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viernes, 17 de junio de 2011

Paleanding the ashes


La de por sí dramática situación que atraviesan los pobladores de la zona cordillerana norpatagónica (cuyo dramatismo aumenta en la medida que uno se mueve de las ciudades medianas como Bariloche hacia los pueblos más aislados como Jacobacci, Pilcaniyeu o Villa La Angostura) empeora cuando se conoce declaraciones como las que el inoperante gobernador rionegrino brindó al diario de mayor circulación region, en el que dibuja mi amigo Bob.

Dichos como los de este radical (autoetiquetado K) erosionan la moral de los habitantes de las zonas afectadas y confirman la pérdida de sensibilidad social en la que cayó el radicalismo después de casi 30 años ininterrumpidos al mando de la provincia.

Nuestra presidenta, que en nuestro entender ya debería haberse hecho presente en esta inhóspita región que siempre estuvo en los arrabales de cualquier proyecto de integración territorial, acompañada por los miembros pertinentes de su gabinete (Alicia, Manzur, Florencio y su chequera –lindo nombre para un conjunto cuartetero, también-), tiene una oportunidad irrepetible para dar una nueva clase magistral de dignidad cuando se refiere a una dirigencia política provincial que parece anclada en los 90.

Si a estas consideraciones le agregamos el hecho de que el próximo 23 de octubre, en las elecciones a gobernador, se abren posibilidades reales de que por primera vez el peronismo rompa con 30 años de las peores prácticas radicales en el gobierno, la oportunidad "paga doble".

Vamos, Cristina queremos la foto que antagonice con los prejuicios berretas de Saiz el Amargo, pala en mano y ceniza hasta el sombrero, al lado de argentinos que hacen patria todos los días en la Siberia argentina.

Remember Tartagal y las botas en el barro.



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lunes, 6 de junio de 2011

Desfile o murga?



Jueves a la noche. Reunión de amigos. Hay empanadas , pizza, cerveza y amigos. A algunos no los conozco. Pero son amigos de amigos. Y vale la propiedad transitiva. Son amigos.

La charla es fluida, inteligente, divertida. Esa que a uno le gusta tener. Encontrar otro que disfrute, como uno, de la sagacidad y el humor. Y de clavar alguna daga aquí y allá. Una piba, algunos años más joven, dice lo suyo. El trasfondo es bastante más activo y tormentoso que la forma calma y reposada en que lo dice. Digámoslo de una vez. Es comunista. Y no le gusta el kirchnerismo. Porque no va al fondo de la cosa. No está por la socialización de los medios de producción. Por la revolución socialista. No es muy frecuente, pero de vez en cuando uno se encuentra este tipo de opiniones. Pero no es trotskismo naif. Es una posición fundada, robusta.
En primer lugar la sorpresa. Hay gente, todavía hoy, piensa en la revolución socialista. A mí me parecen argumentos intergalácticos. Me debo estar poniendo muy burgués.

No puedo negar que el guión que habla de “cojones y soberanía” tiene su appeal, pero lo veo obsoleto, poco realista. Y me preocupa que salga de una boca más joven que yo.

La charla fluye amable. Chicanas aquí y allá le van dando cauce.

Pero en mi cabeza repiquetea una y otra vez la pregunta: “Por qué Cuba?” Qué es hoy lo atractivo de Cuba, además del prestigio de Fidel? Además de su tozudez gallega y su honestidad intelectual? Qué le vio esta piba, y en ella todos los que piensan parecido, al "modelo" cubano?

Por qué el numeroso y prolijo desfile en el que nadie descuadra el paso y todos caminan detrás de la calma e inalcanzable estrella de la fraternidad a patadas en el culo?

Por qué Cuba?

Por qué no una murga alegre y desordenada, que en la próxima esquina volverá a hacerse de nuevo todas las preguntas?

Y, entre ellas, por qué no Suecia?

Para qué lado es Suecia?



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viernes, 3 de junio de 2011

Vieja!!!


Aguantá un cachito, bajale el fuego que falta la Señora. Elige vice, anuncia y ahí sí, estamos todos. Ahí te echás los fideos, esperás que el agua hierva y empieza el show.

Los esfuerzos del establishment por dotar de algún tipo de verosimilitud al argumento de que voltear al kirchnerismo es posible empezaron a delinearse como bosquejo y a esta altura de la soireé ya nos están mostrando el primer borrador.

Es esto. Lo que hay. Lo que pudieron pergeñar. El miedo no es zonzo. Y el establishment menos. Reconocen que la única posibilidad real para retomar el control del gobierno, es una profundísima polarización con una única fórmula que condense el sentimiento anti K, y no esos amargos programas que pide Binner. O sea, jugar a que si la señora junta, digamos, el 45, el único candidato opositor podría capitalizar el 55 restante, que llegaría sin beneficio de inventario.

Jugada difícil, ta claro, pero la única con algo de sustentabilidad y mínima legitimidad frente a un improbabilísimo desborde social, una híper o saqueos televisados en vivo desde supermercados chinos del conurbano.

Hace algunos días decidieron bajarlo a Macri, un calificado inoperante que no movió el encuestómetro más allá de General Paz. Eso sí, le permitieron la elegante verónica de un discursete de llamado a la unidad opositora “porque si no, me bajo a la una, me bajo a las dos y me bajo a las tres” y, por supuesto, se bajó nomás. Tan lindo le quedó el discurso que un mes después lo sigue usando como argumento para explicar su bajada a Ciudad cuando un periodista no pago le pregunta sobre el asunto. No, Mauri, eso es un subterfugio, la realidad es que tenés que correrte porque nos estropeás la foto, le dijeron desde AEA y el ex alumno del Newman, prolijito como es, se fue al mazo.

Por supuesto que hay algunos díscolos a quienes no hace falta bajarlos, porque se hacen zancadillas solos. Entre estos lo tenemos a Rodríguez Saa. Pero el verdadero frente de tormenta en los últimos días se abrió cuando el Mudo Binner pensó que era el momento de empezar a construir su camino al 2015. Por supuesto que no se lo van a permitir. Y lo están apretando para que se contenga en pago chico y no se le ocurra la pavada de querer presentar un frente que le drene votos anti k a Ricardito, cuya misión central es convertirse en un eficaz catch-all-not-k. Se dice que la coacción a la que están sometiendo al Mudo y su tropa en Santa Fe para que abandone su idea, so pena de romperle el frente en Santa Fe, es digna de una película de Ford Coppola: ojalá el Mudo no las cuente en algunas futuras memorias.

La figurita difícil de poner en caja va a resultar, como siempre, Lilita. Si bien es cierto que mide cada vez menos, una jugada de la Vidente de Maldonado en esta instancia podría llevarla a alzarse con una pila de votos que todavía no supieron encontrar el tatuaje del Che en el brazo del Colo DNrvz. Todo un riesgo que podría licuarse si alguien estuviese dispuesto a ofrecerle a la partera del apocalipsis un “extended play” de su banca en Diputados junto con un abono vitalicio a Silver Solarium, no sé si me explico...

Los muchachos de los que hablamos ni siquiera permitirían que a Ricardito se le ocurriera el nombramiento de algún ministro de economía genuinamente progre o heterodoxo, como hizo su papi cuando sacó a Grinspun de la manga. Y para eso ya le instalaron como comisario ideológico a Salamandra González Fraga que, además, se va a encargar que capturar el voto aburrido y conservador a la derecha mientras le dejan el trabajo de tirar el tramayo a la izquierda a Ricardito. Nada se dice del encanto y la mística de la fórmula, pero desde este blog podemos garantizar que, si bien desde Massaccesi no se veía algo tan aburrido, mucho peor hubiera sido una campaña de Sanz: soporífera.

No se sorprenda nuestro lector si, finalmente, los planes de AEA cristalizan (van bien encaminados, no lo neguemos) y la definición de los próximos cuatro años ocurre bien antes de octubre, digamos en las PASO. Por lo pronto, Tachuela ya dijo que está alineado. Él primero que nadie. El gran estratega, quién otro si no?

Hay que estar atentos, compañeros y compañeras, argentinos y argentinas, pingüinos y pingüinas, a no dormirse en los laureles, que está muy bien el “Cristina ya ganó” para la monada allá afuera pero acá adentro hay que seguir laburando, persuadiendo (como decía el dueño de los trajes de Ricardito) y convencer al gris que tenemos cerca, que está triste porque no sabe si Zamora se presenta o si López Murphy tiene partido, ese que está contento con la situación económica pero lo enerva que Cristina le de la mano al asqueroso de Berlusca o que creé que Schlenker engaño a Hebe de Bonafini y Schoklender está en cana por el crimen de Acro.

A ese gris hay que aclararle que Javier González Fraga es Lavagna. Que JGF es Duhalde. Que JGF es AEA. Que JGF es enfriar la economía. Que JGF es enfriamiento que supone congelar e incluso deteriorar las conquistas salariales de los trabajadores de los últimos 8 años. Que JGF es esconder ese proceso detrás de un pretenso “combate a la inflación". Que JGF es la vuelta de enormes transferencias de riqueza injustificadas a Techint, Aluar, Arcor, Ledesma, Perez Companc y siguen las firmas. Que JGF es ceder en la resistencia al fuego enemigo contra NUESTRAS acciones y NUESTROS directores de la Anses, en las firmas que operan en los sectores más concentrados de la economía, que es donde se define en nivel de inflación.

