jueves, 26 de agosto de 2010

In crescendo

Otra vez, nuestro amigo y líder de la izquierda empresaria, Fernando Solanas, sorprende con sus declaraciones:


Ya sabíamos que el nuevo congreso se aprestaba a asumir facultades que se habían delegado en el Ejecutivo (incluso, parece que asumirán algunas que sería mejor dejar bajo la órbita del Ejecutivo, pero en una democracia, a nadie se le puede negar el derecho a caer en el desatino). Sobre lo que no nos habíamos informado es que también asumirían facultades del Poder Judicial.

En fin, por este camino, falta poco para que Pino se despache con que los desaparecidos tampoco fueron 30 mil. Apelamos a que alguien de su confianza le diga algo.

Wi-Fi y pobreza

De Vido dijo que en 120 días va a haber Wi-Fi gratis en todo el país. Un poco jactancioso el anuncio. Los que saben del tema podrán decir si técnicamente es viable. Pero no es eso lo que me importa destacar.

Ayer hubo "debate" en el nuevo Senado (el de Menem, Romero, Pichetto, Rodríguez Saa, Morales, Sanz, el ex-síndico menemista en Papel Prensa Luis Juez). ¿A quién se le habrá ocurrido llamarlo nuevo? En fin.
Decía que hubo debate a propósito del caso Fibertel. Y allí, en ese lugar y en ese marco, una Senadora Nacional mencionó el tema del Wi-Fi gratis, replicando un argumento que a los distraidos les encanta.
Decía la senadora que el anuncio se asimilaba al del "cohete a la estratósfera" de Menem, ya que se les prometía Wi-Fi a personas que no tienen gas, o no se pueden garantizar la alimentación.

Ese es el concepto de pobreza que sería bueno poder erradicar definitivamente.
Resulta que nos rasgamos las vestiduras hablando de "brecha digital", caemos repetidas veces en el lugar común de que "sólo la educación" hace a los hombres libres, y sólo a través de ella se podrá vencer a la pobreza, y finalmente volvemos a la tontería de que a la pobreza sólo se le puede ofrecer limosna. Los chicos pobres quieren Wi-Fi, y quieren Play-Station. Y también gas y comida.
Así es que las madres de los chicos pobres hacen escandalizar a mentalidades rancias cuando en lugar de yogur les compran a sus hijos galletitas de chocolate con los "escasos recursos que tienen".
Es que no podemos "domesticar" a los pobres para que deseen sólo aquellas cosas que les hacen "bien". Los muchachos, cuando salen de la obra, se toman unas cervezas. Son así: se gastan el salario en boludeces en lugar de dedicarlo a la reproducción de la fuerza de trabajo. Otra muestra de la falta de seguridad jurídica.

No es para asombrarse tampoco. Alguien, no hace mucho, se quejaba de que la plata de la asignación por hijo se la patinan en el bingo y la falopa.
El fondo del argumento es el mismo. A la pobreza se la combate sólo con limosna, con bolsones de comida. Todo lo demás sobra.

A veces, se es más conservador, justo cuando más empeño se pone en no serlo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Fibertel o muerte

La decisión del Gobierno de impedir que Cablevisión SA siga operando con una licencia de telecomunicaciones otorgada a una sociedad disuelta (Fibertel SA) es controvertida.

En principio, uno piensa que de cara a la organización de un negocio como el triple play, debería facilitarse la convergencia tecnológica para que esto redunde en menores precios. La medida, parece ir en sentido inverso (muchos usuarios de internet y cable se pasarían compulsivamente al paquete teléfono e internet). Por otro lado, sacar del medio a uno de los actores que se disponían a correr en dicha carrera puede ser visto como un "favor" hecho a otros actores y futuros competidores del malogrado. Y esto favorecería la concentración. Una concentración, por otra parte, que sólo sería posible mantener en el corto plazo yendo a contramano de la convivencia de tecnologías alternativas y bajo riesgo de convertir al negocio en un monopolio natural.

No estoy afirmando que todo lo antedicho sea efectivamente así. Lo principal es que el proceso es dinámico, y lo que pueda pasar con Fibertel y cómo quede el mercado sin la empresa o con la empresa es transitorio. Pero todas esas dudas expresadas son atendibles.

Por otra parte, dicen los que saben, que los derechos adquiridos por Cablevisión son incontrastables y muy fácilmente demostrables en la Justicia. Que los jueces no van a poder no hacer lugar a los múltiples pedidos de amparo que presentarán los usuarios para obtener la "garantía constitucional" de poder seguir siendo clientes (si así lo desean) de una empresa inexistente. Después de todo, sabemos bien que uno tiene derecho a elegir por quién ser estafado, y el Estado no tiene por qué meterse a decidir si una empresa está actuando al margen o dentro de la ley. Porque, (cosa que Moyano no entiende) en una verdadera democracia los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos de los accionistas de Cablevisión.

