sábado, 16 de enero de 2016

FDR, ese viejo lobo peronista



Podría el primer populista norteamericano hablarle al peronismo del 2016?

Sinn dudas podría, con las debidas reservas.

En marzo de 1941 Franklin D. Roosevelt dirigió unas palabras a su país en las que explicó el ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Nuestra derrota electoral del pasado noviembre, sumada a los medios y fines desplegados por el neoliberalismo macrista en el gobierno en estos primeros 30 días configuran un escenario que, con múltiples grises, ponen al peronismo en una situación análoga.

Enfrente una fuerza que asume consensos y derechos que no poseé. De este lado la posibilidad de una diáspora y una balcanización alimentadas por el propio adversario. La que sigue es una adaptación libre y arbitraria de aquel discurso, esta vez a los peronistas.

Recuerdo hace muchos años cuando recibíamos duras críticas de nuestros adversarios, diciendo que éramos desunidos; que nos interesaba más la tranquilidad y el status quo que la preservación de nuestra soberanía y nuestra equidad.
Antes de que este gobierno asumiera, estaba más preocupado por el futuro que la mayoría de la gente. No obstante los registros me demuestras que no estaba lo suficientemente preocupado.  
Sin embargo eso es agua sobre la represa. No demoremos mucho revisando el pasado, reparándolo o persiguiendo a los responsables. Nuestra historia no cambiará en base a voluntarismos. Nosotros, los peronistas, volveremos a escribir la historia a partir de hoy.
Y la novedad es que le estamos diciendo a nuestro Pueblo que nuestro movimiento, testigo de las amenazas y peligros a los que es expuesto por la oligarquía, ha decidido entrar en acción. 
Sabíamos que la inoperancia y la tibieza aliancista era pésima. Pero este neoliberalismo macrista es mucho peor.
El PRO no pretende modificaciones y mejoras que nos acerquen al desarrollo. Buscan abiertamente la destrucción de nuestra estructura productiva industrial en todo el país, buscan la sumisión de los trabajadores a un régimen en el que el ser humano, dominado por una élite aristocrática, es tratado como un engranaje más en su sistema de explotación.
Ellos y sus seguidores fanatizados pueden llamar a esto el Cambio. Pero no es Cambio. Porque el cambio supondría sentar las bases de un sistema en el cual los seres humanos deseen vivir por el resto de sus vidas. Nuestro pueblo nunca aceptará de manera permanente un sistema basado en el engaño y cuyo fin inconfesable es un nuevo tipo de esclavitud, en la que los nuevos grilletes son los medios de comunicación.
Esta tiranía moderna necesita eliminar cualquier vestigio de soberanía  y autoestima popular. No hemos sabido identificar a tiempo este propósito. Ahora sí. El proceso de eliminación y bastardización de los logros de 12 años debe y va a ser detenido por nuestra sociedad.
Los enemigos del peronismo erraron el cálculo. Se equivocaron por una simple razón: pensaban que el peronismo no iba a ajustarse a una realidad de confrontación abierta como la que nos proponen.
Creían que el peronismo, por su profundo respeto por los valores democráticos, nunca osaría enfrentarlos.
Que la democracia, en pos de mantener la paz, no se movilizaría en defensa propia.
Pronto tendrán claro que el peronismo seguirá siendo peronismo y la democracia seguirá siendo democracia, y sin embargo pondrá a quienes pretenden subyugarla en su lugar.
Algunos círculos de afiebrados del PRO instalaron la voluntariosa profecía de que la conquista de nuestro partido era un trabajo interno, no por destrucción electoral sino por confusión, desunión, desintegración moral y finalmente cooptación pasiva.
Los que lo creyeron nunca nos entendieron. El peronismo no es un movimiento que pueda ser confundido por los derrotistas, los amenazadores y los fabricantes ocultos del pánico. Es un partido en el que los problemas se hablan abiertamente, y cualquiera puede oírnos.
Nos hemos dedicado a un gran debate que no se limita a las unidades básicas. Ese debate está en diarios, en medios y en cada rincón del país. Es nuestro pueblo el que nos dio mandato.
Podemos haber tardado, pero una vez que la voz de nuestro pueblo se ha proclamado, estamos todos unidos en su defensa. Y el país que nos mira no tiene por qué dudar.
Nuestra decision es el fin del sometimiento de nuestro país. No negociaremos con estas élites. No habrá compromiso con quienes vinieron a llevarse puesto lo que tanto nos costó.
La urgencia es ahora.