Por nuestra parte estamos cumpliendo y ya hemos reconvertido, tras una larga liturgia que se repite cada asado de domingo y que todavía no terminó, 3 parientes 3 que son nada menos que 3 votos 3. Todos votos hijos de largas sobremesas de domingo en las que una tía descubrió que Cablevisión, la que le aumenta el cable sin aviso, es de TN, los mismos que se escandalizan cuando sube el precio del tomate. Y en las que un cuñado no supo que decir cuando se trata de explicar la conducta litigiosa de Siderar contra el Estado (nótese que deben elegirse todas discusiones ganadas de antemano, como nos enseñó el gran Néstor).

En fin, que este post ya parece el “post mortem” de Todos Gronchos, dios lo guarde, pero de la vereda contraria.

Felices Pascuas. La casa está en orden. Ahora sí.



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viernes, 27 de mayo de 2011

7 planes para después de octubre. Hoy: Duhalde

Sí, ya sabemos. Subió en las encuestas. Ahora parece que mide. Que capturó los votos del conejo negro de la ciudad autónoma. Que tiene alguna esperanza. Y qué?

Nosotros ya teníamos preparado el post antes de toda esta pavada.

Acá está. 7 planes por si la levantada duhaldista se convierte en el rebote del tachuela muerto.


  1. Rumbear para Pinamar, lavar la lancha, preparar el motor y organizar aquel viejo negocio de las salidas de pesca.


  2. Y daaaaale con el Movimiento Productivo Argentino. Basta de conferencistas plomazos y soporíferos como Lavagna o Terragno. Ponerlo al Dipu Olmedo a contar chistes verdes, racistas y homofóbicos y regalar folletos y forros a la salida.


  3. Llamar a Barrionuevo para concretar aquel viejo plan de poner una parrilla rutera en algún cruce de la ruta a la costa. Los mozos todos en negro, total es sólo por la temporada.


  4. Ponerle a Chiche y a Graciela Camaño la ansiada Peluquería - Salón de Belleza en el centro de Lomas. En el fondo, armar el garito con el Momo


  5. Aceptar el convite de Héctor y asumir la Dirección de Relaciones Institucionales del Grupo. Urgente nombrarlo al Momo en el departamento de Responsabilidad Social Empresaria.



  6. Cumplirle la promesa a Chiche y comprarle la motorhome, para ir a recorrer el ispa: primero la estancia de Romero, en el valle de Lerma, después, el parque Los Alerces con el portugués Das Neves y finalmente, llamarlo al Alberto y preguntarle si se le pasó la calentura: caso sí, Potrero de Funes



  7. Laburar de Sex Toy... y basta.






martes, 24 de mayo de 2011

Niccoló Zapatero


No hay heterodoxia entre los cuadros económicos del PSOE? Nadie en el partido de gobierno entiende lo que está pasando?

Porque si así fuera, miraría el escenario con mayor cautela y tomaría decisiones estratégicas con un poco más de picardía.

A ver, Argentina del 2002 es el diario del lunes de España del 2011. Si no lo ven, es ceguera. Las similitudes económicas son tantas que asustan: problemas de competitividad asociados a retraso cambiario, comienzo de una tormenta social que no es otra cosa que el reflejo de las medidas con las que vienen atacando la crisis y que, en lugar de moderarla, la agravan. Es casi Perogrullo decir que unos cuantos de los jóvenes que hoy dan clases de civismo desde Puerta del Sol no llegan al final de esta novela sin haber antes sido debidamente reprimidos, gaseados, golpeados, heridos con balas de goma o, maldición, muertos.

Pero algunos datos resultan interesantes, por ejemplo el rotundo triunfo del PP en las autonómicas que ha llevado a su principal referente, Rajoy, a pedir la dimisión de Zapatero. En segundo lugar, que España cuenta con un sistema parlamentario, es decir que además de los plazos regulares, también existe la moción de censura que permite el recambio de gobierno fuera de los términos usuales. Tercero, que el PP, Rajoy, la derecha española ni siquiera soñarían con ofrecer entre su menú de soluciones para salir de la crisis, otra salida que no sea la del FMI y los bancos (que hoy, a regañadientes, encarna el PSOE).

Lo que queremos decir es que, si Zapatero fuera Cartonero, miraría esa chicana insolente de la derecha (la de convocar a elecciones) con cierta secreta y maquiavélica simpatía.

Es más, la pondría en práctica.

Hoy, en un escenario de elecciones generales, el PP arrasa. Muy bien. Me vuelvo al llano, al púlpito de la oposición en el Palacio de los Diputados, en Las Cortes. Y desde ahí juego el juego que hoy juega con liviandad el inefable Rajoy.

Que se hagan cargo ellos de los despidos, de los recortes, de las “señales” al mercado, de las patadas en el culo del BCE, de la represión, de los Kostekis y Santillanes peninsulares y de toda la mierda. Dicen que lo harían mucho mejor.

Nadie, repito, NADIE, en ningún gobierno de ningún país que haya sido afectado, emerge de una crisis de esta magnitud ganancioso. Salvo que pateé el tablero (i.e. Cristina, Lula). Poco importa de qué lado del espectro ideológico estés.

Como el juego de la mancha, si te tocó, perdiste: si sos de derecha y te llamás Berlusconi, vas a perder. Si sos de derecha y te llamás Sarkozy, vas a agradecer que el socialismo francés esté peor que la oposición argentina (lo que ya es bastante), pero podés perder con la ultra derecha. Si sos de izquierda y te llamás Obama, podés ganar, porque el pueblo norteamericano asigna el origen de la crisis a Bush y al “elefante”, pero te va a costar un montón convertirte en EL ungido.

Maquiavelismo puro. Perder ahora para ganar después. Y que el coste de la crisis, como dicen los gaitas, lo pague la derecha.

Acceda, Zapatero. Acceda al pedido de la derecha, total, entre perder ahora por 20 puntos o, siendo optimista, apostar a perder en 6 meses por 5 y exponerse a la gran DeLaRua, usted no vuelve nunca más al gobierno. No sea gilipollas y, por lo menos, dele una oportunidad al PSOE.



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viernes, 25 de marzo de 2011

Factores de Poder II


Si pudiéramos imaginar una matriz de dos filas por dos columnas, en la que las filas discriminan empresas de capitales nacionales y empresas de capital extranjero (muchas de ellas transnacionales), y las columnas a su vez discriminan a qué mercado atienden con preferencia, mercado doméstico o exportaciones, estaríamos ante un buen comienzo para clasificar como se articulan los factores de poder de un país o región.

Quizás esa matriz no esté completa, quizás deberíamos ingresar otras discriminaciones; por ejemplo cómo ejercen la valorización de su actividad: si son empresas que obtienen su renta por vía financiera o por vía real, que a su vez podría dividirse en prestación de servicios o producción de bienes, etcétera. Otras veces una discriminación también nace de un factor diferencial como puede ser la tributacion. Claramente las retenciones a la exportación podrían convertirse en el caso argentino en divisorias de aguas.

En fin, podemos ponernos a ajustar y refinar el cuadro tanto como queramos, pero también es cierto que en la articulación de intereses estos mismos límites muchas veces están difusos o varían en el tiempo.

Tomemos algún ejemplo del pasado. Vencidos los últimos referentes de un incipiente regionalismo industrialista con la batalla de Pavón y durante lo que se conocería como proceso de organización nacional (cuánta similitud con el cínico nombre con que los milicos bautizaron a la dictadura 76-83!) en la segunda mitad del siglo XIX, el factor de poder primordial y central de la hora era sin duda la oligarquía vacuna.

Así, Argentina se convierte en un ejemplo casi único en el mundo de nación que se organiza alrededor del Estado. Este hecho tiene origen en el fuerte solapamiento entre estado argentino y oligarquía vacuna que es motivado por la enorme capacidad hegemónica de este último factor de poder que, sin rivalidades significativas, se adueña del Estado. La campaña al desierto de Roca en 1880 es un botón de muestra de esta articulación.

Encuadrada en nuestro sencillo cuadro sinóptico, la oligarquía vacuna está representada por terratenientes locales (a pesar de que llevan la vaca atada y pasan largas temporadas en Europa tirando manteca al techo, son capitales de origen nacional) y su principal actividad es la exportación.

Siguiendo el razonamiento, el segundo factor de poder que se robustece por aquellos años son los traders de bienes que se afincan en la ciudad puerto para ejercer comercio. Hablamos en general de empresas de capital extranjero (mayoritariamente ingleses) que atienden principalmente el mercado nacional por vía de importar bienes manufacturados para consumo local.

La complementariedad de intereses y afinidad funcional entre ambos sectores da lugar a varias décadas consecutivas de paz social y un cierto grado de evolución económica que desemboca en la Argentina del primer centenario.

Siguiendo estos lineamientos puede caracterizarse cualquier sector de actividad que pueda o no erigirse como factor de poder. Tomemos por ejemplo una tríada: el grupo Techint (Siderca, Siderar, Techint construcciones, etc), el grupo Madanes (Aluar, Fate) y el grupo Acevedo (Acindar) durante la década del 90. Todos son grupos industriales nacionales (aunque Paolo Rocca tenga su corazoncito en Dálmine). Todos son monopólicos en el mercado doméstico. Y todos le ponen prioridad a la atención de mercados de exportación puesto que los volúmenes que producen superan con creces la demanda interna.

Otro ejemplo que puede valer la pena observar es el financiero: con la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz un grupo de bancos extranjeros robustece su actividad en el país. Son capitales extranjeros que atienden el mercado interno. Su comportamiento y sus intereses son independientes de los bancos nacionales (públicos o privados), aunque muchas veces coincidan.

