martes, 7 de septiembre de 2010

Inseguridad y contratos

En el noticiero del 13 hiceron un resumencito de lo que sostienen los proyectos sobre "seguridad" que hay en las cámaras legislativas.
En diputados hay uno que propone como medida saliente (según la producción de noticias del trece, repito) crear un sistema nacional que integre a las autoridades nacionales, provinciales y las "ONGs especializadas".

Qué pródigo en contratos y prebendas puede ser el Estado cuando de "solucionar los problemas de la gente" se trata.
Eso, ¿no es clientelismo? ¿Aumentará el consumo de falopa (buena) y la asistencia a puteríos cuando los abogados y ex-miembros de fuerzas de seguridad que componen dichas ONGs empiecen a cobrar esos subsidios? Le dejamos nuestra incógnita al senador Sanz.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El apasionamiento exagerado de Zaiat

En el Página de ayer, Alfredo Zaiat siguió con lo que a esta altura parece haberse convertido en una especie de "cruzada" contra lo que él llama argumentos "monetaristas". Se tomó en serio la cuestión, y defiende la decisión de Mercedes Marcó del Pont de flexibilizar el programa monetario que al frente del Central había ideado su antecesor Martín Redrado.

Más allá de que puede considerarse razonables algunas de las cosas que plantea, nos parece que sobre el final exagera innecesariamente el dramatismo (aunque no le alcanza para ser la contracara perfecta de Redrado, que después de decir que se estaba vaciando al central por pagar con reservas, pegó un portazo, y revoleó dos o tres floreros, cosa de que se enteraran los vecinos del escandalete, al mejor estilo Silvia Suller).

Dice Zaiat, de las intenciones de quienes promueven un programa distinto al de Marcó:
Este consiste en abandonar la política de acumulación sostenida de reservas, disminuir por lo tanto la emisión para sostener la actual paridad cambiaria y, de ese modo, apreciar el tipo de cambio. Esto significa la disminución del precio del dólar y el comienzo del rápido camino al déficit de balanza comercial y de cuenta corriente, para concluir en una recesión y posterior devaluación.
Acá ya discutimos varias veces sobre la cuestión de la apreciación cambiaria (tampoco está exento el actual esquema: con inflación de 20 y pico por ciento anual, y devaluación de 10%, hay apreciación real). Y notamos varias consecuencias que no nos parecerían del todo provechosas para el largo plazo: primarización, valorización financiera, ingreso de capitales especulativos y de deuda para financiar importaciones que reemplacen producción local de bienes altamente tecnológicos, etc.

Lo que consideramos innecesario del "ciclo" que describe Zaiat es el final (con negritas, mías). Ni la recesión ni la devaluación son patrimonio de ese esquema ni de ningún otro. Los déficit de cuenta corriente bien pueden cubrirse con ingreso de capitales por cuenta financiera (como en Brasil). Una devaluación sólo sería necesaria ante el fracaso de tal esquema, o ante un shock que revirtiera el flujo de capitales (como una suba brusca de tasas de la FED).

Hay elementos suficientes como para contraponer virtudes y defectos de uno y otro esquema. Acá hemos tomado partido por el esquema de tipo de cambio levemente alto, cuidando el superávit de cuenta corriente, y priorizando el empleo y el nivel de actividad, por sobre las metas de inflación y la búsqueda del "investment grade". Pero no es necesario endilgarle a nadie el patrimonio de la "devaluación". Lógicamente, algunos habrá que querrán un shock para sacar partido, también lo dijimos, y tampoco correspondería subestimar el poder de daño de esos "algunos". Pero Zaiat fue un poco desleal en la argumentación, saltando varios detalles para llegar rápido, sin escalas, a la recesión y la devaluación.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Cambio de esquema, facciones del capital y márgenes de rentabilidad

Artemio López viene celebrando, de algún modo, la preeminencia de Binner y Alfonsín en el espacio opositor radical (ligeramente ampliado). Dice que estos personajes encarnan, en mayor o menor grado, una idea de política autónoma respecto de ciertos poderes fácticos corporativos, en contraposición a otros que son directamente marionetas de algunas corporaciones.
Uno de los puntos salientes del momento actual es la batería de reclamos que desde sectores concentrados del capital se hace escuchar, y que tiene que ver directamente con la recomposición de márgenes de rentabilidad.

