domingo, 23 de marzo de 2014

Contrato



Muy Excelentísimos Señores

VISTO

que hemos cumplimentado nuestra parte del contrato

enviando el oro y la plata solicitados, con los cuales pudieron embellecer a sus majestades y altezas, dorar los techos barrocos de vuestras catedrales y basílicas, coser crespones y borlas doradas en sus cortinados, acuñar monedas para dar origen al capitalismo (que más tarde nos inculcaron),

y que hoy continuamos enviando oros, platas, cobres y cuantos minerales y metales satisfagan vuestra demanda interminable,

y que también les hemos enviado los mejores frutos originales de nuestra tierra, como la papa, el maíz, el maní o los porotos, con los que ustedes pudieron ampliar y favorecer las dietas de sus hijos, haciendo que crecieran más fuertes y saludables,

y que también les hemos enviado especies frutales únicas y deliciosas como el ananás, el maracuyá o el mango, que habrán disfrutado con placer en las breves pausas que van entre una batalla y la siguiente

y que seguimos enviando hasta hoy, a un ritmo que nos sorprende a nosotros mismos, porque no suponíamos que nuestra tierra tuviese semejante potencia

y que también les hemos enviado café, que los reconforta y los mantiene lúcidos para diseñar la sangrienta estrategia de la próxima conquista

y lo seguimos haciendo hasta hoy, junto con el tabaco y la celulosa

y que también hemos enviado otros productos maravillosos de nuestra tierra como el chocolate, gracias al cual vuestras hembras abren las piernas con soltura y docilidad, 

y también además nos hemos preocupado por facilitar vuestros viajes, enviando gas, petróleo, quebracho para durmientes o látex para neumáticos

y proteínas de alta calidad en volúmenes ya indeterminables, en la carne de nuestro mejor ganado

y granos y oleaginosas listos para producir los mejores panes y los aceites más puros

y que habiendo satisfecho vuestras barrigas y vuestra codicia también hemos pensado en el placer y el tiempo libre que emergerían de las necesidades previamente satisfechas, y a tal fin les hemos enviado nuestros mejores deportistas, para que en vuestras horas de ocio se deleiten con trucos de pelota que vuestros niños tardarían demasiados años en aprender

pero también les hemos enviado los mejores narcóticos y los mejores estimulantes como el cannabis y la coca, para que puedan anestesiar las frustraciones y las ansiedades a las que los expone tanta codicia irrefrenable

y desde un tiempo a esta parte, habiendo percibido que los resultados que nos ofrecían en todos los ámbitos esperados eran demasiado pobres, también nos hemos preocupado en enviar a nuestros mejores cerebros listos para nutrirse de sus enseñanzas académicas

y a nuestros mejores artistas, nuestros mejores escritores, nuestros mejores músicos

Y CONSIDERANDO

que habiendo remitido tantas riquezas, todas útiles para concretar lo que todas vuestras constituciones, vuestras fundaciones, vuestros tratados y pactos y cartas de intención y organismos supranacionales y fondos monetarios y bancos mundiales se empachan en pregonan: construir para todos un mundo mejor

y conscientes de que otras regiones hermanas han realizado un esfuerzo igual o superior al nuestro, incluso agravado por el envío de hombres sometidos a esclavitud

tras largos 500 años de mantener este acuerdo

sin resultados beneficiosos para el género humano a la vista

pues sólo se reiteran y persisten en sistemas globales en los que los sanos, los educados, los bien alimentados, los poderosos, los descansados, los victoriosos, en resumen los felices, quedan de vuestro lado

en tanto nosotros nos convertimos, sin aparente derecho a reclamo, en el repositorio interminable de miserias y penurias

ratificamos que no hemos hecho todo este esfuerzo para cristalizar esta exclusión, profundizar esta inequidad y cristalizar esta asimetría

RESOLVEMOS

que miles de millones de nosotros no podemos seguir esperando una solución en manos de quienes ya podemos calificar como ineptos, inútiles sin vocación de mejora, 

que si ustedes, con tantos recursos, tanta educación y cultura puesta a disposición, no han sabido o no han tenido la capacidad de convertir al planeta en algo mejor,

entonces es el turno de que nosotros, los desprolijos, los desclasados, los bárbaros, asumamos esa responsabilidad;

desde el Imperio Romano les consta, íntima y rigurosamente, que no hay drones, ni agencias de seguridad, ni manipulación de información ni explotación vil que detenga a multitudes indignadas por tanta incompetencia, tanta ineficacia y tanta torpeza

Y nos declaramos con derecho a decidir cuándo asumiremos nuestro propio destino

QUEDAN UDS. NOTIFICADOS