Ahora si ya los argumentos del último párrafo pueden ser tratados con sorna por un "cancherito" con ganas de joder, qué decir de la frase de Pino Solanas. ¿No es demasiado, muchachos, defender a Fibertel?

miércoles, 18 de agosto de 2010

Ahora dicen que el aumento del precio del trigo hace subir los panificados.

Finalmente se confirma lo que fue motivo de acalorados debates: el aumento del precio del trigo empuja hacia arriba el precio de los panificados. Al menos eso sostiene esta nota de I-eco. Difícil saberlo, porque , por ahí, Clarín miente y los panificados no aumentan. Paradojas cruzadas se desprenden de estos razonamientos chicaneros, a uno y otro lado del mostrador.

Demás está decir que el impacto de la volatilidad del precio internacional del trigo en el ámbito doméstico podría haberse amortiguado a través de un esquema de retenciones móviles. Tanto para la suba (que fue de 50%, aproximadamente, en 45 dias), como para la futura baja, un poco más discreta que la suba pero rauda también, que seguramente sobrevendrá en algún tiempo (olvídese señora que en este caso se sienta el efecto en los precios domésticos; "pelito pa´la vieja" decíamos en mis épocas, para significar que un cambio de figuritas no admitía devolución), y que dará como consecuencia la configuración de un esquema de márgenes desproporcionados entre los distintos actores de la cadena (lo cual podría hacer suponer que los "ajustecitos" seguirían, con diversos "toquecitos" propios de una puja distributiva, al menos hasta que alguien con bigotes, casco y guantes de box diga basta).

Ahora, justo en este momento en que se discutía la eliminación de las retenciones al trigo, que pase esto, parece a propósito...

martes, 17 de agosto de 2010

Jubilaciones

Si bien los acuerdos entre los bloques parece que tienen algunos problemitas, la inminencia del tratamiento de un proyecto de ley que fijaría la jubilación mínima en el 82% del Salario Mínimo, Vital y Móvil, es una buena ocasión para tratar el asunto y exponer algunos elementos no demasiado visibilizados.

Varias veces hablamos de la diferencia entre sistema de capitalización y sistema de reparto. De hecho, varios de los dirigentes opositores que se encuentran hoy motorizando el tratamiento del 82% se manifestaron oportunamente contrarios a la estatización de la administración de fondos jubilatorios. Dicha estatización (vale recordarlo una vez más) significó abandonar el sistema de capitalización para volver al sistema de reparto.

El proyecto del 82% móvil, sin embargo, es incompatible con un sistema de capitalización, en el que a lo largo del tiempo que el interesado crea que sobrevivirá, las administradoras (privadas en el ya inexistente caso argentino) le van devolviendo los ahorros previsionales (capitalizados por sus inversiones, pero con descuento de comisiones). Es decir, si en la cajita tenés 150 lucas y vos creés que vas a vivir 10 años, te tocan 15 lucas anuales (13 salarios, incluido el aguinaldo). Ni 82% ni un corno.
De manera que, de algún modo, el tratamiento de este proyecto vendría a ser una especie de reconocimiento tardío de los otrora defensores de la capitalización, de que volver a reparto era mejor. Con la salvedad, por supuesto de que seguramente esa no era la forma, ni ese era el momento, que son las excusas preferidas por algunos dirigentes para no acompañar las iniciativas oficiales, salvo (hay que reconocerlo también) en el caso de los festejos del Bicentenario, en los que todos coincidimos, tal vez no en la forma, pero sí en que el momento era el adecuado.

Otro temita para ver es cómo quedaría la cuestión con la ley de movilidad jubilatoria. En principio, se generaría una situación compleja, relacionada con que habría una pauta más de movilidad. Aparte del coeficiente con el que se calculan los aumentos bianuales, entraría a tallar el comportamiento del SMVM. Y estos dos elementos no necesariamente funcionarían de manera coordinada. En el cálculo que se hace para calcular la movilidad jubilatoria, si bien se mide la variación salarial, también se contrapesa con el resultado financiero de ANSeS, de modo que la sustentabilidad del pago de las obligaciones quede garantizada por la existencia de ingresos acordes al aumento de las mismas.
El SMVM no tiene este patrón de comportamiento. Por lo cual podría generar desfasajes. Por ejemplo, que las erogaciones por jubilación aumenten más que los ingresos de ANSeS.

Pero también podría darse el caso inverso. Al quedar la jubilación mínima atada al SMVM, y siendo que el aumento del SMVM está supeditado a la convocatoria del Consejo del Salario, y es en definitiva un acuerdo de partes, la voluntad para llegar al acuerdo quedaría descompensada por el hecho de que el Estado podría eventualmente perder el incentivo de propiciar un aumento de SMVM que le signifique asumir obligaciones incumplibles. De modo que  la idea de atar las jubilaciones al SMVM para que éste las traccione podría darse vuelta, y significar (las jubilaciones) un lastre que le impidan al SMVM mantener su ritmo actual. Por ahí, alguno, en el fondo, tiene esa intención.

