lunes, 23 de diciembre de 2013

Puentes


Y es que el amor no obedece a nuestros deseos.

Su misterio es puro y absoluto.

Lo que tuvimos no podía continuar si seguíamos juntos.

Pero con qué ganas hubiera compartido lo mío contigo!

Y, al mismo tiempo, cómo hubiera cambiado mi vida, nuestras vidas, si lo hubiese hecho!

Alguien puede percibir la perversa y paradójica belleza de todo esto?  Si me alejase, mi cuerpo lo sentiría. Y moriría lentamente. Y en el mismo instante en que me quedara o te llevase, empezaría a ser otro, entonces tu, lentamente, morirías por mi presencia cada vez más ausente.

Siempre es así el amor? Siempre te hace actuar como un otro, distinto, distante, y al mismo tiempo logra que seas profundamente y definitivamente vos mismo?

Pues parece que sí. Que es la única verdad que la vida puede ofrecernos.
Y la única garantía. La del perpetuo y constante cambio.

Y en el amor está la vida. Entonces quienes puedan abrazarse a esa incertidumbre y bailar esa danza perpetua del cambio, podrán encontrar confianza y contención verdadera en el amor.

Sin importar cuán lejos o cerca estoy. Sin importar si todavía estaré mañana.

(en base al guión de "The Bridges of Madison County", R. Waller)