viernes 20 de noviembre de 2009

A vivir que son tres días



Escuché en una radio, en un televisor, que estaban llegando los órganos destinados a Sandro al hospital mendocino. Fue una imagen terrible y maravillosa. Un corazón que volverá a latir. Pulmones que volverán a aspirarse la vida y devolver un hálito que seduzca a una nueva mujer, otra más. Todo eso entrando en cajas de telgopor y frío. Todo listo para la vida.

Fuerza Sandro.

Fuerza a todos los que hoy pelean por la vida.







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Atención

Veía ayer en la tele un rato (solamente un rato) de la movilización en Wilde para pedir seguridad.
Vi discuros ingenuos políticamente hablando, del tipo "unámonos para pedirles a los políticos que nos representen"; algunas manifestciones ante las cuales resulta imposible para algunos que nos creemos vivos no hacer alguna risita cínica, como cuando se escucha a alguien decir "no estamos haciendo política, es un reclamo ciudadano". Había algunos distraídos que no se enteraron que el posmodernismo enterró el término "pueblo" y recurrían a ese anacronismo (lo cual, con esfuerzo, puede leerse como una relativa buena noticia, pero seguramente como un guiño).
Y más allá de que se escuchó también alguna que otra alocución hija de estereotipos berretas, como cuando se manifiesta con jactancia que "no somos piqueteros", o "no nos peleemos que no somos D´elia", vale también decir que la antipolítica, en este caso, contuvo por izquierda.
Quiero decir, todos estos muchachos que pedían legítimamente que se los atendiera, se creen realmente "ciudadanos apolíticos", y si bien uno puede creer que esa expresión es contradictoria, hay que saber ver que por ese motivo deberíamos abstenernos de acusarlos de "fascistas", "desetabilizadores", "destituyentes", y demás. Porque con su apoliticismo terminan resistiendo que la conducción del conflicto que gira en torno a la inseguridad, la ejerzan organizaciones reaccionarias en serio, ideologizadas y concientes.
No se puede seguir regalando ese espacio. El sentido común se crea.
Como otros compañeros, pero motivado por otras cuestiones menos razonadas, pido que salgamos de la trinchera. No putiemos a Tinelli, no nos hagamos cargo de ser los que "inventamos" la inseguridad. Es un problema, existe, no es "culpa" del Gobierno, pero sí es responsabilidad asumir la existencia de este quilombo.
Y Scioli podría tratar de ir a contener ahí (estaban pidiendo a los gritos su presencia, la de nadie más). Aunque lo puteen. Aunque lo surtan, y le pidan que se vaya (ya con la nariz rota). Habría que ir a hacerse pegar un par de piñas, más no sea que para demostrarle a esta gente que no te estás llevando la guita fácil.
Esos tipos que están ahí, no son enemigos, pero podrían serlo (por nuestra culpa y de nadie más; tal vez ya sea demasiado tarde para evitarlo).
Atenderlos sería más productivo que pensar la estrategia sobre cómo defenderse ante la aparición del video con Antonini en la Casa Rosada.

jueves 19 de noviembre de 2009

El Español


Después de trocar el mentado diálogo y consenso en genuflexión del oficialismo para lograr una ley, después de embarullar argumentando que un plan de empleo gubernamental podría minar la estabilidad política de intendentes, después de tergiversar el sentido del acto promovido por la CGT en defensa del Gobierno (luego cancelado), en fin, después de una sinfonía de 6 largos meses de tapas en contra del gobierno al que ha declarado enemigo íntimo (continuidad sólo disuelta por las tapas deportivas o internacionales irremplazables)...

...quién tenía que venir a sacudirnos del sopor de la siesta opositora y aburrida que intenta imponer Clarín????

Por supuesto, ningún otro que EL ESPAÑOL* y su séquito de disfuncionales políticos: dos días diferentes fueron los que vivimos con dos tapas que Clarín tuvo que sacar, contra su voluntad, ayer y anteayer.

