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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Capitalismo y Democracia





Teorema de Contradicto

Para materializarse en una sociedad, la suma del porcentaje de pureza del capitalismo y el porcentaje de pureza de democracia no puede superar una constante.

Así, cuanto más salvaje es el capitalismo, más cautiva es la democracia. Inversamente, cuanto más genuina es la expresión democrática de un pueblo, mayores son los controles al capitalismo.

Corolario de Papandreu

No me dejen solo, la puta que los parió.




Tomá.



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sábado, 27 de marzo de 2010

El impuesto inflacionario


Es una vieja idea de la economía, plasmada de distintas formas a lo largo de los años. Utilizado como concepto sirve para evaluar distintos hechos de diferentes períodos históricos.

Por ejemplo, en el Imperio Romano, por necesidades de expansión para obtención de recursos naturales (tierra) la administración necesitaba financiar un ejército fuerte. A los impuestos agobiantes, sumó la acuñación de moneda. Este proceso redundaba en depreciación de la misma, y pérdida del poder de compra. El Estado se financiaba emitiendo moneda, cuyo uso era inflacionario, y en manos de los pobladores, la moneda cada vez valía menos.

Ese ejemplo sencillo sirve para describir cómo funciona en lo ideal un sistema de impuesto inflacionario. Las acciones se dan en diferido. Es decir, con la inflación de hoy, el sistema se está cobrando el gasto público (pagado con emisión) de ayer.

Esta simplificación no sirve de ninguna manera para concluir que eso es lo que pasa hoy en la Argentina. Estamos hablando de cuestiones ideales. Hay algunos elementos que podrían identificarse con esto: por ejemplo, los adelantos transitorios del BCRA, o la conversión en gasto público directamente de la transferencia de utilidades del BCRA al Tesoro, o más sutilmente, la actuación del BCRA, sin ayuda del Tesoro, para mantener el tipo de cambio (comprar dólares con emisión), lo cual hace que el Tesoro, al no cumplir con metas de ahorro para colaborar en esa compra disponga de recursos para gastar en otros asuntos.

Pero así y todo, hay coincidencia casi generalizada en que existen muchos aspectos más a tener en cuenta a la hora de analizar los por qué de la inflación en Argentina.

Ahora, centrándonos directamente en el carácter del impuesto inflacionario, hay que pensar en la otra pata del asunto. Que es el carácter del gasto público financiado por este impuesto. Quiero decir, si el canal conductor de que la emisión monetaria se transforme en inflación es el gasto público, habría que ver en qué se gasta para saber qué tan regresivo es el impuesto inflacionario. El caso de la asignación por hijo es patente. Si la inflación de hoy está pagando el incremento de gasto promovido por el pago de asignaciones, la ecuación es favorable para los beneficiarios de la asignación. Antes cobraban 0, ahora 180, de los cuales la inflación se morfó 40. Hoy cobran, entonces, el equivalente a 140 (140 más que al inicio del proceso).

Vuelvo a decir, la cosa es más compleja e intervienen muchos factores más. Pero, cambiando el ángulo de la visión podemos concluir que la evaluación de los efectos inflacionarios, como de cualquier fenómeno de la economía, es indivisible de la evaluación sobre los efectos distributivos.

No es fácil, pero tampoco imposible, tal vez, insertar a la inflación en un proceso cuyo saldo distributivo sea positivo.
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jueves, 25 de marzo de 2010

...y la patria se los demande


Algunas ideas que vienen dandole vueltas en los últimos días al carrito cartonero:

  • Llevada al extremo, la impunidad por crímenes de lesa humanidad termina en esto

  • Llevada al extremo, la NOBLE propuesta de consulta popular de Duhalde de estos últimos días podría convertirse en
“Está usted de acuerdo en juzgar no sólo a los responsables materiales sino también a los INTELECTUALES, de delitos graves cometidos contra la Nación Argentina, sean estos de afectación de derechos humanos básicos de sus habitantes como también el accionar delictivo de carácter económico y social cometido a través de decisiones de política económica que hayan lesionado seriamente la evolución de variables económicas (reservas, endeudamiento, fuga de capitales, etc.) y sociales (nivel de ingresos, desocupación, salud, educación, equidad) de nuestro país?”


Si - No

Eso sí, antes de proponer esta consulta, Tachuela probablemente debería exiliarse en Montevideo y, ya que está, avisarle a algunos viejos amigos, no?

  • Llevada al extremo, nuestra satisfacción empieza a crecer cuando vemos como ha empezado una segunda fase, tímida todavía, en la búsqueda de justicia respecto del accionar delictivo que se inició (pero no terminó) con la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. La búsqueda de justicia y castigo para los autores intelectuales del proceso de miseria planificada que de manera sorprendente anticipaba Walsh en su carta deberán realizarse más temprano que tarde, de ser posible en un proceso público y masivo que incluya a los representantes de sectores cívicos que propiciaron y alentaron el conjunto de medidas económicas y sociales que destruyeron el proceso de industrialización que comenzaba a afianzarse en el país a mediados de los 70. Al estilo de una Causa Olmos, ese proyecto mejoraría esa loca ideíta de la paleoizquierda de verificar hoy(??) la legitimidad de la deuda externa, al tiempo que pondría blanco sobre negro quiénes fueron los principales sectores beneficiados de la destrucción del entramado económico y social que se estaba construyendo en nuestro país. Como dijo Estela, descubriríamos que muchos de esos son los que hoy apoyan, de manera más o menos solapada, a Tachuela.






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miércoles, 24 de marzo de 2010

El proyecto de Proyecto Sur, valga la redundancia


Hay propuestas alternativas al pago de deuda con reservas que el BCRA le prestaría al Tesoro, tal como dice el proyecto oficial (traducido en DNU a punto de ser rechazado por la ex-escribanía devenida en dinámico parlamento).

Se suma ahora (para que nadie los mezcle en la bolsa de los ajustadores) la opción planteada por Proyecto Sur.

Superada la etapa de los fuegos de artificio acerca del análisis de la deuda para determinar cuál es legítima y cuál ilegítima, la promisoria fuerza política pasó a la etapa más realista. "Porque mientras analizamos", habrá avisado alguien, "hay que seguir pagando los vencimientos".

No proponen recorte del gasto público.

Reflexiono: cómo se simplificó este tema, al punto de decir que o se paga con reservas o se toma plata de las asignaciones por hijo. Por ahí, bajo la óptica del "todo tiene que ver con todo" podría decirse que es un poco así. Pero hay como 30 pasos intermedios. Uno de los cuales es que en la ley de presupuesto y fuera de ella desde 2006 el Tesoro Nacional recurrió al financiamiento para pagar los vencimientos de capital de la deuda, o parte de ellos, porque con la recaudación y su derivado, el superávit fiscal primario, no le alcanza ni alcanzó en todos estos años.

Resulta que Proyecto Sur encontró el esquema ideal para pagar la deuda de manera "progresista". Colocar un título público, compulsivamente, a los bancos, a cambio de las Lebacs y Nobacs que tienen hoy en cartera.

En los bancos hoy, entre Lebacs y Nobacs, hay unos 40.000 millones de pesos. Esos papeles son deuda de corto plazo del Banco Central, que devenga interés de entre 13 y 15 por ciento.

Lo que proponen los amigos de la izquiera nacional y popular es que los bancos, que hacen grandes negocios con esos papeles (los cuales, en tanto se renuevan, les sirven solamente para computar en sus balances, o para cerrar en orden las cuentas para el clearing), obligatoriamente los cambien por títulos del Tesoro, de largo plazo. Para que los bancos cambien deuda de corto por deuda de largo, alguna compensación habrá que darles, digo yo. Y las tasas de las Lebacs y Nobacs son bastante altas, como ya dijimos.

