lunes, 21 de diciembre de 2015

Calma, serenidad y pases cortos



Desde hace algunas semanas en tuiter y en este blog venimos hablando de autocrítica.

Apenas esa palabrita, o conceptos afines tales como “asunción de responsabilidades”, emerge, el campo al interior del FPV rápidamente se divide. Entre quienes aplauden. Y quienes entran en zozobra.

Notablemente, la via de salida a esa zozobra momentánea ante este intrascendente bloguero que les reclama reflexión, replica la secuencia de respuestas que kirchnerismo siguió frente a cada dilema político del último lustro: (1) indignación seisieteochista, (2) negación esférica, (3) acusación sobre el mensajero, anclada en cargos de candidez, ignorancia o, en último grado, traición, (4) desestimación automática del reclamo basada en su génesis (cándida, ignorante o traidora), (5) continuidad de la celebración épica, ahora reducida en número por la partida de los cándidos, ignorantes o traidores que participaban instantes antes.

Tómese cualquier tema políticamente sensible de la batalla comunicacional de los últimos años: “inflación? Pero qué decís? Cuál inflación? Te referís al deslizamiento de precios? No sabés de lo que hablás! Seguro que sos un topo de Urtubey! O de Magnetto! Para qué vamos a actualizar el piso de ganancias, si no hay inflación? Rajá, salame! Cristina acá tenés los pibes para la revolución, menos el salame que recién habló de inflación!”

Repítase este procedimiento por N críticas, en M ámbitos geográficos, frente a L tópicos, y el resultado te pasa por encima como una locomotora: rodás desde el 54 al 37% en la preferencia electoral y, peor, perdés las elecciones frente a un Tilingo cuyo mayor activo político es un color.

Y una vez que la derrota electoral te pasa por encima como un inesperado tsunami veraniego, dejándonos desnudos, ridículos, parece que ahora la autocrítica no es oportuna, porque exhibe un flanco de debilidad frente a esta derecha adrenalínica. Un nuevo argumento para negarnos la reflexión, como sistemáticamente los últimos 7 años.

Y así vamos, derecho a convertirnos en una minoría intensa, movilizada, acrítica, que sólo suma voluntades gracias a la acción residual de una derecha cuyo única posición en el termostato dice “salvaje”.

Desde estas líneas no se propone la autocrítica, la resposabilización analítica de errores como un simple ejercicio masoquista y perverso, enfocado en golpearnos la autoestima. Sinceramente nos interesa poco y nada saber cuánto sangramos.

Por el contrario, estamos convencidos de que en el actual escenario la autocrítica es el camino más rápido y más directo a la reconstrucción robusta de autoridad política. Persistir en el reclamo vociferado, en la movilización indignada por las formas macristas, es continuar la trayectoria precedente: sus resultados están a la vista.

En términos urbanos, el kirchnerismo es esa administración de consorcio a la que la asamblea de propietarios acaba de pegarle una patada en el culo por ineficaz. Íntimamente sabemos que la nueva administración compite en calidad delincuencial con la Banda del Gordo Valor. Pero pararnos en la vereda del edificio como adolescentes despechados a criticar al Gordo y a los “pelotudos” que lo votaron, es el camino más largo e improbable a un retorno, basado en los errores del contrario, que vendrán como después del verano viene el otoño. 

Si ese es el camino elegido, será un robustecimiento sin autoridad. Y no hay garantías de que ese retorno sea neto y completo al FPV: el camino de vuelta estará a partir de ahora modulado por el canto de las sirenas Urtubeyistas, DeLaSotistas, Massistas, que se autodenominarán la “tercera vía”, superadora del salvajismo agropecuario y de la soberbia kirchnerista. Sus tamices ideológicos capturarán al desengañado votante macrista por el tamaño de su idiotez política.

Cuando el argumento de la pertinencia de la autocrítica es finalmente aceptado, hace su aparición una segunda FALACIA: la autocrítica debe ser interna y consumarse entre cuatro paredes.
   
Nos repetimos por enésima vez, aburriéndonos de nosotros mismos: el 34.12% que votó a Macri en Elecciones Generales podría ser asumido como votos propios macristas. El excedente de 17.3% que completa el 51.4% amarillo del ballotage son votos PRESTADOS.

Análogamente, el 11.5% que va desde 37.1% de Generales a 48.6% de Ballotage de Scioli también son PRESTADOS.

La suma de votos prestados es de casi 29% del padrón. Ese y no otro es el verdadero campo de batalla. Ellos son quienes están esperando un volantazo kirchnerista en la lectura e interpretación de la realidad, en su aceptación.