Por supuesto se pudo ayudar al amigo de Rajoy (la reunión entrambos brilló por su ausencia en diarios ibéricos, sólo los locales le dieron algunos centímetros) mostrándolo operativo y eficaz en su activo principal, la "gestión". Hay que decir que echa a los inútiles y los cambia por nuevos inútiles de manera muy eficiente.

Hay que ser muy inoperante para lograr que el twitteo diario de Clarin contra el gobierno K cambie de dirección, no? EL ESPAÑOL lo hizo.



*40 años viviendo debajo de Franco.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Vicio


Dice un economista, identificado como liberal, y furiosamente opositor al Gobierno Nacional, que durante la crisis del 2001 la salida de capitales llegó a ser de 9 puntos del producto. Entre 2008 y 2009, fue de 6 puntos. Hoy, estamos, sin embargo, frente a un ingreso neto de 2 puntos del producto.
Y sigue con que la configuración de la economía mundial ha cambiado, que desde los países centrales se ha inyectado liquidez en abundancia y esto ha mejorado las perspectivas de países como el nuestro y por eso se espera un viento de cola que hará que la economía argentina crezca a buen ritmo durante 2010.

Esperamos que para esta Navidad que se aproxima, amigos liberales, tengan en su mesa un rico pan dulce, y que lo coman.
Y tengan también una botella de sidra bien fría, y que la chupen.

Sepan, eso sí, que si después de 6 años siguen es porque les gusta.

martes 17 de noviembre de 2009

¿Este es o se hace?



El escándalo del espionaje del gobierno macrista ya alcanza niveles imprevisibles. No solamente porque la administración de Macri espía a troche y moche, sino porque lo hace con una torpeza que es difícil encontrar en la especie humana e incluso entre los primates superiores.


La última novedad, de hace apenas una hora, es que el juez Oyarbide investiga si el espionaje también se dirigió contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ex presidente Néstor Kirchner. Esto tapó lo que había estallado unas horas antes, a la mañana temprano: uno de los espiados por Chamorro, actual vicejefe de la Policía Macripolitana, era el mismísimo jefe de Gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta (foto).

Consultado por las radios, el alto funcionario manifestó que está "sorprendido y preocupado", pero pidió "no politizar el tema".

¿No politizar el tema? ¿Cómo se puede "no politizar" a la política? ¿Qué puede ser más político que un gobierno que empieza espiando a legisladores, trabajadores y estudiantes, sigue con sus propios altos funcionarios y termina metiendo la nariz en el propio gobierno nacional?

¡Larreta! ¡Muchacho!

lunes 16 de noviembre de 2009

Sobre el sindicato del subte


La demora en la inscripción del nuevo sindicato del subte y los paros hechos en reclamo de una resolución del Ministerio de Trabajo han abierto una discusión sobre el problema de fondo, la inscripción, y los modos de reclamarla.

En distintas tomas de posición se adoptan distintos puntos de vista, que conviene separar.

La primera cuestión es el derecho de los trabajadores a darse su organización y sus dirigentes. La función de la organización sindical es la defensa de los intereses de cada sector de la clase trabajadora y ese debe ser el principio rector en todos los casos. Y quien debe juzgar si determinado sindicato y determinados dirigentes cumplen con ese objetivo son los propios interesados.

En este sentido, debe dejarse de lado un preconcepto que hace estragos en cierta izquierda, pero que es compartido fuera de ella. Se trata de la idea de que los trabajadores, en realidad, son unos tontos que se dejan manipular por dirigentes con miras aviesas. Poco importa que desde esa izquierda se atribuya la manipulación a los burócratas y que desde otros sectores de le atribuya a los zurdos. La idea básica es la misma.

Por supuesto, los trabajadores son seres humanos y se equivocan. Pueden ser manipulados durante un corto tiempo. Pero no son tontos. Descubren más temprano que tarde quienes son los que efectivamente defienden sus intereses y quienes no. Lo hacen guiados por un criterio que surge de la propia condición del trabajo. A pesar de que estaba excluido de toda política activa y relativamente aislado como castigo por su actuación en la revolución húngara de 1956, Lukács era enormemente respetado por los dirigentes comunistas de Hungría. Conscientes de que el estado del país y del propio partido era insatisfactorio, pidieron en 1971 a Lukács su opinión sobre la situación política. (El texto no fue publicado hasta 1990.) Entre otros temas, la respuesta desarrolló esta cuestión: los obreros, dice Lukács, distinguen el trabajo bien hecho del trabajo mal hecho; respetan al primero y desprecian al segundo.