En fin, dejando de lado lo anecdótico de esta posible compensación, que seguramente los revolucionarios cuadros de Proyecto Sur desistirían de llevar a cabo y obligarían a los bancos a aceptar el canje sin compensación alguna, la operatoria sería: los bancos le dan las Lebacs y Nobacs al Central, éste a cambio les da pesos, y esos pesos se transfieren al tesoro nacional, que les da a los bancos a cambio unos títulos a pagar a 10 años. El Tesoro con los pesos obtenidos, compra dólares para pagar la deuda (esos dólares, si no los comprara el tesoro, los compraría el BCRA, con lo cual en breve se convertirían en reservas: ven que siempre se paga con reservas la deuda externa!).

O sea, el Tesoro toma deuda, y el BCRA se desendeuda.

Ahora, al mismo tiempo, habría que ver qué pasaría con los bancos y cómo se leería en los medios de comunicación la operatoria. No hay que olvidarse que la liquidez que hay en los bancos se debe a los depósitos de los ahorristas.

El círculo cerraría perfecto. Por ahí alguien recuerda las cadenas de mail que hablaban, hace un año y pico, de un nuevo corralito, de que el Gobierno, con su avidez, se iba a quedar con los depósitos de "la gente". Bueno, acá está. Es este proyecto.

La única esperanza es que el progresista Tenembaum convenza a las autoridades de TN de que no evalúen la medida desde esta óptica.


lunes, 22 de marzo de 2010

Contraste


El 32 pulgadas más económico, en cadenas tipo Frávega o Garbarino, no baja de 3600 mangos.

La marca es Noblex, nacional, fabricado en Tierra del Fuego.

El plan de pagos es en 50 cuotas, con una cuota mensual de aproximadamente 70 mangos, es decir que lo compra para ver Sudáfrica 2010 y lo termina de pagar en Brasil 2014.

Los fabricantes pronostican este año una venta aproximada de 800 mil televisores de pantalla de cristal líquido, un número que por primera vez superará, levemente, el número de televisores vidrio clásicos.

Dicho número de LCDs representa un 8% de los hogares argentinos.

No sé. Jodido ser oposición en estos tiempos. Que te canten.

Y ya lo ve
Y ya lo ve
Es para los profetas de la derrota
Que lo miran por TV (vidrio, b&n, 14 pulgadas, mercadolibre 120 pesos)

Sacudir y sacudir el champagne, quitar el corcho y escuchar ffffsss!





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sábado, 13 de marzo de 2010

Botín

(doble click en la imagen para agrandar)


El discurso único impuesto por los factores de poder, amplificado por su sistema multimedios de alcance masivo y aprendido y repetido de memoria y prolijamente por cada uno de los representantes del tejido autodenominado opositor acusa al oficialismo de pretender adueñarse de las reservas. “Vienen por la kaja” dicen, livianamente, quienes deberían velar genuinamente por los intereses de un 70% de los argentinos.

Un rápido ejercicio de relevamiento histórico de la evolución de las reservas internacionales del Banco Central y de sus grandes caídas en los últimos treintaypico de años, para el que nos asistimos con el gráfico que ilustra este post (esos momentos dentro de los cuadros anaranjados, en la secuencia cronológica indicada) sirve de muleta a nuestra a veces frágil memoria:

  1. La fuga de capitales de principios de los años 80, organizada desde el Ministerio de Economía (J. Martínez de Hoz, Walter Klein) y el BCRA (Domingo F. Cavallo) con la ayuda de la “tablita” (1981/82)
  2. La consecuencia financiera del mantenimiento de la convertibilidad en plena crisis del Tequila (1995)
  3. La fuga de capitales previa a la caída de la convertibilidad, metódicamente planificada esta vez por Domingo F. Cavallo (sí!!...adivinó!!... el mismo!!)
  4. El pago con reservas al FMI durante la administración de Néstor Kirchner

Nos permiten entender o, en todo caso, al menos vislumbrar quiénes quieren realmente quedarse con ese jugoso botín que no es otra cosa que el producto de sangre, sudor y lágrimas (en sentido literal, señor Churchill) de millones de argentinos que YA hicieron el esfuerzo durante los años inmediatamente posteriores a la megadevaluación duhaldista, cobrando salarios que en dólares parecían subsaharianos.

Con estos antecedentes, con el neoliberalismo reclamando ajuste para mantener el nivel de reservas intangible, sin la exposición de planes alternativos viables y claros, imagine quién quiere quedarse con esa torta (suya, mía, nuestra…). Y para qué?

A nosotros se nos erizan los pelos… a usted no?


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miércoles, 3 de marzo de 2010

Nuevos apuntes sobre inflación



De tanto ponernos en analistas del fenómeno inflacionario (aunque sin muchas herramientas científicas a disposición, vale aclarar), empezamos ahora a mirar algunas herramientas posibles de acción.

Para no hacer demasiado larga la cosa, vamos a apuntar ahora a dos herramientas de política fiscal que podrían tener efectos pro y anti inflacionarios. La idea es desmenuzar los posibles efectos que podrían generar o hubieren generado estas medidas.

La primera tiene que ver con la reducción del IVA para productos de la canasta básica.En algún momento hemos tomado partido por la idea de que en un contexto con presiones inflacionarias, reducir IVA sin poder implementar efectivos controles de precio a lo largo de toda la cadena de producción y comercialización de los productos, alentaría, más que a una reducción de los precios al consumidor, a la recomposición de márgenes en uno o más eslabones de la cadena. Digamos, alguno se quedaría con la diferencia entre el precio anterior (con IVA) y el supuesto precio de equilibrio sin IVA (o con menos IVA). En la góndola el precio no baja, y el estado deja de recaudar. Resultado: transferencia de recursos íntegra desde el Estado a los eslabones de la cadena de producción y comercialización.

Podría haber, sin embargo, algunas ideas de ingeniería impositiva que permitieran, a lo mejor, tener una eficiencia mayor en la consecución del objetivo de bajar precios al consumidor. Pero, de hecho, la medida, aunque no consiguiera una baja de precios inmediata en la góndola, pero permitiendo de algún modo una recomposición de márgenes para la producción y la comercialización, al menos terminaría cumpliendo el objetivo de contener las presiones inflacionarias.

Llegamos a esta conclusión, por supuesto, si aceptamos la influencia de la puja distributiva en el proceso de alza de precios. El productor, el comerciante, recompone márgenes a costa de recaudación fiscal(con efecto no muy relevante, aunque requeriría un ajuste presupuestario), por lo cual por un tiempo dejaría de pensar en la variable del aumento de precios a tales fines. El problema es que la influencia de este fenómeno tendría un alcance corto. No hago juicios sobre la justicia del asunto, intento describir lo que creo que pasaría.

Ahora, no podemos obviar que el IVA cumple una "función social" bastante distinta del motivo por el que fue implementado. Hay que decirlo sin miedo: es un factor fundamental para equilibrar precios entre comercios chicos y supermercados. El supermercado (Coto, etc.) no vende en negro nunca. El comercio chico, con las ventas en negro por las que no paga IVA, equilibra la diferencia de costos que tiene el super (que compra más barato al mayorista o incluso abarca la cadena verticalmente, obtiene financiamiento barato, los costos fijos, por escala, le influyen mucho menos en el precio de lo que vende, etc.).

Por eso, no se puede bajar el IVA sin ser consciente del problema que se compra por ese lado.

El otro tema es el del Impuesto a las Ganancias. Específicamente, lo que se conocía como "tablita de Machinea". No sé si alguien se preocupó por el tema, y no sé si vale la pena hacerlo, pero capaz que algún económetra tiene ganas de buscar correlaciones entre la eliminación de la tablita y el comportamiento de los precios.

