sábado, 23 de abril de 2016

Ese es tu walkman?



Tenés un i-phone, el bebé de Steve Jobs? Bueno, quizás no, no te alcanzó la guita... en su lugar tenés un smartphone de otra marca, no tanto prestigio, no tan aspiracional, pero prácticamente las mismas funciones...

Y qué sabés, qué sabemos, sobre un i-phone? Que es un delicado y sofisticado producto de la tecnología construido por una firma privada norteamericana como Apple, un hijo dilecto y bien promocionado del sistema capitalista global, en el que la iniciativa privada, el espíritu salvaje de Schumpeter, el dipolo perfecto del capitalista y el emprendedor se unen para formar un equipo de superhombres que con grandes ideas, con audacia para enfrentar riesgos, con voluntad para crear productos y abrir mercados y, finalmente, junto a Pinky y Cerebro, conquistar el mundo.

Wonderful world, decía Louis Armstrong. Pero metámonos en la cocina y analicemos esta receta super exitosa con un poco más de detalle. Qué es lo que convierte al i-phone (y hoy a la mayoría de los smartphones) en esa sofisticada maravilla cuya falta convierte en miserable la vida de mucha gente? Veamos.

Centralmente es una microcomputadora, puede realizar la mayoría de las funciones que hoy realiza cualquier notebook, salvo aquellas que se conviertan en un impedimento por cuestiones geométricas (por ejemplo leer un DVD). Y es una microcomputadora esencialmente porque lleva un microprocesador.

La investigación y el desarrollo de los microprocesadores actuales fue fondeado por una agencia estatal norteamericana llamada DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa), que depende del Pentágono. A lo largo de los próximos párrafos veremos cuán insoslayable y concreta es su participación en proyectos "direccionados", para obtener resultados concretos.
También fueron provistos por DARPA los fondos para desarrollar discos rígidos de tamaño micro, imprescindibles para celulares cuyo espesor se mide en milímetros.

Pero ningún aparatito funcionaría razonablemente sin esas baterías de ion-litio que dejaron atrás todas las incomodidades de las viejas (e histéricas) baterías níquel cadmio: los sustratos LiFePO utilizados hoy en el 99% de las baterías recargables fueron desarrollados por la Universidad de Texas bajo el mandato (y el au$picio) del Ministerio de Energía de Estados Unidos.

Hay detalles menos conocidos, por ejemplo que la memoria cache de los smartphones (la DRAM Cache) es un desarrollo que dio nacimiento a la empresa Intel, pero que originalmente fue bancado por la DARPA.

Antes, mandar un sms era una proeza. Hoy mandamos videos, fotos y mensajes de audio que llegan a destino al instante. Semejantes paquetes de información son enviados utilizando algoritmos de compresión de datos cuya lógica fue desarrollada para y fondeada por la Oficina de Investigaciónes del Ejército Norteamericano.

No nos olvidemos de la pantalla LCD, cada vez con mejores colores, cada vez con mayor definición: la misión y los esfuerzos de investigación y desarrollo fueron sostenidos por la NSF, la Fundación Nacional de Ciencias, la Agencia que fondea los proyectos no farmacéuticos del estado norteamericano.

Esta enumeración podría seguir... los programas de reconocimiento de voz, la pantalla táctil, el GPS, el protocolo HTTP, la mismísima Internet fueron proyectos ordenados y pagados por algún instituto, alguna agencia del Estado, es decir financiamiento público, es decir los contribuyentes.

Entonces estamos diciendo que Steve Jobs y su equipo son un cero a la izquierda y que no sirven para nada? No. Hicieron varias cosas esenciales para convertir al iphone en el éxito comercial que es: el diseño y la integración por un lado (y no podemos expresar esta última idea sin dejar de pensar en el genio ese que te dice que la industria electrónica en Tierra del Fuego "es sólo integración", Nike también es integración McDonalds es integración) y por otro lado una estrategia de marketing aceitada y perfeccionada hasta el éxtasis, que logra que un tipo pase toda una noche de frío invierno neoyorquino haciendo la cola porque la mañana siguiente se lanza la venta del nuevo modelo de i-zorongo, que cuesta el doble que sus competidores y no se sabe cuán bien funcionará. Crear un club de seguidores y hacerles creer que son líderes es, en sus términos, la mayor genialiad de Jobs y los suyos.

Lo que resulta insoslayable es que las tecnologías básicas que subyacen  a una plataforma compleja son típicamente pagadas por el conjunto de los contribuyentes (entre los que también está, directa o indirectamente, usté) pero sus beneficios directos son apropiados por una firma, una persona. De hecho si Apple tuviese que cargar en el precio del iphone todas las horas de I+D dedicadas de cada ítem que compone sus productos, el iphone no tendría precio.

Este ejemplo desplegado aquí en pocos párrafos es la punta de un iceberg que una economista nacida italiana, criada en EEUU y doctorada en Gran Bretaña ha estado mirando con una óptica no convencional. Mariana Mazzucato, tal su nombre empezó por mandar al cesto de basura los típicos prejuicios tan fuertemente instalados (ella nos anticipa que no sólo en la mente de muchos argentinos sino que el síndrome afectan otras latitudes con la misma virulencia), que tienden a calificar de inoperante, vaga, lenta e inerte a la burocracia estatal y, con la misma liviandad convierten en eficiente, poderosa, flexible y audaz a la iniciativa privada.

