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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Capitalismo y Democracia





Teorema de Contradicto

Para materializarse en una sociedad, la suma del porcentaje de pureza del capitalismo y el porcentaje de pureza de democracia no puede superar una constante.

Así, cuanto más salvaje es el capitalismo, más cautiva es la democracia. Inversamente, cuanto más genuina es la expresión democrática de un pueblo, mayores son los controles al capitalismo.

Corolario de Papandreu

No me dejen solo, la puta que los parió.




Tomá.



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sábado, 18 de junio de 2011

Palabra de Zaiat

Qué vas a hacer en la próxima hora? Querés sentirte parte del mundo? Dale con tutti hasta 19:12 y sos protagonista



Te alabamos, Alfredo



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miércoles, 18 de mayo de 2011

Que se vayan todos, tío!



El comienzo del fin español. Las asambleas populares. En el caso ibérico, iniciadas de manera espontánea por población mayoritariamente en la brecha de entre 20 y 35 años. Con consignas del tipo "No al bipartidismo, sí a la democracia real" o "ni pensionazos ni sueldazos, fuera los corruptos". El objetivo es que de acá al próximo domingo 22, fecha de las autonómicas, la gente vaya ocupando la Carrera de San Jerónimo, que los separa del Congreso de los Diputados, situado a 600 metros.

Desde acá nos preguntamos cómo se llamará y donde estará ahora el Duhalde español que llenará el barco de sardinas en este río revuelto.


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martes, 3 de mayo de 2011

Copyright


Después de haberse enterado de los métodos utilizados por las fuerzas norteamericanas para encontrar, liquidar y deshacerse de Bin Laden, dos importantes hijos de puta como el "Tigre" Acosta y Alfredo Astiz estarían instruyendo a sus abogados para que inicien el reclamo de derechos de autor.

Contrariamente a lo que dijo el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas yankees, el mundo en el que vivimos NO es más seguro.

Y él lo sabe.



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lunes, 21 de marzo de 2011

Petiso



Sí, ya sé. También podemos dar por válidas las sesudas razones del Puri para entender la invasión a Libia. Debe ser que Gabriel, gracias al uso de esos minúsculos lentes que le dan el aspecto de un tipo conocedor y estudiado, apelando a argumentos como Consejo de Seguridad, OTAN, razones estratégicas, pueda ponernos en ridículo.

Pero las verdaderas razones de la invasión a Libia, a nuestro entender, se pueden apreciar en la foto.

Es la mentada "envidia de los petisos".

Ya se prefiguraba con lo de Carla Bruni.

Se ratifica ahora.

En este caso en forma de envidia al premio Nobel que le dieron al de la izquierda.

Ma que gas ni petróleo. Hundir a Khaddafi es la excusa para dar un discurso en Estocolmo. Sólo eso.



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martes, 18 de mayo de 2010

Los menos indicados



La diputada Soraya Saenz de Santamaría, vocera del derechista Partido Popular en el Parlamento español, calificó la reunión de CFK con el juez español Baltasar Garzón, suspendido por investigar los asesinatos masivos cometidos por el franquismo, como intolerable. Y dijo "Cristina Fernández de Kirchner y su marido son los menos indicados para dar lecciones de justicia y de seguridad jurídica a nadie".

La misma diputada, hace ya un tiempo, había dicho: "sigue habiendo juicios pendientes y tendrán que resolverse. Es una investigación que corresponde a la justicia y ojalá todos los culpables se acaben sentando en el banquillo. Primero por reconocimiento a las víctimas y para acabar con los terroristas y que no quede ninguno libre."

Claro que en esta segunda declaración, previa, se refería a los juicios a los autores del atentado conocido como 11M, que de seguro deben ser todos fundamentalistas musulmanes.

Y también dijo: "cuando alguien está dentro de un proceso judicial los partidos debemos respetarlo, por eso nosotros desde el PP respetamos a la justicia y no juzgamos con anticipación". Pero en este caso tampoco se refería a Garzón sino a un colega del Partido Popular, investigado por un larga lista de delitos de corrupción mientras era funcionario del gobierno de Aznar.

Deben ser estas las dobles varas a las que se refiere quien es blanco de las duras críticas de Soraya en los medios de España esta mañana.