Hasta aquí caracterizaciones. Veremos si con estos pocos porotos y un poco de imaginación nos da el cuero para caracterizar en algún próximo post los factores de poder que conviven en la Argentina del kirchnerismo. Puede ser interesante.




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viernes, 11 de marzo de 2011

Factores de Poder I


Serenity, con total criterio, en este post me pregunta por factores de poder, una definición que considera ambigua.

Seguramente va a encontrar una buena definición en cualquier libro de ciencias políticas (esas que en lugar de tener “científicos” tienen “cientistas”, je)
Yo le puedo dar una aproximación. Propia y pobre. Es la que sigue.

En un determinado ámbito geográfico, cualquier aglomerado informal que desarrolle una o más actividades económicas durante plazos extendidos, manteniendo una mayoritaria coincidencia de intereses y renta, en una magnitud conjunta significativa frente al resto de los agentes económicos, puede (y debe) considerarse un factor de poder.

Paso a explicarme:
- Lo del continente geográfico es obvio pero necesario: no nos limitamos a una nación, lo expuesto también sirve para una provincia, un ciudad, un pueblo o el club Luna de Avellaneda.

- Se trata de aglomerados informales. Ninguna cámara, agremiación empresaria o conjunto de siglas reconocidas es en sí un factor de poder. Suele ocurrir que al interior de dichas instituciones formales no se cumplen muchas de las coincidencias de intereses necesarias. Son más bien hijas de una necesidad protocolar, usualmente forzada (en la Cámara de la Industria Azucarera, confluyen simultáneamente Ledesma y un productor de 10 hect.) Los verdaderos factores de poder no necesitan formalización institucional. Ni la quieren. Ni siquiera lugar donde reunirse. Con una agenda debidamente poblada por los celulares adecuados, el aglomerado encuentra representación y articulación efectiva.

- Un factor de poder, para madurar y ser políticamente potente, requiere de años de construcción. De manera que la afinidad de intereses debe sostenerse por un período extenso. Existen alianzas entre dos o más factores de poder, pero en dicho caso y aún cuando su maduración también requiera tiempo, están alianzas son coyunturales y perentorias.

- Es fundamental que, al interior de un factor de poder, haya una fuerte convergencia respecto de los factores comunes que garantizan su proceso de acumulación: por ejemplo si son de capital nacional o extrajero, si son mayoritariamente exportadores o si atienden principalmente el mercado interno, si son capital o mano de obra intensivas, si mantienen o no vínculos económicos con el Estado, etc. Los grupos económicos que componen los factores de poder presentan masivas similitudes en la mayoría de estas caracterizaciones.

- Finalmente, los factores de poder tienen que tener un importante “poder de fuego”. Significa que pueden tomar decisiones económicas que pueden tener consecuencias importantes sobre el contexto. Esta es una característica central, que marca una importante diferencia entre un Factor de Poder como puede ser una oligarquía agropecuaria que decide un cese de comercialización y corte de rutas, de un Factor de Opinión como puede ser el Episcopado Católico (que merece un post aparte), cuya herramienta política más importante es esencialmente discursiva.

En una próxima entrega, menos teoría y más realidad sobre la estructura y operaciones de los factores de poder en Argentina.


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lunes, 7 de marzo de 2011

Realismo



Como nuestros lectores saben, este blog no se caracteriza por ofrecer líneas de pensamiento profundas y alambicadas. Usté sabe que, si busca eso, tiene que recurrir a blogs hechos por profesionales en la materia.

Este es un blog vago, tirando a holgazan, un alarde del copia y pega. Pero a veces, en nuestros habituales recorridos, levantamos cartones que se parecen y se parecen a sí mismos. Lo que la gente conoce como lugares comunes.

Uno de esos es consiste en una línea de pensamiento muy habitual entre mucha gente, que invita a suponer que gobernar es el ejercicio de la jefatura de una estructura absolutamente piramidal, en la que cada componente de la sociedad rinde cuentas a un líder que a su vez rinde cuentas a un líder único y superior que en nuestro caso llamamos “la presidenta” (o “el gobierno”, dicen los que no quieren hacer nombres).

Es una visión que, a pesar de su simplicidad, o quizás gracias a ella, está instalada de manera muy firme en diversos sectores. La definición hecha arriba sobre estructura piramidal nos deja el campo libre para llamar a esta concepción como faraónica: todos somos súbditos del faraón, por vía directa o por vía indirecta al ser súbditos de burocracia de funcionarios de gobierno. El faraón es una suerte de gran hermano orwelliano que está al tanto de todos los detalles de su reino y conoce cada imperfección: cuando no se hace cargo de repararlas, es por desidia o incompentencia. La diferencia con el Imperio Egipcio radica en que podemos cambiar al faraón cada 4 años. De la esclavitud para construir pirámides no estoy tan seguro.

Así, para deslindar responsabilidades por las largas colas y la poca cantidad de cajeros que cubren sus puestos en horas de almuerzo en el banco, una vieja culpa al gobierno. Mientras tanto, un oficinista acepta mansamente que los aumentos de precios son culpa “del subsecretario de aumentismo”. Y un tachero nos explica que Boca perdió porque seguro que la bronca de Riquelme fue atizada por algún ministro.

Este, llamémoslo paradigma, ofrece una explicación perfecta para gentes de pensamiento corto. Porque tiene muchas líneas de contacto con lo que se conoce como sentido común.

La verdad, no sería grave (ni merecería un post) si no fuera que representa un frente que la verdadera política debe combatir. Puesto que las consecuencias de este facilismo benefician de manera directa el status quo. Colaborar en debilitar esa concepción es una militancia silenciosa por la que nadie nos va a dar una medalla, pero tiene un valor enorme.

De manera que, señora vieja en la cola del banco, señor oficinista, joven tachero, el poder NUNCA es una pirámide. Ni siquiera lo era para los faraones. Eso lo pudimos haber malaprendido con Walt Disney, pero, como siempre, la realidad es mucho más compleja que “y fueron felices para siempre”.

Ejercer el poder ejecutivo de un país presidencialista como el nuestro no equivale a encaramarse en la silla más alta de Luxor o Karnak. Sino sumergirse en el centro de un enorme sánguche y tomar decisiones teniendo siempre dos grandes limitantes:

- El pan de arriba son los factores de poder, en sus diversas formas y conjugaciones. Algún día hablaremos de esa expresión: "factores de poder".

- El pueblo, el que depende de su trabajo para subsistir, es el pan de abajo.

Los factores de poder no son permanentes en su configuración ni son homogéneos en su composición, pero SIEMPRE están allí para marcarle la cancha al gobierno. A veces pactando, a veces confrontando. El pueblo también, SIEMPRE está allí: más o menos dinámico, más o menos esclarecido.


Cuando un gobierno jamón se recuesta en su sistema de decisiones, con clara preferencia sobre uno de los panes, tarde o temprano el otro pan le hará saber su disgusto. Y viceversa.

Preguntémosle a todos los gobiernos que vieron licuar su poder por dicha persistencia. Por ejemplo sobre el pan del poder. Preguntémosle hoy al cuello de Luis XVI qué opina de la frase de su esposa frente a una multitud hambrienta e irascible: “si no tienen pan, pueden comer tortas”.

O, más cerca en nuestra geografía y nuestra historia, preguntémosle a De La Rúa si ya se enteró de quién es Teresa Rodríguez (no lo creo).

Es, naturalmente, deseable que un gobierno se recueste permanentemente sobre el pan del pueblo, el abajo. No sólo por una estricta cuestión de justicia (social). Mejor aún cuando detrás de tal decisión subyace un plan (no el de DeNarváez, ojo). Pero incluso esa decisión, camaradas trotskistas y ultraprogresistas, puede ser inviable.


Preguntémosle, por ejemplo, a Salvador Allende qué opina del lockout de transportistas en el Chile del 73.

Lo que podemos decir, con alegría, es que hasta acá, el actual gobierno ha sido un ejemplo de REALISMO político, tan necesario y tan poco frecuentado.



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lunes, 21 de febrero de 2011

La Mesa de los Argentino IV: Honestidad Política


Acá postulamos que existe, en los gobiernos populares, una transferencia de un voto de confianza unidireccional, ni formal ni expresa, desde los gobernados hacia el gobernante. Es una cesión asimétrica de una línea de crédito, no monetaria por supuesto, aunque sin el consabido pagaré esperable para cualquier relación comercial. Pero esta es una relación política. “Crédito” en su más genuina expresión. Una comunión secular y pagana en la que se bautiza al gobernante como “mandatario”: porta el mandato que emerge de este pacto.

El pueblo libera esta suerte de fondos “morales” sin respaldo. Lo único que espera, con esta transferencia, es que el mandatario lo conduzca por el camino de la mejora, esperablemente el crecimiento y el desarrollo, sin mayores reglas ni limitaciones.

Es falso, postulamos, que las limitaciones sean institucionales. Si el camino elegido es muy bueno, el pueblo es el primero en romper la institucionalidad. La dificultad radica en que el gobernante sepa interpretar “el bien común” de manera armónica, consonante, con su pueblo. De allí radica su aptitud como gobernante, en poder y saber interpretar cabalmente el mandato. Si no, estadista sería cualquiera, hasta De La Rua.

Lo que emerge de estos postulados es que la gobernabilidad, en esencia, radica en no deshonrar la tácita deuda contraída. El gobierno va a evolucionar sin “novedades”, más o menos cerca del bien común, en tanto no traicione su crédito. Algunos gobernantes no lo entienden, pero romper ese delicado nexo es minar su propia gobernabilidad.

