sábado, 31 de julio de 2010

Facultades delegadas III

Independientemente de que nadie parece reparar en que las facultades delegadas afectan a una multitud de leyes y no solamente a la fijación de alícuotas de los impuestos aduaneros, se discute actualmente acerca de los alcances "hacia atrás" de la suspensión de la delegación.

No es intención meternos en cuestiones de derecho (para eso hay especialistas), pero nos cuesta encontrar una justificación desde el sentido común a la postura "Sabsay". Creeríamos que cuando la delegación cesa, sus efectos son "hacia adelante". Lo dispuesto mientras la delegación estuvo vigente debería tener vigencia hasta que el nuevo encargado pudiera disponer una modificación.

Ahora, si el criterio "Sabsay" se impusiera, estaríamos ante un caso de gravedad institucional que los actores responsables no están considerando (y hacen mal). Los impuestos aduaneros de todo tipo irían a cero (estuvieron alguna vez en cero? por qué motivo creer que "cero" es el número anterior a la delegación? qué problema éste!).
Tendríamos que ver, por ejemplo, qué pasa con el Nomenclador Común del Mercosur, en ese caso. O con las retenciones al petroleo. Etcétera, etcétera, etcétera.

Ahora, más allá de estas cuestiones que solo sirven para poner en ridículo la liviandad con que se hacen declaracioens mediáticas sin correlato institucional, podría encararse también una discusión de fondo, en relación con la facultad de fijar las dichas alícuotas, a quién debería corresponderle y en virtud de qué criterios.
Teniendo en cuenta que los impuestos aduaneros tienen que ver indirectamente con un posicionamiento estratégico, pero que el valor de las alícuotas se relaciona directamente con situaciones coyunturales de mercado (como los precios relativos, o la situación económica de países competidores de la producción nacional) pareciera no haber demasiado fundamento a que tal fijación o su modificación dependan de la sanción de una ley.
La ventaja de que tales decisiones surjan de resoluciones ministeriales la da la necesidad de que se actúe de manera expeditiva, resolutiva, y que los actores encargados de tomar la decisión no se embarquen en discusiones que, una vez saldadas terminen enfrentando una realidad totalmente distinta a la del momento en que se planteó el inicio de la discusión.
El desfasaje temporal hace que si las facultades recayeran en el Congreso, nos encontráramos casi casi ante una aberración.

La oposición vuelve a dar muestras de una irresponsabilidad suprema.

viernes, 30 de julio de 2010

Más sobre la AFA

La Nación publica una editorial hoy, comentando sobre el despido de Maradona de AFA. Tengo que reconocer que algunas de las opiniones sobre la actitud de Maradona se parecen bastante a las que vertí en un post anterior (es decir, por ahí ya soy parte de la “derecha”).

Pero otra vez me veo impulsado a salir en defensa del diablo.

No me gusta el modo imperativo que el diario usa para opinar sobre Grondona: “debe irse”. De hecho uno puede opinar que al futbol argentino le vendría bien que Grondona dejara de ser el presidente de la AFA para que lo reemplace algún otro mejor (debe haber alguno). Sin embargo, en esa opinión, a veces, puede mantenerse subyacente una idea netamente reaccionaria.

¿En virtud de qué puede el diario La Nación imponerle a Grondona una decisión de esas características? La realidad muestra que la AFA es una entidad autónoma, con reglas de funcionamiento que, nos gusten o no, están legitimadas por la decisión mayoritaria y unánime de sus miembros, y que le asiste el derecho (a la institución) de darse las autoridades que le parezcan mejores en cumplimiento de lo reglamentado. Este debería ser el primer reconocimiento. Nuestro sentido común (construido durante largos años) sin embargo, no reconoce en la primera impresión esto, y por lo tanto vale siempre volver a hacerlo explícito.

Intento clarificarlo con una pregunta: ¿A alguien se le ocurriría sugerir que el Gerente General del diario La Nación “debe irse”, porque no es ético que intente ser “el presidente a perpetuidad de la institución”?

Entocnes, ¿cuál es el derecho que asiste al diario La Nación para poder determinar de qué modo una entidad autónoma debe decidir quiénes son sus autoridades? Porque, digo, Grondona está donde está por derecho adquirido legítimamente. Los que no lo quieren tienen el mismo derecho a “tejer” para erigirse como reemplazantes (tarea para la que se han mostrado incapaces quienes la han encarado hasta aquí). Esto también hay que explicitarlo, porque un vago clima de opinión parecería sugerirnos lo contrario.

Esto es independiente, por supuesto, de la opinión que uno tenga sobre cómo maneja Grondona la AFA. No defiendo una gestión que, como todas, tiene puntos altos (pocos) y bajos (muchos), y tiene desde lo ideológico mil cosas para reprochársele.

