lunes, 25 de enero de 2010

Por qué me quedo en Buenos Aires


Cuánto dolor y cuanta frustración pueden acumular en un hombre un régimen militar como el que vivimos entre el 76 y el 83. Es una pregunta difícil de responder y mucho menos mensurar.

La muerte de un hermano maravilloso en manos de las Fuerzas Armadas. Mastines sedientos de sangre que asolaban con sus falcons verdes escuelas, universidades, sindicatos, centros comunitarios, unidades básicas, parroquias barriales, salitas de primero auxilios, fábricas, sembrando a su paso muerte, dolor, desaparición, angustia y gritos ahogados.

Gritos ahogados por ejemplo los de mujeres embarazadas, arrojadas desnudas y luego mojadas para hacer mejor contacto sobre los elásticos metálicos de una cama turca que fungía de "masa" para que la picana hiciera más a fondo su trabajo destructivo.

O el desarraigo urgente. La carrera desesperada para cambiar de vecinos, de barrio, de idioma, de aire y de olor de una noche a una mañana.

Debe ser tremendo sobrellevar toda esa carga oscura y dolorosa y seguir adelante. Solo debe ser soportable transmutándola en un enemigo genérico, informe e invencible como puede ser una sociedad, un país.

Un país como un gigante perverso de los cuentos infantiles que, cada tanto, viene a cobrarse un diezmo, una vieja deuda irresuelta. Deuda que se paga en forma de empresas fallidas, de donaciones inconclusas, de corrupciones afrontadas, de robos callejeros.

Y qué paradójico, qué notable, que el único gobierno abocado con condenas ciertas, procesos abiertos y en curso, apoyo público y notorio a organismos de derechos humanos y a jueces y fiscales (contra viento y marea) que se encargan de perseguir a aquellos asesinos dementes entre los que se encuentran los de tu propio hermano, sea el gobierno sobre el que descargás todo tu odio que aunque entendible, es muy añejo y muy profundo.

Por eso me quedo en Buenos Aires, en Argentina, porque es el único lugar del mundo en el que la sociedad que lo conforma juzga, sin intromisiones extranjeras, sin jurados formados por vencedores y sin revanchas, a la dictadura sangrienta y vernácula que la tuvo bajo su yugo.

Seguí ahí, Martín, seguí ahí y no pagués más, con inversiones fallidas, esa deuda con el pasado. Aunque, íntimamente, mueras por vivir en Buenos Aires.

Aunque trates de enlodar a un gobierno y un país, nosotros te entendemos.


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4 comentarios:

Petaloudes dijo...

tanto que se vayan todos.
que se vayan ellos.

abrazo.

(aguante enero en capital)

santix dijo...

Esta complicado el razonamiento de este muchacho.

La logica es pongo plata y SW TIENE que seguir funcionando, sea lo que sea lo que paso.
Pongo abogados y se soluciona lo de mi hermana y su hijo.

Sobre España dice cosas interesantes Atilio Boron en este audio (Marca de Radio) cerca de los 10 minutos.

(aclaracion, no fue un hermano suyo victima del terrorismo de Estado, sino un primo hermano)

maga dijo...

es muy triste lo de este pibe, martin algo... por no decir que es un pelotudo con plata que tiene los medios para hacerse oir en distintos lugares del mundo. lo que me da mas asquito es esa queja pretenciosa: "nos roban (le robaron a MI señora), y nadie hace nadaaaaaaa!". a TODOS nos roban, nos maltratan, perdemos el bondi, nos faltan cinco pal peso, nos toca a diario padecer el pais, el mundo, la galaxia...
en fin. me preocupa mas lo de tachuela.

y si, enero en bs. as., tiene su encanto...

Eva Row dijo...

Uno tiene la idea equivocada, cree que hay que tener alguna inteligencia especial para hacer plata y no es verdad. Todavía no me decido entre si hay que ser pelotudo de nacimiento, o alcanzar la plata termina haciéndote un pelotudo. La indignación que a uno le da "este muchacho", jovatón, que cambió la última mujer, la madre del nene más chiquito y de pronto se casó con Nina, y muestra a Nina con el nene de la otra sin decir que no es de ella, sólo para mostrar "el hogar que tiene". Qué mierda viene a meterse con la Argentina, cuando en realidad se metió con SWinds porque dice que conoció por casualidad a su dueño una vez que se empantanó con la combi en el barro de José Ignacio y por eso le prestó 6 millones de dólares, pero que habló una sola vez con el tipo. Por qué no se deja de tomarnos el pelo, con su fundación por la democracia amenaza a Lula de haber perdido lo que ganó de fama internacional por haber defendido obstinadamente al Presidente de Honduras y recibir a Ahmadinehad. Yo recibo su newsletter y siempre me estufa. Lean en el link a la derecha arriba, que propone un gobierno para la Argentina compuesto por individuos extranjeros, como si la "sangre" argentina tuviera un virus.