En un libro denominado "El Estado Emprendedor", todavía no editado en Argentina, Mariana demuele con datos, con ejemplos, con números y con razonabilidad el mito de los indviduos emprendedores schumpeterianos capaces de genialidades para conseguir unas monedas. Y pone en verdadera perspectiva el avance obstinado, meticuloso y firme de los Estados en los caminos de la innovación.

Y no es que lo hace en la China del Estado omnipresente. Lo hace en la tierra de las libertades, la iniciativa individual y el individuo, Estados Unidos.

Como hace un par de años nos visitó el francés Piketty, esta semana estuvo en nuestro país Mazzucato quien, en su disciplina, hace implotar el relato neoliberal que el macrismo tratará de reinstalar en Argentina de predominio de la iniciativa individual por encima de la potencia de una sociedad puesta a hacer cosas.

Seguiremos charlando sobre sus teorías, no porque nos interesen particularmente, sino porque tienen muchísima tela para cortar respecto de 12 años de una búsqueda infructuosa de un camino a un desarrollo sostenible y equitativo, ahora truncado por esta irrupción transitoria del Gobierno de los Tilingos.


domingo, 10 de abril de 2016

Colibrí



elijamos por un momento la sinceridad
no es que tu alas me gustaran
tus alas me alteraron
tus alas me paralizaron

todo a mi alrededor,
mi mundo cambió,
cuando llegaron tus alas
los segundos perfectos que se quedaron
el aire batido, las ondulaciones que me regalaron.

cuando tu pico libó de mi cuello
tu beso furtivo
sólo hubo una cosa más linda que tu boca, colibrí...

tus alas embrujadas, inasibles.

viernes, 8 de abril de 2016

Impresionismo Peronista III



En la entrada anterior concluíamos que nuestro presente y futuro político no se están cocinando en los pasillos y despachos de Casa de Gobierno. Quizás convienen algunas ampliaciones.

Empecemos por decir que nos gobierna una elite de hijos de estancieros cuyo objetivo principal es reinstalar el modelo de explotación que aprendieron meticulosamente de sus padres y luego, suponemos, perfeccionaron. Un solo tuit genial de nuestro amigo @mendieta alcanza para poner en evidencia su inviabilidad:

“El talón de Aquiles está claro: en el gobierno son clasistas. Y hete aquí que de una ínfima minoría. Punto.

El proceso iniciado tiene un solo problemita: o le faltan los fusiles apuntando al pueblo; o el estrés post traumático de haber sido víctima, testigo o parte de un saqueo a un supermercado, un asalto al Congreso; o ambos. No pervivirá. Y no vale la pena detenerse un minuto más en analizar ninguna de sus medidas, la “Banda de los Tilingos” cumple a la perfección lo que predijimos durante meses.

Pero su grado de salvajismo sí es un dato ineludible. Si la virulencia de las medidas fogoneadas por su sector más duro se radicaliza, al interior de la oposición la cancha se inclina a favor de CFK.
Cuanto más salvajes sean, mayor será la propensión social a amnistiar los pecados políticos del kirchnerismo. El silencio cristinista de 120 días es estrictamente funcional a esa estrategia: no decir es no equivocarse, es buscar ser recordada en el antes, no en el barro del ahora.

Es una buena táctica que omitió un detalle: tus adversarios principales pueden convertirse en aliados circunstantes de la tilinguería gobernante.

En algunos espíritus del kirchnerismo emocional esto genera niveles de furia de altísima pureza. Pero están leyendo la política con las emociones. El kirchnerismo los ha educado en esa épica.

Al peronismo territorial le toca el papel del malo. Cuando en rigor está jugando un papel racional: su contradicción principal es la perseverancia kirchnerista en la derrota y su misión no es exterminarla, pero sí disciplinarla.

En eso están: ninguno individualmente se acerca siquiera al caudal que CFK “disponibiliza”. Pero intuyen que corporativamente pueden competirle. Y recurren a todo su arsenal para edulcorar su poder (54 a 16, están siendo efectivos).

Saben que sólo es CON ella. Pero también saben que nunca es BAJO ella. Y está claro que no accederá a bajar por su propia voluntad.

Los acuerdos de coyuntura con el macrismo se inscriben en esta lógica: dotarlo de gobernabilidad para que las chances de CFK se licúen. Pero este peronismo se sabe omnipotente: lo que hoy firma con una mano, mañana lo borra con el codo. Y los Senadores que ayer derogaron una ley popular, mañana mismo podrían aplaudir de pie un default contra Paul Singer. Y los que hoy son traidores invotables un día serán hérores. Vueltas de la política.

Se saben capaces de revertir esa y cualquier otra maniobra que menoscabe soberanía e independencia. Pero primero lo primero: están, como dijimos en las entradas previas, buscando cuidadosa y consistentemente al líder que nos llevará a la victoria.

Necesitan, necesitamos, que este proceso se resuelva lo más rápido posible, dentro de los tiempos de la política. Ya que por ahora la dinámica política está coronando a un solo ganador, Sergio Massa, y un challenger, Urtubey. Estatuas de sal.

Nos gustaría aprovechar aquí para desmitificar de una sola vez ese fantasmita progre: que alguno de ellos va a copar al peronismo y que este se va a "derechizar". Lamentamos desactivar esa tesis que no es más que analgésico para disminuir la angustia progre. Después de 12 años de kirchnerismo no hay ninguna otra posibilidad para el peronismo realmente existente, sobre el que ni Massa ni Urtubey tienen chances (salvo que la obstinación kirchnerista se extienda al infinito), que reeditar esos años maravillosos. Eso sí, reduciendo algunos grados de arbitrariedad e vanguardismo.