Los 100mil movilizados del 9 de diciembre en Plaza de Mayo, los 30mil por la Ley de Comunicación Audiovisual en Plaza de los Dos Congresos o los 10mil de ayer en Parque Centenario son, aunque algunos se emocionen, un dato anecdótico. Una referencia secundaria que los poderes fácticos hoy, en un bloqueo informativo que es y será cada vez menos plural, simplemente soslayan (no alcanza con revisar la agenda informativa de los medios bajo control de Cristóbal López?).

Por el contrario la proyección pública y masiva de Cristina Fernández de Kirchner, cargada de reflexión solitaria, genuina, profunda, recorriendo los hitos negativos que llevaron al triste desenlace del 10 de diciembre tiene mayor poder simbólico que todos los millones de movilizados que el kirchnerismo logre en los próximos meses.

Y como nos gusta jugar, ahora jugamos a imaginarnos un reportaje televisivo, por un periodista prestigioso y experimentado en el arte de la entrevista (nos gustan el Gato Sylvestre o Marcelo Zlotogwiazda, ponele) en un ambiente bucólico, calmo, reconcentrado, apto para la repregunta no guionada, para la charla franca, yendo ambos al hueso de cada cuestión.

Y no dudamos en garantizarlo: un escenario de este tipo en este contexto es una patada directa a los testículos de Magnetto. Porque humaniza a la conductora, porque la saca de la inercia equivocada previa y porque reubica la centralidad de su figura. Como beneficio colateral desintegra descalificaciones usuales de soberbia, autoritaria o hermética, y juega en el terreno de lo que el kirchnerismo mejor hace: la sorpresa, el cambio de ritmo, la dinámica de lo inesperado.

Y porque se convierte en el punto focal a partir del cual se invierte el circulo vicioso de la derrota para convertirlo en el punto de apalancamiento de la reconstrucción del movimiento nacional y popular.

Termina con eso? Para nada.

Pero allí empieza. Los pasos siguientes son sensibles e igualmente críticos: nos gustan pequeños actos en todos y cada uno de los pequeños pueblos a los que la década ganada les cambió la historia.

Eso sí: sólo puede convencer el convencido: el telespectador, el oyente ha aprendido a leer a la ex presidente y la posibilidad de un mensaje difuso, o peor, capcioso, sería contraindicado.

Buscar con fruición, diseccionar e identificar las causas de la derrota es un trabajo conjunto que CFK debería llevar adelante con su equipo. Enormes dosis de honestidad intelectual son imprescindibles. Un mensaje genuino de autocrítica sólo puede darse si ha madurado adecuadamente en la mente y el corazón del emisor.

El baño de humildad solicitado en mayo a la dirigencia del FPV es, hoy, la tarea de una dirigente inteligente e interesada en el destino de su pueblo.

Nota aparte, en estos días, detrás de estas inquietudes, he sido descalificado por el kirchnerismo emocional, sensibilizado por la derrota y al borde del knock out. Soy kirchnerista desde el 14 de mayo de 2003 a las 11 de la mañana. No necesito ni una selfie con Máximo, ni una remera con al cara de Néstor ni un tuitero pelotudo que ponga en tela de juicio mi pertenencia.
Soy un abuelo sabio y comprensivo de muchos de los que entraron al kirchnerismo por la infinita fila de acceso a la ceremonia fúnebre improvisada en Casa Rosada la fatídica semana del 27 de octubre de 2010, 7 años después que yo.

Pueden seguir negando la autocritica y las responsabilidades todo lo que quieran. Vuestra negación sólo opera en contra de centenares de miles de argentinos que mañana se levantarán, como cada día a las 5 de la matina y sólo volverán de sus dos o tres laburos cuando los pibes ya están durmiendo. 

Son a quienes, después de haber llevado al fifty fifty a patadas en el ojete, hemos decidido soltar en las fauces de una derecha que acumula 12 años de venganza.

La suerte del kirchnerismo me interesa menos que la suerte de mis compatriotas. Que son los únicos a los que les debemos explicaciones. Explicaciones que no han llegado.

Calma, serenidad y pases cortos me pidió el compañero Baleno.


En estos párrafos describí al Barcelona.



9 comentarios:

Anónimo dijo...

vos crees que alguien de ese porcentaje que voltea uno u otro va a creer a Cristina en ambiente bucolico? que equivocado estas...

Lo otro, quizas sea cierto, pero eso?

ayj

Anónimo dijo...

