viernes, 1 de noviembre de 2013

Concertina


El gobierno del conservador Rajoy ha decidido reinstalar, en sectores específicos a lo largo de la doble alambrada que rodea al territorio español de ultramar de Melilla, un tipo de alambre denominado concertina ya aplicado (y removido) por el progresista Zapatero, que consiste en un hilo de acero con aplicaciones de pequeños cuchillos afilados que hacen virtualmente imposible el cruce de personas a través de las dos alambradas sin sufrir lesiones. 

Se habían quitado hace 6 años ya que provocaban profundos cortes en las manos y las piernas de los africanos que, buscando una salida desesperada a su terrible presente, intentan ingresar en el territorio de la Unión Europea y, al hacerlo, se garantizan una permanencia en carácter de refugiados bajo régimen humanitario y la posibilidad de una nueva vida como mano de obra barata del primer mundo.

Ceuta y Melilla son los dos territorios españoles con intensísima actividad migratoria de africanos que llegan a la frontera después de interminables y dolorosísimas travesías que suelen empezar al sur del Sahara, a miles de kilómetros de distancia.

Llamativo este capitalismo que llora como un niño encaprichado cuando ve que se reduce o limita el tráfico de flujos financieros, mercaderías, derechos de propiedad intelectual y científicos bien alimentados.

Pero cuando el asunto es el libre tránsito de la mercadería más importante y sensible de todas, la mano de obra, rápidamente deja de lloriquear y vuelve a empuñar, como en el siglo XIX, el látigo esclavista especialmente afilado para descarnar manos y piernas