Podemos hacerlo con rapidez y eficacia si nos mantenemos unidos. No tenemos ni tendremos la falsa unidad de los que son sometidos a amenazas o intencionalmente engañados por la propaganda. La nuestra es una unidad sólo posible entre hombres y mujeres libres y soberanos que reconocemos la realidad con inteligencia y coraje.
Nuestro esfuerzo, finalmente, no es parcial. Es un esfuerzo conjunto que nos garantizará bienestar general.

domingo, 10 de enero de 2016

Estaqueados



Los oficiales salieron
y se empezó la junción
quedó en su puesto el nación
y yo fui al estaquiadero

Entre cuatro bayonetas
me tendieron en el suelo
vino el mayor medio en pedo
y allí se puso a gritar
"Pícaro, te he de enseñar
a andar reclamando sueldos"

De las manos y las patas
me ataron cuatro sinchones
le aguanté los tirones
sin que ni un "ay" se me oyera
y al gringo la noche entera
lo harté con mis maldiciones

José Hernández

Veníamos acortando el tranco el último tiempo. El pingo cansado y la yerba muy cara. Lo bueno, las linduras, empezaban a escasear. Y los nuestros se dejaron dorar la píldora.

Un día, en una amarga Asamblea, la taba nos cayó de culo y el mango de la sartén quedó en manos de los patroncitos.

Rápidos como el refusilo vinieron a buscarnos. En menos de lo que canta un gallo nos tenían bien asujetados y empezaron a cobrarse cada una de las que fueron juntando.

Nos estaquearon al sol, mojaron bien de los tientos y ni agua. A apechugarla bajo el sol del desierto.

Nada nuevo, bah, lo de siempre.

Y el coronelcito no sólo cumple las órdenes que le bajan de la Capital. También despliega su propia venganza.

Nos tienen. Y nos van a dar sin asco.

Anduvimos sueltos, libres y la frente alta mucho tiempo. Quizás demasiado para lo que los patrones estaban acostumbrados. Las represalias no se hicieron esperar. 

Ya estamos sometidos, será cuestión de recuperar el aliento, aguantar los golpes y viandazos, ganar fuerza y ponernos de pie.

Lo que transpiran es odio. Y sed de venganza. Se siente, fuerte, pesada, como el calor del desierto. 

El revanchismo se trasviste en buenos modales y palabrería en la mesa abundante de alguna vieja con plata. Pero el despecho exuda, es indisimulable.


Nosotros estamos listos para aguantar. No nos tiernizamos al primer hervor. Cuanto más duro nos fajen, cuanto más nos maltraten, más rápido nos vamos a levantar. 

Y ahí veremos, más temprano que tarde, cuantos pares son tres botas.



sábado, 2 de enero de 2016

Millonarios en amistad



"Soy un poquito pedante, porque soy millonario en amistad"

Roberto Goyeneche

(este es nuestro homenaje a Antonio Carrizo, para el que hemos contratado al Polaco)



lunes, 28 de diciembre de 2015

Ser felices



Había una vez en Buenos Aires, en el viaducto que cruza Av. Córdoba con Av. Juan B Justo y las vías del ferrocarril, una pintada furtiva. Sagazmente, decía: “Querés ser feliz… o querés tener razón?”

Se termina 2015, el año del cisne negro. En el país donde nació el populismo transformador, un gobierno peronista le entregó el poder a la aristocracia ganadera. Macri convertido en el dios de Rivadavia, de Mitre, de Roca, de Aramburu, de Rojas.