La lección fue útil y sirvió y el gracias al kirchnerismo (si él quisiera) podría ser infinito. Pero es mandatorio, irreversible, si pretendemos ser opción real de poder, saltar la pantalla.

Ese pacto, el de un nuevo Frente para la Victoria, que incluye a peronismo y kirchnerismo, que converge y que incluye en lugar de refractar, que suma , se verticaliza y se convierte en el aceitado instrumento de acceso al poder, con el que siempre tiemblan "los gordos arriba del carro", podría fundarse alrededor de Daniel Osvaldo Scioli.



domingo, 3 de abril de 2016

Impresionismo Peronista II


Anormalidades

El proceso descripto en la entrada anterior, si bien coloreado y matizado por el típico folklore del que lo dota el peronismo, caracteriza el cuerpo, el bastidor central que compone el alma del proceso victoria --> derrota --> reorganización. Si el color de la carrocería exterior es rojo o azul, es un dato secundario que no debe distraer a nuestros agudos lectores.

El colectivo peronista trata de aferrarse a esa fórmula conocida. Pero cuando un referente de fuste pretende modificar los códigos tácitos de la reorganización, la maniobra es detectada y se disparan luces amarillas. Más temprano que tarde el resto de la dirigencia visualiza que la búsqueda de la excepción podría poner en riesgo el tránsito a la victoria.

Los peronistas abominan la derrota. Y la sola posibilidad de su repetición genera convulsiones. Los efectos de esas convulsiones son diversos, variopintos: algunos aparecen disfrazados de traición, de error no forzado, de baja autoinfligida. Conviene no escandalizar, son dirigentes con muchos años de trayectoria y batallas a sus espaldas, suelen moverse en el terreno del óptimo político, para sí y para el sector al que representan. Ese óptimo incluye en su cuenta su poder de fuego real, su capacidad de alianzas, su resiliencia y, muchas veces, el “exit door” (es decir, cómo se revierte una mala decisión).

Ilustremos con un ejemplo de la historia política reciente: según nuestra propia mensura, Menem dejó de ser peronista una tarde de 1990, pero siguió desplegando su dispositivo político al interior del partido. Años después, para la campaña presidencial de 1999 estaba claro que el enfrentamiento de facciones de poder económico que representaban Menem y Duhalde superaba con creces la antítesis política natural que se suponía regir la disputa electoral, Peronismo (Duhalde) versus Radicalismo (DeLaRúa).

Su efecto visibe fue que Menem no fue cooperativo  con Duhalde, lo que coadyuvó a la derrota de este.

Veamos: sin soslayar los trágicos sucesos posteriores en el país, en menos de 3 años tuvimos (nuevamente, cual Terminator) a Menem desentendiéndose de todo proceso de re-organización como el que hemos estilizado en estas entradas, y de buenas a primeras el riojano fue candidato a presidente en 2003.

Baste la paradoja: el tipo que, al 12 de mayo de 2003, en rigor no había perdido ninguna elección en su vida, al día siguiente se bajaba del ballotage contra Néstor Kirchner. Dicho de otra manera: el animal político que había seducido enormes mayorías durante 10 años, en una mañana era un cadáver político irreversible. 

Aquí no buscamos resaltar su derrota. Sino que su dispositivo, sus equipos, sus seguidores, habían dejado de ser peronistas. El peronismo realmente existente había leído que Menem era un zombie electoral, lo había abandonado (nos gusta recordar en este punto que su Ministro de Economía in pectore era Carlos Melconian) y se había partido en tres. Con fuerte representación territorial sobre el dipolo Duhalde-Kirchner y apoyo del peronismo verde de Xilium sobre Rodríguez Saa.

Lo confirmamos: cuando alguien intentó romper los códigos, el peronismo se partió en tres. Y en cuestión de semanas el eje de la pugna política en el país era si Kirchner estaba listo para desembarazarse del chaleco de plomo Duhaldista. Vaya si lo estaba.

Eco

Los sucesos de 2003 hacen eco en el presente. Repito, mirando al kirchnerista distraído: esos sucesos de 2003 son un poderoso deja vu.

Es un dato riguroso que, a la fecha, CFK no perdió ninguna elección. Y no podemos negar que debe ser la dirigente peronista con la mayor cantidad de voluntades dentro del dispositivo FPV.

Pero a esta altura no es menos cierto que Cristina Fernández de Kirchner está ninguneando la práctica peronista. Y lo ha expuesto de manera incontrastable: la desestimación que hizo respecto de conducir al PJ, sobre el que pende la daga de la intervención judicial, es un hecho político insoslayable. 

Ha refrendado esa actitud a través de ese alter ego denominado La Cámpora, durante el Congreso del 24 de febrero pasado: “venimos con el mandato de no aceptar ningún cargo” dijo DePedro en la puerta de Obras Sanitarias.

Las almas puras kirchneristas consideran el gesto como altruista, generoso, una suerte de “ven como CFK no tiene pretensiones”. Los que leemos la política hecha por políticos y no por heroínas sabemos que se trata de exactamente lo inverso: CFK busca mantener el liderazgo sin opción a plebiscitarlo. Ni en elecciones. Ni en el ágora de un congreso partidario.

La leona está malherida. Pero es leona. Y, como tal, finge integridad.

Y ahí donde parece que juega blando y amigable, lo que está haciendo es disciplinar al peronismo. Puede no ser la clave en la que se lea la gestualidad cristinista desde el todavía sensible (muy) arco del kirchnerismo emocional. Pero los referentes a los que interpela tienen batallas y cicatrices que les permiten su propia interpretación.