Yendo a un análisis más fino (pero de sentido común apenas), podemos decir que se puede atender a distintas hipótesis respecto de la influencia de la eliminación de la tablita en las presiones inflacionarias. Por un lado, el Estado resigna recursos de recaudación, y se pone esa plata en el bolsillo de potenciales consumidores: macroeconómicamente, expansivo, y sumado a otros factores, inflacionario. Ahora, cuánta de esa plata va a consumo efectivamente? Es muy difícil de determinar. Uno puede imaginar, por ejemplo, que varios de los pesos que no se pagaron al fisco terminaron en Punta del Este, o en dólares "fugados" a Uruguay o al colchón. Y, como todos sabemos, la "fuga de capitales" es una política anti-inflacionaria.

Más allá de eso, aunque sus efectos anti-inflacionarios no fueran demasiado importantes, la progresividad de la alícuota de ganancias debería ser reestablecida, por una cuestión de justicia. No sé si la misma tablita, a lo mejor se le podrían corregir algunas distorsiones que generaba. No sé, que se arreglen los técnicos. El problema sería la base de consenso político para llevar a cabo la medida: uno de los que más se opone es la CGT.



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viernes, 19 de febrero de 2010

Inflación II

En el post anterior sobre el tema, Angel nos dejó un comentario en el que más o menos decía (intento reproducir el espíritu, no cito): si la inflación es regresiva, y las políticas anti-inflacionarias son más regresivas todavía, la decisión más razonable sería la de evitar que el proceso inflacionario se iniciara.

En este post, y en este, Rollo Tomasi y Olivera llegan a la conclusión de que la inflación en la Argentina actual (2003-2010) es una consecuencia lógica de haber mantenido alto el tipo de cambio (en más de tres pesos, subiendo lenta pero persistentemente), en base a emisión.
Sin embargo, el asunto no puede cerrarse ahí mismo.
El tipo de cambio alto no es el capricho de un loco, a partir de lo cual puede decirse que se cambia el enfoque, se deja apreciar el peso y listo.
La política de flotación administrada tendiente a ajustar el tipo de cambio nominal al alza para corregir las apreciaciones reales, de modo tal de mantener niveles de competitividad productiva, y desalentando la inversión financiera, es simplemente una herramienta utilizada para la consecución de otros objetivos.
Objetivos que se relacionan directamente con algunos de los logros del gobierno más importantes e innegables: sustitución (leve) de importaciones, aumento de exportaciones no tradicionales (ensanchamiento de la base productiva), y muy ligado a esto, por supuesto, baja en la desocupación de 27% a 8% e incremento del consumo interno.
Es decir, la política de tipo de cambio alto estuvo ligada directamente a la decisión de incluir a varios millones de argentinos en el mercado laboral y, consecuentemente, en el consumo. Aunque, es cierto, esto significó que para algunos sectores de las clases medias resultaran un poco menos accesibles los bienes importados, o incluso algunos bienes durables nacionales, como los automóviles (en relación a sus ingresos).

Por eso, la respuesta que Angel nos daba en el comentario citado, no anula los interrogantes, sino que solamente los desplaza.
El punto sería, entonces, ¿cómo se incluye en el mercado laboral y en el mercado de consumo a millones de personas, en un plazo relativamente corto (aunque no tanto como la urgencia requeriría), sin generar condiciones para que se desarrolle un porceso inflacionario?

Sí, sí, ya sé. Con inversión, con aliento al desarrollo de más productividad. Fenómeno con todas esas ideas platónicas. Pero preferiría cosas un poco más concretas.

sábado, 13 de febrero de 2010

Inflación y políticas anti-inflacionarias


Muchas vueltas se da sobre el tema.
Por lo pronto, yo llegué a una conclusión de la cual va a ser difícil que me mueva.
Para que haya inflación es condición necesaria (no suficiente) que exista un excedente monetario traducible en demanda de bienes.
Dicho sin pompa: plata en el bolsillo de potenciales compradores.
La fijación de un nivel de precios sería, atento a esta descripción, el resultado (dinámico) de una puja entre los distintos agentes (los que producen, los que comercializan, los que financian, los que compran).
El proceso inflacionario, sobre esta base, sería un aumento continuo y generalizado en el nivel de precios de bienes y servicios, como resultante de la puja por el acondicionamiento de márgenes que les permitan a los distintos actores apropiarse de una mayor cantidad de excedente monetario. Con el resultante, por supuesto, de que algunos ganen y otros pierdan.

La explicación sobre el accionar de grupos económicos formadores de precios, que se aprovechan de mercados de estructura oligopólica no me parece plausible.
No porque estos grupos no puedan ejercer alguna influencia. Incluso ser ejes centrales del proceso, cuando existen. Sino porque su existencia e influencia son teóricamente irrelevantes. Con estructuras oligopólicas o sin ellas, el resultado complejo del funcionamiento del esquema sería más o menos el mismo. Por supuesto, un agente en situación de ejercicio oligopólico tiene una mejor condición para la aporpiación de excedentes. Pero esta sería una forma derivada de un proceso que, tal vez con otras características, existiría igual.

Atento a esta interpretación, queda por concluir fatalmente, que todo intento de estabilización de precios de bienes y servicios, propenderá a la absorción de dichos excedentes monetarios. Asumir esta situación es equivalente a definir la elección de coyunturales ganadores.
La estabilización de precios como freno de un proceso inflacionario acelerado, sin plantearse influir sobre los patrones de acumulación en los que se basa el mismo sistema capitalista, oibliga a asumir que los precios de bienes y servicios se estabilizarán a un nivel más alto en relación al nivel salarial promedio. Porque no hay forma de absorber el excedente monetario traducible en demanda, que se señaló anteriormente, sin ajustar sobre la demanda potencial, o sea sobre los ingresos de los demandantes.

Estoy, como podrá notarse, transitando el terreno de la ortodoxia. Y por tanto desafío a aquellos economistas de esta escuela que se la pasan diciendo que el "impuesto inflacionario" es el más regresivo, y que un contexto con inflación perjudica a las capas sociales más bajas, a que me digan cómo harían para que un proceso de estabilización de precios tradicional no sea más regresivo todavía en cuanto a distribución de ingresos.
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miércoles, 10 de febrero de 2010

Carne y energía: el problema es la demanda


La disparada de los precios de la carne en este principio de año volvió a propiciar el debate sobre la regulación de los mercados por parte del Estado y la sustentabilidad de modelos ideados con base en esa premisa.

Es muy difícil condensar en un mismo texto ideas que atañen a mercados disímiles, con características propias, sin caer en el riesgo de la simplificación, y tal vez la falacia. Sin embargo, el intento se relaciona con la necesidad de enmarcar la discusión en el modo en que funcionan los mercados, al menos en sus leyes generales, y la capacidad operativa que las instituciones estatales tienen para intervenirlos.

Ocurre que en los mercados señalados se da una situación más o menos aproximada: los productos (descontados impuestos internos) tienen precio de mercado interno inferior al internacional. Esto significa que los agentes dedicados a la producción reciben precio neto de cargas impositivas menor al que recibirían con una simple desregulación del comercio exterior (sin retenciones, sin permisos de exportación). Esta situación es reconocida generalmente, independientemente de lo que el consumidor pague (en el precio que paga el consumidor intervienen otros factores: en la carne, por ejemplo, el accionar de las cadenas de distribución y comercialización y sus márgenes; en los combustibles los impuestos específicos; en todos los casos, los impuestos indirectos).

En el caso de la carne se da una situación desde hace unos años que se puede esquematizar así: demanda externa fuerte, con buenos precios; demanda interna más fuerte todavía, pero con precios menores (lo cual hace que la demanda tienda a crecer más); intervención estatal para corregir el incentivo a la exportación que genera esta situación (intervención sobre los precios netos cobrados, más restricción de las exportaciones a través del otorgamiento de permisos y obligatoriedad de encajes para los frigoríficos). Es decir, prácticamente se obliga a la cadena de producción a atender priomordialmente el mercado interno.