Ya tenemos razón.

Y la tendremos cada vez en los próximos dos años.

Porque ninguna de las medidas genuinamente macristas, las que escribe el puño de los sectores que representa, lograrían el consenso de dos cámaras legislativas con conformaciones tan adversamente opositoras como las actuales y, aún más significativo, atravesarían sin novedad el escrutinio de vastos sectores de una sociedad altamente politizada como la que deja el kirchnerismo.

De manera que no sería raro que los adalides de la institucionalidad busquen guardar a Republiquita en un cajón por los próximos años y se apoyen en los instrumentos constitucionales del DNU para desplegar su agenda.

Es decir, tendremos razón sistemática y reiterativamente por los próximos dos años.

Podremos juntar una lista de acciones filo-autocráticas a ser ejecutadas con la inescrupulosidad típica de nuestra derecha. Y transformarlas en los ítems de una larga y tediosa factura que le presentaremos a la sociedad en nuestro pedido de aval para debilitar al actual gobierno en una futura elección. Ojalá 2017.

Y tendremos razón. Pero no nos servirá absolutamente de nada.

Lamentamos desengañarlos: ningún gobierno en nuestras pampas se desmorona por su apego a la institucionalidad y las formas. Si la economía se demostrara palpablemente próspera para vastos sectores sociales, Macri (o cualquiera) podría coronarse emperador. Billetera mata Constitución.

Queremos decir: no dejemos de llenar las plazas y los estadios que quieran para escuchar a sus viejos líderes, no abandonen la liturgia de la reunión, el choripán, el debate y los buenos recuerdos, no se priven de conseguir la selfie con algún capitoste de La Cámpora o con Guillermo Moreno (ahora que anda suelto). Sólo demostrarán que tienen razón.

Y, la verdad, en este blog no nos interesa tener razón.
Sólo queremos ser felices.

Ustedes saben de sobra a qué nos referimos. Los peronistas somos felices cuando los trabajadores y los humildes son felices. Y eso sólo ocurre cuando los trabajadores y los humildes cumplen sus módicos sueños de chalecito propio y verano en Las Toninas.

Y somos felices cuando ese orgasmo permanente del asado dominguero y los pibes en la escuela no dura doce años, dura docemil.

Pero esa Patria de la Felicidad no es el sueño lisérgico de cuatro comisarios políticos unidos y organizados… para enmudecer el debate.

Es tan real, sonoro y desbordado como esas murgas que pronto llenarán  nuestras calles.

Preguntándonos en cada esquina qué dirección conviene tomar. Con sello propio, pero abierto y hambrientos del disfraz y las fantasías fuera de programa. Bailando lo conocido, pero listos para adoptar y adaptarse a lo que improvise la banda.

En este punto, como en los chistes cordobeses, venimos con dos noticias: una buena y una mala.

La buena. 
El neoliberalismo macrista no puede cumplir la Revolución de la Alegría que prometió. No es una conjetura. Es un hecho. En los primeros quince días de gobierno Macri y quienes manejan sus hilos han desplegado las líneas centrales de la matriz de acumulación económica que venían a forzar. Pueden faltar algunos detalles. Todos significativamente menores frente a lo central: volvió el esquema de valorización financiera que nos gobernó con mayor o menor preponderancia entre 1976 y 2001. No hay forma de que el pueblo trabajador encuentre su lebensraum, su espacio vital, en ese esquema. Somos la variable de ajuste.

Entre esos detalles a definir puede estar el nivel de virulencia con que se trate al salario y los ingresos. Si extrapoláramos estos quince días a un plazo más largo, la caldera explota pronto. Si las palomas lograran imponer un credo de subsistencia, el trabajador aguantaría sin romper todo un poco más.

Nuestra hipótesis, viniendo de dónde venimos y haciendo nuestra mejor estimación, es que podríamos tener el octubre más caliente de nuestra historia.

Ahora la mala. 
A la fecha, acá y ahora, en el FPV no tenemos un menú alternativo para ofrecer. Punto.

