domingo, 5 de junio de 2016

Eufemismos y conspiraciones



Los posts anteriores tratan de revelar la médula de la estrategia en política económica del gobierno de la alianza Cambiemos. La veníamos anticipando hace un par de años. Desde el 10 de diciembre sólo hemos pasado de la anticipación a la descripción.

El plan de destrucción y pauperización de los tejidos intermedios de la sociedad está en escalada rampante: como un lobo salvaje en un jardín de infantes vienen a vengarse y destruir lo construido. Los urge una certeza impostergable: tarde o temprano llegará el infalible cazador, ese que siempre terminó poniéndoles bozal y cadenas, el peronismo. No será distinto esta vez. Aprovechan este interludio para sentirle el gusto a la sangre de las nuevas generaciones y cortar la inanición de más de una década.

Si se requiere conocer los detalles del salvajismo basta con leer diarios no oficialistas y ver los canales "no independientes", pero también sobra con ver cómo les explota en la boca el inconsciente a funcionarios oficialistas y operadores amigos: desde aquel "el modelo es India" hasta este "le decían a la gente que se puede vivir de esta forma eternamente".

En este blog no creemos necesario, a más de 6 meses de la derrota electoral del FPV, sumarnos al corso triste de denuncias, quejas, lloriqueos y mateadas en las plazas en que se ha convertido la oposición. Es obvio que estas expresiones adolescen del combustible principal de la acción política: voluntad y vocación de cambio.

Lo que queda del FPV tiene demasiadas reminiscencias con la mujer golpeada que no termina de abandonar al sádico, detrás de la vana ilusión de que modifique su actitud.

Y el principal anclaje a la inacción sigue siendo (y es natural y esperable que lo sea) la poderosa vinculación en el orden de lo emocional que CFK ha desarrollado con sus partidarios, la naturaleza filial del vínculo que grandes sectores del FPV crearon y mantienen con ella. Para muchos Cristina se ha convertido en la única hada madrina que los liberará de esta pesadilla neoliberal.

Como en un cuento infantil, poblado de buenos y malos, de fieles y traidores, Cris y los suyos vendrán a liberarnos para siempre. No pueden ver que una mayoría de criaturas del bosque prefieren que el Hada deje de hacer sus "milagros" por un buen rato.

Desde este blog hemos estado escuchando atentamente en las últimas semanas a referentes políticos y económicos del kirchnerismo más puro, más cercano a la ex presidente. Entendemos que así como 6 meses son suficientes para confirmar las líneas directrices de la mafia que nos gobierna, también lo son para leer e interpretar las razones de la caída popular.

El panorama es desolador: así como el macrismo no puede conjurar ese estigma de gobierno de clase, el kirchnerismo parece no haber entendido en absoluto las razones de su desastre. Sus usinas se han convertido en verdaderos ases en el manejo y direccionamiento de la autocrítica para terminar pegándole al gobierno (que es un rival facilísimo).

Para decirlo de una manera clara: si mañana la mañana le prestáramos la manija y libertad de acción a los cuadros kirchneristas que gobernaron, nos llevarían inevitablemente a las mismas condiciones de restricción externa de 2011/12.

Nos queda, íntimamente, una última, deseable teoría conspirativa; que, en un acuerdo secreto, tanto el gobierno de aquel momento como las fuerzas del candidato oficial Scioli se hayan puesto de acuerdo en términos que resonaran en la siguiente frecuencia: "Las conjuras a la restricción externa son dos: una virtuosa, mucho antes de que ocurra y una viciosa, cuando ya ocurrió. Es tarde para la primera, ya nos ocurrió: que la medicación amarga de la devaluación, la solución viciosa, la administre la derecha. Dejémoslos ganar y hacerle frente al muerto; volveremos con otro tipo de cambio y otros desafíos".

Si, en efecto e íntimamente, tanto sciolismo como kirchnerismo preferían una derrota honrosa, estuvimos, 51 a 49 a punto de cagarla. Lo que nos conduce a sospechar que no hubo tal secreta mesa de arena.

Y que los diagnósticos de referentes económicos y políticos del kirchnerismo no son una cortina de humo. En tal caso estamos al horno. Firmamos con las dos manos que no tienen, no tendrían en el poder, la más puta idea de cómo seguir.

Desde un análisis de largo aliento los corolarios son horribles: si nuestros Golden Boys de la heterodoxia, durante 40 años de hegemonía neoliberal y desde las catacumbas del neo keynesianismo, no han logrado encontrar la receta para mandar la restricción externa al fin de los tiempos, lo que viene es una larga sucesión de expansiones populares reiterativamente clausuradas por intervenciones reaccionarias que, argumentando "emprolijar" el desmadre populista, aprovecharán para robustecer sus cuentas en Panamá.

