sábado, 21 de abril de 2012

Pegame y llamame España


En una digna y esperada respuesta a la osadía populista argentina, el gobierno español ha decidido vestir de una vez los pantalones largos para defender a una empresa tan española, tan propia, como para que el 68% de su paquete accionario sea anónimo y para que la presentación de las líneas estratégicas de la firma en su propio sitio web se denomine

Delivering on our commitments and developing the next wave of growth*

La virulenta respuesta consiste, decíamos, en prohibir la importación de bio-combustibles desde el paisete sudamericano. Una acción que sin dudas hará sentir rápidamente su efecto disciplinador. Prohibir el ingreso de ese biodiesel sudamericano, hijo de una industria eficiente, fuertemente integrada verticalmente, con el potencial para haber saltado del 8vo al 3ro lugar en el mundo en 5 años, será sin dudas un eficaz golpe sobre...
...los consumidores españoles.

Porque se trata de una medida hija del lobby de los fabricantes de biocombustible peninsulares, cuya eficiencia es menor que la nuestra y ese efecto se refleja en el precio. El que pagarán los consumidores hispanos.

Y para Argentina quizás resulte un útil puente temporal volcar las 400 mil toneladas que dejarán de ir a España, para palear la significativa caída en la producción que provocó la desidia de Brufau y los suyos en el mercado argentino, mientras se buscan alternativas definitivas.

Rara la forma en que la derecha española se ensaña con su propio pueblo.

Nos trae a la memoria ese viaje de Evita a Europa en la cúspide de su popularidad, en el que después de recorrer un Madrid hundido en la miseria, le ofrece al dictador en nombre del pueblo argentino unos cuantos navíos llenos de trigo, a lo que el Generalísimo responde que no era necesario, que los silos españoles estaban llenos de harina.

A lo que Evita replicó "y entonces, por qué no hacen pan?"