Ahora, creo que no podemos permitirnos, tampoco, consentir la hipocresía de tipos (no sé si todos en LN, pero los hay) que se rasgan las vestiduras porque Grondona lleva 30 años como presidente de la AFA, y al mismo tiempo defienden a capa y espada la “independencia” del directorio de una empresa mal habida, cuyo gerente general lleva 35 años en el cargo (y me gustaría que alguien me explique por qué sería distinto un caso de otro).

Otra vez tenemos que hacer el ejercicio de mirar alrededor y ver qué hay. Y hoy, el debate más desafiante del poder de Grondona que se está dando dentro de la AFA, es el que encaran los clubes grandes (con la presencia de Vélez, cuyo presidente Raffaini se convirtió en vocero del reclamo) para recibir una cuota mayor de los derechos de televisión, en detrimento de los clubes chicos.

Grondona será un desastre, indefendible, etc.. Pero no por eso voy a comprar los espejitos de colores de tipos facheros, bien peinados, con discurso elegante. Porque hasta aquí, la única diferencia que encuentro entre unos y otros, es que unos se comen las eses, y los otros no.

Addenda clarificadora: Los “facheros” son los dirigentes con buena prensa: Comparada, Raffaini, el ex-presidente de Lanús Marón (éste sí me cae bien, sin embargo). Savino, Grondona, Noray Nakis son los gordos que se comen las eses. Quiero decir, la sucesión de Grondona con “buena prensa”, tienen facha, son más “presentables”. Son mejores?

miércoles, 28 de julio de 2010

Vindicación de Grondona


Voy a oficiar de “abogado del diablo”. Con objetivos no demasiado trascendentes, sino apuntando solamente a lo que tiene que ver con la decisión de AFA de no renovar su vínculo con Maradona (y algunas otras cositas, tal vez, conexas).

La Argentina quedó afuera del Mundial en cuartos de final. La campaña es aceptable, podríamos decir, pero no llega a buena. Un sorteo benéfico en primera ronda permite que el cálculo de puntajes y diferencia de gol nos ubique en un ficticio 5º puesto. Sumando más que equipos que terminaron por encima, como Uruguay. Pero bueno, el reglamento del Mundial es ese: vale más un empate en cuartos de final que ganar 4 a 1 en primera ronda.

Hasta ahí todo bien. Se perdió con Alemania, después de todo. El resultado, sin embargo, fue abultado. Y un poquito avergonzante para una selección como la Argentina (que no se comía 4 goles en un Mundial desde 1974, situación que derivó, en aquel entonces, en una revolución al interior de AFA).

En cuanto al “cómo”, coincido con los que dicen que no había argumentos futbolísticos suficientes para hacer una defensa cerrada de Maradona. Teníamos la posibilidad histórica de armar el mejor plantel (probablemente) de la historia argentina. Maradona, sin embargo, tuvo dificultades para forjar una idea propia de juego y sostenerla. Algunos de sus cambios de criterio desorientaron hasta al propio entrenador.

Maradona es Maradona, sin embargo, y a él siempre se le puede perdonar un poquito más. Lo que no se puede hacer es negar que se perdió y de una forma dolorosa.

Maradona, en cambio, optó por actuar como si se hubiera ganado. Y (peor) quiso obligar a los demás a que actuaran como si hubiera ganado.

Primero diciendo que tenía que consultar con su familia si seguía o no (debió haber puesto su renuncia a disposición, a mi modo de ver). Después, no atendiendo el teléfono de los que lo llamaban para charlar sobre su continuidad. O postergando reuniones para atender otros compromisos. Y finalmente, diciendo que si le tocaban al utilero y al masajista se iba, cosa que está perfecta, pero se lo debía comunicar primero a Grondona (que mal que nos pese es el titular de la AFA elegido casi por unanimidad), y después a sus amigos ocasionales que trabajan en los medios (y que, casualmente, son voceros de los enemigos de Grondona).

La verdad es que si alguien quiere mantener un mínimo de autoridad, en esas condiciones, no le queda otra que no darle continuidad al técnico.

Y es lo que Grondona decidió.

Se le achaca la forma. Se dice que debió haber respetado la trayectoria de Maradona, diciéndole la “verdad”. Que es una tomada de pelo que le haya cuestionado el cuerpo técnico entero (explícitamente incluidos el utilero y el masajista). Ahora, ¿por qué pedirle a Grondona que diga la verdad que nadie dice?

¿Por qué Grondona debía asumir directamente y a cara descubierta el costo político de echar a un Maradona que se echó solo? ¿Por qué darle pie a la masividad de los reclamos que se hicieron de todos modos (con poca trascendencia) frente a la AFA, con gente “autoconvocada”?