La ilustración que mejora este post corresponde al mapa con la cantidad de fosas comunes franquistas, provincia a provincia, y su contenido potencial o confirmado.


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martes, 4 de mayo de 2010

Aislados del Mundo


El Canciller Taiana garabateó un papelito y lo entregó a los presidentes, que se lo fueron pasando mano en mano, y cuando todos lo habían leído, en un rápido gesto le guiñó el ojo a Cristina, que leyó con premura:

“quienesestánafavordeNéstorKirchnercomopresidentedelaUNASURporfavorlevantenlamano”.

Según pudimos averiguar, el verdadero contenido del papelito rezaba “Si querés que Jésica Cirio te espere esta noche en tu habitación, apurate y levantá la mano”.

La votación terminó con la única abstencion de Cristina.

Más detalles esta misma noche a las 22 en TN. Lapegüe nos explica cada detalle de la movida oficial para evitar seguir “aislados del mundo”.




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miércoles, 14 de abril de 2010

Varas para medir



Fuerte repercusión tuvo anteayer la solicitada cuyo facsímil inaugura este post, publicada en la página 11 del políticamente correcto Washington Post. La onda expansiva alcanzó a los principales medios escritos (o sus correlatos online) locales: gastronómicamente a Clarín, siempre asépticamente a El Cronista, maliciosamente a La Nación y Perfil en Buenos Aires y a varios diarios del interior e internacionales.

Esperamos una repercusión similar en dichos medios por la foto en TAPA (click para agrandar) del mismo matutino, en su edición de ayer, no ya paga por una ONG sino parte de la decisión editorial del diario.



Eso sí, guarda que la noticia podría ser lo cariñoso que se pone Obama con el premier japonés, o la diferencia de altura con Lula, o la longitud de brazos de la Merkel...

Che, arriba dice “esperamos” como quien dice “ojalá me saque el loto”, se entiende?

lunes, 8 de marzo de 2010

Kelpers IV



En estos días en los que el tema Malvinas reingresó a la agenda internacional por la inesperada ventana de la exploración petrolera, el gobierno británico ha aprovechado la circunstancia para lanzar un mensaje que, emitido en dirección a la Argentina, tiene como verdadero destinataria la opinión pública británica.

Como cualquier victoria militar, Malvinas representa para el pueblo inglés una gesta que lo reconcilia con un gobierno que, de otra manera, hubiera sido un verdadero bluf. Por tanto es natural que un gobierno que atraviesa una seria crisis económica y social como la que enfrenta Gordon Brown, aproveche esta oportunidad dorada para blandir el argumento de la irrestricta defensa kelper, buscando reactivar el sentimiento de unidad en el desencantado pueblo británico.

Por supuesto que del lado argentino ningún operador político o diplomático con responsabilidades piensa siquiera en la arista militar del conflicto, lo que contribuye a hacernos más amargas las declaraciones oficiales británicas respecto de “reforzar la seguridad militar en las islas”.

No pasan de chicanas que buscan además opacar el brillo inesperado que ofrecen algunas victorias en el terreno de la diplomacia internacional por parte de la Argentina y que, por supuesto, nuestra Cadena Nacional de la Gente Linda se ha encargado de cajonearnos también a nosotros: la Cumbre de la Unidad Latinoamericana en Cancún el pasado febrero incluyó dos declaraciones especiales con el consentimiento firmado al reclamo argentino de 33 países del continente, incluyendo por primera vez el de naciones que fueron colonias británicas, como Jamaica, Belice, Trinidad y Tobago y Guyana (y que en oportunidades anteriores se plegaban a la posición británica por pertenecer al Commonwealth británico).

Sumarle a esto las declaraciones de la Secretaria de Estado norteamericana Rodham Clinton, que si bien en nuestra opinión nunca va a presentar una posición decididamente favorable a Argentina frente a R.U., podría mostrar una neutralidad tal que suelde una mínima empatía con quien Washington cree que es la actual llave de plata del continente, el Brasil de Lula, cuyo favor se hace significativo para lograr Resoluciones que censuren a su principal enemigo diplomático actual, Irán.