Ante la demanda que crece, incentivada por los bajos precios relativos, del lado de la oferta se presenta un problema. Reinvertir las utilidades necesarias para hacer crecer la oferta a tono con el aumento de la demanda, implica utilizar por debajo del óptimo los recursos productivos. El costo de oportunidad es alto.

Con la energía la situación es más evidente. Las empresas del sector (o de los varios sectores comprendidos), de capitales internacionales, tienen en general tomada la decisión de cuál será su centro de ganancias. Es decir, aquel lugar del mundo donde, previo ajuste de su contabilidad, las ganancias deberán derivarse, con el fin de maximizarlas. Es, por supuesto, un lugar donde los impuestos sobre las mismas sean menores, las tasas de interés más atractivas, la moneda convertible, el mercado de capitales más atractivo, etc.

Operar, entonces, en un mercado que obliga a la maximización de la reinversión de utilidades para atender una demanda firme, con precios que están por debajo del umbral de restricción del consumo, obliga a las empresas a sustraer recursos que, mediante transferencias, compras intra-empresa, y otros conceptos podrían ser derivados a su centro de ganancias. Trabajan por debajo del óptimo. Alto costo de oportunidad.

Pagar millones en subsidios no corrige definitivamente la situación. El "problema" se genera, no porque los ingresos de las empresas sean inferiores a sus costos (efectuado el pago de subsidios no lo son), sino porque la situación las obliga a reinvertir utilidades, a no poder maximizar ganancias de acuerdo a su política global.

Hecho el diagnóstico sobre el cual podríamos llegar a un acuerdo más o menos general, queda evaluar alternativas para la "solución" de estos problemas. ¿Y cuál es la alternativa más "racional"? Precios al consumidor que restrinjan el consumo. Ajuste sobre la demanda.

Cualquier enfoque que se haga de estos problemas terminan por conducir a una misma conclusión: los argentinos consumimos cantidades que están por encima de la capacidad de optimización de recursos de la cadena de producción. Es decir, el nivel de consumo en el mercado interno no les permite a las empresas del ramo maximizar ganancias.

¿Alguien puede, después de arribar a esta conclusión, sostener que las supuestas soluciones serán beneficiosas para los consumidores (sobre todo los más pobres)?

Aún cuando el esquema actual se vuelva insustentable, la alternativa con la cual compararlo es la de haber hecho esto que aparentemente está ocurriendo ahora, hace 6 años. ¿Con qué beneficio? ¿Que no falte carne, o electricidad? Restringir el consumo es convalidar la escasez, hacer que falte.

O sea, la opción era: ser populista o ser "racional". Como siempre, la decisión es ideológica.






martes, 26 de enero de 2010

Déjà Vu



Lamentamos informarles a quienes compraron en la librería del barrio o el puesto de diarios playero el best seller del verano, "Master and Lord", protagonizado por Martín Redrado y Arnaldo André, que se trata de un total y definitivo plagio.

Es una remake barata de aquella genial obra protagonizada por Pedro "tengomáscausasquevos" Pou.

Sí. Lamentamos desilusionarlo, querido chichipío. Esto ya ocurrió.

Destitución siestera.

Causas judiciales y corrupción a granel.

Llenar los estrados judiciales de cautelares.

Reclamo de legítima defensa en juicio.

Incógnitas por su reemplazante.

Y hasta amenazas públicas a sus ocsionales verdugos.

Hasta la escenografía se parece. Por ejemplo el dólar.

(click en este y en los siguientes gráficos para agrandar)

Si, ya sé. Me van a recordar que cada uno de aquellos dólarcitos en el BCRA tenía un hermanito pobre en la lleca y le llamaban peso (por cierto yo no querría ni pensar que hubiera sido de aquellas crisis con un tipo de cambio flotante, no?)

En esta oportunidad hicieron unos cambios de maquillaje para que no lluevan los juicios por derechos de autor, al estilo Bucay.

Por ejemplo el Riesgo País, morsa con la que nos tenían bien agarraditos para implementar cosas como el Megacanje y el Blindaje (acá puede persignarse y rezarle su oración a San Expedito). Durante la fulgurante despedida de Pou creció un 90%. En esta oportunidad bajó un poquito (por cierto, la mayoría de la gente que por estas horas moja las patitas en las playas de San Bernardo ni sabe cuánto vale)




O las tasas de interés. Entonces subían hata pagar 25% anual en una economía que se hundía. Ahora se mantienen con leve tendencia a la baja.



Nos queda preguntarle a nuestro agudos lectores... qué pasó?

Se confirma la hipótesis de Marx, Groucho Marx, la del pasado repitiéndose como farsa.

O será que el poder financiero está perdiendo imaginación y capacidad de fuego?


Notas a los gráficos: el eje inferior cuenta en días y ha sido ordenado a escala para que coincidan en el día cero los eventos de destitución de Pou (25-IV-2001) y Redrado (15-I-2010). Días en negativo son previos y en positivo posteriores.



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domingo, 24 de enero de 2010

Reservas excedentes y política económica

Esta es la nota publicada en I-Eco por Ismael Bermúdez. El fin de la misma es discutir lo que ya había sido discutido por Cachanovsky el año pasado acerca de la relación entre los activos y los pasivos no monetarios del BCRA.
Sin embargo, lateralmente se alude a un argumento bastante repetido en distintos ámbitos, al calor de las discusiones sobre el Fondo del Bicentenario. El argumento indica que con el criterio de “reservas de libre disponibilidad” al gobierno le alcanza con tomar la decisión de devaluar para aumentar las reservas en dicho concepto.

Me parece que la sentencia es falsa, o al menos, simplifica demasiado. Si no me falla la intuición, la devaluación implicaría en el corto plazo una tendencia a la generación de pasivos monetarios para el banco central. Se aceleran los precios al tiempo que se genera una tendencia expansiva de la base monetaria, que sólo se puede revertir con un ajuste monetario fenomenal que podría traer como consecuencia una absorción de liquidez altamente recesiva.
Este esquema, que complementaría la decisión cambiaria de devaluar con la decisión monetaria de restringir la emisión de pasivos monetarios del banco central, es bastante parecido a lo que proponía la UIA a principios de 2009, con objetivos bastante distintos a la “obtención” de mayor cantidad de reservas de libre disponibilidad.
La relación entre los pasivos monetarios del banco central y sus activos no se modifica con tanta facilidad, al menos si no hay una decisión de política monetaria que complemente la decisión cambiaria.
Y esto conlleva que un proceso como el descripto, puede desarrollarse independientemente de la utilización o no del concepto “reservas de libre disponibilidad”.

De alguna manera, es imposible sostener que el fuerte crecimiento de las reservas del BCRA en estos años no estuviera directamente relacionado con la decisión cambiaria de mantener un tipo de cambio elevado, que complementada con decisiones de política comercial definieron el objetivo de mantener un amplio superávit de cuenta corriente. Modificar este proceso, dándole un sesgo inverso o corrigiendo los objetivos, es de alguna forma disponer de las reservas del banco central, ya sea para atender la demanda de un público incentivado a la compra de divisas baratas o bienes importados baratos (que se compran con divisas), o cerrando el margen para la compra de reservas en el futuro próximo.

Las “reservas de libre disponibilidad”, y la “codicia” del Gobierno (éste u otros) por hacerse de ellas, no tienen la influencia que se sugiere al enunciar el argumento.
El concepto “reservas de libre disponibilidad” es una herencia del esquema de tipo de cambio fijo de la convertibilidad, pero la influencia que tiene en el esquema actual es limitadísima, casi nula, al punto que corregirlo o erradicarlo es prácticamente irrelevante.
Porque, en definitiva, cuando se define los lineamientos de un esquema económico integral, siempre se toma la decisión, explícita o implícita, de definir un nivel óptimo de reservas. Y por acción u omisión, siempre las decisiones que se toman, influyen en que se disponga de las reservas excedentes, sea cual fuere la definición de las mismas. En torno a esa definición se discute en la nota de Ismael Bermúdez, entre posiciones más laxas (entre las que se cuenta la política monetaria del actual gobierno) y posiciones más conservadoras, como las que levanta la nota de Castillo Carrillo o Raúl Cuello (que son inseparables de la decisión de mantener a raya la expansión de la demanda agregada).

