
En algún momento habrá que analizar los cambios realizados en el gabinete nacional. Nadie duda de que el equipo gubernamental necesitaba una reestructuración para encarar una nueva etapa política, después de la derrota (no tan dura, Kirschbaum, por lo menos no tan dura como para repetirlo cada vez que alguien del Grupo habla del tema).
Pero en este momento, vamos a tomar un temita más frívolo. No tan entretenido como serían las avenencias y desavenencias sentimentales de alguna pulposa señorita, pero frívolo al fin.
Se trata de los comentarios que el señor Fernando Solanas, llamado Pino, ha hecho sobre los cambios ministeriales.
"Si lo que buscaba la Presidenta era reconciliarse con la sociedad y hacerse eco de las demandas exigidas en las pasadas elecciones, da una señal en camino contrario cuando no una broma de mal gusto", dijo con su habitual gesto severo el diputado electo por la Capital.
¿Cuáles serían esas demandas exigidas en las pasadas elecciones? ¿Debería la Presidenta hacerse eco de las demandas del señor De Narváez, respaldadas por algo más de dos millones y medio de votos? ¿O debería hacerse eco de las demandas del señor Solanas, respaldadas por sólo 437.000 votos? ¿O tal vez supone Solanas que las demandas suyas y las de De Narváez son idénticas?
Pero Solanas no se detuvo en esta enigmática afirmación. También arremetió contra los cambios propiamente dichos: "Mientras en Economía nombra a un hombre proveniente de una UCeDé, del neoliberalismo más rancio que puede preanunciar ajustes y una vuelta al FMI, como jefe de Gabinete tenemos a un funcionario descalificado ante la opinión pública por sus sucesivas invenciones y mentiras. Por otra parte, ¿qué antecedentes y autoridad puede tener Alak para estar al frente de un Ministerio de Justicia?”.
Esto fue duro. Uno se pregunta si el Gobierno podrá sobrevivir a semejante embestida verbal. Uno se contesta que seguramente sí. Pero vale la pena detenerse en las críticas pinistas. ¿De dónde saca Solanas que el nombramiento de Boudou preanuncia ajustes y la vuelta al FMI. Hay comentaristas que, desde "el neoliberalismo más rancio", afirman que es inevitable realizar ajustes y volver al FMI. Pero las primeras reacciones que vienen de ese sector descartan que el cambio de guardia en el Ministerio de Economía vaya en ese sentido. ¿No es extraño que los más empeñados en lograr el viraje se quejen, en lugar de festejar? ¿O será que Pino, una vez más, orina a quilómetros de la escupidera?
Pasemos a la dura crítica que el diputado electo hace a Aníbal Fernández: "funcionario descalificado ante la opinión pública". ¿La opinión pública, Pino? ¿La misma que invocan a diario Clarín y La Nación? Por último, si el ministro Alak no tiene antecedentes y autoridad para ocupar la cartera de Justicia, ¿cuáles son los antecedentes y autoridad de Solanas para evaluar los candidatos a esa cartera?
Frases hechas, banalidades, profundidad de conversación en la cola de la verdulería: eso es lo que nos depara el diputado electo Fernando Pino Solanas. No es casual que sus declaraciones se parezcan tanto, pero tanto, a las de Federico Pinedo, Adrián Pérez, Gerardo Morales y Patricia Bullrich.