué pasó políticamente en ese período. Y hay que ser ciego para no verlo. Lo que pasó entre octubre 2007 y junio 2009 fue esencialmente la Breve Historia de la Resolución 125. Aquí creemos que es EL huevo de la serpiente.


Un dato que no se puede soslayar en el devenir de los hechos es que la población no había tenido, hasta el 28J pasado, la oportunidad de dar su punto de vista sobre el tema, cuya instancia de más alto debate había sido el Parlamento. Paciente como siempre, la sociedad guardó su opinión para darla a conocer en la próxima instancia disponible. Sabedora de que, mientras tenga democracia, tendrá oportunidad de opinar. A veces de maneras complejas e insondables, pero siempre definitorias.


Y la población, permítaseme el uso del griego, estaba muy caliente. A nuestros ojos, lo que se vivió la jornada del 28J es lo que en mi barrio se conoce como voto castigo. Que se hizo patente como respuesta al manejo de la crisis desencadenada por la protesta patronal agrosojera (incluyendo su desmedida represalia desabastecedora sobre la población) y que provocó una altísima cuota de indignación en la sociedad. Una indignación que no encontró en las veredas oficiales un relato que explicara la naturaleza del problema, que descubriera la extemporalidad del reclamo de la Mesa de Enlace y la identificación última y definitiva de los verdaderos responsables de que, cuando iba al almacén, el consumidor de bajos recursos no encontraba harina o encontraba el sachet de leche sin su correspondiente etiqueta de precio, producto de los incesantes aumentos aplicados durante esas semanas de lockout. No sólo eso: encontró que el mayor y más asiduo exponente del relato oficial dejaba por momentos las cámaras y los micrófonos para ir a la Plaza a recibir puteadas de los más genuinos y retrógrados agrogarcas para responderlas con mamporros televisados y repetidos hasta el hartazgo.


Permítaseme aquí una disgresión aparte: nuestro respetado Luis recibió el 0.72% de los votos en las elecciones a gobernador de 2003. Y pregunto con real malicia: en la democracia mediática que vivimos, importa que la razón de fondo, genuina y bien intencionada asista a los D'Elia, a los Moreno, a los Depetri, a los morochos, a los impresentables, o importa cómo afecta en las próximas elecciones que la imagen y la percepción del relato mediático oficial del gobierno tenga por mensajero un controvertido, un "polémico"? A mí también me gustaría estar en Woodstock 1970 y bregar por el amor libre y la paz en el mundo. Pero estamos en Argentina 2009 y queremos que este proyecto siga siendo el que nos gobierna. Igual que Luis: él antes que nadie va a entender cuál es su momento mediático y cuál es el de un circunspecto señor de traje y corbata que con palabras algo técnicas, algo amigables, nos haga entender por qué buscan desfondar al Estado: porque no se trata de 4 puntos en las retenciones, se trata del mecanismo con el cual pueden volver a apropiarse del control de las grandes decisiones, con el cual pueden domesticar a este gobierno para convertirlo en una mala copia del de Alfonsín después del Plan Primavera.


El Poder Ejecutivo no supo primero (y no pudo después) apropiarse del sentido común. No supo monopolizar, como sí lo hizo en decenas de oportunidades anteriores, tanto de la mano de Néstor como también de Cristina, los significantes en disputa. Y en esta oportunidad los significantes racionales fueron secuestrados por los autodenominados “luchadores por la defensa del derecho a la propiedad en contra de las confiscatorias resoluciones que emanan del Poder Ejecutivo”. Ocurre que, en democracia, cuando un sector particular, minúsculo y caracterizado se apropia de un significante masivo y generalizado, lo más probable es que se esté en el fondo del horno.


Si a este dato le agregamos por un lado la estrategia de acciones y comunicaciones desplegada por el gobierno a lo largo de la crisis y por otro lado el permanente y sostenido menosprecio que sufrió cada medida o propuesta oficial posterior a la fatídica noche del 18 de julio de 2008, cualquiera fuera su naturaleza y objeto, lo que se obtiene como resultante es la derrota conceptual que se sufrió en manos de los sectores más retrógrados del espectro político-ideológico nacional.


