sábado, 6 de abril de 2013

A la hora señalada


La perezosa burguesía argentina encuentra en estos meses una enésima y seguramente definitoria oportunidad de redimirse tras décadas de un comportamiento rabiosamente opuesto a ese que Marx secretamente envidiaba en las elites de los países que forjaron el capitalismo que tan bien describió y combatió.

Al bien intencionado pero naïf convite de NK a grupos económicos nacionales para que asumieran de una vez el importante papel que el destino les tiene asignado, fuimos testigos de su pobre resultado: no sólo no estuvieron a la altura de las expectativas, sino que además connivieron con sus socios multinacionales para asociarse en cuantiosos dividendos y, aún peor, no tuvieron ningún prurito en fugar enormes montos en dólares (ejemplo? los hermanitos Eskenazi, en Repsol, más de 37 palos sólo en 2011).

Eso sin siquiera dar las gracias a una administración que tuvo que bancarse el amargo costo político de la acusación por fomentar un capitalismo de “amigos” (para amigo, mejor Vito Corleone y sus códigos, cierto?). Hoy YPF está en manos del Estado, lo que autentica la genuina intención original del gobierno y de paso debería servir como mensaje a nuestros burgueses de papel maché, de quienes sospechamos que el único mensaje que descifran es cuando los llaman a la mesa.

Es que 200 años de rentismo fácil, poder ilimitado y vacas gordas han causado en nuestra burguesía el SiGLI (síndrome del gordito llorón e inútil), una enfermedad crónica e irreversible, de inocutables lazos con el mal de la botinera: cuando queda inhabilitada la tarjeta del papito/Estado, las nenas van a los medios para expresar su crisis.

Las sucesivas medidas del Gobierno (que para estas oportunidades parece utilizar los servicios del Loco de la Motosierra, en tanto el resto del año lo mantienen oculto en los subsuelos del Ministerio de Economía) de restricción a la captura de dólares por parte de los fugadores tradicionales modifican las reglas de juego de manera que se ha empobrecido de manera ostensible el set de opciones con el que cuentan los que mes a mes, año a año, pasan la aspiradora de los excedentes.

La jodita de comprar dos palitos verdes por mes, que el mismo gobierno avaló durante años, ha llegado a su fin. Sólo falta que nuestros mariconcitos de siempre decidan adónde pondrán toda esa guita a partir de ahora. La apuesta es que vuelvan a crecer las inversiones, que en un plazo razonable deberían convertirse en el techo genuino y descendente de la inflación. Ya que, el gobierno lo sabe aunque no lo verbaliza, el único factor negativo serio de nuestra economía es la inflación.

Nos encantaría contar con una cuota de optimismo. Perros viejos como somos, preferimos quedarnos con la frase de Gabriel Palma: “…en América Latina el capitalismo funciona bien si los ricos están contentos, en Asia funciona bien si están disciplinados…

Cristina es madrastra de revoltosos. Como algunos niños que uno ve patalear por un caramelo, nuestra “burguesía fallida” pide a gritos un esquema disciplinador. Todo el tiempo y en toda circunstancia. Es desgastante pero es así. Las fotitos con los Eskenazi, los Werthein, los Mindlin sólo le sirven al gobierno como un efímero trofeo de pesca para la foto: a las pocas horas tendrán olor a podrido.

Eso sí, para quien no lo sepa, Cristina y sus Kicillof-boys hoy tienen todo para ganar. La demostración reside en que (por fuera de su tradicional y monotemática amenaza inflacionaria) la única arma que los grandes grupos económicos del establishment han podido alzar contra un gobierno que definitivamente no bancan es el dólar blue: un fierro que, como los chorros de segundo orden, revolean inquietamente para que no podamos certificar lo que sospechamos, que nos vienen a afanar con un revolver de juguete.

El revolver de Cristina tiene una bala de plata que les causa escalofríos: "O te portás como un verdadero burgués o te reviento con el Estado".

Cine nacional de tiros y cosa golda, del que más nos gusta.

Próximamente en los mejores cines. 





El gráfico que acompaña (click para agrandar) muestra la evolución Fuga de Capitales (azul) versus el ratio Inversión/PBI (rojo). Desde el 2007 hasta fines del 2011 se han fugado 79 mil millones de dólares. Estamos diciendo que si el vituperado "cepo cambiario" se hubiera instalado en 2007, las reservas del Banco Central podrían triplicar las actuales, alcanzando los 120 mil millones de dólares. Los portavoces del establishment han presentado una excusa por cada evento de fuga: cuando no fue (1) el fantasma devaluatorio de las elecciones de 2007 (deja vú 2013?), fue (2) la crisis agropecuaria, o (3) las elecciones de 2009 y la subsiguiente crisis artificial diseñada por Redrado el verano del 2010, o (4) el fantasma devaluacionista de las elecciones de 2011 (deja vu 2013 número dos, también conocido como "Cristinaganaydevalúa").

En resonancia, las inversiones que venían en firme ascenso hasta 2007, entraron en zona de volatilidad desde entonces. Será que el cepo cambiario (5) alcanza para disciplinar a los llorones de siempre?