Este esquema tipo dientes de sierra importa un riesgo enorme y carísimo: el mayor perdedor del juego no es la derecha sino los buenos de la película: el populismo. Porque confirmaría lo que después de 4 décadas va camino de convertirse, en boca de cualquier pelotudo, en profecía autocumplida: "cada 10 años este país explota".

Y no hay nada peor que un pelotudo creyendo haber demostrado una tesis con su frase de cabecera: "no te dije?".

En efecto, si el populismo no diagnostica, receta y administra una solución adecuada en el camino al desarrollo, marchará irremediablemente en el camino contrario: ser "el arma estúpida de la izquierda inoperante".

Desde este blog creemos que la vacuna macrista no "prenderá": que nuestra sociedad ha creado suficientes  anticuerpos para identificar al virus de su autodestrucción y lo rechazará en breve.

Pero con igual énfasis creemos que, salvo cisnes negros, Cristina Kirchner no volverá al poder. Sin embargo creemos que su acción política es crucial para evitar una trayectoria que podría resultarnos tan nociva y perjudicial como el macrismo: hablamos de la oligarquía diversificada nuevamente enquistada en el poder; hablamos del muñeco Massa.

Nuestro futuro está en manos de CFK, pero de ninguna manera en el sentido kirchnerista que podría adoptar la frase sino, exactamente en el contrario: la oposición realmente existente ascenderá cuando ella descienda. 

Nuestras verdaderas posibilidades aumentarían si CFK siguiera una hoja de ruta basada en 
  1. resignar pretensiones personales o para los de su círculo cercano, 
  2. bajar al barro de la política partidaria, 
  3. operar colabora y cooperativamente con dirigentes con capital popular reconocido en la reconstrucción de una oposición de base amplia, obrera, peronista y acumulativa, 
  4. hacerlo generosamente, sin reserva de beneficios (que los tiene y le llegarán en catarata)

Los hechos están ahí para quien quiera verlos: un viaje, una intervención suya y algunas reuniones con compañeros en Buenos Aires en abril reconvirtieron el voto en favor del acuerdo con los fondos buitres en el voto en favor de la doble indemnización. Votaron las mismas manos. Y el lapso entre ambas votaciones, huelga decir que ideológicamente contrarias, fue de exactamente 48 días. 

Ese es el poder real del kirchnerismo. Extrapolarlo a un retorno al Poder Ejecutivo es, más bien, material para una novela de Isaac Asimov.


Y si desea confirmar cuán perdido está hoy el kirchnerismo, contraste la hoja de ruta arriba con ese delirio de atril que se llamó Frente Ciudadano.

lunes, 9 de mayo de 2016

Cooptaciones y Eufemismos



Decíamos en la entrada pasada que la ciencia económica más que una disciplina es un campo de batalla donde se dirimen las disputas por el sentido común que adquieren las investigaciones y, principalmente, sus corolarios y consecuencias.

En esa entrada hablábamos del proceso de enjuage y suavizado al que se sometieron los principios keynesianos. Por supuesto no es el único caso: en el curso del último lustro fuimos testigos de la aparición de la teoría de Piketty, que vino a desintegrar la tesis de Kusnetz que decía que en el largo plazo las sociedades tienen naturalmente a una distribución progresiva del ingreso. Con buena data y sesudo análisis Piketty demostró lo que todos sabíamos: la tendencia es hacia la concentración. A quienes nos interesa el tema nos llegó a apasionar el intento por "destruir" la tesis de Piketty; algunos lo hicieron frontalmente: Piketty puso mal una coma acá y un tilde allá. Otros fueron por la cooptación: es capitalismo es cíclico y las mediciones del francés no alcanzan.

En fin, como sea, hay entre estos procesos uno que nos interesa especialmente. En 1958, pleno apogeo de las teorías keynesianas y los estados de bienestar en los países centrales, un señor llamado William Phillips publicó un artículo que volvió a sacudir al mainstream económico.

Estudió 96 años de correlación en Gran Bretaña entre desempleo e inflación. Su hipótesis, que surge de un análisis extendido del modelo IS-LM, fue obvio: en las condiciones típicas del funcionamiento de un mercado de competencia, lejos de "efectos de borde" diferenciales, desempleo e inflación están relacionados de una manera intrínseca e inversa. Cuando aumenta la inflación, baja el desempleo. Y viceversa.

Su trabajo, condensado en la denominada curva de Phillips, pasó a ser parte de la infraestructura del pensamiento económico. Por supuesto su enunciación y efectos son totalmente adversos a las estrategias de los poderosos cuando, buscando disciplinar sociedades y naciones, presentan planes económicos que disfrazan como demandas por bajar la inflación, al que caracterizan como "el impuesto de los pobres".