"Explicaciones que no han llegado" Creo que eso resume todo. Quedó todo manchado de un clima de sospecha y de decepción que tuvo su reflejo en las urnas.
Parece mentira que hace apenas meses la oposición toda se rendía ante la "inevitabilidad" de la continuidad del proyecto nac&pop. No había forma de perder, y algo pasó. Decidimos que no necesitábamos del permiso de la gente para manejar esa continuidad y les soltamos la mano, y ellos nos soltaron la suya.
¿Quién decidió proscribir las paso?, ¿Porque?, ¿Hubo aprietes?, ¿De quien?, ¿Que pasó en la reunuión de CFK y Randazzo?, ¿Lo bajaron también de la candidatura a goberna?, ¿Lo corrió Anibal?, ¿Porque CFK no fue candidata a nada?, ¿Sabiamos que Scioli perdía?, ¿Jugamos a perder?...
Todas esas preguntas que al núcleo nos parecen blasfemas son las que alimentaron el resultado que nos pateó del gobierno. Todo eso es lo que quedó dando vuelta en la cabeza de tanta gente que nos negó en el cuarto oscuro y seguirá dando vueltas en las cabeza de ese porcentaje que necesitamos volver a convencer. Hay que limpiar todo eso, sino es con explicaciones, con acciones que superen esos fantasmas y vuelvan a enamorar como en aquel 24 de Marzo del 2004.

Anónimo dijo...

El Barcelona no somos nosostros, son la AEA, La SRA y la Embajada de EE UU... Lo increíble es que le hicimos partido 12 años...

Anónimo dijo...

Contradicto,

comparto tu diagnóstico (el porque perdimos) más no tus acusaciones (por culpa de quien perdimos).

El diagnóstico : falto leer mejor las nuevas demandas de aquellos a quienes sacamos del infierno + la deficiente política industrialista

Acusaciones : el mandato de NK y CFK era sacar al país del infierno transformándolo en un país normal. Si el contexto internacional ayudaba, ellos debían aprovecharlo. Si el contexto internacional no ayudaba, como en el último mandato de CFK, había que aguantar los trapos. Tal fue el mandato de los padres fundadores (NK y cfk) y difícilmente se puede cumplir otro mandato suplementario.
Quienes si debían cumplir con ese mandato suplentario eran quienes aspiraban a suceder a cfk. Ellos y no otros debían vender un nuevo sueño : hacer soñar con un futuro de modernidad, un futuro industrial donde se dan satisfacción a demandas más complejas.

Felipe Martel

Norberto dijo...

"El mundo peronista tiene ese qué se yo. El diputado del FPV pregunta a sus interlocutores si conocen el chiste de los dirigentes peronistas. No espera respuesta y dice: un dirigente peronista le dice a otro, ¿viste que perdimos por muy poco?; el otro dirigente le responde sí, y qué susto nos dio la militancia, ¿no?. El legislador estalla en una carcajada y ya más tranquilo. Reconoce que algunos dirigentes del peronismo no colaboraron lo suficiente en las elecciones pasadas. Algo de razón puede tener. Se sabe que todo proceso político social es multicausal y la derrota del 22 de noviembre no escapa a esa generalidad"

http://tiempo.infonews.com/nota/199818/el-peronismo-un-mundo-multicausal-y-en-reflexion

En particular soy peronista fundacional y como siento adversión por el peronismo territorial, tan parecido a los caudillos barriales de conservas y radichas, que tanto molestaron en épocas de las presidencias fundan tes del movimiento, y ese peronismo acomodaticio por decirlo suavemente entregó la PBA por revancha al hacer campaña contra Aníbal, campaña en la que colaboró el héroe de la motonáutica del que no escuche una sola palabra en defensa del ganador de la interna, después de haber hecho campaña evidente por su adversario, y debo decir que su actitud estuvo muy acompañada por el peronismo territorial del GBA.
Es insólito buscar culpas ajenas en quien fue votado casi con exclusividad por el verticalismo K, y que entre las PASO y las generales espantó a parte de este con el tren fantasma de sus ministros y cortesanos de la PBA transladados a la Rosada, la mayoría carentes de méritos, si se recuerda su paso por la provincia, salvo las excepciones de Álvarez Rodríguez, Batakis y Alberto Pérez.
El que haya sacado menos del 40% en la provincia dice de su gobierno en ella, y solo cuando abandonó el naranja para ponerse el celeste y blanco y gracias a la militancia K como dice Yapur, se evitó una derrota mayor, que sea amable componedor lo hace apto para eso, pero no hay que pedirle peras al olmo, en cuanto a los dirigentes territoriales dispuestos a todo por un lugar bajo cualquier sol, les recuerdo que con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.
Nunca menos y abrazos

Marcelo Bilezker dijo...