En la lista de reclamos (pro rentabilidad) incluimos: eliminación de retenciones, plan anti-inflacionario (que permita hacer converger las tasas de interés nominales a la baja, con tasas de interés reales positivas), fin de las actuales restricciones al ingreso de capitales especulativos, devaluación, baja del salario mínimo real (Funes de Rioja dijo que no estaba atrasado sino adelantado).
Algunas son compatibles entre sí. Otras no.

En esta entrada, Lucas Carrasco imagina prioridades de un hipotético futuro gobierno de los que hoy son oposición. Cuáles serían las cosas que propondrían “corregir” del rumbo actual (para recomponer márgenes de rentabilidad). Particularmente no me convenció la idea de que se devaluara y se quitaran las retenciones al mismo tiempo. Me parece que son decisiones incompatibles. Al menos si lo que se busca es mantener cierto tránsito ordenado. La palabra orden es clave. Lucas, en los comentarios, recurre a la hipótesis de un “shock”.

Más allá de las cuestiones puntuales que se reclaman (que mencionamos más arriba) nos encontramos ante la hipótesis de que “recomponer márgenes” pone en contradicción los intereses de distintas facciones del capital.
Concretamente, el modelo alternativo que puede plantear “la oposición” no es uno solo. Porque la recomposición de márgenes de rentabilidad que promulgan unos, no es compatible con la que plantean otros.
Y esto remite otra vez a la idea: eliminar retenciones no es compatible con devaluar.
Siempre y cuando (reiteramos) lo que se busque sea un cambio de esquema armónico, sin “shock”.

Recordar la historia puede servirnos para alumbrar. Tanto la hiperinflación del 89-90 como la crisis 2001, significaron momentos de fuerte recomposición de márgenes de rentabilidad para los dueños del capital más concentrado. No sería nada extraño que evaluaran la posibilidad de recrear condiciones similares. Necesitan el chivo expiatorio político.

Por otro lado, hay analistas que le dan centralidad a la existencia de iniciativas parlamentarias que operan sobre el fondo de estas incompatibilidades. De algún modo, la oposición proyecta leyes que de sancionarse podrían significar factores de insustentabilidad e inviabilidad para el modelo vigente. Básicamente, recortando al Ejecutivo (actual y futuro gobierno, en un eventual cambio de mandato en 2011) recursos a administrar. Y autonomía política para conseguirlos.
Hay que decir que algunos dirigentes opositores se han mostrado más cautelosos que otros al decidir darles impulso a estos proyectos. Ahí está la clave.

Binner y Alfonsín, (estos políticos autónomos de los intereses corporativos al decir de Artemio) deberán prestar especial atención a este trasfondo.
Porque promoverse como autónomos respecto de los intereses corporativos no alcanza. Básicamente, porque no los exime de convertirse (ya siendo gobierno, tal es su intención) en la herramienta que propicie el shock recomponedor de rentabilidades. Y las decisiones que tomen hoy pueden ser decisivas para signar ese destino.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Presupuesto y conspiración

Alcadio Oña se ocupa hoy del tema del Presupuesto 2011.

En principio, me parece que Alcadio tiene problemas para calcular costos. Me refiero a los costos políticos. No alcanza a entenderse por qué debería hacerse cargo del mismo el Ejecutivo, en el caso de que sea el Congreso el que no apruebe un presupuesto para el año que viene.

La idea es bastante previsible: tomar como referencia el presupuesto del año en curso, y ampliar mediante DNU las partidas con los probables excedentes de recaudación.
La Corte Suprema, calculo, no encontraría fácilmente argumentos para dictaminar que no está justificada la existencia de necesidad y urgencia.
Si el Congreso no cumple con su función, al Ejecutivo no le quedaría otra que recurrir a los DNU. El Estado, sin ley de presupuesto, no puede funcionar.
Los que se nieguen, entonces, a aprobar una ley de presupuesto tendrán que hacerse cargo del costo político que esto entraña.