"Traidores! Traidores!"

Este escenario, al que estos dirigentes seguramente añadirán el cúmulo de experiencias al calor del kirchnerismo posterior a la muerte de Néstor (quien sin duda moderaba la radialidad y la hermeticidad del dispositivo K), las operaciones de la juventud camporista, el trato con los ministros y sus recursos, etc., podría llevarnos a una inferencia si no equivocada, al menos parcialmente incorrecta: “el peronismo actúa de esta manera por venganza”.

Hacemos expreso nuestro disenso con esa visión y volvemos con pie firme sobre nuestros pasos: el problema no es el pasado. El problema es el futuro. 

El peronismo descree de la potencialidad electoral del kirchnerismo y en particular de CFK; cree que ha dejado de ser una preferencia mayoritaria, ganadora, para la población. Y el futuro está a la vuelta de la esquina.

La tensión, la verdadera tensión que anida en la centralidad de la coyuntura política argentina está muy (pero muy) lejos de las últimas berretadas de un Gobierno Tilingo. 

Se está resolviendo en la controversia expuesta, al interior del FPV: Cristina dice que tiene 33 de mano. Y el peronismo no le creé.

De esta manera, la propuesta de una realidad binaria “leales” versus “traidores” puede ser apta para la chicana en tuiter o una intervención fugaz en medios. Traición puede tener una acepción negativa en Corea del Norte. Aquí se juegan otras cartas.

A nuestro modo de ver, Bossio o Pichetto son tan traidores como quien no se somete a escrutinio y pretende que el partido siga, sin haber mostrado las cartas.

Creé que son malas noticias? Son muy buenas. Nuestro futuro y nuestra viabilidad están mucho más en manos de una mujer inteligente como CFK que de la banda de inescrupulosos que nos gobierna.







sábado, 2 de abril de 2016

Impresionismo Peronista I


El 19 de marzo se cumplieron 100 días del macrismo en el gobierno. El día 31 de marzo, a 112 días de comenzada su administración, el macrismo logró que se apruebe en la Cámara Alta, de innegable cuño opositor, un proyecto de ley que contraría frontalmente los lineamientos políticos de más de 12 años de gestión kirchnerista. El triunfo de Cambiemos en cancha visitante fue 54 a 16, lo que podría definirse como un naufragio político del FPV.

Primero lo primero: el Acuerdo Buitre es una pieza jurídica y política desastrosa y obscena, con escenas de sexo explícito. La posición de este blog es que debió devolverse al Ejecutivo tal como fue enviada a la espera de un Acuerdo serio, como el país que pontifica Macri.

Pero inmediatamente lo segundo: la lectura interpretativa de ciertos sectores del FPV asumidos como vanguardia del pensamiento y la estrategia política, reducible a la frase “Traidores! Traidores! Traidores!” guarda el nivel de patetismo del mismísimo Acuerdo.

Sin embargo, antes de ir al plato principal pretendemos mencionar las manos y hombros de los trabajadores de ideas que nos ayudaron a modelar este texto. Tuvimos la suerte de cruzarnos con Adrogué y Grimson (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-295656-2016-03-29.html ) , con Jorge Alemán (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-295672-2016-03-29.html), con Gerardo Fernández (http://gerardofernandez.net/la-defraudacion/ ) y con Abel Fernández (https://abelfer.wordpress.com/2016/03/31/derrota/ ). Los recomendamos y les agradecemos.

El Peronismo, ese Organismo Vivo

Antes de intentar una comprensión de la coyuntura más inmediata, es imprescindible una captura de algunas peculiaridades del peronismo. Entendemos que será útil para compañeros kirchneristas-no-peronistas hechos al molde de ideologías más dogmáticas (gato marxista con guantes no caza ratones populistas). Nos referimos a esas que en t=0 suelen decir “mi límite es X” y en tà∞ se los encuentra saliendo del telo con… X!

Para quien viene del mecanicismo típico de esos progresismos es difícil entender el fenómeno peronista, porque en su carreras políticas no tuvieron que cursar Biología: el peronismo es un organismo mucho más de lo que es un mecanismo.

Mecanismo es lo que típicamente nos ofrece la ortodoxia económica: tiene un pobre destornillador y creen que les solucionará todos sus problemas. Si aumentó la inflación, ajuste. Si aumentó la desocupación, ajuste. Si hay calentamiento global, ajuste. Si el brote de dengue ya es imparable, ajuste.

El organismo por el contrario, desarrolla adaptaciones cuyos objetivos tienen una escala de prioridades bastante razonable:
  • sobrevivir, 
  • levantar el parquet para comer asados, 
  • reproducirse 
  • tomar el poder para que sus compañeros vivan ese goce permanente.

En esta serie de transformaciones el peronismo oscila entre dos modos “fuertes”: por un lado está el que más le conocemos, ejercer el poder. Y el otro ocurre con alguna frecuencia:  ocupar el llano y oponerse (en un par de sub-modos: resistir y viralizarse cuando el régimen quiere exterminarlo, complotar cuando el oficialismo es naïf). Como estos ciclos se miden en lustros o incluso décadas, es probable que muchos de los que leen estas líneas ni siquiera tengan edad suficiente (o conciencia política) pero ambos modos existen alternativamente en el peronismo.

Arriesgamos una hipótesis: quizás haya algo de la formación militar del Perón joven que predestinó esta dualidad. Veamos.