Y una parte importante de la población, permeable a ese discurso de hostigamiento permanente, penalizó la debilidad argumental del gobierno. Sin que realmente importe a quién se beneficia cuando se está castigando: en esta oportunidad cosechó la miel de la victoria un ignoto De Narváez. Podrá creer que es un gran estratega del marketing. Alguien deberá ir a decirle que, gastando la mitad de los recursos, hubiese tenido un resultado similar. En marketing eso se llama ser un nabo. No nos preocupemos. Pronto el PJ se lo va a hacer saber de una manera bastante cruda, como acostumbra.


En los ojos de la ciudadanía De Narváez fue la herramienta (una de ellas, hubo otra en cada provincia), el verdugo con el que, con más dolor que placer, se instrumentó la pena kirchnerista. Y cuando digo más dolor que placer quiero significar que se puede entender como el caso del alumno modelo, el prototipo de estudiante brillante, lúcido y afectuoso que una fatídica tarde es pescado por la maestra en un renuncio que la obliga a penalizarlo de manera tajante, en pos de defender su propia autoridad en el aula; pero en el fondo el dolor que siente es fruto de la decepción y la situación de su íntimo preferido probablemente le duela más que a él mismo. Siento en parte de esos 3.31 millones de votantes ese dolor profundo.


Dos ejemplos

El kirchnerismo perdió, a lo largo de la gestión, la sintonía fina con una parte crítica de sus votantes. Nada menos que la de los que, sumados a los otros, le permite acceder al triunfo en las urnas.


El kirchnerismo perdió agudeza en el olfato. La que le permitió establecer una agenda que lo llevara del 22% de los votos positivos en abril de 2003 al 65% de imagen positiva cuando Néstor deja la presidencia. Ese camino se hace como quien cruza un caudaloso y helado arroyo de montaña pretendiendo salir seco y seguro del trance. De piedra en piedra. Hilvanando un sentido común detrás del anterior. Eligiendo las piedras firmes con solo apoyar levemente un pie sobre ellas para chequear su estabilidad. Sin prisa pero, a partir del 28J, sin pausa. Sabiendo queviene la crecida. Sabiendo que vienen por todo.


Y cuando el camino fue cambiado por otro, en apariencia más rápido y más directo pero hijo del subterfugio, de la cortada ventajera, los mandantes lo rechazaron. Lo mismo que cuando se intentaron artilugios artificiales para desviar el curso caudaloso.


Dos ejemplos en este punto son imprescindibles.


Por un lado el hoy más que nunca percutido ejemplo de Moreno y el INDEC llega a estas líneas en sincronía perfecta. Permítaseme la siguiente exageración: parados en diciembre de 2005, si el gobierno hubiera identificado públicamente a los 5, 10, 20, 200, 2000 traidores a la patria e inmorales tergiversadores de las estadísticas públicas que desde las huestes neoliberales cooptaron el organismo estadístico para ventaja de los poseedores de bonos del tesoro argento atados al IPC, hubiera abierto expedientes administrativos urgentes que tuvieran consecuencias nefastas para dichos responsables y en tren de saneamiento hubiese “erróneamente omitido” algún paso jurídico para sentenciar en juicio sumario al escarnio y hoguera en plaza pública a los culpables (preferentemente en diagonal Sur, junto al monumento a Roca, frente al edificio del INDEC, bajo el cartel “Mueran los salvages neoliberales, viva la santa federación populista”), la capacidad de acción y la percepción positiva que dicha operación la hubiera dotado de permisos insospechados (que hubieran incluido la realización de maquillajes estadísticos "para reparar el daño efectuado por los enemigos de la patria") así como sus consecuencias electorales, de seguro mucho menos gravosas que el proceso de orden macarthista que tuvo lugar en su reemplazo. O alguien puede explicar de otra manera lo que se hizo con Nazareno y la Corte Suprema? Alguien se quejó?