Por lo demás, cualquier modificación (en agenda) de los distintos instrumentos políticos que se usarían en este caso, pondrán a la oposición en el trance de tener que ejercer una visión de un plazo un poquito más largo (tanto quejarse del “cortoplacismo”, y resulta que no ven más allá de octubre del 2011). Por ejemplo, si se dispone que los DNU tengan que ser ratificados por ambas cámaras (y no sólo por una, como es ahora), y que a los 60 días, de no ser ratificados, caducarán, supongo que estarán dispuestos a administrar esas “restricciones” al poder de decisión del Ejecutivo, en caso de que les toque quedar al frente del mismo. ¿Se resignarán a hacer pasar por trámite legislativo cualquier asignación de partidas presupuestarias que afecte excedentes de recaudación, si son gobierno? ¿son compatibles los tiempos legislativos con la asignación eficaz de recursos?.

En este punto, valdría consultarlo con los opositores con responsabilidades de gestión ejecutiva en provincias y municipios. ¿Estarán dispuestos a ceder los “superpoderes” que todas las administraciones usufructúan?

Sería una buena decisión: ligar, en el debate, los argumentos para la caducidad de los “superpoderes” nacionales, con los casos provinciales y municipales.

Legislar para la coyuntura es una forma de ser ineficaz. Las resoluciones ejecutivas, en todo caso, son herramientas más aptas para resolver cuestiones coyunturales que los trámites legislativos (rosqueros, negociables; lo estamos comprobando, y no se privan de denunciarlo con gesto de indignación los mismos que postulaban a este régimen como la panacea de la república hasta hace poco).

Me parece que se está subvaluando el conflicto interno de la oposición en este punto. No todos van a querer bartolear las posibilidades de hacer un gobierno digno en el período 2011-2015. Algunos saben que tienen chances de gobernar, y la oportunidad histórica de recuperar el prestigio dilapidado.
Pero hay algunos otros, ojo, que sí apuestan a ello. A no confundir. No quieren que caiga Cristina. Prefieren que le entregue el poder a un Gobierno débil de origen. Algunos opositores (los más “moderados”) tendrán que cuidarse de las conspiraciones que se traman en el propio patio de su casa.

Como dice el gran vende humo y autobombisto, ampliaremos.

martes, 31 de agosto de 2010

El inigualable

En Buenos Aires se celebró en estos días que pasaron algo así como el Festival del Tango. Un evento en el que aparecen tocando y cantando algunos músicos no suficientemente hostiles con el interés político del organizador (que en este caso es el Gobierno de la CABA). Hay un concurso de baile de alcance internacional, y algunas que otras exposiciones, muestras y shows que revelan el "espíritu tanguero" de nuestra ciudad. No le pasé cerca ni a 10 cuadras.

Qué sé yo de qué se habla exactamente cuando se habla de tango. Con decir que, por ejemplo, tuvo destacada participación en el festival Rubén Blades, ya nos podemos hacer a la idea de que el concepto es amplio.
No tengo la suerte, particularmente, de saber disfrutar del baile. Me resulta, más vale, aburrido. Por otro lado, creo que si se hiciera una lista de los músicos más destacados del género, bastante más de la mitad serían ajenos a mis preferencias. Quiero decir: no creo que me guste "El Tango", así, en sentido amplio. Soy muy discriminatorio. Aparte de que estoy bastante desactualizado de todas las nuevas corrientes tangueras, que según tengo entendido, incluyen hasta DJ´s.

Pero tengo una debilidad especial por un artista. Tal vez, el más grande artista popular de todos los tiempos y de todo el mundo. Perfecto. Indispensable. Que los argentinos nos tengamos que privar de sostenerlo y que les rindamos pleitesía extrema a artistas infinitamente menores, es una muestra del snobismo que invadió nuestro sentido común, de la eficacia del colonialismo cultural del que seguimos siendo víctimas (voluntarias). Ya lo comentamos alguna vez.
No conozco ningún cantor popular (del mundo!) que alcance la virtuosidad de él. Ni Edith Piaf, ni Bing Crosby. Tal vez algún compañero o amigo me sepa presentar uno. Sin compromiso. Estoy casi convencido de la imposibilidad de la tarea.



