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lunes, 5 de octubre de 2009

Y...un poco de razón tiene Clarín.


La declaración publicada por el Grupo Clarín tiene algunos párrafos que irritan por el cinismo que exhiben. Por ejemplo, el que nos intenta hacer emocionar por la lucha que el grupo tuvo que dar ante la mala situación financiera que se le presentó en el 2001, y el modo esforzado en que salió airoso (risas en el auditorio).

Otros, son engañosos y falaces. Verbigracia, el que compara la facturación de Clarín y el multimedios norteamericano Time Warner (40 veces mayor). Bueno, que el multimedios más importante de un país que tiene un PBI 40 y pico de veces mayor al argentino tenga una facturación 40 veces mayor a la del Grupo Clarín, no hace más que confirmar que el peso del grupo en la economía argentina es elevado en relación al de otros grupos similares en otros países del mundo, con economías mucho más diversificadas.

Pero hay un párrafo que me parece esencialmente correcto.

A saber: el que dice que el Grupo Clarín queda en posición desventajosa en la competencia que tiene con las telefónicas (léase Telefónica y Telecom) en el servicio de internet por banda ancha.

Es cierto. Con la nueva ley de medios el Grupo Clarín verá limitada la capacidad de expansión en el negocio complementario de la banda ancha, es decir, el cable. Mientras que Telefónica y Telecom conservarán su posición dominante en el mercado de la telefonía fija (que es el negocio complementario de la banda ancha para ellas).

Por eso, como ya dijimos, nos parecía incorrecto quitar a las telefónicas de la ley, porque era la forma de reservarles su cuota de predominio actual. En cambio, su ingreso al negocio del cable las colocaba en la necesidad de "abrir" el negocio de la telefonía fija simultáneamente.

O sea, abrir la competencia en igualdad de condiciones para todos y por todo.


Una cosita más. Sigo sin interpretar a qué se refieren con la "debilidad" financiera en que quedarían los propietarios de medios de comunicación con la sanción de la nueva ley. ¿No hay forma de desarrollar la sinergia empresarial sin que esta derive en integración horizontal y/o vertical del negocio?

Porque, supongamos que Clarín vende Artear, y se la compra Techint, ¿de qué debilidad estaríamos hablando?


martes, 15 de septiembre de 2009

Sí a la ley de medios, no a...


Parece que finalmente se impuso la postura "progresista" y la Presidenta condescendió a que la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no sirviera como forma de "garantizar el negocio a las telefonicas".

Este anuncio de la Presidenta es una nueva muestra del patoterismo kirchnerista. Tremenda falta de respeto a los muchachos de la CTA, que justo el día anterior terminaron las pegatinas de los flamantes afiches con la leyenda: "Sí a la Ley de Medios, no a las telefónicas", y las pintadas como la del cotizado paredón de la ex-cárcel de Caseros (sobre avenida Caseros, justamente, en la CABA), con los costos políticos, y sobre todo económicos que esto les significa a agrupaciones que no tienen la posibilidad de financiarse con la "mafia de los medicamentos", o que no cuentan con cargos en el poder ejecutivo como para que las campañas políticas o publicitarias "se las paguemos todos".


Yendo a lo concreto, a mí me parece que sin esta regulación sobre la forma en que las telefónicas (todas las telefónicas que brindan el servicio público en Argentina, no solamente Telefónica y Telecom) ingresan al negocio del cable, y de qué manera se empieza a discutir la apertura de la interconexión a la red de telefonía, la ley es un poquito peor que antes.


La convergencia tecnológica es un hecho a futuro, y la función del Estado es garantizar una competencia amplia que redunde en baja de costos para las empresas, baja de precios al consumidor y finalmente el acceso al paquete de servicios a la mayor cantidad de hogares posibles (y a todos los hogares si se puede).


No legislar sobre el punto, o aprobar una ley levemente desactualizada, poner trabas a la apertura del negocio y generar nichos anómicos no parece ser la mejor manera de resguardar la competencia, o evitar que grandes grupos económicos se valgan de armas ilegítimas para agrandarse.


Entiendo los tiempos políticos, y entiendo que aún así la ley que se votará en el Congreso es muchísimo mejor que el adefesio actual.


Pero sin prejuicios, tendremos que ir dándonos tiempo para empezar a debatir qué hacer con las telefónicas, la interconexión a la red de telefonía, la TV satelital y el triple play, porque no por mucho que nos neguemos a que las cosas pasen, dejarán efectivamente de pasar.

Doy fe: los vecinos de la CABA estamos fuertemente en contra de la tremenda humedad de 85% para arriba que nos afecta durante casi todo el año, sin embargo, la misma, ajena a nuestra voluntad sigue persistiendo en hincharnos los tobillos y desarmarnos los rulos.


PD: cuando digo debatir, hablo de ir a dar la discusión a los lugares en los que se da.

Y lo digo, pensando en todos aquellos que, mientras al ante-proyecto se le hacían 138 modificaciones en foros abiertos y de libre participación, mientras mucha gente se rompía el culo para darle forma al tentativo texto de la ley, andaban pelotudeando cuando no menospreciando el trabajo realizado y diciendo que "total Kirchner no se va a animar a mandarla", y una vez que la ley se presentó salieron corriendo a pedir "tiempo para debatir".

martes, 8 de septiembre de 2009

No metan a las telefónicas para hacerse los progres.


Ahora el problema de la ley mordaza K de control de medios para impedir el libre y lógico tránsito de la información, es decir de pocos a muchos y de arriba hacia abajo, como enseñara el compañero Dios en aquel bíblico episodio en que le otorgara al compañero Moisés las Tablas con los mandamientos, es que les abre las puertas de la operación de TV por suscripción a las telefónicas.