Cuando el peronismo está en el poder, es vertical, aguzado, la hoja de un afilado cuchillo que cuando entra al cuerpo de la República a separar músculo trabajador de grasa rentista, es capaz de trabajos impecables, quirúrgicos.

Cuando esos politólogos jóvenes, rubios y recién graduados en universidades goriloides se ponen serios frente a cámara para declarar con gestos de suficiencia que el peronismo es militarista, verticalista y autoritario, la pelotudez que están diciendo los deja tranquilos sólo a ellos y les hace creer que pueden explicarle el peronismo a un turista canadiense o a un catedrático de Oxford; en el mejor de los casos están contando (mal) la mitad de la historia.

Derrotado y una vez en el llano, lamiendo las heridas de la derrota, agazapado en los claroscuros del bosque, el peronismo abandona ese ahora innecesario y contraproducente ordenamiento VERTICAL emblocado para convertirse en un HORIZONTAL homogéneo, caótico y desordenado que se apresta a iniciar un nuevo capítulo de su recurrente liturgia: la reorganización.

Proponemos aquí un asterisco: ningún ejército en la historia de la guerra, al retirarse vencido del campo de batalla, lo hace en una columna única, articulada y organizada. No sólo porque los efectos de la batalla desordenan y desmadran a la tropa, sino porque al elegir esa alternativa lo único que se logra es que el bando victorioso siga teniendo un blanco adonde disparar. El desbande y la corrida desordenada hacia el bosque es la forma de asegurar la mayor cantidad de sobrevivientes. En esa corrida algunos compañeros son capturados, hechos prisioneros y nadie puede hacerse cargo de su suerte. Esto es la guerra, señores.

Es esta dinámica pendular entre lo sólido e hiriente del estilete y lo dúctil y maleable del almohadón la que ha permitido que el peronismo parezca desvanecerse, se reconstituya tal como un nuevo terminator y siga siendo, 70 años después, la única alternativa real de acceso al poder para los sectores populares de nuestro país. Vaya nuestro caluroso abrazo y un tazón de Nesquik tibio a los politólogos iluminados de la Universidad de San Andrés.

RE organicémonos, dijo uno

Es de Perogrullo decir que en estos momentos el peronismo atraviesa el amargo asunto de la reorganización en la derrota. Existe una lógica que subyace a ese proceso: el peronismo tiene aversión del llano y es un partido de poder. Desde allí su premisa principal es volver a convertirse en esa herramienta afilada que además de potencialidad lo dota de eficacia.
Eso se traduce en una ecuación sencilla de una sola variable: el peronismo busca al líder que lo ordenará y lo verticalizará a la victoria. Encontrar a ese líder se convierte en el eje de su debate interno. Algunas premisas de esta búsqueda, hijas de una tradición partidaria de larga data, son las siguientes:
  • El único peronista infalible, el único que no perdió ninguna elección, fue Perón; 
  • Perón está muerto; 
  • No olvidemos al otro infalible peronista: se llama Francisco. Pero su infalibilidad no se la da su carácter peronista, sino su carácter de Papa, vía el Concilio Vaticano de 1870. Ahora nada menos que laderecha argentina quiere ponerla en tela de juicio. O tempora, o mores.

El líder peronista de la reorganización es elegido por un cierto consenso democrático (aunque democrático en el peronismo no siempre signifique electoral). La mayoría de las veces es tan obvio que no las necesita. Pero cuando existen dudas, especialmente después de una derrota, se apela a elecciones, que en el peronismo siempre son arduas, complejas y delicadas. Por qué? Porque como el peronismo es una máquina aceitada de poder, los peronistas saben que actores saben que SU elegido será, con altísimas probabilidades, EL elegido.

Estos postulados son, por supuesto, conjeturas. Pero pueden percibirse contrastarse con la realidad: ni a Massa ni a Urtubey les interesa cooptar al radicalismo (para tal fin al macrismo le bastó con un auto con el tanque lleno y un par de maletines en viaje a Gualeguaychú). El verdadero interés, el premio mayor, está en adueñarse del peronismo. Lo quieren Massa, Urtubey y Macri con igual intensidad. Reconocen, tácitamente, que el dueño del peronismo es el dueño de la política.

El líder puede ser cualquier peronista, incluso uno que haya perdido las elecciones recientemente. Esa premisa que anida en mentes holgazanas: “cuando perdés, en el peronismo vas a la cola” es falsa. Hay lugar para todos en la horizontalidad del bosque. Incluso para los perdedores. Eso sí, el que se postule debe atravesar el rito impostergable del debate, la crítica y, si lo acompaña la fortuna, la posterior unción. Una vez entronado será feliz. Y serán felices los peronistas, porque suena música de victoria.


Algo no debe escapar al ojo de nuestros agudos lectores: en la circunstancia que estamos describiendo, el peronismo está buscando al líder que lo llevará al poder, al que en Argentina se accede por el voto universal y secreto. Los peronistas no eligen el que más les gusta a ellos. Eligen el que más le gusta al conjunto. En este sentido son tributarios del Keynes que timbeaba en la Bolsa de Londres: “no se elige la ficha que más le gusta a uno, se elige la ficha que se estima, más le gustará al CONJUNTO”. Podría ser una acción, podría ser la reina de belleza… en este caso es el presidente del país.

...