En este caso, Grondona desactivó la bomba política, haciendo política. ¿Tenía que hacerles un favor a sus detractores para dejarlos contentos ofreciendo su vulnerabilidad?

La decisión de no renovar el contrato de Maradona surgió del voto unánime del pleno del comité de AFA. Y esto da pie, lógico, a que se hable de actitudes genuflexas, del famoso y renombrado “sí julismo” que impera en AFA. Hasta donde yo sabía era un mérito del conductor forjar estructuras de poder férreas que le permitan mantener el poder. ¿Debería Grondona abstenerse de hacerlo?

Seguramente ahora va a empezar una casa de brujas periodística contra algunos dirigentes “genuflexos”. Los que hablan mal, se comen las eses, son desalineados: Noray Nakis, Savino, Meiszner, principalmente. Tal vez Luis Segura (que algo ya ligó).

Y algunos otros (como Raffaini, el de Vélez), ensayarán alguna declaración frente a los medios tomando distancia (aunque a la hora de la verdad votan igual que los otros). Tienen labia, son prolijos, son abogados exitosos, jóvenes y pintones. Les quedan 40 años por delante, no van a quedar pegados con una estructura que tiene un horizonte de, a lo sumo, 10. Son el futuro de la AFA.

Y tienen derecho a hacer política. El mismo derecho que todos. Todos. Los que nos gustan y los que no.

martes, 27 de julio de 2010

Envidia


"Los subsidios agrícolas que da Brasil son la envidia del campo argentino". En Brasil, está claro, la "mansa vaca lechera que se deja ordeñar" para pagar el precio de la ineficiencia, no son las empresas agropecuarias sino la federación industrial de San Pablo. Las empresas agropecuarias son (allá) algo bastante compatible con la ineficiencia (si nos dejamos llevar por la idea de que lo que necesita subsidios es ineficiente). Cada uno sabe de qué lado le aprieta el zapato.

Alguna vez hablamos del diferencial de retención que incentivaba la producción de harinas (contra la exportación de trigo sin procesar). Se sostiene que nuestros competidores en el ramo podrían alegar que las elevadas retenciones al trigo, el elevado diferencial de retenciones entre el trigo y la harina, significaría "dumping". Tal vez no les convendría hacer la cuenta, sin embargo, dado que a alguien se le podría ocurrir computar los subsidios al agro por 60.000 millones de dólares bianuales que se están otorgando en el vecino país (y que son la envidia de nuestro campo).


Más allá de eso, las envidias son individuales, y hay tantas y tan variadas como seres deseosos existen.
Alguien les envidiará por ejemplo (módicamente) que tengan que importar trigo (sin que eso constituya ninguna catástrofe nacional, ni traiga aparejado ningún lobby furioso) porque necesitan abastecer una robusta industria molinera. Yo los envidiaría si necesitaran importar más trigo, para que esa industria molinera creciera y brindara a su vez el insumo fundamental para la producción de alimentos panificados y nos exportaran masivamente esos productos a nosotros (argentinos) y muchos otros países.

Pero claro, aunque parezca mentira, lo que es bueno para algunos no necesariamente es bueno para todos.

lunes, 26 de julio de 2010

Precio y consumo


A principios de este año, uno de los hechos más salientes fue el aumento de precios de los cortes de carne vacuna en las góndolas.

Si bien con el correr de los meses los precios sufrieron ajustecitos a la baja, la realidad indica que hoy la carne se paga entre un 15 y un 30 % más cara que a fin del año pasado (dependiendo del corte, el tipo de animal y el lugar de venta).

Una consecuencia lógica de este hecho fue un parejamente drástico descenso en las cantidades consumidas en el mercado interno.
Seis o siete meses más tarde nos encontramos con una cadena productiva que enfrenta un proceso inverso al que experimentaba hasta ese momento.

La hacienda en pie se paga el doble que el año pasado, lo cual promueve una recomposición de márgenes al interior de la cadena, en el que (en términos relativos) ganan el productor y el consignatario, y pierde el frigorífico

Más allá de la influencia del contexto internacional (la hacienda en pie tiene características de commodity) se observa una tendencia (lógica) a la retención de hembras, lo cual permite a los analistas prever un aumento del stock ganadero en el mediano plazo (hasta que los precios en góndola vuelvan a quedar “atrasados”, o el comportamiento de la cadena disponga la necesidad de una nueva liquidación de stocks, cosa que ocurre cíclicamente en cualquier mercado).

El objetivo de este racconto sencillo es notar que la suba de precio al consumidor fue la pieza más visible de un proceso que le permitió a la cadena en su conjunto trabajar con un cálculo más cercano a su punto de equilibrio microeconómico.
La suba de precio no es decisiva en tanto aumenta los ingresos, sino porque es restrictiva para el consumidor. La cadena de producción y comercialización se come (literalmente) el excedente que antes se comía (más literalmente) el consumidor.