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domingo, 6 de diciembre de 2009

Facturas



Los meses finales de 2008 y la primera mitad de 2009 fueron tiempos complicados para la balanza de pagos de la Argentina. Si bien la balanza comercial, pese a pronósticos pesimistas (o tenemos que decir a esta altura "optimistas"?) se mantuvo superavitaria y aún acrecentó su superávit, se produjo un fenómeno que se llamó fuga de capitales, consistente en salida de divisas a partir de las conductas de ahorristas e inversores que optaron por retraerse y colocar la guita en lugares más seguros (a su modo de ver) que el sistema financiero argentino (amenazas de corralitos y confiscaciones mediante).

Esta situación hizo que se sobrecalentara la demanda de dólares en la plaza local. Digamos, entraban por exportación, pero no alcanzaban para que todos aquellos que querían dólares los pudieran obtener.

La CNV y el Banco Central tomaron algunas resoluciones conjuntas para poner hielo en algunos de los focos en que esta situación se hacía patente (como el intento de regulación de fugas encubiertas, como las operaciones de "contado con liquidacion").

Pero, al mismo tiempo, estas medidas que no llegaron a ser un "control de cambios" (otra amenaza siempre latente), parece que no alcanzaban.

Y entonces, AFIP y Comercio Interior empezaron a operar también sobre el accionar de los importadores. Las licencias no automáticas son una de las herramientas utilizadas. El otorgamiento de licencias a importadores tiene plazo en Argentina de 60 días hábiles. Esta situación ayudó mucho a que la balanza comercial mejorara sus performances, a pesar de la caída (por precios y cantidades) de las exportaciones.

Por supuesto, estas medidas generaron todo tipo de malestar en el sector (o mejor dicho, en las ramas importadoras de los diversos sectores). El objetivo era claro: si bien se puede pensar que ciertas restricciones a las importaciones operan como protección de la producción nacional, este caso fue distinto. Había que enfriar la demanda de dólares por donde se pudiera.

A veces, algunos importadores se valen de maniobras para fugar divisas, y esto debería ser motivo de control estricto siempre (no solamente en situaciones de apuro).

Pero en líneas generales, la importancia radica, en este caso en particular, en que, como actor económico colectivo, el "importador" es un fuerte demandante de divisas. Y la decisión de enfriar la demanda de dólares estaba tomada.

¿Para qué? Bueno, para que el Central no tuviera que vender muchas reservas, y fundamentalmente para no tener que condescender a una devaluación brusca. Cosa que, de última, a los importadores debería caerles bien, porque nunca les conviene una devaluación.

Sabemos de mucha gente herida por estos problemitas, por los malos modos de Moreno, por esta otra catástrofe que no fue.
Y sabemos que se la van a querer cobrar (no se interprete la frase con sentido "mafioso", todo bien).

Lo que les pedimos es que a la hora de hacer la factura, incluyan también los descuentos de rigor.


Publicado anteriormente en Artepolítica

domingo, 15 de noviembre de 2009

¡Ay, esos títulos y esas bajadas!

No es la primera vez que tengo que pelear con títulos y bajadas engañosos. Ya se sabe, la mayoría abrumadora de los lectores de medios gráficos no pasan del título, la bajada y los epígrafes. De modo que lo que diga el artículo es lo de menos. Lo importante es que el título y la bajada le dejen al lector la impresión que se pretende.

Esta vez, le toca a La Nación y a su sección Economía.

Dice el título de la nota: "El balance: cuánto les dolió la crisis a los argentinos". No hay duda; las crisis económicas siempre duelen. Pero titular con esa verdad de perogrullo envuelve la intención de poner el acento en el dolor. Sigamos: "La economía mundial comienza a salir del pozo, pero la debacle provocó en la Argentina una caída de más de cuatro puntos del PBI, elevó el desempleo de menos de 8% a más de 10% y aumentó la cantidad de pobres más de 2%". Faaaaaa... nos castigó fuerte.

¿En serio? Veamos el texto. Recordemos; los lectores en general no van a meterse ahí, y menos en un terreno tan árido como la economía. Si hablara de los culos de las vedetitas o de las costumbres orales de la señorita Natacha Jaitt, uno se interesaría. Pero economía, y en un domingo... No, hay que ser un gil como el autor de esta entrada para perder un domingo en semejantes pavadas.

En el texto dice: "El PBI argentino se expandió en 2008 un 3,7% y se contraerá un 4,5% en 2009, según la consultora de Orlando J. Ferreres. El crecimiento de 2008 resultó mayor que el de Estados Unidos (0,4%), la zona euro (0,7%), México (1,3%) o Chile (3,2%), pero menor que los de Brasil (5,1%), China (9%) y la India (6,1%). La caída de 2009 será menor que la de México (-7,3%, según la consultora Fimades) e igual que la de Paraguay, pero mayor que la de Brasil (-0,7%), Chile (-1,7%), la zona euro (-4,2%) y Estados Unidos (-2,7%)." Indecmaníacos, abstenerse, los datos son de consultora privada.

Como vemos, el panorama argentino no es tan nefasto, pues está en una posición intermedia en el mundo, sobre todo si se toman los dos años de crisis en conjunto.

Pero todavía queda otra comparación que hacer, que lógicamente, el diario de Mitre deja de lado.




En 1995, un país, México, entró en crisis. La Argentina sufrió el contagio. Duramente. Fue uno de los pocos países en el mundo que tuvo una recesión como consecuencia del llamado Efecto tequila.




En 2008-2009, la economía mundial entró en la crisis más severa de los últimos setenta años. La Argentina también sufrió una recesión.








Comparemos los efectos en uno y en otro caso:


Caída del producto bruto interno:



1995 4,9%


2009 4,4%




Aumento de la desocupación



1995 de 12,2 a 18,4%


2009 de 8% a 10%



Crecimiento de la pobreza



1995 4,2%


2009 2%






Datos para 2009, en La Nación.


Datos para 1995: PBI y desocupación, aquí. Pobreza, aquí.

viernes, 30 de octubre de 2009

Es el turno de la renta financiera, ¿cuál será el próximo verso?

Como es difícil a la oposición oponerse de plano al programa de asignaciones para los chicos, máxime después de haber criticado al Gobierno una y mil veces por no hacerlo; como la discusión sobre algunos detalles de implementación tiene patas más bien cortas; como no encuentran fácilmente algo para denunciar, hay una dispersión de críticas.

Cada uno por su lado, que el clientelismo, que la plata de los jubilados, que la mar en coche.

Sobre clientelismo, ya sobra toda discusión. No vale la pena perder el tiempo. Sobre la plata de los jubilados, el cartonero Mariano ha examinado el problema con su seriedad habitual. Sus conclusiones pueden ser un poco alarmistas, pero eso no está del todo mal, puesto que de todas maneras es imperativo que el nuevo gasto encuentre formas de financiación que no dependan de los ingresos actuales de la ANSES. Digo actuales, porque los ingresos que puedan surgir de otras fuentes también serán ingresos de la ANSES. Contra la idiotez que en estos días invade los medios, la ANSES no solamente percibe aportes jubilatorios.


En el batifondo oposicionista, el progresismo debe tener su propia melodía. Está bien que se confunda con la derecha en la medida indispensable para pegarle al Gobierno. Pero tiene que hacerlo con argumentos de tono rosa viejo, como para que su clientela no perciba que la llevan detrás de la reacción.