Estas ideas son consistentes a la hora de entender por qué reelegimos a la Rata en 1995 y por qué, a pesar de esa reelección, unos años más tarde era el político con mayor imagen negativa (que permitió que, aún ganador en la primera vuelta en 2003, prefiriera ilegitimar a su contrincante retirándose de la segunda vuelta).

Vale decir, además, que lo antedicho es independiente del carácter de la agenda. Podrá ser más progresista o más conservadora. Podrá ser de izquierda o de derecha. Para este análisis no reviste importancia. Podemos invocar el caso de la actual gestión del Macri y el Pro en la Ciudad de Buenos Aires. Ahí tenemos un ejemplo de un gobernante que no ha traicionado. Lo que los resultados de las elecciones de 2011 nos dirán es si ha decepcionado, pero Macri que es Maurizio, nunca ha traicionado.

Por el contrario, estamos seguros que la caída de Alfonsín tiene fecha de inicio: las pascuas del 87. Traición inequívoca a su contrato de poder. Aún cuando él y sus correligionarios insistan en hacernos creer (pero mucho peor, creerse) que la mejor solución a la rebelión carapintada eran las leyes del perdón. La hiperinflación del 89 fue sólo la cuña solitaria y final que se clavó en la grieta abierta por su engaño preexistente.

El kirchnerismo, con altas y con bajas, con avances y retrocesos, puede hoy, después de 8 años, decir que definitivamente no ha traicionado su mandato. Por el contrario, el mapa de decisiones desde el 25 de mayo de 2003 a la fecha parece mucho más el de recorrer un camino que va progresivamente ajustándose a su agenda, en lugar de divergir de ella (mientras la furia desenfrenada del establishment recorre el camino inverso).

Cada vez que aparecieron dudas en el rumbo kirchnerista (y no fueron pocas oportunidades), en lugar de pegar un volantazo, le pegaron un toque al freno de mano para ajustar la nave y apretaron aún más su acelerador. Lo que Cristina va decidiendo es, cada vez más, “esperable”. Genera certidumbre y horizonte político.

La mayor virtud de este activo kirchnerista es absoluta y relativa. Absoluta como demostración de activo político clave. Relativa en comparación a los gobiernos precedentes. Porque le da pruebas a quienes abjuraban de la política, en especial los jóvenes, que después de muchos años de “traiciones”, la honestidad política, la consistencia de decisiones, es un legado posible.

Néstor Kirchner ha dictado un curso práctico sobre cómo, incluso con un origen errático e incierto, la política y la honestidad son un combo invencible, inexorablemente destinado a una comunión masiva de ideales.

CFK nos está dictando la segunda parte de la materia. Bienvenidos.


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miércoles, 16 de febrero de 2011

La Mesa de los Argentino III: Juventud


Decíamos acá que la Autoestima es un activo recuperado por este gobierno. Y acá tratábamos de justificarnos.

Le toca el turno a la Juventud. Intentaremos una suerte de demostración por el opuesto.

Para entender por qué la Juventud es un activo central dentro del conjunto de factores reivindicados por el kirchnerismo y elegidos por este blog, basta con preguntarse por qué, de las 30 mil almas que se cargó la última dictadura, una parte mayoritaria estaba compuesta por compatriotas que no superaban los 30, 35 años.

No sólo se los llevaban porque eran de los que tenían la Autoestima más alta. Se los llevaban porque la juventud representa dos valores que merecen, para el establishment, un peligro pasible de merecer aniquilación.

Dos valores que, pareciendo antagónicos, son en realidas dos caras de la misma moneda respecto del horizonte vital del proceso colectivo que hoy vivimos.

- Por un lado la Juventud le impone al proceso que adscribe una suerte de control ideológico blando, a través del cual y de manera difusa, convalida (o se siente indiferente o, en el peor de los casos, confronta) con la praxis gubernamental. Los jóvenes, encolumnados tras el estandarte del idealismo y llevando en la mochila su diámica y su primavera, van haciendo una lectura cercana y persistente del accionar oficial. Colmados de nobleza de ideales cuando tienen 15 (y no mucho más que eso). El lomo más castigado y las neuronas más despiertas cuando arriman a los 30 y ya han sido material de descarte o víctima de algún zorro viejo de la politiquería. Pero en todas las circunstancias reflejando de manera visceral y automática su opinión sobre las decisiones de agenda.

De hecho, cualquier caudillo de pueblo puede discursear desde el atril, recurriendo a expresiones ya deshilachadas como “la juventud es nuestro tesoro” o “los jóvenes son los protagonistas del futuro” para ganar un aplauso fácil desde el sector joven de la concurrencia. Pero bancarse y administrar sabiamente las impaciencias de la sangre joven, compatibilizar adecuadamente las aspiraciones de un pueblo relegado con el capital político acumulado para inaugurar nuevos frentes de pugna en los que se presuman mínimas probabilidades de éxito, es una responsabilidad que no todos asumen con la suficiencia con que lo ha hecho el kirchnerismo. Si hasta el mismísimo General tuvo que, en algún momento, hacer de tripas corazón y forzar el distanciamineto de los "estúpidos imberbes".

- Por el otro la Juventud le aporta al proyecto político el certificado de garantía de continuidad. El obvio trasvasamiento generacional que cualquier líder popular genuino, aquel que está convencido de que el camino elegido es el más favorable, presume que debe legar a las generaciones siguientes.

El kirchnerismo ha sabido llevar adelante este proceso que, como le es genético, realizó involuntaria y desordenadamente. Si lo sabrán jóvenes como Tomás, que mucho antes de los velatorios y las tristes jornadas de noviembre, pedían a gritos un sistema de coordenadas que les permitiera un marco de comprensión para mejor valorar las complejidades de aquellas horas.

Néstor primero y Cristina luego, encararon la tarea con mucho más ética de la ejemplaridad que redes de contención. Y recoge los frutos por estas horas. Solo. Único.

O alguien se imagina un potencial nombre, sólo uno, para un Subsecretario de Políticas Juveniles frente a un hipotético gobierno de Sanz, Cobos o Rodriguez Saa? Qué cae en el otro platillo de la balanza cuando de este lado se agrupan los Abal Medina, los Recaldes, los Moyanitos, los Larroques?

Por qué ninguna fuerza ha podido siquiera arrimarse a la explosión contante y sonante de los Rossi, los Randazzo, los Eliceche, los Capitanich, muchachones que ya no tiernizan al primer hervor pero que lustran todos los días el bastón que cargan en la mochila, con las ganas reprimidas pero intactas tras 30 años de traiciones y vías muertas?

Eso sin mencionar las canteras que se están generando por decenas en forma de agrupaciones y movimientos sociales que pueblan cada rincón de la Argentina. Desde las más vapuleadas por la hegemonía mediática como La Cámpora (rara esa perseverancia en la denostación por parte del poder, no?), pasando por las menos elitistas pero más pobladas como el Movimiento Evita, la Tupac, o esas mínimas pero imprescindibles agrupaciones pueblerinas y barriales, esos insociables que escriben blogs oficialistas o esos grupitos Facebook 678 que se juntan a tomar mate en la plazoleta de un olvidado pueblo en el que eso, precisamente eso, es la militancia.

Esos jóvenes, todos, cada uno, cada día, donde esté, donde están, honran con la desacartonada ceremonia de su acción y de su ética a aquellos 30 mil que nos faltan.



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jueves, 10 de febrero de 2011

La Mesa de los Argentinos II: Autoestima



Ya algo mencionamos en un lejano y oscuro pasado sobre este tema.

Autoestima, no en su acepción psicológica estricta, sino como fenómeno individual que contagia y se propaga socialmente.

La autoestima, la estima por uno mismo, la conciencia realista de conocer, además de las propias limitaciones, fundamentalmente las propias habilidades y competencias, es el sustrato, la argamasa con la cual se construyen mentes y actitudes personales de disposición para enfrentar los desafíos y materializar avances sociales con cierto destino de permanencia. Y es un insumo esencial en la construcción de identidad comunitaria, mucho más efectiva que el festival de Cosquín.

Nada, absolutamente nada, es un avance genuino y perenne si no fue antes y en principio, el producto de una auto-percepción positiva de las propias capacidades y del poder para concretarlo. Luego llegan la ejecución y la síntesis. Y hasta podrá llegar el soplido del lobo para derribar la casa n veces: si hay autoestima, la casa se levantará n veces más una.

Todo tuvo y tiene sentido cuando podemos decir “Yes, I can. Yes, we can”.

El ejemplo pertinente: Autoestima es el producto resultante de la primera destilación de cualquier discurso del State of the Union cada enero. Esos que le gustan tanto a Tomás. Porque quizás él no lo sepa, pero la Autoestima, en pequeñas dosis genera sensación de euforia y en dosis mayores, genera adicción. Y, si la sobredosis es grande, puede causar deseos irrefrenables de exportar democracia y libertad a monarquías pre-renacentistas de Medio Oriente.

Ese concentrado, tan parecido a la merca, que embota los sentidos de Tomás cuando se le entrega de cuerpo y alma, eso tan fácil de conseguir en la primera potencia global, eso es Autoestima. Y Tomás es un adicto. Pero Argentina fue durante muchos años un país de tránsito, no de consumo.