Algo parecido ocurriría en el mercado gasífero si se dispusiera un aumento de tarifas domiciliarias (ya hubiera ocurrido en realidad, si el aumento dispuesto el año pasado no se hubiera frenado judicial y políticamente).

La industria absorbería el excedente que actualmente disfruta el consumidor, a partir de que los precios más altos restringirían el consumo.

Esto nos pone frente a una realidad ineludible: la solución para los “problemas” de las cadenas productivas que trabajan “forzadas” sólo es posible con precios al consumidor más altos (y menos consumo).
Es realmente llamativa la madurez de ciertos sectores de la clase media argentina, que piden a los gritos (aunque sin decirlo de manera explícita) pagar más por lo mismo que hoy pagan menos.

Más vale que estoy siendo irónico.

¿O será que piensan que (como ocurrió con otros productos) la restricción no afectará su consumo sino el de otros sectores sociales, de menor poder adquisitivo?

domingo, 25 de julio de 2010

Civil War



Este lunes a las 23 comienzan a emitirse los capítulos de la miniserie documental de Ken Burns “Guerra Civil” por el cada día mejor canal Encuentro.

Con la conducción del historiador Gabriel DiMeglio y en 7 capítulos, tendremos la oportunidad de adquirir una visión inteligente y distinta sobre un profundo conflicto interno que se dirimió en el que es hoy el país más importante del planeta.

Ahora por qué Contradicto, siempre tan ombliguista y tan de corto alcance, se pone a recomendar algo tan lejano a los lectores de este blog?

Contradicto sostiene hace ya tiempo una teoría: la Guerra Civil librada en Estados Unidos tuvo su réplica exacta y sanguinaria también en nuestra tierra, de manera contemporánea y con muchísimos puntos de similitud, pero una gran diferencia: en nuestro país ganó el Sur Confederado.

Y después de ese triunfo crucial, esas huestes victoriosas, esclavistas y algodoneras han sostenido otros éxitos ulteriores que sólo encontraron límites serios pero temporarios con los gobiernos de Yrigoyen y Perón.

Mírelo.

Piénselo.

Amárguese hipotetizando cómo hubiera sido este país si en lugar del triunfo de la civilización mitrista, el éxito hubiera estado del lado de la barbarie peñalozista.

Déle.

Y después me cuenta.




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viernes, 23 de julio de 2010

CABA

Omar nos pregunta a los porteños (con clara intencionalidad) si, a la distancia, no preferimos aquellas épocas en que nuestro intendente era elegido por el presidente y nuestros concejales se llamaban así.

El problema es que es difícil volver la historia para atrás, y una vez que los porteños nos acostumbramos a votar a nuestro intendente, a que nuestros concejales adquieran un rango de visibilidad política y mediática mayor, a que nuestro gobierno municipal sea una plataforma de lanzamiento de presidenciables, borrar todo de un plumazo generaría demasiadas resistencias.

Igualmente, más allá de la viabilidad política que tendría encarar una reforma, coincido con el calificativo que Asís le pone a la ciudad: "artificio autónomo".
El mismo literato (cultor de un nuevo género: la ficción política) complementa con otro calificativo para otra jurisdicción: la provincia inviable (en referencia a la de Buenos Aires, por supuesto).

Aceptar estas calificaciones invita a que, imaginación mediante, se nos ocurran formas de organización política que neutralicen (o intenten) los desatinos que las actuales permiten y fomentan.
Una opción, me animo a plantear, sería la de crear una nueva provincia en una jurisdicción que incluyera el AMBA, y tal vez un poquito más.
Digamos, un eje La Plata - Mercedes - Zárate. De paso, lanzamos un proyecto de construcción de una mega-autopista que una estos tres hitos fundamentales del trazado limítrofe de la nueva jurisdicción. Por supuesto, Franco Macri podrá participar de la licitación.

Así, el jactancioso "Jefe de Gobierno" de la CABA, pasaría a ser desde lo nominal lo que es en los hechos: un intendente más (como el de Florencio Varela, Ezeiza o José C. Paz, por poner tres ejemplos de gente como uno, Mauricio). Y por encima de estas estructuras municipales funcionaría la estructura provincial (bajo cuya órbita podrían quedar temas que suelen provocar rispideces entre los gobiernos nacional, PBA y CABA, como educación, salud, transporte o limpieza del Riachuelo).
(Me dicen por acá que la CABA es muy grande para ser un municipio; no nos hagan calentar con boludeces, que la dividimos en Norte y Sur, y listo).

Llegar a un acuerdo sobre cómo definir el reparto de la guita sería el gran obstáculo, lo admitimos, para consensuar. Lo mismo de siempre, bah.