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miércoles, 20 de enero de 2010

El feo

Anteayer se cumplieron 24 años de la desaparición física de uno de los grandes intérpretes que tuvo el tango del siglo pasado. Era, además, un tipo estudioso y comprometido con el acervo cultural que rodea al estilo rioplatense.

Desde acá nuestro sentido homenaje, en manos de su hijo.

Yo nací en un conventillo
de la calle Olavarria,
y me acuno la armonía
de un concierto de cuchillos.

Viejos patios de ladrillos
donde quedaron grabadas
sensacionales payadas
y al final del contrapunto
amasijaban un punto
pa' amenizar la velada.

Cuando quise alzar el vuelo
piante del barro al asfalto.
Pretendí volar tan alto
que casi me vengo al suelo.
Como el zorro perdí el pelo
pero agarre la manía
de logiar la gileria
y al primer punto voliao
con algún fato estudiao
dejarlo en Pampa y la vía.

Una vez un tal Loyola
me embroco en un guay fulero,
batida, bronca, taquero,
celular, biaba y gayola
di concierto de pianola
manyando minga y solfeo
y aunque me llaman EL FEO
colgué mi fotografía
donde esta la galería
de los ases del choreo.

Hoy que estoy en los 40
en el debe de la vida
chapé una mina raída
que tiene más de la cuenta.
Anda en un auto polenta
diqueandome noche y día
sin manyar la gileria
que me esta envidiando el brillo
que nací en un conventillo
de la calle Olavarria.






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lunes, 12 de octubre de 2009

10 de última



Introduje los dedos en los bolsillos superiores del saco, cruzándome los brazos
robé bolsillos traseros del pantalón, acercándome de espalda, tranquilo
robé el dinero guardado en el bolsillo interior de las carteras de mujer
y hasta robé el bolsillo interior del saco
en “estafas” menores, con los naipes, trabajé de informante
en hurtos basados en la prestidigitación y la confusión, me encargué de distraer con mi charla
qué puerta, qué caja fuerte, qué cajón no se me rindió
cuando robaba, ingresando en viviendas vacías, utilizando la ganzúa larga.

Pero ahora, enfermo de los pulmones
en la calle, casi muerto y abandonado como un tonto
sólo espero a la Muerte que, de paso,
me sacuda su guadañazo y me empuje al sarcófago

Le crucé el auto al personaje más rico
el truco del fajo falso y el del cambio de falsos por buenos eran mi especialidad
me defendí bien cuando me ví amenazado
sin necesidad de un abogado porque conozco los rudimentos
viví dentro del casino, me gustaban mucho los dados
me porté bien con los amigos cuando el hambré los maltrató
en las situaciones más peliagudas no me puse nervioso ni recibí una herida
y por una tontería fui condenado a Usuhaia



Y, la verdad, queda bastante shomería. Pero si lo dejás al troesma, te lo deja en lunfa, mucho mejor.

sábado, 25 de julio de 2009

San Pugliese

"Recuerdo de mis amigos", hoy conocido como Recuerdo, es un tango que Don Osvaldo creó en el año 24, que fue grabado por primera vez por Pollet y Marciano. Cedió la autoría a su padre Adolfo para que este pudiera cobrar los derechos y mejorar así la difícil situación económica que atravesaba la familia en ese momento.






Este blog, en el 14º aniversario de la desaparición física del Maestro, tiene el gratísimo honor de declararlo su Santo Patrono Protector. Estaremos mejor protegidos que nunca.

lunes, 13 de julio de 2009

Gordo

A nuestro alrededor los mozos entraban con bandejas, se detenían a escuchar lo que Troilo me decía. Intervenían en el diálogo.

–Che, Gordo, contale cuando conociste a Discépolo...
–Tenía dieciocho años. Discépolo me contrató para hacer una gira.
–¡Seguí, Gordo!
–Pero, viejo... no sé. ¿Qué más? Contale vos.
–Discépolo quería hacer una gira por el extranjero y pidió un bandoneón. Pero no cualquier bandoneón. Alguien que representara a la raza, a los porteños. Este tenía dieciocho años; morocho, gordito, peinado al medio.

Troilo riendo: “Sí, Discépolo estaba acostado. Me dijo: ‘tocá’.Y le gustó.”
–¿Le gustó? Quedó loco. Le contó a Tania. Un tipo de macho argentino, de esos que enloquecen a las mujeres.
–¡Cómo te gusta hacer ese cuento!
–La cosa fue que Discépolo quiso cerrar trato enseguida... pero el prototipo de macho, porteño, morocho y de raya al medio, le dijo: “Bueno, pero le tengo que pedir permiso a mi mamá”.





Extractado de la entrevista que le concedió a la periodista uruguaya María Esther Gilio.

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