De manera que la Curva de Phillips era un grano en el culo del poder desde el momento mismo de su presentación en sociedad. Y su destino estaba cantado: o demonizarla o recusarla. Ocurrió lo segundo. La crisis del petróleo de 1973 desencadena unas condiciones específicas: la economía global entra en recesión pero el crecimiento exponencial del precio del petróleo desata un derrame inflacionario sobre la totalidad de los bienes porque todos, de una manera u otra, tienen un contenido energético.

De manera que por un período de tiempo se da un efecto inédito en la economía mundial que hoy se conoce como "estanflación": inflación rampante y desocupación creciente. Alcanzó sólo con este set de condiciones espurias, gatilladas por un evento inaudito: la cartelización subrepticia de la oferta energética en el mundo.

Esta circunstancia permitió a los economistas del mainstream "librarse", por fin, de la Curva de Phillips. Desautorizaron su validez arteramente, una vez más. Es como decir que un auto de la Fórmula Uno no sirve porque no tiene cenicero. Una teoría  socio-económica no puede ser evaluada a la luz de condiciones excepcionales, si dichas condiciones no están previstas en las premisas del modelo en cuestión, toda vez que los agentes tienden a actuar distinto. 

Los profesores de economía ortodoxos que se ven en la "difícil, sucia" tarea de mencionar a la Curva de Phillips en sus cursos de Macroeconomía, lo hacen como refiriéndose a un capítulo cerrado (y preferentemente muerto) e invalidado.

Esto tiene, naturalmente, impacto directo sobre la Argentina de hoy y sobre nuestra realidad económica. El gobierno de Cambiemos ha puesto a la inflación en el centro de su agenda. Por supuesto no es inocente: disfrazada de una pretensión virtuosa de cuidar el bolsillo de la ciudadanía, la lucha contra la inflación esconde su verdadera naturaleza, detener el proceso de distribución progresiva del ingreso.

La economía argentina no ha sufrido recientemente ninguna perturbación que inhabilite la validez de la Curva de Phillips, que nos dice que hay una única verdad.

La INFLACIÓN se regula con una palanca que en el otro extremo dice DESOCUPACIÓN.
La virtuosa expresión "El gobierno quiere bajar la inflación" tiene en economía una lectura reversible y viciada, una cinta de cassette que se pasa al revés para escuchar al demonio de la realidad: "El gobierno quiere subir la desocupación".


Los despidos con que el macrismo despegó su gestión, sobre una importante masa de trabajadores estatales que fueron etiquetados perversamente como "ñoquis camporistas", fue el comienzo de su nuevo relato y una insoslayable señal al poder económico: si bien gravísima, su consecuencia más importante no serán los 50, 60mil despedidos y despedir gente ya no es una incorrección ni económica ni política. Empezó, desembozadamente. Todas las grandes empresas en Argentina están reduciendo planteles o su contracara, reduciendo salario real.

La disyuntiva será inevitable: es un hecho que la inflación bajará efectivamente en el ahora famoso #SegundoSemestre. Y también más allá. Sólo el patrulla perdida de Aranguren puede adversar con este hecho. En consonancia la desocupación subirá. IRREMEDIABLEMENTE.

Está en el ideario de este gobierno la repetición de un ciclo que ellos consideraron virtuoso y, a la luz de su pardigma, uno de los mejores ciclos del capitalismo vernáculo: el del menemismo 91-95. No lo confesarán. Pero ese es su sueño húmedo.

Enfrenta, eso sí, algunos problemitas. Por ejemplo no tiene el precedente de un ciclo de hiperinflación provocada, ese efectivo disciplinador social.

La repetición de ese ciclo es improbable porque después del menemismo 91-95 (y por lo tanto más fresco), en nuestra memoria social y política, están el 19 y 20 de diciembre de 2001. 

Precisamente de esta confrontación de modelos hablaremos en los próximos episodios.









domingo, 8 de mayo de 2016

Secuestros y Cooptaciones



Que la economía ha sido cooptada por los poderosos es algo que ya hemos reiterado en este blog. Siendo la ciencia que estudia cómo se cortan y distribuyen las porciones de la torta, era obvio que el mango del cuchillo tenía dueños garantizados.

Por supuesto que esta cooptación no podía ser perfecta: existen personas curiosas que no se conforman con que les cuenten un cuento pletórico de sentido común y deciden preguntar, preguntar y preguntar. Al final del camino los preguntones económicos se agrupan dentro de un colectivo sin límites claros denominado "economía heterodoxa" mientras que los que juegan en el equipo de los patrones reciben la etiqueta de "ortodoxos".