Lo que no van a declarar ni están interesados en hacer público, pero que el Foreign Office ya ha empezado a evaluar con preocupación es la creciente probabilidad y el esfuerzo que Brasil está haciendo para lograr su ingreso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con butaca permanente. En especial después de las declaraciones de Lula en Cancún, de respaldo a la posición argentina, en abierta crítica a la pasividad de la ONU.

Porque la diplomacia británica taxativamente sabe que en la situación actual, ninguno de los países de la elite diplomática mundial abogaría por ponerle fin a uno de los últimos legados coloniales del planeta (muchos de ellos prefieren el status quo que representa no verse en situación de exponer su propio comportamiento colonial en otros puntos del globo –Tibet, Islas Virgenes, Sahara Occidental, Tokelau, siguen las firmas). Pero el ingreso de Brasil, sin culpas que lavar en este sentido y necesitando demostrar su posición de liderazgo continental y su integración política con Argentina, el Mercosur y Latinoamérica, lo convertiría rápidamente en un portavoz potente de la posición argentina, neutralizaría la ambivalente posición norteamericana y conseguiría el apoyo de otros miembros como China y eventualmente Rusia para ejercer presión sobre Reino Unido.

En esa situación, enfrentando Inglaterra una lógica adversa ahora también en el Consejo de Seguridad, otro gallo cantaría.



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jueves, 4 de marzo de 2010

Kelpers III



El ninguneo británico sobre el pedido argentino, decíamos, se basa en su capacidad de veto de Resoluciones de la Asamblea General de ONU derivada de su asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Mientras tanto, como cualquier potencia colonial usurpadora, Gran Bretaña, va diseñando un set de criterios históricos, políticos, administrativos y legales sobre los cuales construye el argumento y la justificación de su posición. Estos argumentos nunca han sido expuestos públicamente, puesto que nunca existió una negociación por la soberanía (esa mesa sería el único lugar en el que el Foreign Office debería mostrar esas cartas). Pero sí existen indicios que permiten identificar algunos.

Los cito abajo, en negritas. A cada uno le sigue un argumento más o menos chicanero, a suerte de refutación cartonera.

Los británicos fueron los primeros en reclamar las islas en 1690 y nunca han renunciado a ese reclamo.

Perfecto. Debemos mirar dos aspectos: el de ser los primeros y el de haber sostenido el reclamo en el tiempo.

La antigüedad y la precedencia del reclamo tienen algún tipo de peso? Porque en dicho caso habría que devolver Gibraltar no ya a los españoles, con quienes la une una clara integración territorial, sino a romanos, o mejor dicho a griegos, o mejor aún a fenicios (qué hacer, dos de dichas civilizaciones se han sumido en el mestizaje invasor y solo nos quedan los griegos modernos: quizás haya cesado su reclamo del promontorio ibérico). Respecto del mantenimiento del reclamo, estamos en ese caso en igualdad de condiciones: Argentina tampoco renuncia a su reclamo que se inicia a días de producida la invasión británica de 1833.

Hablando seriamente: la antigüedad y mantenimiento del reclamo tienen algo que ver?

Las islas han sido ocupadas pacífica y permanentemente por GB desde 1833, con la excepción de dos meses de ocupación ilegal por parte de Argentina.

Es inexacto que la invasión británica a las islas de 1833 haya sido pacífica: existen pruebas históricas que demuestran que se trató de una invasión hostil aunque sin derramamiento de sangre, debido al reconocimiento por parte de la minoría argentina residente de la asimetría de fuerzas a la que se exponían.

No obstante, la permanencia de GB en las islas desde 1833 ha sido, en efecto, pacífica. Esto es producto de la voluntad de paz por parte argentina, que sólo se ha roto durante dos meses de un fatídico 1982, producto de la lamentable decisión de un gobierno de facto. Es decir que un gobierno armado no democrático argentino ha roto nuestro reclamo pacífico durante dos meses sobre un total de dos mil ciento veinticuatro (escuchó bien, 2.124 ó sea 177 años).

Delo que surge otro detall no menor: que GB haya ocupado durante 177 años las islas de manera pacífica demuestra que los supuestos colonizados nunca lo fueron estricto sensu. Ningún país sojuzgado a soportado el yugo colonial durante ese tiempo sin que mediaran intentos exitosos o fracasados de algún tipo, aunque sea mínimo, de autonomía y libertad. Lo que demuestra ese argumento es que la posición argentina es cierta: la población malvinense actual es producto de una inmigración deliberada y ordenada desde Gran Bretaña.