No se pierda las próximas entregas de esta serie. Por supuesto que no decepcionaremos a nuestros lectores: habrá piñas, tiros y tetas. Por este mismo canal. 

sábado, 26 de marzo de 2016

Una línea de conducta



Pág. 202
Edelmiro Correa Falcón calculaba que allí hubo aproximadamente 120 fusilamientos. El comisario Isidro Guadarrama nos dice que en total habrán sido entre 140 y 150, pero toma la cifra de Correa Falcón como muy seria. Este último nos manifestó que fue el capitán Campos quien con su sangre fría logró que a ningún soldado se le aflojaran las piernas y el comisario Guadarrama tuvo palabras de sincera objetividad al recordar cómo el subteniente Frugoni Miranda demostró su presencia de ánimo manejando el revólver para despachar chilenos. “Les daba en la cabeza —nos dice— con una tranquilidad realmente pasmosa”.

Vayamos a las declaraciones del soldado de caballería Octavio Ramón Vallejos, del escuadrón de Viñas Ibarra, tomadas por el Centro Permanente de Historia de González Chávez, con respecto a la noche del 7 de diciembre de 1921, en la estancia “La Anita” de los Menéndez Behety:

“Esa noche se fusilaron varios de los obreros calificados de dirigentes. A mí me tocó tirar en éste y otros pelotones de fusilamiento. Por lo general a los obreros los poníamos en fila codo a codo frente a una zanja, algunos caían dentro, otros quedaban arriba en el borde o colgando mitad dentro y mitad fuera. Nunca los enterrábamos.”

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Pag. 203
Si los huelguistas se permitían ser valientes no menos valentía iban a demostrar los de uniforme. No era aquí cuestión de aflojar. La muerte de Pablo Schulz y del alemán Otto son una demostración de cómo el ser humano puede enfrentar el destino con serenidad y estoicismo. Nos relató Walter Knoll que en el momento en que se lo llevaban Otto le gritó con un dejo de nostalgia: “Grüsse an die alte Heimat!” (“recuerdos para la vieja Patria”), como quien se da cuenta de que ya no podrá volver a ver su paisaje, el paisaje que lo vio niño. Contamos también con el relato del propio soldado asistente del capitán Viñas Ibarra, cuya declaración fue tomada por el Centro Permanente de Historia de González Chávez: se trata de don Juan Faure (L.E. 1.325.301), uno de los afiliados más antiguos del Sindicato de Trabajadores Rurales y Estibadores de Adolfo González Chávez, que hizo el servicio militar en el 10 de Caballería. Dice así:

“Estuve en el encuentro de la estancia “La Anita” donde realicé el primer fusilamiento de dirigentes que tuve que efectuar con otros cinco soldados. Los detenidos, que estaban concentrados después de la rendición, sentados en el suelo eran clasificados por los estancieros de la zona, permitiéndoseles retirarse en libertad a los que éstos reconocían como peones de buena conducta de sus establecimientos y fusilándose a los que poseían antecedentes o eran inculpados de cabecillas o de hechos delictivos. El fusilamiento que me tocó efectuar se ejecutó en “La Anita” en un grupo de siete prisioneros. Dos de ellos de origen alemán, pidieron permiso al subteniente para abrazarse antes de morir pues dijeron ser viejos compañeros de aventuras y que con la muerte no pagarían todo lo que habían hecho juntos. El disparo que le efectué a este alemán lo hirió en el costado del pecho, por lo que abriéndose la camisa y señalándose el corazón dijo: “pegúeme otro tiro pronto así me matan enseguida”. Pero el subteniente —Frugoni Miranda: Faure lo menciona en otro aspecto de su declaración— le dijo: “hacelo sufrir un rato para que pague lo que hizo”. Al dispararle por segunda vez, cayó muerto. Detrás de la fila de los soldados que efectuaron la ejecución había otros apuntándolos con carabinas con orden de hacer fuego sobre el que se negara a tirar sobre los condenados. Los cadáveres se les dio órdenes de sepultarlos en una fosa pero por no cavarla los soldados desobedecieron la orden y los quemaron empapándolos con querosene, motivo por el cual fueron arrestados por sus superiores. Con respecto a los cadáveres de los fusilados, los soldados antes de quemarlos o enterrarlos, les registraban los bolsillos apropiándose así de cierta cantidad de dinero en moneda chilena.”

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Pág. 204
Extraño. A todos aquellos argentinos acostumbrados a tener fe en sus instituciones les debe costar creer que las tropas hayan cometido todo esto. Robar a los cadáveres de obreros fusilados por huelguistas. Sacarle los pesitos ganados arreando ovejas, todo el día montados a caballo con callos en el culo, aguantándose el frío y la nieve, sin mujer, sin cariños, sin hijos, sin libros, sin escuelas. Siempre con esa sonrisa sometida, torpe, huidiza, del peón chileno. Gente de piel con el color de los que no se lavan nunca. Gente sin nombre, de la mirada vidriosa, aguantadores, como si la carne de capón se les hubiera reencarnado en esos rostros sin vida, en esos cuerpos sin belleza, en esas ropas puestas solamente para tapar la vergüenza, pero no para defenderse del frío. Chilenos. O ni siquiera eso. Chilotes, nada más que chilotes.

Y a ésos, en el momento en que estaban boqueando después del fusilamiento, como cuzcos refregándose contra el suelo, ahí nomás les metían la mano en el bolsillo. Un acto impúdico, obsceno.