Notable y contrariamente a la blanca colombiana, eso sí, la Autoestima corre en mayores cantidades a medida que se desciende en los estratos sociales. Creo que Gramsci y la hegemonía cultural alcanzan para explicarlo: pero el formoseño que visita por primera vez el Cabildo se siente en armonía con su pasado, con su presente y su futuro, y no necesita más que eso. Mientras que el hijo de un acomodado profesional de San Isidro que sigue los pasos del padre, supone que su mala suerte es la de haber nacido en el peor país del mundo. Sentimiento que sólo se sosiega módicamente en los días previos a un mundial de fútbol. Pero apenas termina, el pibe sigue fantaseando con ascender a algún euro-paraíso con un pasaporte color bordó y un abuelo piamontés.

Algunos viejos adictos conocieron de primera mano el prohibido sabor de la Autoestima. Y sus efectos. Pienso en la generación de Manolo y la de Abel. Más tarde pienso en la generación del setenta. Testigos impúberes de los coletazos finales de un país donde la Autoestima se levantaba temprano cada mañana, y se iba en bicicleta a la fábrica para fichar a las seis. Los sábados iba al cine del barrio a ver una de Demare, con Zully Moreno y Enrique Muiño en los protagónicos. Y los domingos tomaba sol en las plazas mientras planeaba comprarse una heladera Siam, o un Torino, o soñar un día con ver pasar un Pulqui.

El poder, pronto, se dio cuenta de que ella era autora y responsable. La convirtió en su enemigo secreto y diseñó un silencioso y aceitado plan de debilitamiento primero, y destrucción después (y puesto a destruir, el poder real es mejor que Dios). Mientras nosotros, deambulábamos zombis de la cuotita del lavarropas al viaje a Disneylandia, como ex adictos en una granja rehab en Paso del Rey.

Así, hubo un peor resultado que 30 mil desaparecidos (perdón, Madres: divagues de cartonero). Hubo un peor saldo que el de un tejido industrial PyME triturado hasta que sólo quedaran sus hilachas. Hubo algo peor que la tristeza infinita de quienes debieron exiliarse y la silenciosa indignación frente a los responsables del crucero Belgrano, propios o extranjeros. Algo peor que las películas de Pino. Me refiero a la larga agonía de nuestra Autoestima.

Pero, como Terminator, la Autoestima nunca muere del todo y aunque la joven democracia hizo poco por defenderla, más preocupada por las cajas pan y los levantamientos carapintada, el poder debió tomarse el trabajo de mantenerla recluida y sedada. En manos de carceleros especializados como fueron los mediáticos Bernardo y Mariano. Quienes se encargarían de recordarnos una y otra vez que éramos unos buenos para nada. Que no sabíamos administrar un simple sistema ferroviario (inútiles que perdíamos un millón de dólares por día). Que éramos unos idiotas incapaces de entregar un teléfono del Megatel antes de dos años.

Cada cross que estos "servicios" aplicaron a la mandíbula del Estado, no nos equivoquemos, era un golpe a Nosotros (no hay Nosotros más genuino, por ahora, que nuestra versión decimonónica del Estado). Un mantra antitético repetido hasta el hartazgo: “No, we can’t”.

Hasta que un día llegó Néstor. Liberador.

E hizo algunas convocaciones y clavo bandos con recompensas en los árboles de sus primeros discursos. Después abandonó las palabras; y pasó a los hechos. Era tan gigante la tarea que no había lugar para arengas directrices. Había que hacer y hacer y hacer. La Autoestima podía tardar más o menos, pero finalmente reaparecería, consecuencia de los hechos.

También la convocó nuestro Sumo Sacerdote Aldo Ferrer, bajo el homónimo de “densidad nacional”. Y ella, desconfiando por tantos años de maltrato pero feliz por los cambios, finalmente retornó.

Alguien puede aducir que no la ha probado todavía. Lo más probable es que, habiéndolo hecho, no haya caído en la cuenta. Valga una rápida mención al paseo del Bicentenario el pasado mayo, a los días subsiguientes, a las caras de las gentes que lo recorrían, los niños en hombros, el globo o la banderita en la mano vivando a los soldados, al provinciano que vive en el conurbano hace años pero se prometió arrimarse al mostrador de un chiringuito inundado de perfumes y caras de su Salta natal, a la charla descuidada frente a la sorpresa por la multitud, a la piel de gallina ante el paso de los soldaditos malvinenses de Fuerza Bruta, al himno del 25 a la medianoche, a los mensajes en las radios, a la emoción contenida en los panelistas de 678, a la admiración respetuosa y silenciosa de presidentes invitados. Esas caras. Esos ojos. Alta en el cielo, renacida, ahí estaba la Autoestima.

A no engañarse. La negativa del macrismo a permitir Tecnópolis no fue revanchismo. Ni devolución de favores. Ni chicana oportunista. Y por supuesto, mucho menos un problema de tránsito. El no a Tecnópolis no es otra cosa que la negativa del establishment a permitir que la Autoestima se siga contagiando. A que muchos argentinos que podrían ser mejores con una nueva dosis de Autoestima a bajo precio con simplemente mirar el trabajo inteligente y el esfuerzo organizado de compatriotas desconocidos pero estimados, no lo logren. Que sigan, imbecilizados, aplaudiendo el ingreso kitsch de tantos Ricardo Fort a la reinauguración del Teatro Colón. Eso sí, detrás del vallado.

Porque, admitámoslo, la Autoestima en poder del pueblo, es kriptonita en el corazón del establishment.


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miércoles, 9 de febrero de 2011

La Mesa de los Argentinos I


No es moneda corriente dedicarse a un balance de gestión cuando todavía faltan meses para el final del mandato presidencial de esta segunda administración kirchnerista. Menos aún cuando esos meses van a estar inundados por la dinámica de campaña, llena de slogans, conceptos vacíos, chicanas y debates más artificiosos que medulares, seguramente monitoreados por la perversa agenda mediática.

Quizás asumiendo, y no es audacia, que el devenir político de aquí hasta el 10 de diciembre va a ser, en términos de gestión, pura continuidad. Y quizás aprovechando ese resquicio de calma que precede a la tormenta proselitista que ya empieza a sentirse, es que nos dedicamos a tratar de sintetizar lo que vino ocurriendo y lo que eso deja para el futuro.

Como es esperable, si este fuera un blog de análisis económico, nos dedicaríamos a alabar los superávits gemelos, o la re-captación de los fondos previsionales por parte del Estado o el sostenimiento de una política redistributiva consistente. Y, por supuesto, alertaríamos amigablemente respecto de la inflación y de algunos aspectos de nuestra microeconomía industrial.

Si este fuera un blog de análisis político, nos dedicaríamos a alabar la resiliencia kirchnerista, su capacidad de protagonismo y hasta su habilidad, que terminará de cotejarse estos meses, de dominar las taimadas aguas del mar de las contradicciones internas (progresismo K versus ortodoxia pejotista su casus belli actualísimo). Y a dar voces de aviso respecto de una débil capacidad de publicitar actos de gobierno y de la necesidad de una re-priorización de los destinatarios centrales de políticas sociales activas.

Si este fuera un blog ultra K, nos dedicaríamos a alabar las chicanas radiales de Aníbal F, o las escuelas, hospitales y kilómetros de asfalto volcados durante los últimos 7 años y pico sobre el mapa nacional. Y alertaríamos sobre Magnetto y la genuflexión de algunos políticos opositores respecto de sus preferencias.

Si este fuera un blog de análisis deportivo, nos dedicaríamos a destacar monotemáticamente la belleza de Gisela Dulko. Y nada más.

Pero como este es un blog cartonero, tratamos de encontrar lo que necesitamos: material para reciclado. O, mejor decir, tres activos simbólicos que definen un legado sustentable que el kirchnerismo ya le dejo al país por venir.

Y si usted pregunta por qué tres, pues porque somos vagos. Y porque tres puntos, decía nuestra maestra de matemática de quinto grado, definen un plano. Eso sí, para ser válidos y genuinos, los tres factores elegidos tienen que ser autónomos y por tanto, ninguno de ellos surgir como consecuencia de los restantes (la única premisa para un plano geométrico es que los tres puntos no estén alineados, no?).

En resumen, y para que nuestros lectores no demoren ya más su acostumbrada “recorrida por los blogs”, postulamos los que consideramos tres grandes legados que deja el kirchnerismo. Tome nota señora, tome nota señora:

· Autoestima
· Juventud
· Honestidad política

En futuros posts hablaremos de cada uno de ellos.

Pero ya ninguno depende de Cristina. Como los buenos legados, ya la superaron. Ya ninguno de los tres es reversible en el mediano plazo. Y ya, ninguno de los tres, es soslayable.

Ya tiramos la piedra. Ahora escondemos la mano.
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martes, 27 de abril de 2010

Tardío



Bien alimentado, bien querido, mimado por la familia, así creció el hijo que hoy pasa de adolescente. Fue siempre el mimado de mamá. Y es ella la que hoy recurre a todos los medios para que él, el elegido, sea el que transite por la universidad sin trabajar. Medios legítimos como vender en la feria del club, cada domingo, las mantillas y los centros de mesa que todos los días teje como una oración. Y medios no tan legítimos, como separar debajo de su mesa de luz una parte de los ingresos sin que se entere el marido. Que se hace el otario, pero ya lo sabe.

La rebeldía de estos días no sorprende. Viene de lejos. El nene está enojado con su viejo. Se recluye en su habitación. Pone la música al mango. Y no le dirige la palabra. A almorzar y a cenar viene, eso sí. Y a la tardecita cuenta con la complicidad de su madre para acercarle el tradicional sanguchito completo, hecho exclusivamente con la figaza de manteca que cada mañana le compran a doña Carmen, a la vuelta.