Ser economista ortodoxo no sólo tiene la ventaja de jugar en el equipo de las estrellas; además todos los medios de comunicación están a tu favor y cuentan con detalles tus jugadas exitosas, al tiempo que esconden tus fracasos.

Sin embargo la historia del pensamiento económico esconde anécdotas jugosísimas que ponen en evidencia con qué arte se ejecuta la manipulación de las investigaciones y los hechos que ponen en discusión al poder o bien se omitan, o bien se tergiversen.

Uno de esos momentos de la historia es el que describiremos a continuación.

John Maynard Keynes era un noble británico bien forrado, que frecuentaba las élites de la corte y el parlamento inglés, se codeaba con las minas más lindas y multiplicaba su fortuna en la timba de la Bolsa Londinense. Difícilmente se podría decir que JMK fuera un modelo de proto-marxista. Por el contrario era un tipo criado y fiel al capitalismo.

Pero también vivían en él algunas características de personalidad muy marcadas: era un tipo extremadamente ético, intelectualmente muy brillante y condenadamente curioso.

Digamos que antes de Keynes no existía la economía de países. No estamos diciendo que en rigor no existiera, sino que no era una algo que se tratara como una disciplina de ciencia social. Los países tenía cuentas, un presupuesto, ingresos y egresos que típicamente eran monitoreados y administrados por un Ministro de Hacienda. Hacienda se refiere a ese quehacer: controlar las partidas del presupuesto.

El mundo ya había tenido a Smith, a Ricardo, a Stuart Mill, a Marshall y sus marginalistas, sabía lo que era la economía. Pero cuando JMK publica en 1936 su libro "Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero" claramente los modelos económicos precedentes entraron en zozobra. Keynes lo sabía, y simplemente ninguneó que le estaba dando un golpe mortal al capitalismo victoriano conocido hasta el momento. Pero confiaba que su teoría podía colaborar en sacar al planeta de la crisis más profunda de la que se tenía registro. Sólo amparado por su honestidad intelectual le presentó sus ideas a quien más las necesitaba: el presidente norteamericano FD Roosevelt.

Como era de esperarse, el Poder necesitaba una urgente estrategia de control de daños científicos que pudieran emerger de la "Teoría General". Así, en septiembre de 1936 se convocó en Oxford a un Congreso de Econometría cuyo eje central era, naturalmente, discutir a Keynes.

En ese congreso hizo su aparición una terna (Harrods, Hicks y Meade) que presentaron una interpretación matemática de postulados centrales de la Teoría General. Había una cierta desesperación, siempre ocurre con las nuevas teorías, por leer a Keynes con los lentes de la teoría anterior. Y es esperable que la TG pusiera muy nerviosos a los economistas de la época: en sus 318 páginas no hay un sólo grafico, dibujito que ilustre la contundencia académica de la teoría; es un ladrillo de análisis, deducciones y corolarios en prosa.

De la terna anterior Hicks tomó el mando y escribió en abril del 37 un trabajo: "El Sr Keynes y los "Clásicos": una interpretación sugerida".

Este fue el proceso por el cual se intentó domesticar al indomable Keynes: Hicks crea lo que se llama el modelo IS-LM, acrónimo por inversión/ahorro/liquidez y dinero.

Paradójicamente, en las aulas de economía de todo el mundo, cuando se enseña la teoría keynesiana por default los profesores recurren a explicar el modelo IS-LM. Sinceramente hay implícito un engaño: ese modelo es la interpretación ortodoxa de la teoría keynesiana. A fuerza de repetirlo durante 80 años, muchos piensan que están enseñando a Keynes.

No deja de ser un dato que a nuestro modo de ver captura el estrés al que estaban sometidos los economistas que necesitaban entender a Keynes, que el gráfico del modelo IS-LM tiene insoslayables puntos de similitud con el gráfico más fuerte del que disponía la economía clásica: el del punto de encuentro de la oferta y demanda de un mercado que establece el precio y la cantidad de equilibrio de un bien determinado. Hasta en eso se notaba la necesidad de domar a Keynes.

En pocos años la economía ortodoxa logró un triunfo parcial: han posicionado a la teoría keynesiana como un caso especial, una excepción, asimilable a la frase "Economía de la Recesión". La historia y los hechos nos cuentan todos los días, especialmente en países con estructuras económicas como la nuestra, que es exactamente al revés: las condiciones que deben darse para el cumplimiento de las leyes básicas de la ortodoxia económica son un subconjunto de la economía keynesiana.

