domingo, 13 de marzo de 2016

Bicicleta sin piñón



Los días que van entre el 11 y el 22 de diciembre de 2015 parecieron alcanzarle al macrismo para sentar las bases normativas con las que se desplegará por tercera vez consecutiva en Argentina su modelo de valorización financiera.

Nuestra arquitectura constitucional y jurídica como nación contiene paradojas como esta: para reasignar un solo peso en el esquema tributario federal se requiere alinear las voluntades de los miles de legisladores que suman las dos cámaras en el Congreso Nacional y las legislaturas en 24 provincias; para implementar un perverso sistema de empobrecimiento social programado alcanza con un hombre en un escritorio.

De una manera en la que la única novedad es política (y comunicacional?), adornada por la aparición de globos amarillos, bailes desprejuiciados, travesuras caninas y tiernas fotos familiares, vuelve a gobernar nuestro país el Poder Financiero Internacional. Por tercera vez.

La presidencia de Mauricio Macri nos convirtió en un abrir y cerrar de ojos en otro Estado Libre Asociado de Wall Street. 
- Esta vez, prescindiendo de los tanques, los FAL y la picana que facilitaron nuestro ingreso a ese maravilloso mundo en 1976. 
- Esta vez, prescindiendo de la hiperinflación, los saqueos conurbanos, la pobreza rampante y la rusticidad casi obscena de un gobernador patilludo. 
- Esta vez, debemos decirlo, no podremos alegar coacción ni chantaje por haber entrado al juego. Tanta batalla cultural no habrá dado el kirchnerismo.

Serán invitados al festín participantes históricos, tradicionales, que alguna vez fueron amos y señores, organizadores de la orgía. En esta oportunidad les toca ser en el mejor de los casos aliados más o menos amigables, siempre circunstanciales.

El diseño puesto en marcha no difiere mucho de los anteriores. Se denomina valorización financiera y consiste en que cualquier capital que fluya por el globo pueda, prácticamente sin restricciones, anclas ni avales, llegar a nuestro país, transferirse de su moneda de origen (que suele ser el dólar, los ricos del planeta son muy coherentes en ese tema) a nuestros pesos de ballenitas y ositos de peluche y subirse a alguna calesita financiera de las varias que ya existen, o las que aparecerán en breve.

Por ejemplo el jueves pasado el Banco Central de la República Argentina consolidó una de ellas: se llama LEBACS y pagó 38% de interés anual. En un mundo en el que el exceso de liquidez mantiene las tasas reales cercanas al cero kelvin, nuestro país permite que la fortuna de un desconocido crezca casi en su mitad, en el término de un año.

Para funcionar aceitadamente, el “modelito” requiere una última pero no menor imposición: cuando el inversor, en oportunidad y bajo la decisión que considere, decide levantar vuelo, el mecanismo que lo vuelve a posicionar en dólares y le libera la pista para su despegue, debe garantizarle total reversibilidad y nula afectación de su patrimonio. 

Es decir que el tipo de cambio al que entró en pesos debe ser, si no el mismo, al menos uno perfectamente determinado al comenzar el partido, uno que le permita al inversor calcular con seguridad cuál es la erosión por tipo de cambio en el lapso que dura su jugada. Si nuestros lectores se acuerdan de la Tablita de Martínez de Hoz o de la estabilidad de la Convertibilidad de Cavallo, saben de qué estamos hablando.

Significa un tipo de cambio predecible, y es precisamente ESO en lo que el golden boy PratGay está haciendo agua.

El BCRA no está en condiciones de garantizar un tipo de cambio estable y los cortocircuitos Sturzenegger - PratGay ya son secreto a voces en la City. 

El valor del dólar durante los últimos 3 meses es muestra cabal: el salto del 13,40 en el que “la salida del cepo fue un éxito” al 16,05 significaría para un fondo especulativo internacional haber perdido 20% de sus activos en un país bananero.

Ningún banco ni aseguradora internacional está dispuesto a timbear con seguror de cambio en un país en el que un grupito de 4 exportadores sojeros tiene de rehén a un gobierno. De manera que hay una única forma de garantizar tipo de cambio: que el propio gobierno a partir engrose sus Reservas en divisa para poder garantizarle a los players que es amo y señor del mercado cambiario.

Ese latrocinio orquestado, y no otra cosa, es el motivo por el cual el macrismo hace varias semanas ha decidido poner a 42 millones de tipos y a su futura sustentabilidad financiera en vilo. 

El acuerdo con los fondos buitre que PratGay le presenta a Diputados y Senadores, además de inmoral y lesivo, es un último engranaje imprescindible para poner a funcionar el mecanismo de rapiña orquestada que supimos conseguir (con nuestro voto, valga recordar). Los dólares provenientes de los préstamos que el país tomaría inmediatamente a continuación de cerrado el Acuerdo con los chicos de Singer, y su consecuente espiral de optimismo, serían el escudo defensivo de la bicicleta que quieren poner en marcha. 

Inmoral y lesivo dijimos. Un afano de cuello blanco. O es necesario que expliquemos quién es el pagafantas que responderá con su trabajo y sus bienes cuando la fiesta termine?