Pocos, casi nadie, tienen un diagnóstico certero de qué hacer y cómo evitar caer por enésima vez en la trampa de divisas en la que caímos previamente. Kicillof puede llenar los parques que quiera para hablar pestes sobre las medidas económicas que tomó y toma el actual gobierno. Probablemente estaríamos de acuerdo en un 99% (la economía de nuestra derecha cromagnon es más fácil que la tabla del 2). Pero estamos seguros de que Kicillof y la mayoría de los referentes económicos del gobierno, no tienen la más nublada idea de cómo ofrecernos un futuro económicamente mejor (mejor que el que nos preparaban, no que este que empieza a campear, es necesaria esta aclaración?)

Así que el debate de los próximos meses debe ser profundo, sustancial y efectivo, porque la decepción y la desazón con el Tilingo están ahí, la vuelta del otoño. 

Y cuando eso ocurra debemos ofrecer un faro y un puerto seguro al que el pueblo trabajador pueda acudir tranquilo para resguardarse.

En el medio estarán los vendedores de feria con sus soluciones trotskistas, neo-desarrollistas o radicalizadas. Es clave en la subsistencia del FPV ofrecer garantía de responsabilidad y gobernabilidad (que durante todo 2015 estuvimos –estamos- muy lejos de representar).

La clave? Si somos católicos, la clave la puso Francisco: hagan lío. Y si no, Billy Bond y la pesada del rockandroll: ROMPAN TODO.

Llenar las discusiones de contenido. Llenar el aire de política. Nada de tribuna aplaudidora en 678. Participar activamente, afiliarse, generar un movimiento sísmico al interior de los partidos nacionales y populares, poner a los dirigentes a trabajar, desafiarlos: si no sirven, tienen que irse. 

Lo mismo que en en cualquier aprendizaje: escuchar más de los que se dice, leer, instruirse, rechazar el discurso autoindulgente, analizar y sintetizar.


En este final de 2015, cuando las malas noticias parecen llover como agua de mayo, desde este humilde blog levantamos la copa y con tranquilidad y suficiencia decimos, el futuro es nuestro.
Vamos a ser felices.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Abramos las ventanas




Cuántos muertos dejó Fidel Castro?

Cuántos muertos dejó la gripe aviar?

Cuántos la vaca loca?

Cuántos muertos dejó el Y2K?

Cuántos muertos el agujero de ozono?

Y cuántos cayeron por las armas de Saddam?

Cuántos muertos nos dejará ISIS? Y cuántos muertos nos dejará la respuesta a ISIS?

Cuántos muertos nos dejan el exceso de peso y el exceso de sal y el exceso de alcohol y el exceso de tabaco?

Cuántos muertos dejan el churrasco y la exposición al sol?

Cuántos muertos dejó el Hombre de la Bolsa?

Se pasan la vida metiéndonos el miedo en el cuerpo

Asustándonos con cosas que no existen o que, si existen, apenas matan.

Pero ellos se pasan la vida asustándonos con el déficit fiscal y la inflación.

O con el Cuco, como si fuésemos niños.

Con todos sus Cucos.

Porque saben, hace 5 mil años, que nada es más fácil que dominar una sociedad asustada.

El miedo nuestro es el control de ellos.

Nuestro miedo pide policías, tanques, carros hidrantes, balas de goma, puertas blindadas y cámaras.

Vendidos por ellos para defendernos de los males que nos vendieron antes.

El miedo justifica la mano dura.

El miedo justifica los vidrios polarizados y los autos blindados.

El miedo justifica quedarse en casa y no salir.

El miedo justifica  todo eso.

Pero tengo una mala noticia.

Muchos desconectamos el aire, ese que usamos por miedo a enfermarnos.

Y cuando el motor se detuvo, entró por la ventana el viento de otra verdad.

Las cortinas volaron y quedó claro que lo que de verdad mata es la desigualdad, la pobreza, la injusticia. Y que nadie muere de miedo.

