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lunes, 25 de mayo de 2009

Ejercicio facial

A ver, vecino: cejas arriba, enarcadas, acompañadas por amplitud de movimiento de los párpados. Aletas de orificios nasales también abiertas en amplitud. El maxilar levemente suelto, distendido, relajado. Ahora volvemos a la posición inicial. Preferiblemente frente a la pantalla de un televisor en el que algún columnista "serio" esté ironizando sobre el uso de la palabra amor en el discurso de Néstor.

Repetimos, cejas, párpados, aletas nasales, maxilar...

Y ocho más....

Pruebe. Practique. Quién le dice. En una de esas el 28 de junio apenas pasadas las seis tenga la oportunidad de usarla. Cuando los noticieros, los informes especiales, los movileros y los columnistas especializados anuncien que el gobierno retuvo el número de diputados. O que perdió poquitos y retiene el quórum.

Después puede mirar alrededor, buscando en su pequeña burbuja de Palermo Rúcula quién lo votó.

Le damos una ayudita. Su mucama. Pero no le pregunte. Ella no se lo va a decir porque lo viene escuchando putear a Cristina desde el día que empezó a trabajar en su casa, seducida por la idea de que usted alguna vez se digne a blanquearla y pagar los aportes.

Lo votó ella, su marido, los hijos, los primos, los vecinos, los parientes, la red solidaria que se fue creando desde la crisis de 2001 en el barrio donde ella vive. Usté no los tenía porque ninguno de estos entra en su burbuja.

Vamos de nuevo. Agregue un poquito de crema facial, que puede ayudar....



lunes, 27 de abril de 2009

Arrímese...

Puede parecer un blog. Pero es una bolsa de consorcio de la que sacan y sacan tres cirujas: Andrés el Viejo, que culpa de todo a la crisis del 2001 pero esconde su pasión por los burros y la timba; Mariano, rara mezcla de futbolista malogrado y pibe delivery con aspiraciones de innovador y Contradicto, que perdió la chaveta cuando una mina lo largó.

Se cansaron de opinar en lugares donde nunca los habían convocado y aprovechando los techos altos y la amplitud de los cuartos que ofrece la autopista, decidieron improvisar este ranchito que, si los empleados de inmobiliarias tuviesen que vender no dudarían en llamar “loft informal urbano”.

Tachito de lata alimentado a trapo y querosén, guantes que alguna vieja se olvidó, cobijas afanadas mientras se aireaban en alguna ventana, papel de diario en el pecho, mate cocido y recocido y mucha conversación para aguantar la fresca que se viene.

En lugares como este, así, en la mala, se tejen las amistades más duraderas... o las traiciones más viles.

Pase, revuelva y colabore con los muchachos. Sifones, muebles viejos, triciclos sin ruedas, todos rejuntes módicos a los que nunca les encontramos utilidad pero siempre les ponemos precio.