Los intentos de Argentina de colonizar las islas entre 1820 y 1833 fueron esporádicos e inefectivos.

Sólo 3 años después de la declaración de la independencia, en años en que la Argentina estaba envuelta en una serie de guerras intestinas que años más tarde darían lugar a su organización administrativa y constitucional actual, las Provincias Unidas del Río de la Plata ya habían efectivizado su reclamo soberano en las islas y enviado un gobernador. En los mismos años Argentina no tenía control total de muchas de las regiones que hoy componen su territorio continental, por ejemplo la Patagonia. Pero existieron avanzadas históricas efectivas para mantener población y administración en las islas, que fueron expelidas por Gran Bretaña como resultado de una invasión armada en 1833.

No sólo eso, Argentina se abocó a proteger los recursos naturales de las islas y por tal motivo mantuvo una acción armada con Estados Unidos por la actividad predatoria de lobos marinos que cazadores y pescadores norteamericanos llevaban a cabo en el lugar.

Las islas no tenían población indígena o asentamientos antes del asentamiento británico.

Antes de cuál asentamiento británico, el de 1690? En ese caso, so what? O antes de 1833? En ese caso volvamos a la respuesta anterior: existía un asentamiento argentino que fue obligado a retornar al continente.

En un plebiscito inspirado por la posición Argentina en 1994, el 87% de los isleños rechazó cualquier forma de discusion de soberanía bajo cualquier circunstancia.

Ese plebiscito se encuadra bajo la tesis de ocupación colonial, la cual es espuria. En 1994, la población, hija de inmigración británica ordenada y deliberada, era vasalla de la Corona Británica y mantenía estrictos vínculos económicos, políticos, personales y sociales con aquel país.

Eso sí, nos encantaría conocer a ese 13% que no rechazó la posibilidad de una discusión.

Las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas llamando a negociaciones (desde la 2065 en adelante), “son espurias porque no hacen referencia al derecho de los isleños a elegir su propio futuro”.

Estos ingleses me van a hacer llorar (ver aquí y aquí).



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miércoles, 3 de marzo de 2010

Kelpers II



Como decíamos ayer, emanaron de la Asamblea General de la ONU dos Resoluciones base sobre la cuestión Malvinas. La primera, la 1514 es la que incluye a Malvinas como "territorio no auto-gobernado" (colonia) y es en la que se apoya Reino Unido para sostener su tesis de autodeterminación de los kelpers como mecanismo para sostener el status quo. Y la segunda, la 2065, es la resolución posterior que reconoce que el caso Malvinas no es un caso ordinario sino uno especial en el que hay un territorio en disputa y por el que la Asamblea General (AG) insta a ambas partes a sentarse a la mesa de negociación.

De esta manera, la Asamblea General recogió como propia la doctrina de aplicación de la integridad territorial, al hacer referencia a los intereses y no a los deseos de los esclavos negros que viven en Malvinas. En la medida en que Gran Bretaña se ha amparado en su asiento permanente en el Consejo de Seguridad y ha rehuido a la negociación, la AG ha ratificado la 2065 con Resoluciones posteriores en 1973 (la 3160- XXVIII), en el 76, el 82, el 83, el 84, el 85, el 86, el 87 y el 88. A partir de 2004 y en virtud de un proceso de revitalización de la AG, el Gobierno argentino logró que la cuestión Malvinas pase a figurar en la agenda de la AG en forma permanente. El tema puede ser tratado previa notificación de un Estado Miembro.

Como es de esperarse, del lado inglés se desconoce esta larga lista de deseos de la comunidad internacional y sólo se imposta un pretenso alineamiento a la resolución 1514 que, oh coincidencia!, hace foco estricto en la voluntad de los colonizados. La estrategia británica desde 1961 a la fecha (aunque con más fuerza desde 1982) ha sido la de forzar los hechos a la versión histórica que mejor se adapta a sus intereses.