Que los males están ahí afuera. Y empiezan a terminarse cuando nos juntamos. Cuando nos reunimos. Cuando nos miramos a los ojos.

Corre el viento. Aireamos el miedo.

Es largo el camino.

Corre otra verdad.


Y en eso estamos.


lunes, 21 de diciembre de 2015

Calma, serenidad y pases cortos



Desde hace algunas semanas en tuiter y en este blog venimos hablando de autocrítica.

Apenas esa palabrita, o conceptos afines tales como “asunción de responsabilidades”, emerge, el campo al interior del FPV rápidamente se divide. Entre quienes aplauden. Y quienes entran en zozobra.

Notablemente, la via de salida a esa zozobra momentánea ante este intrascendente bloguero que les reclama reflexión, replica la secuencia de respuestas que kirchnerismo siguió frente a cada dilema político del último lustro: (1) indignación seisieteochista, (2) negación esférica, (3) acusación sobre el mensajero, anclada en cargos de candidez, ignorancia o, en último grado, traición, (4) desestimación automática del reclamo basada en su génesis (cándida, ignorante o traidora), (5) continuidad de la celebración épica, ahora reducida en número por la partida de los cándidos, ignorantes o traidores que participaban instantes antes.

Tómese cualquier tema políticamente sensible de la batalla comunicacional de los últimos años: “inflación? Pero qué decís? Cuál inflación? Te referís al deslizamiento de precios? No sabés de lo que hablás! Seguro que sos un topo de Urtubey! O de Magnetto! Para qué vamos a actualizar el piso de ganancias, si no hay inflación? Rajá, salame! Cristina acá tenés los pibes para la revolución, menos el salame que recién habló de inflación!”

Repítase este procedimiento por N críticas, en M ámbitos geográficos, frente a L tópicos, y el resultado te pasa por encima como una locomotora: rodás desde el 54 al 37% en la preferencia electoral y, peor, perdés las elecciones frente a un Tilingo cuyo mayor activo político es un color.

Y una vez que la derrota electoral te pasa por encima como un inesperado tsunami veraniego, dejándonos desnudos, ridículos, parece que ahora la autocrítica no es oportuna, porque exhibe un flanco de debilidad frente a esta derecha adrenalínica. Un nuevo argumento para negarnos la reflexión, como sistemáticamente los últimos 7 años.

Y así vamos, derecho a convertirnos en una minoría intensa, movilizada, acrítica, que sólo suma voluntades gracias a la acción residual de una derecha cuyo única posición en el termostato dice “salvaje”.

Desde estas líneas no se propone la autocrítica, la resposabilización analítica de errores como un simple ejercicio masoquista y perverso, enfocado en golpearnos la autoestima. Sinceramente nos interesa poco y nada saber cuánto sangramos.

Por el contrario, estamos convencidos de que en el actual escenario la autocrítica es el camino más rápido y más directo a la reconstrucción robusta de autoridad política. Persistir en el reclamo vociferado, en la movilización indignada por las formas macristas, es continuar la trayectoria precedente: sus resultados están a la vista.

En términos urbanos, el kirchnerismo es esa administración de consorcio a la que la asamblea de propietarios acaba de pegarle una patada en el culo por ineficaz. Íntimamente sabemos que la nueva administración compite en calidad delincuencial con la Banda del Gordo Valor. Pero pararnos en la vereda del edificio como adolescentes despechados a criticar al Gordo y a los “pelotudos” que lo votaron, es el camino más largo e improbable a un retorno, basado en los errores del contrario, que vendrán como después del verano viene el otoño. 

Si ese es el camino elegido, será un robustecimiento sin autoridad. Y no hay garantías de que ese retorno sea neto y completo al FPV: el camino de vuelta estará a partir de ahora modulado por el canto de las sirenas Urtubeyistas, DeLaSotistas, Massistas, que se autodenominarán la “tercera vía”, superadora del salvajismo agropecuario y de la soberbia kirchnerista. Sus tamices ideológicos capturarán al desengañado votante macrista por el tamaño de su idiotez política.