Aplicado a este caso, podemos decir que el sindicato y los dirigentes que hacen bien su trabajo gozan de respeto, por encima de sus inclinaciones ideológicas o de los defectos que puedan tener. Cuando determinados dirigentes logran la adhesión de una gran mayoría de sus compañeros y la conservan durante años, ese es un criterio más importante y más seguro que cualquier opinión emitida desde afuera, por bien intencionada y bien argumentada que sea.

Otra argumentación se basa en la necesidad de la unidad sindical. Cualquier trabajador sabe la importancia de la unidad. Pero la unidad es un medio para el fin, que es la defensa de los intereses propios, el aumento de los salarios, la mejora de las condiciones de trabajo y los servicios sanitarios, turísticos, educativos, etc., que permiten una mejor calidad de vida. La unidad no puede ser un fin en sí misma, aunque es uno de los medios más importantes, si no el más importante.

Y, por otra parte, si la unidad no viene de parte de los trabajadores, es una falsa unidad. ¿Qué clase de unidad es la de un sindicato al que los trabajadores no se afilian o, incluso, se desafilian, porque no lo perciben como un instrumento de defensa de sus intereses? Basta formular la pregunta para encontrar la respuesta.

Pero, además, en el caso del subte, los hechos no demuestran que la enorme mayoría de los trabajadores y sus delegados hayan tenido la tendencia a romper la unidad. Al contrario, durante bastante más de una década se mantuvieron dentro de la UTA, sin perder la cabeza ni siquiera ante las matoneadas de la conducción. Ante la última renovación de delegados, fue la propia conducción de la UTA la que los excluyó, impidiendo que se presentaran a las elecciones. Fueron los dirigentes de la UTA los que rompieron la unidad, con la pretensión de imponer a la base delegados que no eran los que la base quería. Ante esto, no les quedó a los trabajadores del subte otra vía que formar un sindicato, so pena de quedar fuera de todo encuadramiento sindical.

Llama especialmente la atención cuando compañeros peronistas rechazan la posibilidad de formar nuevos sindicatos, cuando los viejos se muestran inservibles. Porque fue así, precisamente, como nacieron en 1944 y 1945 organizaciones como la UOM, la AOT o la UOCRA. Se fundaron pese a que existían antes la Federación Obrera Metalúrgica, la Federación Obrera Textil y la Federación Obrera Nacional de la Construcción. Fueron fundados esos nuevos sindicatos por camadas obreras que no se reconocían representadas por los viejos sindicatos. Supongo que nadie dirá, como Fukuyama, que llegó el fin de la historia y que la estructura sindical debe quedar congelada para siempre.

Además, que se lo cuenten a Moyano, que impulsó la organización de un sindicato de empleados de autopistas, cuando posiblemente lo normal hubiera sido que se afiliaran al de Vialidad.

Finalmente, un argumento que ha sido utilizado por mi estimado amigo y cobloguero Mariano. Sostiene que sería inútil que el ministro Tomada firmara la inscripción del sindicato del subte, porque los delegados de todas maneras seguirían haciendo paros porque se proponen la toma del poder. Esta argumentación tiene, a mi juicio, tres agujeros.

Primero, como ya he señalado, los delegados del subte llevan bastante más de una década bregando por los intereses de su sector y nunca han hecho un paro que no fuera por sus reivindicaciones económicas, de condiciones de trabajo o de defensa de su organización. Esto les permitió, por una parte, lograr conquistas significativas en materia salarial, la recuperación de la insalubridad, la incorporación de trabajadores tercerizados, etc. Y, por otra parte, les ha valido la adhesión de la base. De todas maneras, no todos los delegados del subte son militantes de organizaciones de izquierda, ni mucho menos.