Así, han puesto en práctica una estrategia de dos tiempos: en primer lugar construyeron una situación administrativa y política en las islas que convertía a los isleños en sujetos colonizados que denominaron kelpers (no sería raro que hayan pintado de negro alguno con un corcho quemado y luego lo hicieron caminar encadenado). En la segunda fase, inversamente, recrearon un proceso de “escucha” de la voluntad kelper, proceso en el que este sufrido pueblo clamaba seguir perteneciendo a la Corona.

Reino Unido, como corolario de esa laboriosa mise en scène, actúa como si la soberanía de las islas fuera un tema cerrado. Argentina y el resto de la comunidad internacional continúan esperando que el Reino Unido se deje de maquillajes y se avenga a tratar no sólo el tema de la soberanía sino el mejor interés de los isleños.

La posibilidad de encontrar petróleo de extracción rentable en el lecho marino adyacente al territorio en disputa sólo viene a ponerle condimento económico a una situación diplomática y política.



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martes, 2 de marzo de 2010

Kelpers I


El 14 de diciembre de 1960, durante su decimoquinto período de sesiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó una resolución que llevaba el número 1514. Como todas las resoluciones, esta tenía por objeto reafirmar la plena vigencia en todo el orbe de la Carta de Naciones Unidas y hacía foco en la libertad como derecho innato de cada hombre y, por extensión, su hija putativa: la libertad y soberanía de los colectivos nacionales.

Hay que recordar que para 1960 una vasta porción del territorio africano, por ejemplo, continuaba bajo control colonial y ONU entendía, a través de su órgano supremo que es la Asamblea General, que era hora de comenzar un proceso de erradicación de la situación de coloniaje, uno de los principales obstáculos respecto de la igualdad de derechos, la paz y el desarrollo global.

La Resolución 1514, después de una profunda y clara exposición de consideraciones, ofrecía un conjunto de criterios que tenían por objeto no sólo apurar los procesos de descolonización que gatillaba la propia resolución sino también evitar que la misma fuera “utilizada” por grupos secesionistas o autonomistas subnacionales que quisieran aprovecharla para blanquear casos que no estuvieran ligados estrictamente a una cuestión de coloniaje sino a situaciones políticas específicas internas.

Teniendo en cuenta lo antedicho, el diseño de una lista que incluyera las situaciones de coloniaje fue todo un desafío del punto de vista diplomático que ONU disminuyó al dar lugar al concepto de “territorio no auto-gobernado” y al fundar, al año siguiente de la resolución, un Comité Especial de Descolonización, conocido como el Comité de 24 (por la cantidad de países que inicialmente lo formaban).

No obstante, no debe entenderse que esta resolución fuera utilizada de manera absolutamente cristalina en cada caso: sirvió para que algunas potencias coloniales con mucho poder dentro del sistema Naciones Unidas colaran territorios para los cuales confiaban en una resolución favorable respecto de la soberanía. Así, Reino Unido ingresó a la lista de “territorios no auto-gobernados” nuestras islas Malvinas. No porque quisiera ofrecerle libertad y reconocimiento a una supuesta colonia sentido estricto sino por una simple argucia estratégica: la Resolución 1514 señala a los habitantes de los territorios coloniales como los protagonistas políticos de su destino como nación, poniendo en sus manos los mecanismos que permitan tomar libremente esa decisión. Esto queda claro en el ítem 5 de la 1514(XV) que ordena “transferir todos los poderes a los habitantes de esos territorios, sin condiciones ni reservas, de acuerdo con su voluntad expresa y deseo, sin distinción de raza, credo o color, para permitirles gozar de su completa independencia y libertad”.

Cualquier persona que conozca el proceso histórico en Malvinas sabe que los habitantes de las islas no son una colonia sojuzgada y víctima de expoliación (como pudo serlo Camerún, por tomar un caso) sino más bien un apéndice territorial británico de ultramar, objeto de una migración controlada. Bajo estas consideraciones, Argentina subrayó que las Malvinas no cumplen con el ítem 6 de la Resolución, que indica que “cualquier intento de disrupción total o parcial de la unidad nacional y la integridad territorial de una Nación es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas”, al sostener que el Reino Unido se apropió de las islas de manera hostil y beligerante a principios de 1833, momento en el que Malvinas estaba integrada territorialmente a las Provincias Unidas del Río de la Plata, área continental. De aquí emerge la solidez y entidad del reclamo argentino. Eso sin decir que ya el 16 de enero de 1833, 10 días después de la invasión británica, Argentina estaba pidiendo explicaciones por escrito al Encargado de Negocios Británico en el país.

