viernes, 17 de septiembre de 2010

¿El fin de un paradigma?


El temor a la apreciación cambiaria se difunde entre los "países emergentes", al ritmo del incremento de las inversiones financieras. Es el temor a volverse demasiado caros. A no poder colocar sus productos de exportación con facilidad. A no poder competir (en precio) con los productos importados.

Los responsables de política económica de esos países lanzan advertencias, por ahora más duras que sus decisiones reales. Pero el alerta se expande.

El dólar, por cuestiones de confianza, sigue siendo la moneda de reserva mundial. Desestimando los pronósticos, los particulares de todo el mundo conjuran el temor a las "corridas" refugiándose en el dólar. El dueño de la máquina de imprimir la moneda fiduciaria más exitosa de la historia aprovecha la situación, y carga en la cuenta de los crédulos el precio de "ajustar" sus desequilibrios. Grandes cantidades de dólares  incentivan el no muy vivaz consumo estadounidense. Con muecas de fastidio, los países emergentes las reciben y atesoran en sus bancos centrales, más de lo que quisieran.

El diagnóstico es más o menos unánime. Con distintas palabras todos expresan lo mismo: el mundo actúa "como si" el dólar fuera más fuerte de lo que es. O, mejor dicho, como si su sustento real (del dólar) fuera más robusto de lo que es. Y nadie se anima a pagar los costos de reemplazarlo como moneda de reserva mundial.

Tímidamente algunos economistas expresan una "solución": que China (como abanderado de los "emergentes") abandone su pose de economía enfocada a la exportación, y se vuelque al mercado interno.
Sin eufemismos, podría traducirse así: asúmanse como economía desarrollada, dejen de sostenerle la competitividad artificial a su industria de boludeces de plástico, permitan que sus salarios mejoren en dólares, apréciense, produzcan menos y consuman más. La contraparte del nuevo equilibrio sería una economía estadounidense menos apalancada, más "emergente".

En el fondo del temor se esconde un recelo: nadie quiere prescindir definitivamente del sector secundario. Ni la seducción de los "salarios altos", ni el brillo fulgurante de la IED, ni la cucarda del investment grade, alcanzan para convencer a nadie de asumir el rol que otros, de a poco, van dejando de ocupar.

7 comentarios:

el de adentro dijo...

Ahora, el gran dilema que tiene China es... ¿si dejan de mantener la "competitividad artificial de la industria de boludeces de plástico"... ¿de qué carajo viven 1.3 mil millone de chinos?

Luis Quijote dijo...

Dejé un Masomeno porque nuentendí un pomo.

Si la compu se pone "pesada", apagar y prender es bueno.

Si apagamos USA y encendemos china...
¿Que pasa?

Mariano dijo...

El de adentro: justamente, en eso, y en el posible control al flujo de capitales, por la desconfianza que genera, radica el posible cambio de paradigma.
Un abrazo.

Luis Quijote: eeeeeeh, cómo que no entendiste?
Escribo difícil a propósito para que no se note que son todas boludeces ;-)
El "reemplazo" no sería directo. Un hipotético y futuro liderazgo chino probablemente no se asiente sobre los cimientos sobre los que se asentó el liderazgo yanqui.
Pero todo en el terreno de las recontra hipótesis.
Gracias. Un abrazo.

toni dijo...

¿si dejan de mantener la "competitividad artificial de la industria de boludeces de plástico"... ¿de qué carajo viven 1.3 mil millone de chinos?

En realidad no viven de eso, sí laburan, pero a cambio de papeles.
Los chinos no comen ni papel ni vidrio.
Cualquiera sabe que no se puede ser eternamente superavitario.
Su dilema es cómo se salen sin pegarse el tiro en el pié

Luis Quijote dijo...

Jejeje.

Mariano: Sos de los pocos que comprenden mis sarcasmos.
"...¿de qué carajo viven...?
"Se puede, se puede" (Angeloz, aunque él no pudo)...

Menos mal que "los chinos" tienen los ojitos medio cerrados.
Si los abren del todo... ¡¡Tiembla occidente!!

Un abrazo y el agradecimiento.

toni dijo...

no hace falta esperar a que los abran del todo. Occidente YA está temblando, porque salirse se van a salir.

Reinaldo Larroudé dijo...

Asumiendo que: Quien pregunta es un ignorante por cinco minutos, pero el que no pregunta será ignorante por siempre, pregunto:

¿Qué es de la vida de Hal Turner?

¿Que pasó con el Amero?