Macri no deja de producir sorpresas. Mejoras, lo que se dice mejoras, no. Pero cosas raras, todas las que quieran.
Leemos
aquí que el gobierno porteño ha reclutado prostitutas como
informantes (buches) para que ayuden en la lucha contra la prostitución infantil. Dice la nota:
"Estas informantes se infiltran en los circuitos donde trabajan los proxeneteas y donde hay mayor oferta sexual, como esquinas, estaciones de trenes y colectivos en Constitución, Retiro, Once, Flores y La Boca. Son empleadas en blanco, según trascendió, y cobran unos 1.800 pesos mensuales. En muchos casos se hacen pasar como trabajadoras sexuales y caminan las calles como sus colegas, pero luego notifican de todo al Estado."
Esta iniciativa parte de la vieja noción policial: como es imposible terminar con el delito, lo mejor es tener una relación aceitada con él, para mantenerlo controlado. Ya sabemos en qué termina esta práctica habitual: los policías se involucran en los delitos, cuando no se ocupan directamente de cometerlos.
Solamente Macri y sus funcionarios pueden ignorar (o fingir que ignoran) que la trata de personas y la prostitución están en manos de organizaciones protegidas por la policía y los jueces. Solamente Macri y sus funcionarios pueden ignorar (o fingir que ignoran) que la prostitución callejera es apenas la punta de un iceberg, cuya parte mayor son prostíbulos que han sido una y otra vez denunciados por
organizaciones sociales. Se cierran por unos días y se reabren con la vista gorda de policías, jueces e inspectores del gobierno de la ciudad. Se ha llegado al caso extremo de retirar mujeres de un prostíbulo escrachado en un diario, bajo la paternal protección de un patrullero.
Como vemos en la información citada más arriba, hay dos tipos de informantes: prostitutas reclutadas para ese trabajo y otras mujeres (o travestis, vaya uno a saber) que se hacen pasar por prostitutas callejeras. Esto último es el colmo de la gansada (algo muy propio de la administración macrista, por cierto).
"En muchos casos se hacen pasar como trabajadoras sexuales y caminan las calles como sus colegas..." ¿Cuánto tiempo creen que pueden durar sin que todos los involucrados en la prostitución callejera de la zona se aviven de que las que "se hacen pasar" no ejercen realmente el oficio?
En el caso de que este operativo salido de algún cerebro eternamente adolescente (o de un perverso protector de prostíbulos) tenga algún efecto, no será sin duda el de terminar con la prostitución infantil. Los que la explotan saben muy bien cómo hacerlo y cómo evitar miradas indiscretas sobre sus víctimas. El único efecto posible será facilitar que las organizaciones de trata y explotación en gran escala eliminen a los pequeños y medianos fiolos. Por supuesto, éstos son tan despreciables como los otros, no se trata de llorar por ellos. Simplemente, se trata de señalar que la administración macrista no va a suprimir el despreciable negocio, sino ayudar a que se concentre más.
Peor todavía. Si alguna chica de buen corazón se toma el operativo en serio e informa sobre casos de prostitución infantil, va a terminar tirada en una zanja. Van a ser sus propios contactos y jefes los que van a avisar a los dueños del negocio. ¿El Gobierno de la Ciudad le va a rendir honores como caída en el cumplimiento del deber? ¿Se hará presente en su funeral alguna banda municipal? ¿La señora Michetti dará un discurso sobre los valores morales?
¿Se puede ser tan tarados o tan canallas?
Yes, they can.
(Foto: alto funcionario macrista en gira de inspección adopta la indumentaria adaptada a las fantasías de la clientela.)