Es un homenaje por nada. Simplemente por volver a escucharlo y compartir la admiración inigualable que me genera.

sábado, 28 de agosto de 2010

La "izquierda" y el dilema de crecimiento

Varios ejemplos de fuerzas políticas con un discurso autoreferenciado en la izquierda ideológica hay en la historia reciente de la Argentina, para trazar paralelismos con lo que les ocurre en la actualidad a algunos liderazgos.

El primer elemento a resaltar es la raigambre porteña, por ahí extendida a otras pocas ciudades y a algunos partidos del GBA, de estas fuerzas. Nacen en ciudades grandes, que son los únicos lugares del país donde existe un sector relativamente numeroso de la sociedad permeable a la identificación con el concepto "izquierda". Relativamente numeroso significa menos de un 10% del padrón electoral.

Pero esta misma oportunidad, a poco de andar, se convierte en un límite. Esas mismas ciudades, mayoritariamente habitadas por clases medias, encuentran un sector bastante más amplio de la sociedad refractario a la aceptación de tal referencia ideológica. Y más todavía, refractario al conflicto, al enfrentamiento con el capital concentrado. No tanto la palabra "izquierda" sino las acciones consecuentes alejan a estas fuerzas políticas de la posibilidad de crecer en los territorios que les dan origen.

Los ejemplos, a esta altura de intuición sencilla, son varios. La "izquierda" enfrenta el dilema de crecimiento. Abandonar sigilosamente el discurso sobre el cual pudo hacer pie, para ir avanzando en uno de aceptación más probable por parte sectores sociales más amplios, menos militantes pero con más votos (lo cual promete más cargos) es casi un acto intuitivo.
Se esconde entonces en un cajón olvidado la foto con Chávez y se empieza a hablar del pacto de la Moncloa y las virtudes de Felipe Gonzalez (un hombre de diálogo y consenso...con las grandes corporaciones para las cuales hoy hace lobby). O se renuncia a las diatribas contra grupos económicos concentrados para adoptar la defensa incondicional de nuestro proveedor de internet, cuya ausencia, de sólo imaginárnosla, nos provoca una sensación metaforizada con la muerte o la locura.

Nada que no se haya discutido muchísimas veces, lo dicho hasta acá. Pero tiene un corolario que vaya a saberse por qué nos cuesta aceptar. En Argentina, el clivaje "republicanismo - populismo" sigue siendo más potente que "izquierda - derecha".
Por eso tal vez, no podamos esperar actitudes contestatarias para con el status quo provenientes de otro lugar que del populismo. Al que no le guste, puede proponerse un objetivo de largo plazo para modificarlo, pero en el corto...resignación.
 La "izquierda" tiene que vencer muchos obstáculos antes de poder enfrentarse con el establishment.

viernes, 27 de agosto de 2010

Solanas

Pino Solanas es un referente político al que el gobierno teme (en términos de estrategia para la construcción política, digo).

La voz de Pino, para tener alcance, necesita amplificación. Su construcción política es mediática, no territorial. El partido que fundó es personalista. Empieza en él y termina, no digo en él, pero a no más de 3 o 4 pseudo cuadros sin base. Sin embargo, difundido por la prensa profusamente, su discurso hace mella, y arrastra seguidores, en cantidad atendible en centros urbanos (de hecho, hasta podría ser primera fuerza en CABA si se decidiera a conseguirlo).

Tiene una diferencia fundamental con otros liderazgos de su misma especie: la referencia ideológica de su discurso. Pino es izquierda nacional.
Y pega por un flanco en el que el kirchnerismo, a falta de oponentes de fuste y beneficiado por la comparación con lo inmediatamente anterior, combinado todo esto con algunas varias decisiones que tomaron ese rumbo ideológico, pudo hacerse fuerte.

Por acción u omisión, cualquier actor que apueste a un debilitamiento político del kirchnerismo necesita cuidar y hasta fomentar la existencia de un Pino. Para demoler la pared que supuestamente hay a la "izquierda" del kirchnerismo. 
Esto es una verdad repetida muchas veces entre 2007 hasta hoy. Que operó con intermitencias de intensidad. Hoy vuelve a un punto alto del ciclo.