Cuando el argumento de la pertinencia de la autocrítica es finalmente aceptado, hace su aparición una segunda FALACIA: la autocrítica debe ser interna y consumarse entre cuatro paredes.
   
Nos repetimos por enésima vez, aburriéndonos de nosotros mismos: el 34.12% que votó a Macri en Elecciones Generales podría ser asumido como votos propios macristas. El excedente de 17.3% que completa el 51.4% amarillo del ballotage son votos PRESTADOS.

Análogamente, el 11.5% que va desde 37.1% de Generales a 48.6% de Ballotage de Scioli también son PRESTADOS.

La suma de votos prestados es de casi 29% del padrón. Ese y no otro es el verdadero campo de batalla. Ellos son quienes están esperando un volantazo kirchnerista en la lectura e interpretación de la realidad, en su aceptación.

Los 100mil movilizados del 9 de diciembre en Plaza de Mayo, los 30mil por la Ley de Comunicación Audiovisual en Plaza de los Dos Congresos o los 10mil de ayer en Parque Centenario son, aunque algunos se emocionen, un dato anecdótico. Una referencia secundaria que los poderes fácticos hoy, en un bloqueo informativo que es y será cada vez menos plural, simplemente soslayan (no alcanza con revisar la agenda informativa de los medios bajo control de Cristóbal López?).

Por el contrario la proyección pública y masiva de Cristina Fernández de Kirchner, cargada de reflexión solitaria, genuina, profunda, recorriendo los hitos negativos que llevaron al triste desenlace del 10 de diciembre tiene mayor poder simbólico que todos los millones de movilizados que el kirchnerismo logre en los próximos meses.

Y como nos gusta jugar, ahora jugamos a imaginarnos un reportaje televisivo, por un periodista prestigioso y experimentado en el arte de la entrevista (nos gustan el Gato Sylvestre o Marcelo Zlotogwiazda, ponele) en un ambiente bucólico, calmo, reconcentrado, apto para la repregunta no guionada, para la charla franca, yendo ambos al hueso de cada cuestión.

Y no dudamos en garantizarlo: un escenario de este tipo en este contexto es una patada directa a los testículos de Magnetto. Porque humaniza a la conductora, porque la saca de la inercia equivocada previa y porque reubica la centralidad de su figura. Como beneficio colateral desintegra descalificaciones usuales de soberbia, autoritaria o hermética, y juega en el terreno de lo que el kirchnerismo mejor hace: la sorpresa, el cambio de ritmo, la dinámica de lo inesperado.

Y porque se convierte en el punto focal a partir del cual se invierte el circulo vicioso de la derrota para convertirlo en el punto de apalancamiento de la reconstrucción del movimiento nacional y popular.

Termina con eso? Para nada.

Pero allí empieza. Los pasos siguientes son sensibles e igualmente críticos: nos gustan pequeños actos en todos y cada uno de los pequeños pueblos a los que la década ganada les cambió la historia.

Eso sí: sólo puede convencer el convencido: el telespectador, el oyente ha aprendido a leer a la ex presidente y la posibilidad de un mensaje difuso, o peor, capcioso, sería contraindicado.

Buscar con fruición, diseccionar e identificar las causas de la derrota es un trabajo conjunto que CFK debería llevar adelante con su equipo. Enormes dosis de honestidad intelectual son imprescindibles. Un mensaje genuino de autocrítica sólo puede darse si ha madurado adecuadamente en la mente y el corazón del emisor.

El baño de humildad solicitado en mayo a la dirigencia del FPV es, hoy, la tarea de una dirigente inteligente e interesada en el destino de su pueblo.

Nota aparte, en estos días, detrás de estas inquietudes, he sido descalificado por el kirchnerismo emocional, sensibilizado por la derrota y al borde del knock out. Soy kirchnerista desde el 14 de mayo de 2003 a las 11 de la mañana. No necesito ni una selfie con Máximo, ni una remera con al cara de Néstor ni un tuitero pelotudo que ponga en tela de juicio mi pertenencia.
Soy un abuelo sabio y comprensivo de muchos de los que entraron al kirchnerismo por la infinita fila de acceso a la ceremonia fúnebre improvisada en Casa Rosada la fatídica semana del 27 de octubre de 2010, 7 años después que yo.