Mamá se acuerda de la mala cara que el nene puso el par de veces que no había figaza y el sanguchito terminó hecho con el mismo amor pero con pebete.

Hace poco, el viejo anunció que le pagaba una vieja deuda a Don Francisco, usurero que es dueño de medio vecindario y al que suele encontrarse tomando cafecito en el bar de la Estación de Servicio, lugar desde donde controla con mirada celosa los movimientos de un barrio que considera propio.

En realidad el viejo nunca le pidió plata a Don Francisco. Se trata de una deuda que le cayó como herencia de un cuñado ya fallecido, un vago fenomenal que se reventó la guita en proyectos ilusos y fallidos. Y de la que se anotició un día que fue a cargar nafta para la chata: ahí se lo encontró a Don Francisco, pocos días después de la muerte del cuñado. Y, como al voleo, asumió que Don Francisco no se resignaba a participar del velatorio de la deuda como había participado del velatorio del cuñado. Sin más se la transfería al único familiar del muerto al que le veía alguna capacidad de vuelo para cancelar pendencias.

“Era tu cuñado, no?” le preguntó, irónicamente, mientras el viejo clavaba el pico del surtidor en la boca del tanque de la chata. “El hermano de tu mujer, no?” insistió, para luego responder a su propia retórica: “y bueno. Entonces su hermana se tiene que hacer cargo. Entendés?” No obtuvo respuestas y no las necesitaba. Sabía que cualquier negativa implicaba tener que cargar nafta a no menos de 30 kilómetros y una lista de inconvenientes lo suficientemente ásperos como para decir pío.

Es cierto que al viejo le daba bronca que Don Francisco ni siquiera hubiera prestado la guita en su momento. Viejo zorro, levantó aquella deuda de empréstitos del cuñado, de aquí y allá, en la medida que se hacía cargo de los negocios barriales. Así que el viejo una tarde, cuando vio cómo venía la mano, se sentó a negociar con Don Francisco y sacó la tajada que pudo. A partir de ahí tuvieron una convivencia tranquila: el viejo pagaba y Don Francisco invitaba un café.

Ahora el “nene”, como lo llamaba su mamá, se había enterado, mientras tomaba cervezas y fumaba “cositas” con sus amigos (porque el nene también tiene sus agachadas) que Don Francisco reclamaba una deuda que le había comprado por monedas a sus verdaderos prestadores.

Y le fue a plantear eso a su viejo, al borde de la indignación: los amigotes le habían dicho que la deuda que Don Francisco quería cobrar completa, la había comprado por monedas. Y que cómo era posible que su viejo pagara una deuda que había contraído el más vago de sus tíos.

-Mirá, nene- le dijo el viejo no sin antes contar hasta cien y respirar varias veces, como le había recomendado el médico –yo no sé si tu tío usó esa guita bien o mal. Yo no sé si es una deuda de juego o una deuda por un laburo honesto. Yo no sé si Don Francisco hace o no negocio con mi deuda, si compra barato y vende caro. Lo que yo sé es que ese no es mi asunto. Lo que yo sé es que tu vieja ya pagó la primera cuota, reconociéndola. Y lo que sé es que si no sigo pagando, tu vida, la de tu vieja y la mía se complican. Mucho. Y no te creas: a mí me indignan tanto como a vos las injusticias. Pero sabés qué? A diferencia tuya, tengo una familia que alimentar e hijos que criar, uno de los cuales va a la universidad. Tu vocación libertaria y tu rebeldía adolescente, la verdad, aburren.-

Herido en su amor propio, esa tarde, el adolescente entrado en años se recluyó en su cuarto con un portazo. Cada tanto su mamá le golpea la puerta para saber si está bien, si quiere un vasito de leche o unas medialunas.

“Demasiado bien criado” piensa el padre cuando la ve a su mujer caminar hacia el fondo.



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lunes, 19 de abril de 2010

Desfiladero



Empujan a Fellner a una decisión en las próximas horas: aceptar un proyecto de ley con una media sanción de Senadores de constitucionalidad dudosa. O negarse a recibirlo, una opción cuya validez es de constitucionalidad tan dudosa como la aprobación a empujones, entre gallos y medias noches, forzada por el Mariscal Morales y el Brigadier Sáenz.

Todo un desafío, tratándose de una derogacion del artículo de una ley que modifica a esta de manera tal que es derogacion de artículo pero modificación de la ley (siendo en este sentido crítico interpretar si es derogación o modificación para poder encuadrar el caso en el artículo correcto de la Constitución).

Desde estas humildes páginas le sugerimos a Fellner nuestra receta, siempre muy sui generis: recibir el proyecto que viene del Senado y, dadas las circunstancias, presentar a la Corte Suprema de Justicia un recurso de interpretación a través del cual se le solicite a ésta su interpretación sobre el asunto. Algo de un estilo similar que el recurso que iba (ya no) a presentar De Narváez para tener aval para su candidatura a presidente. En tanto, avanzar en los procesos normales de ese proyecto en Diputados, mientras la espada de Damocles judicial ya pende sobre ese proyecto.

Lo que está más que claro es que la Presidente no puede vetar algo que podría ser ilegal, ya que haciéndolo convalida un procedimiento inconstitucional.

Lamentablemente y otra vez, la jauría sedienta de sangre kirchnerista que se autodenomina Grupo A, empuja las cosas hacia el arbitraje judicial. Si nos remitimos a los últimos resultados, tenemos una Cámara de Apelaciones que avaló el decreto por uso de reservas (y no fue apelado), tenemos que Mercedes es Presidente del Banco Central y, más temprano que tarde tendremos que la ley de servicios de comunicación audiovisual será constitucional y legítima.

Mal récord para el Mariscal Morales que si sigue por esta vía, pronto podría ser víctima de sus propios congéneres, forzados como están por el Grupo Clarín a cazar en breve una presa kirchnerista o en su defecto a dedicarse a la opositorfagia.


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miércoles, 14 de abril de 2010

Red Pill



“Sé que estás ahí afuera. Ahora puedo sentirte.
Sé que tenés miedo… tenés miedo de nosotros.
Tenés miedo del cambio. No conozco el futuro.
No vine a contarte como termina.
Vine a decirte como va a empezar.
Voy a colgar este teléfono, y luego
voy a mostrarle a estas personas lo que no querés que vean.
Les voy a mostrar un mundo sin vos.
Un mundo sin reglas ni control, sin fronteras ni límites.
Un mundo donde cualquier cosa es posible.
A dónde vayamos desde allí es una elección tuya.”

Palabras finales de Neo en el filme The Matrix
(1999)

El augurio chino es efectiva y felizmente, cierto. Vivir tiempos interesantes es un pequeño placer cuya experiencia es difícil de transmitir a quienes no logran apearse al tranvía imaginario desde donde nuestra acalorada imaginación convierte sucesos menores en la última bolilla de "Historia Argentina Contemporánea" de nuestros nietos.

Tuve una abuela muy “cojonuda” que fue la primera en montarse en una moto allá por los 40 en su pueblito provinciano y soporífero. Había que verle el látigo brillante de los ojos en sus últimos días, cuando recordaba con detalle las cuadreras que surgían contra esos criollos orgullosos y el apero resplandeciente de sus caballos en la pulpería. Ojalá muchos de nosotros tengamos la oportunidad, ese brillo en los ojos y las capacidades inmaculadas, para contar a quien esté ahí para escucharnos, una y otra vez, cómo es ser parte de una pequeña revolución. No es poco.

Por estos días, mientras se acerca la semana del Bicentenario, pensaba que comparto con los revolucionarios de mayo una intersección emocional ínfima, plena de alboroto y confusión pero también de íntima convicción de que algo está cambiando y empiezan a verse luces que entran por las fisuras que se abren y socavan la Matrix, que no ha dudado un ápice en ofrecer en sacrificio su “credibilidad” en el altar del status quo.

Cómo habrán sido de tediosos aquellos días que iban desde la infancia de nuestros libertarios, en 1760 ó 1770, hasta la llegada al Río de la Plata de los primeros rumores convertidos luego en información cierta sobre los sucesos de París, quién sabe cuánto tiempo después de aquel 14 de julio.

Cómo habrán sido de oscuros los tiempos en los que la Matrix gozó de libertad impune para moldear y tornear a discreción el barro en que luego iba a fraguarse el sentido común de los argentinos.

No sé si estoy contento con las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner. Pero no puedo dejar de adjudicarles un papel protagónico en la chispa que inició una deflagración que no sabían como terminaría. Y que aún no saben. Aunque ya avizoran. Eso requiere de una cuota de valentía que no hemos visto en los presidentes democráticos posteriores a la dictadura. Quizás por esa valentía y no por una bolsa llena de reclamos estoy de este lado.

No escribo estas líneas desde un infantil orgullo gatillado por una título de tapa o una mención en una patética (podrán alguna vez remontar el precipicio que impone este adjetivo?) editorial de la Matrix, que nos vehiculiza en su inexplicable obstinación en horadar al gobierno, o un reportaje en un matutino radiofónico a un compañero de trayectoria, o la visita de funcionarios encumbrados a una reunión gremial. Lo hago enancado en la confirmación materializada el pasado sábado de que el fenómeno crece. Salvaje. Irracional. En volumen. En calidad. En efecto.