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Pág 237
Pero volvamos a Jaramillo y a “Facón Grande”. Otro testimonio fundamental que da por tierra con lo sostenido por Varela en su parte militar es el del señor Pedro A. Cittanti, antiguo vecino de Puerto Deseado, que a la edad de 18 años le tocó ser testigo de todo lo desarrollado en Tehuelches, Jaramillo y Deseado. Concurrimos a la casa del señor Cittanti en compañía del secretario de Cultura de la Municipalidad de Puerto Deseado, señor Ricardo Roberts. Su testimonio es el siguiente:

“En diciembre de 1921, tenía yo 18 años y era empleado de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, denominada “La Anónima”. Ellos eran agentes de la Ford. Cuando llegó Varela con el 10 de Caballería se nos ordenó en la empresa que preparáramos varios coches para cargarlos al ferrocarril. Estuvimos trabajando en ello hasta medianoche. A la madrugada salimos con el tren rumbo a Jaramillo llevando los coches y la tropa. En Jaramillo se mandaron los coches abajo. Ahí Varela recibió todas las informaciones sobre los huelguistas de la señorita Minucci —luego señora de Gamarra— que se comportó como una verdadera heroína. (…) Ya allí quedó todo tranquilo porque después se hizo el arreglo entre Varela y “Facón Grande” en el que tuvo participación Mesa, gerente de “La Anónima” en Pico Truncado, que salió como especie de garantía del convenio. Prácticamente Mesa fue quien influyó para que Font y su gente se entregaran. Font llegó a Jaramillo y no lo fusilaron de inmediato. Estuvo allí moviéndose en la estación, hay fotografías de él en esos momentos en que se ven las casas de Jaramillo tal cual están ahora. Allí lo dejaron, en la estación. Hasta que se dijo: “¡Vamos! ¡Vamos!”. Nosotros nos pusimos en marcha y vimos cómo subieron a 18 huelguistas que los llevaban en vehículos detrás de nosotros. Salimos de Jaramillo y en determinado momento, después de algunos minutos, ellos se desviaron. Nosotros paramos y al rato sentimos descargas de fusilería. Allí estaba “Facón Grande” y ese muchacho Romero cuyo padre era peluquero en Deseado. Después de la descarga vimos a dos correr subiendo la lomada, pero a los metros les hicieron una segunda descarga y quedaron allí. El entierro de esa gente no se hizo, quedaron allí, en el campo de Cimadevilla. A unos tres kilómetros de la estación de Jaramillo. Ahora hay alambrados pero antes no los había. Yo confirmé el lugar un año después cuando fui a visitar a Turcato en su estancia con mi padre y un hermano mío. Nos quedamos a almorzar en el hotel de Jaramillo y un mozo del mismo nos indicó perfectamente el lugar. Nos llegamos hasta allí y encontramos la marca de un pozo donde habían sido enterrados, ya tapados. Era una fosa bien amplia de unos diez metros de diámetro. Eso fue un año después, en el verano. En esa fosa hay 18 caídos. Fue muy desagradable para nosotros, desde el momento en que oímos las descargas y vimos correr a esos dos y luego caer; tratamos de separarnos y no hablar y cuando llegamos a Deseado nos abrimos de la tropa. Lo que afirma el teniente coronel Varela en su parte de guerra que “Facón Grande” fue muerto en el combate de Tehuelches es un disparate.”

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Los que preceden son extractos del libro de Osvaldo Bayer “LaPatagonia Rebelde”. Un libro meticuloso y profundo en el que su autor desgrana el salvajismo y la violencia de la represión contra los huelguistas rurales patagónicos. Los párrafos elegidos son trazos unidos por el factor común Estancia La Anita.

Estancia La Anita. El punto cuspidal de esa violencia estatal son los fusilamientos realizados en Estancia La Anita. Por dos razones: están entre los primeros en orden cronológico y son los más numerosos. El motivo radicaba en enviarle un mensaje a los huelguistas: que no esperaran misericordia. No sólo era el mensaje de los milicos. En esencia era el mensaje de los Patrones.

Los Patrones. Estancia La Anita pertenecía a Menéndez Behety. En rigor Braun Menéndez Behety, que habían establecido en Estancia La Anita la capital de un imperio sin fronteras y sin ley, asentado a caballo de Chile y Argentina, en el extremo sur de la Patagonia. La Patagonia de los Braun Menéndez.

Allí la ley y las reglas eran las palabras de Mauricio Elías Braun Hamburger (el hombre que premiaba a los paisanos con una libra esterlina por cabeza de yamán o tehuelche que le trajeran a su estancia) y los estados argentino y chileno sólo hacía su aparición cuando él los necesitaba, usualmente en forma de ejército o gendarmería, para imponer su voluntad con las armas.

La herramienta operativa de este imperio era la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, que con semejante nombre pronto se popularizó como la “Anónima”, nombre que llega hasta nuestros días edulcorados, y blanqueado como Supermercados La Anónima. Quizás le suene.

Hay una línea genealógica directa entre Elías Braun, fundador del imperio, Mauricio Braun Hamburger, protagonista de los sangrientos sucesos patagónicos, Oscar Braun y Miguel Braun secretario de comercio del gobierno macrista.

Hay una línea genealógica directa entre Elías Braun, fundador del imperio, Mauricio Braun Hamburger, protagonista de los sangrientos sucesos patagónicos, Clara Braun y Marcos Peña Braun, jefe de gabinete del gobierno macrista.

Pero esencialmente hay una línea argumental directa e insoslayable entre los sucesos de la Patagonia Trágica, la dictadura cívico-militar del 76 en la que otro Braun, Martín Braun Lasala ocupó una cartera como subsecretario de precios y abastecimiento (zapatero a tus zapatos, pág 280 de "Cuentas Pendientes", el libro de Bohoslavsky y Verbitsky) y el gobierno macrista.