Este post buscando aclarar que ni a Keynes dejaron de tergiversarlo. En breve una próxima entrega donde miraremos otra tergiversación, pero esta vez mucho más cara a nuestra realidad, a nuestros derechos y a nuestro bolsillo. Ejecutada, como siempre, por los dueños de la pelota.


Hasta entonces.



sábado, 23 de abril de 2016

Ese es tu walkman?



Tenés un i-phone, el bebé de Steve Jobs? Bueno, quizás no, no te alcanzó la guita... en su lugar tenés un smartphone de otra marca, no tanto prestigio, no tan aspiracional, pero prácticamente las mismas funciones...

Y qué sabés, qué sabemos, sobre un i-phone? Que es un delicado y sofisticado producto de la tecnología construido por una firma privada norteamericana como Apple, un hijo dilecto y bien promocionado del sistema capitalista global, en el que la iniciativa privada, el espíritu salvaje de Schumpeter, el dipolo perfecto del capitalista y el emprendedor se unen para formar un equipo de superhombres que con grandes ideas, con audacia para enfrentar riesgos, con voluntad para crear productos y abrir mercados y, finalmente, junto a Pinky y Cerebro, conquistar el mundo.

Wonderful world, decía Louis Armstrong. Pero metámonos en la cocina y analicemos esta receta super exitosa con un poco más de detalle. Qué es lo que convierte al i-phone (y hoy a la mayoría de los smartphones) en esa sofisticada maravilla cuya falta convierte en miserable la vida de mucha gente? Veamos.

Centralmente es una microcomputadora, puede realizar la mayoría de las funciones que hoy realiza cualquier notebook, salvo aquellas que se conviertan en un impedimento por cuestiones geométricas (por ejemplo leer un DVD). Y es una microcomputadora esencialmente porque lleva un microprocesador.

La investigación y el desarrollo de los microprocesadores actuales fue fondeado por una agencia estatal norteamericana llamada DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa), que depende del Pentágono. A lo largo de los próximos párrafos veremos cuán insoslayable y concreta es su participación en proyectos "direccionados", para obtener resultados concretos.
También fueron provistos por DARPA los fondos para desarrollar discos rígidos de tamaño micro, imprescindibles para celulares cuyo espesor se mide en milímetros.

Pero ningún aparatito funcionaría razonablemente sin esas baterías de ion-litio que dejaron atrás todas las incomodidades de las viejas (e histéricas) baterías níquel cadmio: los sustratos LiFePO utilizados hoy en el 99% de las baterías recargables fueron desarrollados por la Universidad de Texas bajo el mandato (y el au$picio) del Ministerio de Energía de Estados Unidos.

Hay detalles menos conocidos, por ejemplo que la memoria cache de los smartphones (la DRAM Cache) es un desarrollo que dio nacimiento a la empresa Intel, pero que originalmente fue bancado por la DARPA.

Antes, mandar un sms era una proeza. Hoy mandamos videos, fotos y mensajes de audio que llegan a destino al instante. Semejantes paquetes de información son enviados utilizando algoritmos de compresión de datos cuya lógica fue desarrollada para y fondeada por la Oficina de Investigaciónes del Ejército Norteamericano.

No nos olvidemos de la pantalla LCD, cada vez con mejores colores, cada vez con mayor definición: la misión y los esfuerzos de investigación y desarrollo fueron sostenidos por la NSF, la Fundación Nacional de Ciencias, la Agencia que fondea los proyectos no farmacéuticos del estado norteamericano.

Esta enumeración podría seguir... los programas de reconocimiento de voz, la pantalla táctil, el GPS, el protocolo HTTP, la mismísima Internet fueron proyectos ordenados y pagados por algún instituto, alguna agencia del Estado, es decir financiamiento público, es decir los contribuyentes.

Entonces estamos diciendo que Steve Jobs y su equipo son un cero a la izquierda y que no sirven para nada? No. Hicieron varias cosas esenciales para convertir al iphone en el éxito comercial que es: el diseño y la integración por un lado (y no podemos expresar esta última idea sin dejar de pensar en el genio ese que te dice que la industria electrónica en Tierra del Fuego "es sólo integración", Nike también es integración McDonalds es integración) y por otro lado una estrategia de marketing aceitada y perfeccionada hasta el éxtasis, que logra que un tipo pase toda una noche de frío invierno neoyorquino haciendo la cola porque la mañana siguiente se lanza la venta del nuevo modelo de i-zorongo, que cuesta el doble que sus competidores y no se sabe cuán bien funcionará. Crear un club de seguidores y hacerles creer que son líderes es, en sus términos, la mayor genialiad de Jobs y los suyos.