Esta valoración es independiente de lo ciertas o no que sean las estadísticas que se anuncian mes tras mes. Porque en política, todos lo sabemos, de lo que se trata no es de realidad sino de percepción. Y la operación gubernamental sobre el INDEC se comporta, justamente, atentando contra el sentido común, oponiéndose a un relato racional. Y con ella todo el patrimonio de credibilidad que un gobierno democrático necesita, que no es poco, está en riesgo (o usted no escuchó que cualquier perejil pone en duda los números de la gripe porcina sólo porque los publica el gobierno? de dónde salió ese estado de sospecha permanente?). Hace mucho ya que el peón Moreno dejó de compensar con su accionar el costo que le hace pagar al gobierno su permanencia en términos de percepción electoralista. El sacrificio de esa pieza debería haberse dado hace rato. Eso, precisamente, es perder contacto con la realidad.


Por el otro, antagónicamente, el ejemplo de la estatización de las AFJP: el 70% de los diputados, en un transversal que sólo dejó afuera a unos pocos representantes de ideas paleozoicas y a los fundadores del "no-nestorismo" (una raza afín a los casi extinguidos si-carlistas). Se necesitan más palabras que esas para explicar de qué se habla cuando se pide "hilvanar sentidos comunes"?


Sintonía Fina

Ahora es importante decirlo: si lo que se interpreta como corolario de estas líneas es que se está sugiriendo apropiarse de la agenda opositora como conjuro frente al traspié eleccionario del 28J, como en el juego de la oca, sugerimos volver a la salida. Puede ser una táctica aceptable para calmar la fiebre en lo inmediato. Pero ni el autismo en el que se podría sucumbir en un extremo ni la adopción irrestricta de la agenda opositora en el otro, son sustentables en el tiempo. La clave consiste en reescribir la agenda propia en el marco de la búsqueda de aquellos mínimos factores comunes en el sentido que reconectan con la población. Y puede implicar requerir el coraje para aceptar y adoptar para sí algún ítem propuesto por el adversario. Ingreso Universal por Hijo podría ser una buena primera aproximación; lo que 7 años de crecimientos chinos y políticas focalizadas no lograron hasta acá, son urgencias que deben atenderse con nuevas herramientas. Y ya que estamos capturar agenda de la volátil CTA, del viejo ARI, del progresismo bien entendido.


La buena noticia es, en este mar de pálidas, que la sensación de victoria de la oposición la lleve a creerla como propia y genuina (este cronista sospecha que Macri sabe íntimamente que no ganó) y que ese factor le de tiempo al oficialismo a retomar un camino arduo y duro que le está costando pero que sabe transitar. 3.31 millones de "maestritas dolidas" esperan que su alumno encauce. Que reencuentre "los sentidos comunes" y que deseche las sillas peligrosas que lo inviten a parar.



5 comentarios:

Lic. Baleno dijo...

Es asi, es tan claro que no verlo parece mas hijo de la necedad que del razonamiento.

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

Hoy cambiar es fortalecer políticamente, no al revés.
Saludos

Mariano T. dijo...

Hay otra explicación: En lo de la 125 no tenían razón. El pueblo fue expuesto a las dos versiones, recibió argumentos de las dos partes, vio movilizaciones de los dos bandos. Y el 28J expresó su veredicto.vox populi vox dei

Contradicto de San Telmo dijo...

Baleno/Mendie: comentarios alineados de bloggeros de cartel siempre envalentonan. Guarda, a ver si uno se la termina creyendo.

Mariano T: Cortito. Terminante. Tre-men-do.
...
...
Demasiado.
...
Mmmmhhh...
...
Descreo, descreo.

Su hipótesis asume no sólo 10 millones de ciudadanos habilitados para votar.
También asume 10 millones de ciudadanos medianamente informados en temas de tributación, presupuesto nacional y rentabilidad agropecuaria.
Pero le digo algo: ojalá crean a pie juntillas los términos de su comment arriba; en el vox populi vox dei y todo eso...nos aliviaría porque habla de conceptos muy básicos.

Gracias por pasar.

santix dijo...

Expuesto a las dos versiones...
(ni entre especialistas se ponen de acuerdo cuales serian)
El veredicto, ... Cual fué?
Alika, Alikate...
Para desalambrar será?

El mundo visto a traves de un bolsillo. El de MT.