domingo, 11 de noviembre de 2012

Pasión



María de Conceiçao Tavares.

 Portuguesa y matemática de origen, en el 54 se exilió en Brasil, país que la adoptó y en el que conoció su gran pasión: la economía política.

Ocupó cargos de altísimo prestigio en todo el espectro institucional de su país, desde funcionaria del Banco de Desarrollo (BNDES) hasta directora de la CEPAL brasileña y funcionaria en cargos clave decenas de veces.

También trabajó con Salvador Allende en Chile, durante lo más ácido del golpe militar brasileño del 64.

Se codeó con todo el mundillo político y hoy es referente económica del PT.

En el reportaje que ilustra esta entrada, el periodista le pide sugerencias y consejos para los jóvenes que están empezando la Licenciatura de Economía.

Ella, que tiene línea directa con Dilma y le dio clases personalizas de economía a Lula antes de los debates televisivos con Fernando Henrique, con la frescura de una adolescente de 79 años, firme y segura para dejar en claro su visión y su perspectiva de la ciencia económica, responde:

El primer mensaje es que la economía es una ciencia SOCIAL y su nombre original tiene que ser restablecido. Economía Política era como se llamaba en los tiempos de Adam Smith, David Ricardo, entonces hay que volver a esa idea. 

Hay que aprender historia. Si no se aprende historia no se puede unir después la estadística, etc.

AHORA, REALMENTE, LOS MODELOS MATEMÁTICOS SE LOS PUEDE OLVIDAR PORQUE NO SIRVEN PARA NADA. 

Y esto, tanto yo como Marariximos lo podemos asegurar porque yo soy matemática de origen y él es ingeniero: nosotros siempre ironizamos que los modelos matemáticos son un chiste. En la propia FED, su vicepresidente me dijo una vez que ellos tienen 400 modelos matemáticos: NUNCA ACIERTAN NADA. Acierta aquel que tiene talento para hacer política monetaria, que los modelos no resuelven.

Ustedes recuerdan el ejemplo de esos dos matemáticos que tenían un fondo y creían que siempre acertaban y el fondo de ellos fue el primero en quebrar en el comienzo de este siglo. 

La segunda cosa es que no es apenas Economía Política. No vale la pena ser economista si no creés que tenés que hacer una contribución a través de tu profesión con tu dignidad, con tu talento, con tu esfuerzo para el desarrollo de este país. Y si realmente NO te preocupa el pueblo brasilero, mejor entonces, qué se yo, ser ingeniero de obras. Porque para qué vas a ser economista? 

El economista trata problemas sociales y políticos. La economía es un instrumento para mejorar socialmente y políticamente una nación, para integrarla. Para tornarla finalmente el sueño de Furtado. Gracias a Dios ahora está avanzando. entonces hay que tener claro que nuestro sueño es evidentemente ser un país más homogéneo, más justo, más igualitario. 

Si tu sueño no es ese, creo, m´ijo, que tenés que cambiar de profesión, porque hasta para el mercado de capitales no vale la pena ser economista, se puede ser cualquier cosa, tal vez matemático sirva, estadístico, ingeniero, cualquier cosa, hasta el médico puede especular. Pero el mercado de capitales no tiene nada que ver con la ciencia económica.

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Este reportaje va dedicado a los que ponen a Brasil como el modelo a seguir y nos quieren hacer pensar que la llegada de Brasil al Club de Países con Futuro es obra de su establishment político o de un grupo de empresarios paulistas.