Segundo, si ocurriera que los delegados perdieran de vista los intereses de sus compañeros y pretendieran arrastrarlos a aventuras locas de “toma del poder”, sin duda encontrarían rápidamente un correctivo por parte de la base. Siempre puede aparecer una cabeza caliente, pero el conjunto de los trabajadores es sensato.

Tercero, la inscripción del sindicato no puede estar condicionada por la ideología de algunos de sus dirigentes. Los delegados del subte no han intentado tomar el poder (la idea misma es un poco extraña) ni puesto su actividad sindical al servicio de alguien que intentara tomar el poder. A falta de hechos, lo único que hay es la deducción de que su ideología los va a impulsar, en algún momento, en esa dirección. Con lo cual, nos encontramos con un criterio muy peligroso, que podría esgrimirse para excluir de todo tipo de cargos sindicales a quienes profesen ideologías sospechosas. Pienso que Mariano no ha querido extraer esta conclusión, pero su argumento deja abierta una puerta peligrosa que muchas veces se abrió en el pasado.

domingo 15 de noviembre de 2009

¡Ay, esos títulos y esas bajadas!

No es la primera vez que tengo que pelear con títulos y bajadas engañosos. Ya se sabe, la mayoría abrumadora de los lectores de medios gráficos no pasan del título, la bajada y los epígrafes. De modo que lo que diga el artículo es lo de menos. Lo importante es que el título y la bajada le dejen al lector la impresión que se pretende.

Esta vez, le toca a La Nación y a su sección Economía.

Dice el título de la nota: "El balance: cuánto les dolió la crisis a los argentinos". No hay duda; las crisis económicas siempre duelen. Pero titular con esa verdad de perogrullo envuelve la intención de poner el acento en el dolor. Sigamos: "La economía mundial comienza a salir del pozo, pero la debacle provocó en la Argentina una caída de más de cuatro puntos del PBI, elevó el desempleo de menos de 8% a más de 10% y aumentó la cantidad de pobres más de 2%". Faaaaaa... nos castigó fuerte.

¿En serio? Veamos el texto. Recordemos; los lectores en general no van a meterse ahí, y menos en un terreno tan árido como la economía. Si hablara de los culos de las vedetitas o de las costumbres orales de la señorita Natacha Jaitt, uno se interesaría. Pero economía, y en un domingo... No, hay que ser un gil como el autor de esta entrada para perder un domingo en semejantes pavadas.

En el texto dice: "El PBI argentino se expandió en 2008 un 3,7% y se contraerá un 4,5% en 2009, según la consultora de Orlando J. Ferreres. El crecimiento de 2008 resultó mayor que el de Estados Unidos (0,4%), la zona euro (0,7%), México (1,3%) o Chile (3,2%), pero menor que los de Brasil (5,1%), China (9%) y la India (6,1%). La caída de 2009 será menor que la de México (-7,3%, según la consultora Fimades) e igual que la de Paraguay, pero mayor que la de Brasil (-0,7%), Chile (-1,7%), la zona euro (-4,2%) y Estados Unidos (-2,7%)." Indecmaníacos, abstenerse, los datos son de consultora privada.

Como vemos, el panorama argentino no es tan nefasto, pues está en una posición intermedia en el mundo, sobre todo si se toman los dos años de crisis en conjunto.

Pero todavía queda otra comparación que hacer, que lógicamente, el diario de Mitre deja de lado.




En 1995, un país, México, entró en crisis. La Argentina sufrió el contagio. Duramente. Fue uno de los pocos países en el mundo que tuvo una recesión como consecuencia del llamado Efecto tequila.




En 2008-2009, la economía mundial entró en la crisis más severa de los últimos setenta años. La Argentina también sufrió una recesión.








Comparemos los efectos en uno y en otro caso:


Caída del producto bruto interno:



1995 4,9%


2009 4,4%




Aumento de la desocupación



1995 de 12,2 a 18,4%


2009 de 8% a 10%



Crecimiento de la pobreza



1995 4,2%


2009 2%






Datos para 2009, en La Nación.


Datos para 1995: PBI y desocupación, aquí. Pobreza, aquí.