Pueden seguir negando la autocritica y las responsabilidades todo lo que quieran. Vuestra negación sólo opera en contra de centenares de miles de argentinos que mañana se levantarán, como cada día a las 5 de la matina y sólo volverán de sus dos o tres laburos cuando los pibes ya están durmiendo. 

Son a quienes, después de haber llevado al fifty fifty a patadas en el ojete, hemos decidido soltar en las fauces de una derecha que acumula 12 años de venganza.

La suerte del kirchnerismo me interesa menos que la suerte de mis compatriotas. Que son los únicos a los que les debemos explicaciones. Explicaciones que no han llegado.

Calma, serenidad y pases cortos me pidió el compañero Baleno.


En estos párrafos describí al Barcelona.



viernes, 18 de diciembre de 2015

Monasterios (III)



Para ilustrar con ejemplos lo que decíamos acá y acá, y sólo por una arbitrariedad de los dueños de este blog, vamos a recurrir a la cadena de valor del litio.

Una introducción lo más sucinta posible, porque es mucho más lo que se habla en varios foros sobre litio que lo que se hace. El litio es hoy elemento químico imprescindible para pilas y baterías de toda la industria electrónica y se espera también lo sea para la industria automovilística eléctrica, que comenzó hace algunos años y viene creciendo.

Argentina tiene en el NOA varios salares con alta presencia de litio, que se extrae de una manera bastante económica. La fotografía actual es que esa salmuera con litio que se extrae de dos o tres salares (número que está creciendo) se convierte en boca de mina a un compuesto de fácil transporte denominado carbonato de litio y así, muy primario, es exportado a los pocos países que hoy están produciendo baterías en grandes volúmenes.

La producción local de baterías en Argentina es nula y la de otros bienes que requieran litio es marginal (grasa de litio para usos mecánicos). Cualquier pequeña demanda actualmente se atiende con importaciones spot, lo que nos permitiría decir que la cadena de valor del litio está, pero quebrada. No hay agregado de valor sustancioso.

Desde una perspectiva sistémica, mirando el todo, es mucho lo que se puede hacer para “crear” esa cadena. Son esfuerzos que involucrarían de manera activa tanto al núcleo científico, como a tecnólogos y un tejido industrial incipiente que se convierta en demanda neta de ese esfuerzo.
Utilizando el encadenamiento clásico (y totalmente obsoleto, pero cómodo para transmitir estas ideas), podríamos decir:

  • la ciencia básica debería estar trabajando en investigación y desarrollo de una electroquímica del litio que nos abra la puerta a una batería apta, factible y económicamente aceptable para vehículos. Si no hay cadena de valor que la alinee, esos núcleos de investigación (que existen y son de primera línea) encuentran su lugar de confort como subsidiarios (asociados en la mejor instancia) de laboratorios en el primer mundo. Este sería el enfoque ortodoxo: cuando el descubrimiento, la invención tiene lugar, el apéndice argentino no es propietario de los derechos intelectuales o industriales.
  • la ciencia aplicada, además de esperar el derrame de los avances de conocimiento en ciencia básica, tiene decenas de tópicos de mayor o menor criticidad para atacar en el despliegue de esta cadena de valor. Pero su razón de ser es una demanda que la “disciplina”, que le dice qué y cómo lo necesita. Hacer retro-ingeniería al estilo japonés de los 50 o coreano de los 70 para ponerse en carrera en la tecnología de baterías existentes, y luego trabajar en mejoras
  • la tecnología tiene, en este abordaje, innumerables desafíos: cada instancia de la cadena de valor contiene problemáticas que requieren de la tecnología para solucionar y optimizar: desde tecnologías aguas arriba para un mejor uso de los recursos y la energía en la extracción de salmuera hasta tecnologías aguas abajo que permitan ir previendo la red eléctrica de recarga de nuestros futuros vehículos eléctricos (o pensamos recargarlos a todos con una zapatilla de ferretería), desde tecnologías duras asociadas a la electroquímica óptima de los compuestos de batería hasta tecnologías blandas como las ciencias sociales que se requieren para que la industria extractiva del litio no choque con las comunidades milenarias que viven en la región sino que se ambas se complementen adecuadamente (o no vamos a poner un secundario técnico en Susques para que los chicos salgan con un título que les permita no sólo trabajar en el sector sino además entender cabalmente qué están haciendo).
  • la industria requiere un plan articulador de esfuerzos en esta cadena (esto extrapolable al resto). Extendiendo los modelos provistos por la ciencia aplicada y la tecnología a producciones piloto, la industria debe evaluar factibilidad económica, mercado, costos, optimizaciones de métodos y recursos, etc. Inicialmente en la forma de consorcios público-privados, en los que prime el equilibrio entre la demanda de lucro y la paciencia para completar de manera completa y robusta la trayectoria deseada, con fuerte asistencia y participación del Estado, no estamos hablando de una Utopía.