El discurso de Solanas varía en matices y circunstancias, pero mantiene una línea definida. Las petroleras, la Barrick Gold y las mineras en general, el establishment financiero internacional, las privatizadas de servicios públicos, son (según él) agentes cuyos intereses deberían quedar limitados por el accionar neutral del Estado, que para ello debería plasmar una visión de desarrollo nacional (fronteras adentro) y con espíritu redistributivo. En medio o como derivación obvia, queda la denuncia a la cooperación y la connivencia que el Estado presta (desde la óptica de Pino) a la hora de facilitar negocios a estos actores, que resultan en vaciamiento de la Nación.
Entonces, despotrica (Solanas) contra el permiso tácito que el Estado brinda a las petroleras o a las mineras para que expolien las riquezas del subsuelo de la patria sin dejarle al país ni siquiera dividendos aceptables por la faena, propone suspender provisionalemnte cualquier operación de canje o pago de deuda que se anuncie a los fines de revisar la legitimidad de la misma con el fin de obtener una quita suculenta de parte de las entidades financieras internacionales que son, en los hechos, representantes de los intereses de todos y cada uno de los acreedores, o plantea restaurar aportes patronales al nivel anterior al concedido en los noventa por el ex-ministro de economía, Cavallo.
Propone un cambio de postura desde el Estado: dejar de cooperar con, para enfrentar el avasallamiento de la soberanía nacional en distintas formas que de una u otra manera estos grupos llevan a cabo.

Fenómeno. Sin embargo, hay un punto insoslayable, desde el cual sobreviene la duda. ¿Qué pasa cuando el Gobierno (mal que le pueda pesar a quien sea, en representación legítima del Estado), en un hecho inédito desde 1983, plantea un enfrentamiento abierto con uno de los 5 grupos económicos más grandes de la Argentina?
Uno puede suponer que es legítimo que Solanas no coincida con alguna forma empleada. Se puede hasta prever que desde la "izquierda nacional" se denunciará la insuficiencia de las acciones, y se exigirá que se trate de igual modo a otros grupos económicos. Incluso cabe esperar que un dirigente político de tal extracción tome distancia y se declare prescindente en el enfrentamiento (mmm, esto ya es un poquito más forzado, hay que tener un poco de estómago para aceptarlo).

Se podía esperar, decía, hasta que tomara distancia. Pero encarar una defensa cerrada de las empresas del grupo, ya es otra cosa.
Es imposible compatibilizar un discurso de izquierda nacional con la denuncia de prepotencia por parte del Estado en el avance sobre un grupo económico concentrado. Es imposible declararse de izquierda nacional y actuar en consecuencia con la idea de que el Estado es un poder avasallador, cuando disputa con una corporación privada que pretende mantener el alcance dominante en los rubros comerciales en que opera.
¿Se puede seguir ostentando el cartel de "izquierda nacional" y decir que si "me sacan Fibertel me muero"?

¿Qué muestra de recule, diálogo y consenso exigirá la "izquierda nacional" al Estado en su disputa con una corporación? ¿Qué grado de tolerancia debe tener el Estado, según esta "izquierda nacional", para con determinados poderes fácticos, económicamente concentrados?
¿Cuáles son las formas que admitiría viables la "izquierda nacional" si tuviera que enfrentar en serio el poder de las mineras, las petroleras o el establishment financiero? ¿Dejarían de pagar la deuda externa y la repudiarían, pero sin lesionar intereses?

Un dirigente que ante un enfrentamiento abierto entre el Estado (mal que le pese, reitero, el Gobierno actúa en representación legítima del Estado) y un grupo económico de proporciones, opta por la defensa de éste último, pierde cualquier tipo de autoridad moral para proponer la lucha contra los intereses de las mineras, las petroleras o los bancos. Ya no se puede ser la "izquierda nacional" después de eso.
Pino Solanas, hoy, es un moderado. Si se tratara de otro, podría decirse que es un cobarde. No lo hacemos, por respeto.
Está muy bien, es su derecho elegir qué ideología representar, pero que devuelva las banderas.

Por este camino, además, su poder de fuego "por izquierda" se diluye inexorablemente.