Es la línea del uso del Estado por parte de los verdaderos Poderosos tradicionales como herramienta de disciplinamiento social, de control hegemónico y de beneficio económico excluyente a costa de la mayoría humilde y trabajadora. O sea usté y yo.

El macrismo recién comienza a desplegar las alas. Pero puede entreverse su marca de clase. A nosotros nos toca mejorar aquella defensa atomizada y desarticulada de los anarquistas patagónicos. Tenemos algo que ellos no tenían. Tenemos al peronismo.




domingo, 13 de marzo de 2016

Bicicleta sin piñón



Los días que van entre el 11 y el 22 de diciembre de 2015 parecieron alcanzarle al macrismo para sentar las bases normativas con las que se desplegará por tercera vez consecutiva en Argentina su modelo de valorización financiera.

Nuestra arquitectura constitucional y jurídica como nación contiene paradojas como esta: para reasignar un solo peso en el esquema tributario federal se requiere alinear las voluntades de los miles de legisladores que suman las dos cámaras en el Congreso Nacional y las legislaturas en 24 provincias; para implementar un perverso sistema de empobrecimiento social programado alcanza con un hombre en un escritorio.

De una manera en la que la única novedad es política (y comunicacional?), adornada por la aparición de globos amarillos, bailes desprejuiciados, travesuras caninas y tiernas fotos familiares, vuelve a gobernar nuestro país el Poder Financiero Internacional. Por tercera vez.

La presidencia de Mauricio Macri nos convirtió en un abrir y cerrar de ojos en otro Estado Libre Asociado de Wall Street. 
- Esta vez, prescindiendo de los tanques, los FAL y la picana que facilitaron nuestro ingreso a ese maravilloso mundo en 1976. 
- Esta vez, prescindiendo de la hiperinflación, los saqueos conurbanos, la pobreza rampante y la rusticidad casi obscena de un gobernador patilludo. 
- Esta vez, debemos decirlo, no podremos alegar coacción ni chantaje por haber entrado al juego. Tanta batalla cultural no habrá dado el kirchnerismo.

Serán invitados al festín participantes históricos, tradicionales, que alguna vez fueron amos y señores, organizadores de la orgía. En esta oportunidad les toca ser en el mejor de los casos aliados más o menos amigables, siempre circunstanciales.

El diseño puesto en marcha no difiere mucho de los anteriores. Se denomina valorización financiera y consiste en que cualquier capital que fluya por el globo pueda, prácticamente sin restricciones, anclas ni avales, llegar a nuestro país, transferirse de su moneda de origen (que suele ser el dólar, los ricos del planeta son muy coherentes en ese tema) a nuestros pesos de ballenitas y ositos de peluche y subirse a alguna calesita financiera de las varias que ya existen, o las que aparecerán en breve.

Por ejemplo el jueves pasado el Banco Central de la República Argentina consolidó una de ellas: se llama LEBACS y pagó 38% de interés anual. En un mundo en el que el exceso de liquidez mantiene las tasas reales cercanas al cero kelvin, nuestro país permite que la fortuna de un desconocido crezca casi en su mitad, en el término de un año.

Para funcionar aceitadamente, el “modelito” requiere una última pero no menor imposición: cuando el inversor, en oportunidad y bajo la decisión que considere, decide levantar vuelo, el mecanismo que lo vuelve a posicionar en dólares y le libera la pista para su despegue, debe garantizarle total reversibilidad y nula afectación de su patrimonio. 

Es decir que el tipo de cambio al que entró en pesos debe ser, si no el mismo, al menos uno perfectamente determinado al comenzar el partido, uno que le permita al inversor calcular con seguridad cuál es la erosión por tipo de cambio en el lapso que dura su jugada. Si nuestros lectores se acuerdan de la Tablita de Martínez de Hoz o de la estabilidad de la Convertibilidad de Cavallo, saben de qué estamos hablando.

Significa un tipo de cambio predecible, y es precisamente ESO en lo que el golden boy PratGay está haciendo agua.

El BCRA no está en condiciones de garantizar un tipo de cambio estable y los cortocircuitos Sturzenegger - PratGay ya son secreto a voces en la City. 

El valor del dólar durante los últimos 3 meses es muestra cabal: el salto del 13,40 en el que “la salida del cepo fue un éxito” al 16,05 significaría para un fondo especulativo internacional haber perdido 20% de sus activos en un país bananero.

Ningún banco ni aseguradora internacional está dispuesto a timbear con seguror de cambio en un país en el que un grupito de 4 exportadores sojeros tiene de rehén a un gobierno. De manera que hay una única forma de garantizar tipo de cambio: que el propio gobierno a partir engrose sus Reservas en divisa para poder garantizarle a los players que es amo y señor del mercado cambiario.

Ese latrocinio orquestado, y no otra cosa, es el motivo por el cual el macrismo hace varias semanas ha decidido poner a 42 millones de tipos y a su futura sustentabilidad financiera en vilo. 

El acuerdo con los fondos buitre que PratGay le presenta a Diputados y Senadores, además de inmoral y lesivo, es un último engranaje imprescindible para poner a funcionar el mecanismo de rapiña orquestada que supimos conseguir (con nuestro voto, valga recordar). Los dólares provenientes de los préstamos que el país tomaría inmediatamente a continuación de cerrado el Acuerdo con los chicos de Singer, y su consecuente espiral de optimismo, serían el escudo defensivo de la bicicleta que quieren poner en marcha. 

Inmoral y lesivo dijimos. Un afano de cuello blanco. O es necesario que expliquemos quién es el pagafantas que responderá con su trabajo y sus bienes cuando la fiesta termine?