Ahí, a la mano, está la renta financiera. ¿Cómo no se pone un impuesto a la renta financiera para pagar la asignación de los pibes? ¿Qué alma progresista no vibra con la idea de sacarle a los financistas para alimentar a los niños?

El ministro Boudou ha calculado que el famoso impuesto sobre la renta financiera rendiría unos 491 millones por año. Es decir, el 4,91% de lo necesario para pagar las asignaciones. No alcanza, ni siquiera llega cerca.

Lo interesante es que quienes afirman que se debería financiar mediante el impuesto a la renta financiera se abstienen de dar cifras. Supongamos que Boudou miente o que se equivoca. ¿Por qué nadie, entre los más entusiastas, le corrige esos números?


Respuesta de este humilde aficionado: no los corrigen porque no pueden. Porque, efectivamente, la imposición sobre la renta financiera no alcanza para cubrir ni una pequeña parte del gasto adicional. Porque, con o sin impuesto a la renta financiera, hay que encontrar la fuente de financiación para casi todo el gasto.

Aclaremos un punto. Yo, Andrés el Viejo, siento simpatía cero por la especulación financiera en todas sus formas. Me parece bien meterle impuestos y hasta medidas considerablemente más duras. No estoy hablando de eso, sino de números. El que diga que hay que gravar a la especulación financiera, tiene razón. El que diga que con eso va a financiar el más modesto de los planes sociales es un chanta y un mentiroso.

¿Y por qué el impuesto a la renta financiera daría resultados tan modestos?

A mi parecer, hay dos motivos. Uno se remonta al pasado reciente. El otro, se vincula con el futuro.

En 2001-2002, como se recordará, la economía argentina colapsó. Y, en ese colapso, se hundió la infernal maquinaria de especulación financiera montada en los 90. En parte por la ayuda del Estado y en parte por el fuerte crecimiento de la economía, los bancos salieron del pozo. Pero la vitalidad de la especulación financiera anterior a 2001 no se recuperó. Las finanzas crecieron al ritmo de la economía en general, pero no lograron levantar vuelo. La estatización de las AFJPs, hace un año, fue otro golpe. Eran en gran medida las administradoras las que mantenían el movimiento en los mercados de bonos y de acciones. Su salida del juego convirtió las grandes partidas de poker en modestas tenidas caseras de lotería de cartones. La base imponible ya no es lo que era. Los que sueñan con un rendidor impuesto a la renta financiera atrasan diez años.

Pero, además, la especulación financiera es muy volátil. Ahí no hay stocks de gran volumen y peso. Todo lo que hay son papeles y a menudo ni siquiera papeles: bites que circulan cabalgando sobre ondas. Es muy fácil mudarse. Si en Buenos Aires me cobran un impuesto, ¿qué me cuesta trasladar la platita a Montevideo? Y se dice Montevideo porque queda cerca, pero hay muchas plazas financieras en el mundo donde se hacen pocas preguntas. Lo que significa que basta poner el impuesto para que la base imponible se achique.

Un impuesto a la renta financiera podría ser muy útil, es verdad. Pero no para recaudar mucho, sino sobre todo para restringir el campo a la especulación y sus efectos destructivos.

martes, 20 de octubre de 2009

En Brasil, la renta extraordinaria, es la financiera.


Brasil tomó la decisión de empezar a cobrar un impuesto al ingreso de capitales especulativos. Al revés que en Argentina, que lamenta la fuga, Brasil sufre por el ingreso desmedido de capitales.

Convendría hacer un breve repaso, para ver la cuestión en perspectiva.

En el período anterior a la crisis financiera internacional, entre 2002 y 2008, Argentina llevó a cabo un modelo que consistió en mantener en una banda de previsibilidad el tipo de cambio, en un nivel más alto que el que se le aconsejaba: había ingreso abundante de dólares vía comercio exterior, el BCRA los compraba con emisión de pesos (que intentaba esterilizar con Letras y Notas). El proceso se caracterizó por una inflación relativamente alta, con tasas de interés negativas, y con la transferencia de recursos desde los sectores rentistas hacia los productivos (empresarios, y en menor medida, asalariados) que tal situación genera.

Brasil, si bien también pudo fortalecer en gran medida su posición de reservas internacionales, llevó a cabo algo distinto. Se puso meta de inflación, el banco central se dedicó a operar sobre los agregados monetarios ortodoxamente, haciendo hincapié en el comportamiento cuantitativo del dinero. Mantuvo una inflación baja, tasas de interés atractivas, y un tipo de cambio flotante relativamente bajo. Un clásico modelo en que los inversionistas se llevan la mayor tajada, relegando a los sectores productivos.

Las bajas tasas de interés del dólar, sirvieron a los dos países para que les ingresaran abundantes divisas verdes: en Argentina, vía balanza comercial; en Brasil, vía cuenta financiera.


Una vez desatada la crisis internacional, ambos países también se plantaron distinto.

Argentina siguió priorizando la previsibilidad cambiaria. El menor ingreso de divisas por la baja de precios de commodities, sumado al refugio en el dólar de los inversores y ahorristas (que paradójicamente buscaban inversiones "seguras") hacían que, al revés que en el período anterior, el tipo de cambio tendiera a subir. El BCRA vendía reservas y se resistía sin devaluar demasiado (como pedían, por ejemplo, en la UIA).

Brasil también sufrió los efectos en el mismo sentido. Los dólares que antes le ingresaban, ahora se le iban. Fiel a la convicción mostrada en el período anterior, la opción que tomaron nuestros vecinos fue la de permitir que el tipo de cambio ajustara de acuerdo al mercado. El Banco central perdió gran cantidad de reservas, y el Real se devaluó fuertemente.

Esta situación hizo que proliferaran los pedidos de devaluación en Argentina. Ratazzi, recuerdo, hablaba del "interesante dólar que tenían en Brasil". El dólar cotizaba a bastante más de 2 reales. Y esto encarecía el peso, en relación al real. 1 real = 1,60 pesos. Conclusión: productos brasileros baratos y productos argentinos caros, en relación.


Pero esta situación duró poquito. Se empezó a normalizar el mercado, y ahora el real se revalúa cada vez más haciéndole perder competitividad a los productos brasileros.

Hoy el real cotiza en pesos a 2,26. Las vacaciones en Brasil, tan atractivas el verano pasado para los argentinos, se van haciendo un poquito más difíciles de alcanzar cada día.

Hoy, Brasil, tiene que tomar medidas para que el Investment Grade, y la sabia política de metas de inflación no lo terminen ahorcando.

Decisión que reconoce la existencia de una "renta extraordinaria" en ciertos actores del sector financiero, promovida en parte por el modelo económico, que transfiere desde los sectores productivos a los inversionistas, en parte por la bajas tasas de la FED, que inunda el mundo de dólares, y en parte, también, por haber dejado devaluar el real más de lo que deberían haberlo dejado (recuerdo haber participado de discusiones en que se mencionaba el over-shooting).

Todo, finalmente, conjugado en una volatilidad cambiaria, que, no sé por qué, pero a los empresarios brasileros les debe molestar bastante (en Argentina, probablemente, una situación similar sería motivo de abuso de la palabra "caos").


lunes, 19 de octubre de 2009

Cómo mentir con datos verdaderos












El 11 de octubre pasado se conoció un informe con el ominoso título "CAYÓ UN 50% LA PARTICIPACION DE LA ARGENTINA EN EL PBI REGIONAL" (las mayúsculas son del original). La autoría corresponde a IDESA, que se define como "un centro de estudios, independiente y sin fines de lucro, especializado en la temática del mercado laboral; el sistema educativo y de capacitación laboral; la seguridad social; el sistema de salud y la asistencia social".