"Algo de eso puede haber", dice un amigo mío, cada vez que piensa en que el motivo de desacuerdo entre los bloques de la oposición es la propuesta de recomponer los aportes patronales al nivel previo al de 1993. Cosa que también desaprueba nuestro "lainman" Funes de Rioja, quien casualmente, hace poco, le quiso cobrar orsai al SMVM.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El clásico sudamericano


Elemaco, en economista serial crónico, viene publicando una serie de posts en los que busca demostrar que el “modelo kirchnerista” es insustentable.


En el último, basa su razonamiento en que la inflación alta genera pobreza, y que si esto no estalló todavía en una crisis y los indicadores sociales se mantienen estables desde 2006, se debe a la utilización de “balas de plata” (AUH, jubilaciones) que sólo fue posible disparar merced a la existencia de un contexto cercano al óptimo (términos de intercambio favorables) y “últimos recursos” que tienden a agotar stocks que ya no podrán utilizarse en el futuro (ANSeS, arcas fiscales con ingresos extraordinarios).

Cada vez que se menciona la idea de que la inflación en Argentina sea una consecuencia no deseada de un proceso que combina crecimiento de la economía, términos de intercambio favorables (precios relativos altos para los alimentos a nivel mundial) y puja distributiva, se pone el contraejemplo de Brasil. Este post de Elemaco, de hace un mes, es un caso.

Es cierto, los progresos en Brasil de los indicadores sociales y la distribución del ingreso son notables, y Lula tiene muy merecida la alta estima. Pero… también hay que hacer algunas salvedades, para ver completo el panorama.

Primero, los indicadores sociales de Brasil, tan mejorados por este proceso inédito en cuanto a redistribución del ingreso, no son mejores que los de países atormentados por la máquina de generar pobres que es la inflación alta, por ejemplo Argentina.
Para no abundar demasiado, el Índice de desarrollo humano de la ONU sigue dándole mejor al “fabricante de pobres” que al “progresista mais grande du mundo”.
La mayor valuación de la moneda brasilera puede tener algún efecto sobre la medición de pobreza e indigencia, ya que tiende a sobreestimar el poder de compra de los ingresos, también. Pero más allá de eso, es correcto afirmar que los mayores avances en cuanto a disminución de la pobreza, Brasil los ha dado de la mano de subsidios directos (“Hambre cero”, “Bolsa de comida”). Entonces, no es justo señalar como salvedad que Argentina se valió de recursos fiscales extraordinarios para llevar a cabo políticas de amortiguación de los efectos de la inflación, ya que también los ingresos fiscales brasileros, utilizados para estos planes, provienen como efecto de un ciclo ascendente, de crecimiento de la economía.


En cuanto al orden macro, y el equilibrio externo, si los favorables términos del intercambio (o sea, que estén relativamente altos los precios de lo que exportamos) son el sostén que nos salva de la restricción externa que nos haría entrar en una espiral de devaluación-inflación, al tiempo que son el viento de cola que nos hace crecer ¿qué decir de la avalancha de dólares que recibe Brasil por su cuenta financiera, lo que le mantiene en orden la balanza de pagos y le permite al banco central seguir aumentando sus reservas a pesar de tener una cuenta corriente deficitaria? ¿No son las bajas tasas de interés en dólares una suerte de “viento de cola” para la economía brasilera, que le sostiene el orden de la macro? ¿No tendría que devaluar Brasil si el flujo se le cortara?
¿Y cuáles serían los efectos “sociales” de tal situación? Porque (la verdad) a los pobres las tasas reales positivas y el “investment grade” les importan tres carajos.

Es llamativo realmente que, cuando se compara a Brasil con Argentina a nadie se le ocurra pensar en que la diferencia fundamental es el grado de diversificación productiva.
Brasil no tiene un “campo”, un “cobre”, del cuál dependa con tanta fuerza el ingreso de divisas. El aparato productivo brasilero está diversificado, y sobre la base de la tenencia de instrumentos creados a los fines de fortalecer tal status, tiene en funcionamiento una compleja maquinaria de apoyo a sus actividades productivas diversas. Repito: diversas.
Entonces, y apoyándonos en esta diferencia de base, sin la puesta en marcha de políticas que sostuvieran artificialmente un tipo de cambio real alto tal vez tendríamos una inflación “brasilera”, pero ¿sería de 8% el desempleo en Argentina, o mayor? ¿Cuánto mayor?

La macro argentina habría que compararla con la brasilera de hace 30 años, para tener un panorama más completo.