Lo que resulta insoslayable es que las tecnologías básicas que subyacen  a una plataforma compleja son típicamente pagadas por el conjunto de los contribuyentes (entre los que también está, directa o indirectamente, usté) pero sus beneficios directos son apropiados por una firma, una persona. De hecho si Apple tuviese que cargar en el precio del iphone todas las horas de I+D dedicadas de cada ítem que compone sus productos, el iphone no tendría precio.

Este ejemplo desplegado aquí en pocos párrafos es la punta de un iceberg que una economista nacida italiana, criada en EEUU y doctorada en Gran Bretaña ha estado mirando con una óptica no convencional. Mariana Mazzucato, tal su nombre empezó por mandar al cesto de basura los típicos prejuicios tan fuertemente instalados (ella nos anticipa que no sólo en la mente de muchos argentinos sino que el síndrome afectan otras latitudes con la misma virulencia), que tienden a calificar de inoperante, vaga, lenta e inerte a la burocracia estatal y, con la misma liviandad convierten en eficiente, poderosa, flexible y audaz a la iniciativa privada.

En un libro denominado "El Estado Emprendedor", todavía no editado en Argentina, Mariana demuele con datos, con ejemplos, con números y con razonabilidad el mito de los indviduos emprendedores schumpeterianos capaces de genialidades para conseguir unas monedas. Y pone en verdadera perspectiva el avance obstinado, meticuloso y firme de los Estados en los caminos de la innovación.

Y no es que lo hace en la China del Estado omnipresente. Lo hace en la tierra de las libertades, la iniciativa individual y el individuo, Estados Unidos.

Como hace un par de años nos visitó el francés Piketty, esta semana estuvo en nuestro país Mazzucato quien, en su disciplina, hace implotar el relato neoliberal que el macrismo tratará de reinstalar en Argentina de predominio de la iniciativa individual por encima de la potencia de una sociedad puesta a hacer cosas.

Seguiremos charlando sobre sus teorías, no porque nos interesen particularmente, sino porque tienen muchísima tela para cortar respecto de 12 años de una búsqueda infructuosa de un camino a un desarrollo sostenible y equitativo, ahora truncado por esta irrupción transitoria del Gobierno de los Tilingos.


domingo, 10 de abril de 2016

Colibrí



elijamos por un momento la sinceridad
no es que tu alas me gustaran
tus alas me alteraron
tus alas me paralizaron

todo a mi alrededor,
mi mundo cambió,
cuando llegaron tus alas
los segundos perfectos que se quedaron
el aire batido, las ondulaciones que me regalaron.

cuando tu pico libó de mi cuello
tu beso furtivo
sólo hubo una cosa más linda que tu boca, colibrí...

tus alas embrujadas, inasibles.

viernes, 8 de abril de 2016

Impresionismo Peronista III



En la entrada anterior concluíamos que nuestro presente y futuro político no se están cocinando en los pasillos y despachos de Casa de Gobierno. Quizás convienen algunas ampliaciones.

Empecemos por decir que nos gobierna una elite de hijos de estancieros cuyo objetivo principal es reinstalar el modelo de explotación que aprendieron meticulosamente de sus padres y luego, suponemos, perfeccionaron. Un solo tuit genial de nuestro amigo @mendieta alcanza para poner en evidencia su inviabilidad:

“El talón de Aquiles está claro: en el gobierno son clasistas. Y hete aquí que de una ínfima minoría. Punto.

El proceso iniciado tiene un solo problemita: o le faltan los fusiles apuntando al pueblo; o el estrés post traumático de haber sido víctima, testigo o parte de un saqueo a un supermercado, un asalto al Congreso; o ambos. No pervivirá. Y no vale la pena detenerse un minuto más en analizar ninguna de sus medidas, la “Banda de los Tilingos” cumple a la perfección lo que predijimos durante meses.

Pero su grado de salvajismo sí es un dato ineludible. Si la virulencia de las medidas fogoneadas por su sector más duro se radicaliza, al interior de la oposición la cancha se inclina a favor de CFK.
Cuanto más salvajes sean, mayor será la propensión social a amnistiar los pecados políticos del kirchnerismo. El silencio cristinista de 120 días es estrictamente funcional a esa estrategia: no decir es no equivocarse, es buscar ser recordada en el antes, no en el barro del ahora.

Es una buena táctica que omitió un detalle: tus adversarios principales pueden convertirse en aliados circunstantes de la tilinguería gobernante.

En algunos espíritus del kirchnerismo emocional esto genera niveles de furia de altísima pureza. Pero están leyendo la política con las emociones. El kirchnerismo los ha educado en esa épica.

Al peronismo territorial le toca el papel del malo. Cuando en rigor está jugando un papel racional: su contradicción principal es la perseverancia kirchnerista en la derrota y su misión no es exterminarla, pero sí disciplinarla.