Con divergencias basadas en nuestra propia, feliz, naturaleza humana: evaluando articulaciones internas, desechándolas, dándole rienda suelta a nuestros egos vitalizados, embozándolos, anteponiendo el prurito ideológico o, como me tocó expresar en mi oportunidad, identificando que el factor común en el clivaje que debemos proponer y que más nos amiga con los recién “despertados” es (continúa siendo) el viejo, el ajado y polvoriento “Liberación o Dependencia”.

He sido testigo de cómo se propalan ediciones de videos y audios en medios masivos que tuvieron origen en blogs a cuyos autores trato de che, de vos.

He visto a un magistrado superior recular en su malicia matinal y displicente frente a la recusación pública de un tipo con el que compartí empanadas y cerveza.

He escuchado de una bella boca de periodistas con alta visibilidad, que aportan en programas cuya paradoja operativa reside en ser tan escuchados como menospreciados, argumentos que yo mismo he escrito y que todavía están calientes en este blog.

No puedo más que sentirme parte minúscula del percutor que detona fisuras irreversibles en la Matrix.

Me causa regocijo que muchos esta misma mañana, en los bares, en los cafés, en las oficinas, en las mesas de producción de las radios, en locutorios, sientan latir adentro una duda que crece y embota los sentidos, mientras sus ojos recorren las letras de molde (o de videograf) de las distintas versiones de la Matrix: cuánta de esta mierda será verdad? cómo separar lo fresco de lo podrido? Cuánto pescado habré ingerido y cuánto en franca descomposición?

No quiero la guita del gobierno. No quiero su tecnología. No quiero sus clones. No me den ese jarabe.

No somos “la verdad”. No somos una nueva realidad, distinta, que se manifiesta como revelación.

Prefiero hacer mías las palabras de Neo.

No vine a contarte como termina. Vine a decirte que recién empieza. A dónde vayamos es una elección tuya. Es una elección mía. Es una elección nuestra.

La pastilla azul hará que te despiertes dentro de un rato y creas que todo esto fue un sueño.

La pastilla es la roja. Bienvenido.



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lunes, 12 de abril de 2010

Arrésteme, sargento



Podría venirse otro empujoncito a las crecientes mediciones de imagen positiva del oficialismo.

Habría, eso sí, que tirarle unos mangos y dejarse maltratar, golpear y sangrar si es necesario ("prepará la bolsa de hielo y dame acá, que es el perfil que menos me favorece") por el cabo de la Policía Federal al que le toque la bochornosa tarea de sentar de prepo un Pichetto, un Filmus, en su banca senatorial el próximo miércoles.

Porque parece que esa es la forma de concebir la política y construir mayorías que entiende el grupo A ("héroe úuunico, salvaador de la paaaatria" cantaba Alfredo mientras presentaba a Gilberto Manhanttan Ruiz).

Dejarlos ir para el lado que corren, el del republicanismo y la institucionalidad, llenar la Cámara Alta de oficiales azules que agarran a los Senadores de los hombros y los empujan contra el fondo de la silla donde reside el contacto del dispositivo electrónico que marca su presencia y habilita el quórum; obligarlos a punta de pistola a sacar la llave personalizada para activar el módulo de votación y pegarles con la cachiporra en la nuca cuando, en el uso de la palabra, reclamen una cuestión de privilegio .

Solo un mínimo sector social fácilmente caracterizable por su acomodado nivel social, el estratosférico monto que pagan por la amarra en la que guardan el yate y la bronca por haberse visto inhibidos de votar a Luis Patti en las últimas elecciones puede interpretar semejante escenario como favorable a la oposición.

Debería atenderse, por cierto, el único caso en que semejante medida podría conducir a una confusión: alguien deberá informar al cabo que traslada al senador y ex presidente riojano que el lugar de destino es Irigoyen esquina Entre Ríos y no la dirección de la Cámara Federal de Córdoba, donde también lo esperan, pero para otra cosa.

Creemos que todo esto no va a ocurrir.

Y nos parece una verdadera lástima.



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lunes, 5 de abril de 2010

Teléfono!!!... tomá Ventura, es para vos.


Aquellos jóvenes alfonsinistas que en 1983 gritaban “somos la vida” hoy son la afonía. ¿Tanto vale una nota favorable en TN, Radio Mitre o Clarín?

En cambio la barbarie peronista -como le corresponde a su historia no siempre ni feliz ni pacífica- ha decidido clavar el cuchillo y reventó lo peor de la dictadura. Ya se huele esa fetidez que emana del tumor que aun cargamos en nuestras entrañas surgido de la sangre, tortura, muerte, que como toda protuberancia política va apagando con el dinero y el poder de ciertos medios las partes sanas del cuerpo social
Curioso país donde hemos juzgado todo salvo a los civiles cuyo poder se construyó desde el horror. Me refiero al robo de Papel Prensa y al origen de los hijos de alguien que seguro no es Ernestina Herrera de Noble.

Nos apesadumbran los periodistas. Ese gremio que supo ser el contralor del poder y que hoy sus principales referentes se arrastran fregando con sus palabras el poder intacto de aquellos que le prestaron elegancia y glamour a la picana eléctrica y los vuelos de la muerte.
¿Recordaran los dos Ricardos (Kirscbaum y Roa) a los periodistas de Clarin asesinados por quienes entregaron Papel Prensa a sus patrones?
Se los recuerdo, Pedro Barraza, Conrado Ceretti, Daniel Daroqui, Luis Guagnini, Jorge Hariague, Enrique Raab, Edgardo Sajón y Paco Urondo.

Realmente apenan los periodistas. Debería ser obligatorio en las escuelas de periodismo que los aspirantes leyeran el siguiente texto que Joaquín Morales Solá escribió a fines del 2002:
"Una noche fría de ese tiempo ingrato, la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, nos sorprendió con el relato de la adopción de sus hijos. Había también lágrimas, muchas lágrimas, en sus ojos, pero correspondían a las emociones que despierta la alegría"

"Más de 25 años después, la señora de Noble sigue llorando por esos hijos. Su detención dispara una primera injusticia: una madre no debería ser detenida sólo por serlo. Sea cual fuere el antecedente biológico de sus hijos, lo cierto es que los crió con la devoción y el cariño de una madre"

Para Morales Solá si sus patrones se encariñan con el botín tienen impunidad para robar… Al Capone estaría de acuerdo.

A los aspirantes a escribas que puedan emular un texto similar se les debería prohibir el periodismo. Ese texto es el resultado del periodismo que surge con el robo de Papel Prensa. Ese es el periodismo que triunfa cuando los dueños de los medios aceptan comprar bienes de un detenido desaparecido que tiene una picana eléctrica en sus genitales.

Morales Solá no es el único, tampoco el peor, apenas el más conocido.

Frente a los aullidos que pegan desde Clarin los dos Ricardos (Kirschbaum y Roa) mientras empujan a la redacción a firmar notas que ni escribieron ni leyeron, sus colegas de La Nación guardan ese silencio tan aristocrático como indigno frente a cada escandalo que los involucra.

Papel Prensa es tan de Clarin como de La Nación, aunque juzgando la inteligencia de los socios es facil pensar que Magnetto era más creativo que Bartolomé Mitre a la hora de pensar patrañas.

Desde hace un tiempo el abogado Adrián Ventura intenta desde su columna periodística en La Nación explicar lo ilegal de la actual democracia. Tal vez a Adrián le interese dejar de lado por un día sus denuncias sobre la falta de legalidad del gobierno y preguntarle a sus patrones por Rafael Ianover, Pedro Martinez Segovia Y Manuel Campos Carlés.
De los tres, Ianover cometió un error imperdonable en la época en que se apropiaron de Papel Prensa. Ianover nació judío y por eso pasó 16 meses preso sin proceso.

Rafael Ianover era director de Papel Prensa y un excelente contador público. En cambio Pedro Martinez Segovia que era el Presidente de Papel Prensa jamás fue molestado. Había una razón, Martinez Segovia, que trabajaba de presta prestigio era el primo y socio de José Alfredo Martinez de Hoz.

Mientras Rafael Ianover pasaba de cárceles clandestinas a cárceles ordinarias su esposa recibió la visita de Manuel Campos Carlés, abogado del diario La Nación y la familia Mitre para convencerla que acepte dinero a cambio de unas acciones de David Graiver que Ianover tenía en custodia. La esposa de Ianover, Hilda, se negó aduciendo lo obvio, que las acciones no les pertenecían.

Me imagino la sorpresa del descendiente del creador de la antisemita Liga Patriótica recibiendo una lección de moral de una judía, esposa de un preso político. Puedo imaginarme a Campos Carlés frente a la valiente Hilda Ianover recordando las palabras de su pariente pronunciadas, casualmente en el centenario de la Patria:
“Si hay extranjeros que abusando de la condescendencia social ultrajan el hogar de la patria, hay caballeros patriotas capaces de presentar su vida en holocausto contra la barbarie para salvar la civilización”
Ahora en el Bicentenario me pregunto ¿quién ultrajó la patria y quién fue capaz de presentar su vida en contra la barbarie?

Tal vez Adrián Ventura podría preguntarle a Bartolomé Mitre el sentido de presionar a la esposa de un rehen de la dictadura para obtener un bien financiero.

En la redacción de Clarín tiene cierto prestigio quien se dedica a la investigación de la corrupción. Son tapas vendedoras…
Daniel Santoro es el referente de ese estilo de periodismo en Clarín.
¿Por qué no investiga Papel Prensa?