Examinemos con un poquito más de detalle a este centro "independiente". Su presidente, Osvaldo Giordano, y su directora ejecutiva, Alejandra Torres, han trabajado en la Fundación Mediterránea, han colaborado en cargos de jerarquía con la gestión ministerial de Domingo Cavallo y son integrantes de la Fundación Novum Millenium. Que son tres formas distintas de nombrar al citado Cavallo. Cavallistas, entonces, de la primera hasta la última hora. Los miembros del staff de IDESA cumplen todos una, las dos o las tres condiciones señaladas para el presidente y la directora ejecutiva.

La reiteración de la pertenencia simultánea a IDESA y a Novum Millenium despierta la curiosidad de cualquiera (o, por lo menos, la mía). Los resultados, si no sorprendentes, por lo menos son llamativos. A la cabeza de al FNM se encuentra otro estrecho colaborador de Cavallo, el economista Adolfo Sturzenegger. Y, la frutilla de esta desagradable torta toma la forma de otro directivo: el abogado Adolfo Casabal Elía, conocido apologista de la dictadura militar y defensor del torturador y asesino Etchecolatz. (Sobre su defendido, dijo a Perfil que "es un hombre pacífico".)

Ya nos hicimos una idea sobre los autores. Ahora, vayamos al contenido. Como se vio, el título anuncia una situación desesperante (y así lo presentaron los medios que dieron difusión al informe). Leyendo un poco más, uno se entera de varias cosas que cambian el panorama.

Los datos son extraídos de la CEPAL, algo que IDESA se preocupa de subrayar repetidamente. Esto da al informe, se espera, una pátina de seriedad y objetividad. Ahora bien: los fríos datos los tenemos ahí arriba, en el gráfico. ¿Qué nos dicen? Que en 1950 el PBI argentino representaba el 27% del PBI total de América Latina y que en promedio, en el período 2001-2008 sólo representó el 13%.

Observación: IDESA descubrió la pólvora. ¿Nadie sabía antes de la aparición de su luminoso informe que durante los últimos 60 años la Argentina pasó por períodos de caída y estancamiento, al mismo tiempo que crecían sostenidamente otros paises de la región (sobre todo, Brasil)?

Otra observación: lo que se mide no es el crecimiento del producto argentino, sino su relación con el de toda la región. El crecimiento de los últimos años, así, no alteró mucho esa proporción, ya que la Argentina revirtió el ciclo de caída de los treinta años anteriores, pero los otros paises también crecieron. Incluso si crecieron menos, como efectivamente fue el caso de Brasil, las proporciones no cambiaron sustancialmente.

Otra observación más: si IDESA hiciera el mismo estudio en la economía mundial se encontraría con que países "serios", como Inglaterra, Francia o Alemania (e incluso los Estados Unidos) representan hoy un porcentaje muy inferior al de 1950. ¿Y qué?

Pero lo mejor son las conclusiones. Se supone que, al cubrir el estudio un período de seis décadas, debería tomar como causas las que actuaron durante ese dilatado período. Pero, por el contrario, las conclusiones se concentran en la crítica a las políticas económicas en curso. Dice: "Mientras que en estos países tiende a prevalecer la racionalidad y el sentido estratégico, en la Argentina la toma decisiones se hace a través de “batallas” fundadas en gestas ideológicas. En la discusión sobre la ley de medios, retenciones móviles, estatización de los recursos previsionales, ley de presupuesto, prórrogas de impuestos distorsivos las pujas se dirimen en base a lealtades y traiciones, alianzas espurias con intereses privados y acumulación de votos en base a presiones. Planteado como “batallas”, el resultado es un bando “ganador” –que festeja con algarabía y exitismo– y otro “perdedor” –que asume el resultado con desazón y revanchismo–. Son escasos o nulos los espacios para el diálogo franco, el análisis técnico desapasionado y objetivo, y la búsqueda de consensos. Bajo estas condiciones, no es raro que se imponga la mediocridad."

No son tan burdos como para decir que la política del gobierno kirchnerista es la responsable del retroceso relativo de seis décadas. Pero se las arreglan para que en el lector quede establecida esa conexión. Retrocedemos, retrocedemos y nadie hace nada.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pai Robertinho



8 de enero: El Pai Robertinho empieza el 2009 a lo grande. Ya desde su primer título del año da claras señales de qué va la cosa. Nos dice: “Recaudación: se confirma que agoniza la economía”. Y nosotros tomando sol en Pinamar. Se nos atraganta la aceituna del martini.

3 de marzo: Irmáos, Pai Robertinho advierte “El modelo se terminó. Se agotó. Murió. Kirchner dilapidó el tipo de cambio alto que le dejó Duhalde (..) Dentro del listado de medidas K todo es posible. Desde nuevas confiscaciones de stocks hasta una devaluación para mejorar los ingresos fiscales”.

Y uno se siente un verdadero boludo pensando si conviene cuaderno tapa dura o tapa blanda para la escuela de los pibes. Giladas. Por pecadores nos pasa. Nos atragantamos con un sacapuntas desafilado.

15 de abril: O Pai Robertinho nos enseña un nuevo mantra.
ciÓn. ciÓn. ciÓn. ciOnnnnnnnnnn.
Recesión, recesión, recesión.
Inflación, inflación, inflación.
Devaluación, devaluación, devaluación.


Todas terminan con ción. Nos atragantamos con el acento.

29 de abril: Robertinho, o manosanta argenchino, exponía de manera creativa dos conceptos: en primer lugar, que la deuda externa argentina al momento de escribir su columna de ese domingo, era igual a la del 2001 y que en ambos casos Argentina no tenía acceso a los mercados voluntarios de crédito. En el segundo, hablaba de una situación efectiva de estanflación al estilo de la que se vivió en los meses previos a la caída de la Convertibilidad. Lo que Pai Robertino quería, de modo providencial, era hacerle sentir a sus fieles la similitud entre ambos momentos económicos del país. Y de allí inducirlos, por medio de esta parábola (como todo lo que hace Pai), a pensar que nos esperaba el corralito reloaded, la devaluación, la pesificación asimétrica y la triste consecuencia de la segunda del mayor periodista deportivo de la Argentina, Horacio García Blanco.

Nada dice sobre el stock de deuda rateado contra recaudación ni sobre los superavits gemelos que diferencian ambas situaciones. Seguramente porque no quiere confundir a los fieles con una parábola demasiado compleja.

Decidimos atragantarnos con un fernet.

20 de mayo: Pai Robertinho, umbanda do Nordelta, pone en duda las reservas del Banco Central: con dos maniobras retóricas les quita 21 mil millones de dólares de un solo saque. Para quien quiere profundizar en el significado de esto, lo que nuestro bienamado Robertinho está diciendo es que el BCRA es más débil de lo que es, que abre un flanco de ataque y que es candidato a perder una pulseada cambiaria. Las largas colas de fieles expuestos al frío del invierno, en la cola para comprar dólares y tocarle los pies al santo son la muestra material del verdadero poder de la fe.

Eso sí, él la plata no la toca. Honorarios a la secretaria.

4 de junio:1167 palabras pronuncia en su oración matinal el Pai Robertino. Que o governo arruinó al sector agropecuario. Que a desocupaçao y pobreza en el interior del país son enormes. Que o espiritu maligno do Kirchner auyenta la inversión. Eso sí, ni un solo número consistente para sostener la hipótesis del desastre. Es suficiente hablar con alguna vieja en la cola de un banco o para cobrar la jubilación para confirmar lo que Pai nos informa.

El umbandismo nos pide eso, justamente: un acto de fe.

Y nos atragantamos con unos palitos de queso húmedos y rancios.

