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jueves, 15 de octubre de 2009

Y quién se banca la crítica?


Me importa un corno la cuestión ésta de la "guarangada". Menos todavía lo del "destrato a la prensa" (a ver? y cómo creés que merecés que te traten Niembro?).
Si el mejor justificativo de lo hecho por Maradona ("la tenés adentro" y "sigan chupándola") lo dio el mismo Toti Passman que respondió al exabrupto del técnico de la Selección con la probablemente más descarada tergiversación de dichos ajenos jamás oída. Si te dedicás a esas cosas, Toti, si decís que Verón dijo que "desde la conducción de la AFA hasta el último jugador, está todo mal", cuando en realidad dijo algo totalmente distino, si lo único que te importa es sembrar cizaña y armar puterío ¿qué otro comentario te cabe que un "la tenés adentro", directo, sin eufemismos?

Por otro lado, creo que sí se puede criticar, que es válida la crítica (al menos la de varios periodistas que criticaron de manera genuina algo en lo que todos más o menos coincidimos -porque no es cuestión de que nos hagamos los giles tampoco-: que la Selección juega mal). Pero también es válida la respuesta.
En este juego de la comunicación, veo (metiéndome por ahí en terrenos que son ajenos) que el "periodismo" (cómo me cuesta, perdón, usar estos injustos sustantivos colectivos) reclama un status que no sé si se ha ganado legítimamente. Pretende ser el portador de la última palabra. Criticar sin brindar derecho a réplica (al punto que quien replica es acusado por "no tolerar las críticas"). Voz autorizada para calificar, sin someterse a ninguna consideración.
Podría ser que los tiempos que corren se nos revelaran propicios para replantearnos estas cuestiones de status discursivo, de sacralidad de ciertas opiniones que no pueden prestarse al entrevero de la discusión, y que quien intenta desacralizarlas y diluir las ideas que invocan, es sancionado, porque lo hace en virtud de su intolerancia a la opinión ajena adversa.
Y si el parámetro para determinar ese grado de tolerancia, "virtud" tan deseada por las clases elegantes, es la capacidad de callar y condescender al otorgamiento frente al escarnio público...¿quién puede alardear de ser "tolerante" con la crítica ajena?
Aceptar la crítica, o considerarla válida, ¿sólo es posible mediante la aceptación tácita de que lo que en ella se dice es cierto e irrefutable?
Si es así, tengo una respuesta definitiva: nadie nunca acepta las críticas. Y menos que nadie la prensa que responde corporativamente cuando se ve atacada como ayer.
Porque como decíamos, el ataque de Maradona es a esa "sacralidad" de la palabra periodística, y por eso genera reacciones que explotan por lo lateral (cosas como "qué guarango", etc.), que son accesorias. Porque lo que molesta, se nota, es el ataque a ese elemento constitutivo de la "crítica", entendida como género periodístico moderno (podría llamársela "queja", más atinadamente, a mi modo de ver): la irrefutabilidad.

Ahora bien, hecho todo este descargo, creo que justificatorio de Maradona y sus dichos, agrego una sola cosita.
Falta mucho, y la selección argentina, lo único que hizo fue clasificarse para el Mundial (trastabillando). Que es lo mínimo que se le puede pedir a una selección argentina de fútbol.
Palabras como las de ayer se acomodan mejor en contextos de victorias más impactantes. Incluso, hasta se las puede acompañar impúnemente de gestos obsenos convenientemente ilustrativos.
Pero es bueno saber esperar el momento, también, porque el que gana es el que pega último.