En eso están: ninguno individualmente se acerca siquiera al caudal que CFK “disponibiliza”. Pero intuyen que corporativamente pueden competirle. Y recurren a todo su arsenal para edulcorar su poder (54 a 16, están siendo efectivos).

Saben que sólo es CON ella. Pero también saben que nunca es BAJO ella. Y está claro que no accederá a bajar por su propia voluntad.

Los acuerdos de coyuntura con el macrismo se inscriben en esta lógica: dotarlo de gobernabilidad para que las chances de CFK se licúen. Pero este peronismo se sabe omnipotente: lo que hoy firma con una mano, mañana lo borra con el codo. Y los Senadores que ayer derogaron una ley popular, mañana mismo podrían aplaudir de pie un default contra Paul Singer. Y los que hoy son traidores invotables un día serán hérores. Vueltas de la política.

Se saben capaces de revertir esa y cualquier otra maniobra que menoscabe soberanía e independencia. Pero primero lo primero: están, como dijimos en las entradas previas, buscando cuidadosa y consistentemente al líder que nos llevará a la victoria.

Necesitan, necesitamos, que este proceso se resuelva lo más rápido posible, dentro de los tiempos de la política. Ya que por ahora la dinámica política está coronando a un solo ganador, Sergio Massa, y un challenger, Urtubey. Estatuas de sal.

Nos gustaría aprovechar aquí para desmitificar de una sola vez ese fantasmita progre: que alguno de ellos va a copar al peronismo y que este se va a "derechizar". Lamentamos desactivar esa tesis que no es más que analgésico para disminuir la angustia progre. Después de 12 años de kirchnerismo no hay ninguna otra posibilidad para el peronismo realmente existente, sobre el que ni Massa ni Urtubey tienen chances (salvo que la obstinación kirchnerista se extienda al infinito), que reeditar esos años maravillosos. Eso sí, reduciendo algunos grados de arbitrariedad e vanguardismo.

La lección fue útil y sirvió y el gracias al kirchnerismo (si él quisiera) podría ser infinito. Pero es mandatorio, irreversible, si pretendemos ser opción real de poder, saltar la pantalla.

Ese pacto, el de un nuevo Frente para la Victoria, que incluye a peronismo y kirchnerismo, que converge y que incluye en lugar de refractar, que suma , se verticaliza y se convierte en el aceitado instrumento de acceso al poder, con el que siempre tiemblan "los gordos arriba del carro", podría fundarse alrededor de Daniel Osvaldo Scioli.



domingo, 3 de abril de 2016

Impresionismo Peronista II


Anormalidades

El proceso descripto en la entrada anterior, si bien coloreado y matizado por el típico folklore del que lo dota el peronismo, caracteriza el cuerpo, el bastidor central que compone el alma del proceso victoria --> derrota --> reorganización. Si el color de la carrocería exterior es rojo o azul, es un dato secundario que no debe distraer a nuestros agudos lectores.

El colectivo peronista trata de aferrarse a esa fórmula conocida. Pero cuando un referente de fuste pretende modificar los códigos tácitos de la reorganización, la maniobra es detectada y se disparan luces amarillas. Más temprano que tarde el resto de la dirigencia visualiza que la búsqueda de la excepción podría poner en riesgo el tránsito a la victoria.

Los peronistas abominan la derrota. Y la sola posibilidad de su repetición genera convulsiones. Los efectos de esas convulsiones son diversos, variopintos: algunos aparecen disfrazados de traición, de error no forzado, de baja autoinfligida. Conviene no escandalizar, son dirigentes con muchos años de trayectoria y batallas a sus espaldas, suelen moverse en el terreno del óptimo político, para sí y para el sector al que representan. Ese óptimo incluye en su cuenta su poder de fuego real, su capacidad de alianzas, su resiliencia y, muchas veces, el “exit door” (es decir, cómo se revierte una mala decisión).

Ilustremos con un ejemplo de la historia política reciente: según nuestra propia mensura, Menem dejó de ser peronista una tarde de 1990, pero siguió desplegando su dispositivo político al interior del partido. Años después, para la campaña presidencial de 1999 estaba claro que el enfrentamiento de facciones de poder económico que representaban Menem y Duhalde superaba con creces la antítesis política natural que se suponía regir la disputa electoral, Peronismo (Duhalde) versus Radicalismo (DeLaRúa).

Su efecto visibe fue que Menem no fue cooperativo  con Duhalde, lo que coadyuvó a la derrota de este.

Veamos: sin soslayar los trágicos sucesos posteriores en el país, en menos de 3 años tuvimos (nuevamente, cual Terminator) a Menem desentendiéndose de todo proceso de re-organización como el que hemos estilizado en estas entradas, y de buenas a primeras el riojano fue candidato a presidente en 2003.