27 de junio, un día antes de las elecciones: O Pai Robertinho escribe una carta a los Cristianos con Inmuebles. Sus palabras son sabias. Les avisa que dejen de pecar porque el final se acerca y sus males se lavarán en el infierno kirchnerista. Escuchémoslo con atención el versículo 4 “Los compradores, que provenían de los sectores económicos más variados, tenían flujos de ingresos positivos gracias a la burbuja de reactivación que se aplicó durante cinco años y medio (…) Puesto en otras palabras, la gente espera una devaluación del peso para después de las elecciones y, además, necesita liquidez porque no sabe cuánto puede durar el proceso recesivo en el que ha entrado la economía argentina desde fines de 2008(…) Los números fiscales y la situación del tipo de cambio real hacen pensar, como decía antes, que luego de las elecciones habrá una devaluación. Esto significará caída en los ingresos reales”

El atragantamiento esta vez lo inducimos con un viejo tintero Pelikan de vidrio.

La mañana de las elecciones: para que sus fieles no vayan a votar sin antes haber rezado sus oraciones matinales, ese fin de semana tenemos doble ración. Leemos en su carta a los Cristianos de Vicente López, versículos 13 al 16: “La economía argentina llega al fin del primer semestre con serios problemas que, salvo que se produzca un profundo cambio de rumbo, la llevan a un callejón sin salida, con complicaciones crecientes en la segunda parte del año. Los problemas más acuciantes son el fiscal, el nivel de actividad, que se traduce en serios problemas de ocupación, y la cuestión cambiaria(…) La perspectiva de la devaluación aparece con mayor firmeza, si se considera que el tipo de cambio real alto se diluyó luego de la devaluación del 2002. Los incrementos de precios internos frente al dólar casi fijo se comieron el tipo de cambio real y el llamado tipo de cambio competitivo dejó de serlo. Una corrección fiscal -licuando salarios y jubilaciones- mediante una devaluación tendría que ser llevada a cabo permitiendo una mayor fuga de capitales o bien con el BCRA emitiendo moneda para subirlo.”

Queridos hermanos, hoy 14 de octubre, entonamos juntos el siguiente salmo. A cada rogatoria repetimos


“Acá tengo los dólares comprados a 4 mangos
después de 4 horas de cola en el frío del microcentro
A ti, oh Pai, encomiendo este fajo
Los compré cuando vendí los Boden 2012 , Bonar y Bogaaaar
Cuando tu luz iluminó mi hogar
Y anunciaste el inminente final

Cuatro meses han pasado, oh Pai,
Compré paraguas a 20 mangos
Previniendo el diluvio que avizorabas
Acá tengo la granada que compré para inmolarme
Me pregunto si te habrás atragantado
Alguna vez
Aaaaaaaaameen.”


Ultimo momento: Pai Robertinho nos indica que ha recibido un mensaje celestial. Nos pide que informemos que la Selección hoy pierde en Montevideo 4 a 0. Parece un mensaje celestial, pero uruguayo. Parece una gastada de algún empleado de banco uruguayo. Banco donde fugar guita.

Claro, mensaje celes-tial.


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sábado, 10 de octubre de 2009

Ataque al dólar


Hoy, Mariano atacó con el tema de la debilidad del dólar. Si me hubiera dicho que iba a encarar esa cuestión, le habría pasado el texto que paso a comentar.


"Es el mayor misterio de las finanzas globales hoy: ¿quién desató el solapado ataque contra el dólar norteamericano esta semana?" La pregunta la formuló hace un par de días (ver aquí) Eamon Javers en el muy prestigioso blog Politico.



"Comenzó el lunes con un informe en un diario británico, débil de fuentes pero muy explosivo: jeques petroleros árabes están conspirando con los rusos y los chinos para abandonar el uso del dólar para fijar el valor del comercio del petróleo; una amenaza directa a la supremacía global del billete verde".




¿Es verdad?, se pregunta el autor. Y añade este concepto, que a mi juicio es clave: "Con la economía de los EE.UU. contra las cuerdas y el país como de lejos el más endeudado del mundo, los inversores no se sienten tan tranquilos respecto del dólar como solían. Y la idea de economías de segunda línea atacando al Tío Sam no suena tan alejada. Para los funcionarios norteamericanos, la posibilidad de que el dólar pierda su larga dominación en el comercio mundial es un escenario de pesadilla, porque probablemente significaría tasas de interés mucho más altas y una declinante capacidad de financiar la deuda de los EE.UU. Nadie cree que esto podría realmente ocurrir en lo inmediato, pero noticias como el informe británico de esta semana lo hacen parecer cada vez más probable."

La veracidad del informe, escrito por el periodista Robert Fisk, un veterano y respetado especialista en temas del Medio Oriente, es puesta en duda. Pero no está allí la importancia de la cuestión. Precisamente si el informe de Fisk no ofrece suficientes detalles y, menos aún, testimonios con nombre y apellido, sólo la frágil situación del dólar explica que haya tenido la repercusión que tuvo.

En esta misma semana, el oro alcanzó la cotización más alta de toda la historia: 1.048 dólares la onza troy. Otra prueba de la debilidad del dólar. El oro, que como todo producto tiene un valor objetivo, es mejor indicador de la pérdida o ganancia de valor de una moneda cualquiera que otra moneda, puesto que todas las que circulan actualmente son fiduciarias.

La tendencia bajista del dólar tiene sus raíces en hechos objetivos, más allá de las expectativas y otros factores subjetivos tan meneados en los mercados especulativos. Que existen, por cierto, pero son a su vez la expresión distorsionada de realidades ubicadas fuera de la voluntad y hasta de la comprensión de los "operadores".

No puede sostenerse indefinidamente la fortaleza de una moneda que cada día es minada por el enorme endeudamiento del Estado que la emite, además del sistemático déficit comercial y fiscal de ese mismo Estado. Estos desequilibrios, estructurales y de largo plazo como son, tienen necesariamente su correlato en la pérdida de valor de la moneda, cuyo carácter fiduciario la hace dependiente de la solvencia del emisor.

El papel dominante del dólar en el comercio internacional desde la posguerra se ha vinculado con el papel hegemónico de los Estados Unidos en la economía mundial. Esa hegemonía económica es la que hoy, a partir de la crisis iniciada a mediados de 2007 y oficialmente reconocida en setiembre de 2008, se encuentra cuestionada. No quiere esto decir que la hegemonía norteamericana desaparezca de un día para otro. Los procesos de desaparición de hegemonías en el plano mundial son largos, duran décadas y suponen muchas convulsiones en el camino. Pero no es menos cierto el proverbio chino: un camino de mil millas comienza con un paso.

Tal vez puedan señalarse otros signos anteriores, pero es indudable que el descalabro de las hipotecas de baja calidad en 2007 es un paso, pequeño por ahora pero preñado de futuro, en ese camino. Lejos de los ole good times de la bella Dolly Parton.

Viento de cola


Las acciones de empresas argentinas están teniendo buen rendimiento. Los títulos públicos, mejor todavía.

Simultáneamente, el dólar se cae (digan lo que digan, humildemente, sigo viendo que las causas están en cuestiones estructurales de la economía real estadounidense, y que más allá de los factores que operan en el corto plazo, esa es la tendencia de largo plazo).

Así, varios actores con "poder de fuego" se "desdolarizan". Habría que ver la evolución de los depósitos en dólares para confirmarlo.

Siendo como sea, el dólar "de fin de año" hoy está en 3,88. Muy lejos del 4,50 de junio. Y esto contribuye aún más a que empiecen a "sobrar" dólares en la plaza argentina. El Central sale a comprar, y así y todo, la tendencia es a la baja.

Lógicamente, con una autoridad monetaria menos intervencionista, el real sigue subiendo en relación al dólar, y por ley transitiva también en relación al peso. Ya está en 2,21. Lo lamento, va a estar caro Brasil este verano.

A pensar en medidas anti-inflacionarias, porque volvemos a "2007".


Perdón Artemio, le afané la foto.