Santoro firmó el sábado pasado, junto a sus compañeros, una nota diciendo que Lidia Graiver participó de una asamblea de accionistas en Abril de 1977. Se sabe que fue forzada a ir mientras su familia permanecía en una carcel clandestina. ¿Porqué Santoro tan ducho en investigar al poder no marca el interno de Héctor Magnetto y le pregunta?

Hace unos años Daniel Santoro ganó el prestigioso premio María Moors Cabot por su trabajo de investigación periodística. Acudí a la ceremonia realizada en la Universidad de Columbia en Nueva York. Esperé que en su discurso haga algo más que agradecerle a sus jefes. Esperé, en vano, que se avergüence recordando lo que su patrona dijo en 1981 cuando mi padre ganó el mismo premio: ““Tengo el deber moral de expresarle mi disidencia con la decisión de esa universidad de entregar este año el premio Moors Cabot al Sr. Jacobo Timerman Considero que tal distinción puede interpretarse como un aval a la intolerancia ideológica que ha hecho mucho daño a la marcha del proceso democrático en mi país”.

¿Se referirá a esa defensa de “la marcha del proceso democrático en mi país" cuando Morales Solá dice que la señora Ernestina Herrera de Noble “crió a esos chicos con la devoción y el cariño de una madre…” ¿Morales Solá pensará en Gertrudis, la madre de Hamlet, cuando describe una buena mami?

Nota de Héctor Timerman publicada ayer 4 de abril en el sitio web de Telam.

No nos gusta el copy & paste pero no se podía otra cosa que publicarla.

Pregunta para "la redacción de Clarín" y los columnistas de La Nación: se puede encubrir un delito de lesa humanidad (de esos que nunca prescriben) que ocurrió hace 34 años, hoy?

Uy, los dejé pensando...





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jueves, 1 de abril de 2010

Stalingrado


Las emisoras de radio nazis dicen la verdad por primera vez el 12 de enero de 1943. Suenan las cuatro primeras notas de la 5ta Sinfonía de Beethoven, las cuatro trágicas notas de “la llamada del Destino”. Luego la voz afligida del locutor anuncia la –para los alemanes increíble- noticia: los ejércitos del general Von Paulus han sido rodeados en Stalingrado. Pero, por entonces, en el frente ruso se esta hablando ya de rendición. Una “bolsa” de varios centenares de miles de soldados alemanes, en pleno invierno ruso, sin alimentos y sin armamento suficiente, ha pasado de asediante a asediado.

Meses antes, el 23 de julio de 1942, Hitler había dado orden de conquistar simultáneamente el Volga y el Cáucaso, para luego marchar sobre Stalingrado, ciudad de unas 600 mil almas, símbolo de la industria militar rusa. Una perla que el Ejército Rojo difícilmente se dejara arrebatar. Días antes, cuando los estrategas rusos vislumbraron la táctica y los planes alemanes, crean un frente sólido a las órdenes del mariscal Timoshenko que se desplega en el cuadrante sur-oeste de la región, y en el clímax de las escaramuzas llega a tener 700 kilómetros de longitud.

No obstante, la presión impuesta por las panzerdivisionen alemanas es difícil de resisitir y los habitantes de la ciudad entran en pánico cuando son informados de que las tropas enemigas están a 30 kilómetros. El alto mando ruso decreta el estado de emergencia y prohíbe el tránsito de civiles a lo largo de las carreteras, que el ejército necesita imperiosamente para poder ingresar al teatro de operaciones carros de combate, cañones antitanques y lanzacohetes Katyuska.

El 23 de agosto comienza una ofensiva alemanda desde el oeste, el norte y el sur, liderada por la IV Flota Aérea a las órdenes de Hube. Al día siguiente el espectáculo en Stalingrado es dantesco: cientos de edificios en ruinas y millares de ciudadanos rusos yacen muertos en las calles de la ciudad. Ante la gravedad de los acontecimientos Stalin le envía un mensaje a su mejor general, Georgij Zukov:
“La situación en Stalingrado está empeorando. El enemigo se encuentra a 3 km de la ciudad y esta puede caer hoy o mañana si el grupo norte no le presta ayuda inmediata.”

Zukov designa a Chuykov para organizar la resistencia, utilizando diez divisiones de infantería, dos cuerpos motorizados y ocho brigadas acorazadas. Para cuando logra reunir y coordinar las fuerzas, los alemanes ya han ingresado en una columna única al centro de Stalingrado, por donde filtran decenas de miles de soldados de la infantería.

La batalla se da entonces cada vez con más fuerza en la propia ciudad y es cuando Zukov tiene su idea redentora: cortar el canal de filtración y encerrarse sobre las fuerzas enemigas que queden dentro del círculo. El 19 de noviembre el invierno ruso ya se hace sentir, las provisiones y la presión alemana va en disminución y es cuando tiene lugar la ofensiva rusa desde el oeste de la mano de Yeremenko y desde el este de manos del propio Zukov.

Von Paulus se comunica con Hitler y este le promete ayuda pero impone órdenes estrictas: “mantener las posiciones a cualquier precio”. Von Paulus sabe a qué se refiere Hitler cuando dice “a cualquier precio”. Von Paulus resiste pero entre el 10 de enero y el 25 la contraofensiva rusa sobre la ciudad se torna insoportable. Hitler le envía un comunicado a Von Paulus: “Se prohíbe la rendición. El VI Ejército a su cargo mantendrá posiciones en tanto le quede un hombre y una bala y con su heroico comportamiento usted realizará un aporte inolvidable al establecimiento de un frente defensivo y la salvación del mundo occidental”.

El 2 de febrero los alemanes caen. Todas las fuerzas alemanas en Stalingrado, contra la voluntad de su Führer, han capitulado y de los 330 mil alemanes cercados, entre caídos, heridos, enfermos y enviados a los campos de concentración en Siberia, sólo 5 mil logran regresar vivos a sus casas de vuelta en Alemania.

Decepcionado por los resultados de la embestida en el frente político, el mariscal Morales Solá anuncia la apertura de un segundo frente judicial que salvará al mundo occidental y cristiano del monstruo montonero. Imagina una batalla causa por causa, estrado por estrado, que debilitará las posiciones enemigas hasta convertirlas en un objetivo asequible. Arenga a sus generales en el Congreso y les pide que refuercen la retaguardia y resistan.

Se olvida este mariscal y sus generales que están dando su batalla en terreno enemigo, y que allí, en el campo de la política, no hay garantías de que sus fuerzas puedan resistir un cerco que buscará cerrarse. Resistirán el paso del invierno?






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jueves, 25 de marzo de 2010

...y la patria se los demande


Algunas ideas que vienen dandole vueltas en los últimos días al carrito cartonero:

  • Llevada al extremo, la impunidad por crímenes de lesa humanidad termina en esto

  • Llevada al extremo, la NOBLE propuesta de consulta popular de Duhalde de estos últimos días podría convertirse en
“Está usted de acuerdo en juzgar no sólo a los responsables materiales sino también a los INTELECTUALES, de delitos graves cometidos contra la Nación Argentina, sean estos de afectación de derechos humanos básicos de sus habitantes como también el accionar delictivo de carácter económico y social cometido a través de decisiones de política económica que hayan lesionado seriamente la evolución de variables económicas (reservas, endeudamiento, fuga de capitales, etc.) y sociales (nivel de ingresos, desocupación, salud, educación, equidad) de nuestro país?”


Si - No

Eso sí, antes de proponer esta consulta, Tachuela probablemente debería exiliarse en Montevideo y, ya que está, avisarle a algunos viejos amigos, no?

  • Llevada al extremo, nuestra satisfacción empieza a crecer cuando vemos como ha empezado una segunda fase, tímida todavía, en la búsqueda de justicia respecto del accionar delictivo que se inició (pero no terminó) con la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. La búsqueda de justicia y castigo para los autores intelectuales del proceso de miseria planificada que de manera sorprendente anticipaba Walsh en su carta deberán realizarse más temprano que tarde, de ser posible en un proceso público y masivo que incluya a los representantes de sectores cívicos que propiciaron y alentaron el conjunto de medidas económicas y sociales que destruyeron el proceso de industrialización que comenzaba a afianzarse en el país a mediados de los 70. Al estilo de una Causa Olmos, ese proyecto mejoraría esa loca ideíta de la paleoizquierda de verificar hoy(??) la legitimidad de la deuda externa, al tiempo que pondría blanco sobre negro quiénes fueron los principales sectores beneficiados de la destrucción del entramado económico y social que se estaba construyendo en nuestro país. Como dijo Estela, descubriríamos que muchos de esos son los que hoy apoyan, de manera más o menos solapada, a Tachuela.






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lunes, 22 de marzo de 2010

Making school


Primero fueron Pinedo y la Bullrich.

Los siguió Hernán Perez.

Lilita Carrió también anduvo por Talcahuano y Lavalle.

Y de última se sumó Cobos, quería conocer la escenografía de El Secreto de tus Ojos.

Pero del otro lado también les gustó el método, Pichetto armó fojas, hizo combinación con la línea D y se bajó en Tribunales.

No sabían que estaban dando cátedra.

Desde allá los estaban mirando. Tomaban nota Greg Abbott y Bill McColumn. Minuciosamente.

"This is the yudicialiseishon of the politics" dijo Goat Rossi.

Ahora faltaría que los hijos de Donald Trump se nieguen a los exámenes de ADN y tenemos que ir a hablar con Mothers of Plaza de Mayo para ver qué cuernos hacemos.

"This is the colm", dijo Charles Fayt desde la vered de su house.





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