Baste la paradoja: el tipo que, al 12 de mayo de 2003, en rigor no había perdido ninguna elección en su vida, al día siguiente se bajaba del ballotage contra Néstor Kirchner. Dicho de otra manera: el animal político que había seducido enormes mayorías durante 10 años, en una mañana era un cadáver político irreversible. 

Aquí no buscamos resaltar su derrota. Sino que su dispositivo, sus equipos, sus seguidores, habían dejado de ser peronistas. El peronismo realmente existente había leído que Menem era un zombie electoral, lo había abandonado (nos gusta recordar en este punto que su Ministro de Economía in pectore era Carlos Melconian) y se había partido en tres. Con fuerte representación territorial sobre el dipolo Duhalde-Kirchner y apoyo del peronismo verde de Xilium sobre Rodríguez Saa.

Lo confirmamos: cuando alguien intentó romper los códigos, el peronismo se partió en tres. Y en cuestión de semanas el eje de la pugna política en el país era si Kirchner estaba listo para desembarazarse del chaleco de plomo Duhaldista. Vaya si lo estaba.

Eco

Los sucesos de 2003 hacen eco en el presente. Repito, mirando al kirchnerista distraído: esos sucesos de 2003 son un poderoso deja vu.

Es un dato riguroso que, a la fecha, CFK no perdió ninguna elección. Y no podemos negar que debe ser la dirigente peronista con la mayor cantidad de voluntades dentro del dispositivo FPV.

Pero a esta altura no es menos cierto que Cristina Fernández de Kirchner está ninguneando la práctica peronista. Y lo ha expuesto de manera incontrastable: la desestimación que hizo respecto de conducir al PJ, sobre el que pende la daga de la intervención judicial, es un hecho político insoslayable. 

Ha refrendado esa actitud a través de ese alter ego denominado La Cámpora, durante el Congreso del 24 de febrero pasado: “venimos con el mandato de no aceptar ningún cargo” dijo DePedro en la puerta de Obras Sanitarias.

Las almas puras kirchneristas consideran el gesto como altruista, generoso, una suerte de “ven como CFK no tiene pretensiones”. Los que leemos la política hecha por políticos y no por heroínas sabemos que se trata de exactamente lo inverso: CFK busca mantener el liderazgo sin opción a plebiscitarlo. Ni en elecciones. Ni en el ágora de un congreso partidario.

La leona está malherida. Pero es leona. Y, como tal, finge integridad.

Y ahí donde parece que juega blando y amigable, lo que está haciendo es disciplinar al peronismo. Puede no ser la clave en la que se lea la gestualidad cristinista desde el todavía sensible (muy) arco del kirchnerismo emocional. Pero los referentes a los que interpela tienen batallas y cicatrices que les permiten su propia interpretación.

"Traidores! Traidores!"

Este escenario, al que estos dirigentes seguramente añadirán el cúmulo de experiencias al calor del kirchnerismo posterior a la muerte de Néstor (quien sin duda moderaba la radialidad y la hermeticidad del dispositivo K), las operaciones de la juventud camporista, el trato con los ministros y sus recursos, etc., podría llevarnos a una inferencia si no equivocada, al menos parcialmente incorrecta: “el peronismo actúa de esta manera por venganza”.

Hacemos expreso nuestro disenso con esa visión y volvemos con pie firme sobre nuestros pasos: el problema no es el pasado. El problema es el futuro. 

El peronismo descree de la potencialidad electoral del kirchnerismo y en particular de CFK; cree que ha dejado de ser una preferencia mayoritaria, ganadora, para la población. Y el futuro está a la vuelta de la esquina.

La tensión, la verdadera tensión que anida en la centralidad de la coyuntura política argentina está muy (pero muy) lejos de las últimas berretadas de un Gobierno Tilingo. 

Se está resolviendo en la controversia expuesta, al interior del FPV: Cristina dice que tiene 33 de mano. Y el peronismo no le creé.

De esta manera, la propuesta de una realidad binaria “leales” versus “traidores” puede ser apta para la chicana en tuiter o una intervención fugaz en medios. Traición puede tener una acepción negativa en Corea del Norte. Aquí se juegan otras cartas.

A nuestro modo de ver, Bossio o Pichetto son tan traidores como quien no se somete a escrutinio y pretende que el partido siga, sin haber mostrado las cartas.

Creé que son malas noticias? Son muy buenas. Nuestro futuro y nuestra viabilidad están mucho más en manos de una mujer inteligente como CFK que de la banda de inescrupulosos que nos gobierna.