O sí, y aunque cueste creerlo, eso depende del abordaje ideológico de los protagonistas. Un Estado neoliberal como el que está configurando el macrismo ve a la tecnología como un bien de mercado: estos bienes como todos los de la economía, tienen un precio, disponibilidad y plazos. Por eso el Estado neoliberal compra radares, compra satélites, compra redes 4G, comprará vehículos eléctricos.
Y nuestro abordaje, el del Estado populista, no ve a la tecnología como un bien, sino como un camino. Una trayectoria llena de errores, de demoras, de caminos inciertos, de giros en U. Pero el único sustentable cuando lo que se busca es un desarrollo sostenido.

Esta serie de notas fue gatillada como análisis de la decisión de Lino Barañao de permanecer en el cargo de Ministro de CyT en una gestión cuyo sesgo neoliberal ya era indisimulable antes del 10 de diciembre. El motivo de esa decisión es que Lino Barañao nunca entendió la gestión de su cartera con esta integralidad: es un cardenal del Monasterio de la ciencia básica y su gestión fue entendida desde allí.

La gestión real, neta, libre de fotos, discursos y medallas, del MinCyT kirchnerista en la cadena de valor del litio fue repatriar una doctora argentina radicada en Europa e instalarla en lo que se denominó el Instituto del Litio, bajo el paraguas de la Universidad Nacional de Jujuy, ubicado en Palpalá, en los antiguos edificios administrativos de la empresa estatal Altos Hornos Zapla.

Los hechos se encuadran perfectamente con las visiones y ahí, en la investigación básica que pueda lograrse desde ese Instituto, ahí finaliza la asunción de responsabilidades de Lino Barañao. Desde este blog creemos que es módica y bastante pusilánime. La gestión Barañao paga la primera cuota y queda debiendo dos. O incluso tres.


En una línea de continuidad, ese beneplácito, ese subyacente orgullo de la ex presidente respecto de ese nombramiento, de esa continuidad, también habla mucho de la visión ideológica que tuvo el kirchnerismo respecto del tema. Cristina canchereó lo que fue una inteligente jugada de un Macri que, por supuesto, no tiene la menor idea del tema: alcanzó con comprar por poca plata un jarrón decorativo que parece (pero no es) de alguna ignota y ancestral dinastía china. 

Por eso insistimos en que, cuando la mayoría nombra a Amilcar Herrera, a Varsavsky y a Sábato, pocos son los que realmente los leyeron. En ellos, en su pensamiento, en sus libros, radica el secreto de nustro paso arduo y desértico, pero el único seguro, al verdadero desarrollo.

Nuestros jóvenes con espíritu de dirigentes tienen 4 años para entender que no todo es garra y corazón, que hay que patear 200 tiros libres por entrenamiento.
Y nuestra dirigencia 4 años para poner las barbas en remojo.