Primero aclaro que me considero dentro de los grupos 1), 3) y 4).
En el 2) y 5) suelo entrar y salir, en una especie de toco y mejor me voy para cualquiera de los otros grupos. O directamente me voy.
Aclarado esto quiero decir que no estoy de acuerdo en que no hay autocrítica en el kirchnerismo. Me baso en lo que pasa en mi propio entorno donde la autocrítica es constante. Haber perdido la eleccion nos hizo reflexionar a muchos.
Pero no me pidan que haga la misma autocrítica cuando vienen los walking antik emocionales a mordernos la yugular y a convertirnos en zombies.
Mucha autocrìtica para adentro, y mucha sonrisa para afuera. Lo que me coloca en el grupo 6) (no numerado en el post pero agregado al final, no veo porque no ponerle tambien un número).
Que Kiciloff diga en una plaza repleta "nos equivocamos cuando pusimos el cepo al dolar, y cuando metimos la mano en el indec" , solo va a lograr que Clarin ponga en su tapa del dia siguiente "Los K reconocen que son un desastre y se retiran avergonzados de la política yéndose abucheados del país con valijas llenas de dinero"
Yo prefiero que diga "Cometimos errores" (como se dice permanentemente), y despues lo charlamos entre nosotros.

horca dijo...

Ese deseo de autocrítica pública es una obstinación republicana que no entiendo. Y menos ahora. Perón no hizo ninguna autocrítica "bucólica" en 1956, en todo caso dijo eso de los medios (ganamos con los medios en contra, perdimos con los medios a favor) muchos años después. Ee decir, cuando ya no causaba daño a la propia fuerza política.

La idea de que el kirchnerismo ya está jubilado es otra pavada imposible de sostener. 500 mil personas el 9-dic es mucha gente. Nunca en la historia un presidente se fue así. Si Scioli pudiese juntar un tercio estarías hablándonos del nuevo Mesías.

Por regla general, tus artículos me parecen buenos, pero esta tirra contra Cristina me parece que te hace perder una mínima objetividad. Si machacás tanto con la idea y nadie te sigue es porque, en realidad, las críticas que le estás haciendo al kirchnerismo son contrarias a tu sistema ideológico. Ni siquiera vos te creés lo que estás diciendo. No te vi poner el grito en el cielo cuando Scioli salió a decir que él iba a buscar inversiones para la Argentina aunque hubiese ganado Macri. Ni la foto legitimadora que se sacaron. A Scioli, que perdió la última elección, le perdonás todo y a Cristina, que nunca perdió, la querés ver desangrándose en la tele. Dejate de joder.

Ricardo Rodriguez dijo...

Hubo errores, seguro. Pero no hay que darle pasto a las fieras. Cada peronista te puede dar uno; para mí dos son esenciales: mantener los subsidios a la luz, el gas, el transporte y a los viajes al exterior a los sectores pudientes (básicamente sectores medios progres) y como segundo el estricto respeto a las formas constitucionales.
Esa constitucion liberal que solo tiene como principal objetivo el resguardo de la propiedad privada. La única que avanzó un poco, un poquito, en los derechos del pueblo fue la de 1949, y así nos fue.
Lo que tenemos que hacer, según mi verdad relativa, es llamar a elecciones internas en el peronismo, con previa afiliación de todos y todas; por supuesto elecciones directas. y desde ahí arrancamos. Tenemos una diferencia: yo soy peronista desde que nací y entiendo al FPV como la etapa actual del peronismo, y creo que hay algunos indeseables que no deberían participar de este espacio, me refiero a los benegas, moyano, massa , de lasota; pues sino podrian participar triacca, ritondo, santilli etc. Bueh, pero estamos en democracia. Gracias

Anónimo dijo...

"Kirchnerismo emocional", "tuiteros pelotudos"... El "abuelo sabio y comprensivo" no se priva de descalificar a quienes no piensan como él...
Hay que dejarla descansar a Cristina, ¿qué parte no se entiende de que dejó jirones de su vida en los 8 años de presidencia? Que tuvo 2 operaciones muy serias. Que estuvimos muy cerca de perderla, como perdimos a Néstor.
Y de paso, también estaría bueno que se le exija la misma autocrítica a otros, porque nuestro candidato hizo una elección desastrosa en el distrito que gobernaba desde hacía 8 años y, al menos yo, no escuché que hiciese ningún tipo de autocrítica al respecto.
Saludos.

Vlad.