Más contundente, sin embargo, es la comparación de contenidos entre la Wikipedia en su versión en español:

El 20 de diciembre de 1832 arribó a Puerto Egmont la corbeta HMS Clio. El capitán John Onslow tomó posesión formal y su tripulación se abocó a reparar las ruinas del fuerte. Unos días más tarde la nave ancló frente a Puerto Soledad. El comandante Onslow informó a Pinedo que se disponía a tomar la isla, y le ordenó que arriara la bandera argentina al día siguiente.

Pinedo estaba en inferioridad de condiciones: contaba con un buque de capacidad bélica mucho menor, y la mayoría de su tripulación era de origen inglés. La legislación británica contemplaba el delito de alta traición para los nativos de ese país que se alzaran contra la corona. La mayoría de los hombres dijo estar dispuesta a combatir, pero la resistencia fue insuficiente. Los ingleses desembarcaron en la mañana del 3 de enero de 1833; primero izaron su bandera y luego arriaron la argentina. Dos días después Pinedo abandonó las islas a bordo de la Sarandí llevando consigo a un grupo relativamente numeroso de colonos rioplatenses.


Y la versión en inglés, infantil y despojadísima, de la misma entrada

In January 1833, British forces returned and informed the Argentine commander that they intended to reassert British sovereignty (sic). The existing settlers were allowed to remain, with an Irish member of Vernet's settlement, William Dickson, appointed as the Islands' governor. Vernet's deputy, Matthew Brisbane, returned later that year and was informed that the British had no objections to the continuation of Vernet's business ventures provided there was no interference with British control


Entendiendo la justicia de nuestro reclamo, la Asamblea General tomó nota y en su XX período de sesiones en 1965, emitió una nueva Resolución, la 2065, en la que denotaba la existencia de una disputa territorial sobre las islas e invitaba a las partes “a proceder sin dilación en las negociaciones recomendadas por el Comité de Descolonización con respecto a la implementación de la Resolución 1514 con vistas a encontrar una solución pacífica al problema, teniendo en mente las provisiones y objetivos de aquella resolución y el interés (observe el lector que NO dice la voluntad) de los habitantes de las Islas Malvinas”. La simple existencia de una disputa territorial reconocida congela el proceso de descolonización de Malvinas pretendido por el astuto Foreign Office inglés que pretendía que un simple plebiscito con final cantado en las islas pusiera fin a toda la historia.

Quizás ahora usted empieza a entender por qué Reino Unido no se sienta a la mesa de negociaciones a la que ha sido convocada por sucesivas Resoluciones de la Asamblea General desde 1965. Cerramos la bolsa para seguir revolviendo en otro momento, pero ustedes saben que esta historia continúa.




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martes, 19 de enero de 2010

Vacuna



Michelle, la gran Michelle, saludó ayer al triunfador del ballotage presidencial ocurrido el domingo, el dueño de LAN, Sebastián Piñera en una puesta en escena cuidada y medida. Demasiado.

La presidente, dueña de la mitad izquierda del televisor, con un elegante teléfono blanco convenientemente lustrado para la ocasión y con escenografía en alguna coqueta oficina en La Moneda, leía disimuladamente una salutación fijada detrás de cámara, lo suficientemente formal y pacata (“fome”, diría un hermano trasandino) como para dormir al más excitado seguidor del empresario presidente que todavía estuviera revoleando su banderita partidaria en el bunker de Apoquindo.

Sobre la mitad derecha de la pantalla se observaba a este nuevo Berlusca sudamericano, rozagante por la victoria, tratando de exponer el rictus que mejor combinara su íntima alegría con el saludo de la jefa espiritual de los perdedores y la mirada fisgona de millones de chilenos testigos de un cambio que más temprano que tarde estaba por darse.

Michelle deja la presidencia de Chile con niveles muy altos de popularidad. Hace cinco años todo el mundo se preguntaba cómo iba a poder gobernar esta petisa carismática, a la sombra del estadista que también dejaba el gobierno perforando cualquier techo de popularidad imaginable, haciéndole “sumbudrule” al desgaste imaginable que deberían imponer cinco años de gestión, Ricardo Lagos.

Lo cierto es que 20 años de Concertación Democrática no lograron modificar en un ápice la desbalanceada estructura social chilena heredada del pinochetismo. No podría hacerlo. La izquierda chilena está vacunada contra la utopía, contra el cambio profundo, contra las “ideologías”.

Hay lugares del mundo en los que la geografía ha sido borrada. Entrás a cualquier shopping en Buenos Aires y si no conocieras las tiendas y las marcas expuestas, si no escucharas hablar a sus transeúntes, tardarías un buen rato en confirmar que no estás en Madrid, San Pablo o Roma. Pasa lo mismo con los aeropuertos. Y hasta con los barrios privados. La política chilena se va convirtiendo en eso. Es el prototipo de la política “shopping”. Un candidato estéticamente digno, con una familia apta para protagonizar una propaganda de jabón en polvo, simpatizantes (por favor destruya de inmediato la palabra militante) con banderitas encargadas a un mayorista chino por el jefe de marketing de la campaña, pines que cuatro muchachitas bonitas, vestidas con los colores de la bandera, les abrochan en la solapa a los que ingresan esperando juegos de luces, efectos especiales y, si hubo victoria, fuegos artificiales a toda orquesta.

El trabajo más fino que han hecho los factores de poder en Sudamérica inmediatamente a posteriori de la oscura década militarizada de los 70 (en Chile duró un poco bastante más que eso) fue el de inocular el virus del sosiego y la mansedumbre en todos los sectores sociales y políticos que pudiesen representar un mínimo de peligro para sus proyectos de países satélites, abocados a la producción de bienes primarios y con control pleno sobre todo el sistema institucional de parte de dichas aristocracias.

En nuestro país, durante el alfonsinismo y la primera parte del menemismo tuvo lugar ese proceso, y el pacto de Olivos resultó su expresión más evidente: bipartidismo y gatopardismo in secula seculorum. El origen de los todos los ministros de economía posteriores a Grispun el Rebelde lo pone en evidencia. La existencia de monjes negros de la política como Nosiglia, Barrionuevo o Manzano lo confirma.

En Chile sólo era necesario cooptar a la Concertación, refugio natural de las expresiones más rebeldes que pudieron atravesar el gobierno de Pinochet sin terminar sus días en alguna cárcel secreta en el Desierto de Antofagasta. Tan masiva fue la dosis de moderación que ayer pudimos valorarla en su justa medida: una presidente de la Concertación que le devolvía las riendas del poder político a los verdaderos dueños, pletórica ella de gozo y agradecimiento. Por eso la derecha argentina los envidia. Por eso se nos lo presenta como el modelo de virtudes cívicas latinoamericano, el del deseado "diálogo y consenso".

Nosotros, por suerte, lo tenemos a Kirchner.




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lunes, 28 de septiembre de 2009

Visión de Futuro



Terminó ayer, con un sugestivo silencio por parte de los medios locales, la 2da Cumbre ASA, de Países de Sudamérica y África, en la localidad de Porlamar, isla Margarita, Venezuela. Participaron 65 países y 28 mandatarios, entre ellos Lula, Khaddafi (en su primera visita a la región) y nuestra presidente.

Pensaba.

No nos damos cuenta. Pero lo que está ocurriendo ahí es groso. Lula diciendo "...entre 1950 y 1980 Brasil fue el país que más creció en el mundo. Crecimos a un promedio del 7% anual. Y en ese mismo período fuimos uno de los países en los que más creció la desigualdad. Nos habían dicho que para distribuir primero había que crecer y esperamos durante 30 años. Nuestro gobierno cambió la lógica: para crecer primero hay que distribuir. El mínimo impacto en nuestro país de la crisis financiera global demuestra que teníamos razón..."

Pensaba.

El día que África y Sudamérica lleven la cuenta a la mesa en la que consume (en algunos casos derrocha) la humanidad, no habrá chequera, no habrá tarjeta platinum, no habrá camiones blindados desbordantes de efectivo que alcancen para cancelar esa enorme y oprobiosa deuda.

Aunque algunos prefieran pensar que no va a ocurrir, nosotros creemos que sí. Pero más adelante. Todavía están definiendo la tasa de interés.



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