Porque parece que había algún proyecto alternativo en ciernes que estaba destinado a impedir explícitamente la participación de las telefónicas en el triple play (prohibición que pesa actualmente, por contrato de privatización).

Parece que a algún revolucionario ocasional se le ocurrió que las telefónicas, a pesar de contar con una infraestructura instalada impresionante para hacer más rápida y eficaz la promoción del triple servicio (TV por suscripción -digital-, teléfono, internet), no deberían participar de ninguna manera del futuro negocio. Lógicamente no han explicado cómo compensarían las pérdidas de tomar una decisión tan anti-económica (que resultaría en encarecimiento del servicio múltiple, que pagaría el consumidor).

Sinceramente, creí que esa cuestión ya estaba saldada, y que seguramente se vería complementada con la anulación paulatina del derecho de interconexión que hoy por hoy las telefónicas hacen valer, por ejemplo, ante Telecentro. Es decir, las telefónicas tienen que responder a esto: querés entrar al cable para ofrecer el triple play? me liberás la telefonía, para que los que hoy dan cable e internet puedan dar teléfono también, sin obstáculos.

Pero no, el hecho de que las telefónicas puedan acceder al negocio de la TV por suscripción parece que, lejos de ser la garantía de robustecer la competencia en el múltiple servicio del triple play, se ha convertido en el caballito de batalla economicista de los opositores "más de izquierda".

Y también de algunos progresistas que sospechan maniobras disparatadas. Por ejemplo, darle a Telefónica la posibilidad de operar cable la obligaría a vender Telefé, por lo cual "ahí aparecería algún amigo del gobierno y la compraría".


Muchachos, hay que dejar de pensar como si el poder político de turno (de 4 años de turno) fuera una fuerza permanente. Que el gobierno cambia en 4 años está garantizado por ley. Y por ley se podría garantizar ahora que, aún haciéndose algún empresario amigo dueño de un canal de televisión, no podría llegar a tener posición dominante de mercado ni constituirse en monopolio, o parte de un oligopolio.

Además, si son de izquierda deberían saber que el capital y los sentimientos de amistad son incompatibles, muchachos. La guita no tiene amigos. En todo caso, cualquiera que compre Telefé, o Telecom, o se asocie con Telefónica para cumplir con el 60% de participación accionaria nacional impuesto por ley, será una empresa que podrá si quiere revalidar su "amistad" cada cuatro años con el "poder de turno". Somos grandes, viejo. Ah, y miren qué contento está el diario El país con esta "concesión" que se les hace a sus socios. Deben estimar como una "concesión mejor" la que no se les hizo a pesar del lobby: adoptar la norma europea para la televisión digital, y no la japonesa abrasilerada que eligieron los "concesivos".

En definitiva, lo que está en juego como factor principal es que el que tiene licencia de cable operador no pueda tener licencias de medios de comunicación audiovisuales. La situación actual, en la que un mismo grupo es soporte físico y medio es la que genera conflictos de intereses y ventajas competitivas desleales, tanto en el rubro cable-operador, como en el rubro canales de cable, por lo cual corregirla debería ser la prioridad.

Lo peor es que el proyecto alternativo que deje afuera a las telefónicas, no podría impedir que el negocio del triple play surgiera de todos modos, porque lo hará por propio peso del avance tecnológico. Pero lo haría, eso sí, con un marco regulatorio inexistente por culpa de una ley que, al igual que la actual, no estaría preparada para acondicionar las estructuras de la manera más adecuada. Parece que esa falta de regulación es "progresista" a juzgar por algunos.

No busquen más porque no hay. Es ahora o probablemente nunca.
La opción, lejos de épicas y románticas, es entre tener una legislación propia de un capitalismo desarrollado, o de un país bananero. Parece mentira que algo tan sencillo cueste tanto.

lunes, 27 de julio de 2009

Detrás de la Ley de Medios...


Muchos compañeros se preguntan por la suerte de la Ley de medios audiovisuales, después de la derrota del oficialismo en las elecciones del 28 de junio.

Probablemente, el desvío en el foco de atención que estoy proponiendo implique un viraje desde el aspecto cultural, hacia el ámbito de los negocios. Es lo que de alguna manera hacemos siempre los que seguimos pensando que la relación de propiedad con los medios de producción es lo que define al menos los posicionamientos desde donde cada actor afronta los conflictos sociales.

Desde hace un tiempo vengo observando (con más vocación de curiosidad que capacidad analítica ni conocimiento exhaustivo de la materia) un conjunto de movimientos llamativos en torno al despliegue de fuerzas que varios grupos económicos de diverso origen vienen llevando a cabo para posicionarse en el campo del nuevo negocio que se abre: el triple play.

Sobre este particular, recomiendo enfáticamente la visita al blog de Carlos Blanco, donde se puede encontrar entradas muy interesantes sobre este tema, algunas con detalles técnicos que exceden la capacidad de comprensión de un aficionado, probablemente, pero que dan una idea cabal de la diversidad de conflictos que se establecen en torno al asunto, algunos de los cuales requieren de verdaderos trabajos de ingeniería para destrabarlos.

Señalo algunos puntos, de todos modos, que me parece importante resaltar:

-Fibertel había obtenido permiso para operar como proveedora de telefonía. La numeración asignada por la SECOM a través de la Resolución 146 era exigua. Crítica utilizó esta situación para chicanear a Kirchner, como si se le estuviera haciendo al Grupo Clarín una concesión importante.

Dos detalles: para poder operar Fibertel debía utilizar la infraestructura de las telefónicas, tenía que arreglar con ellas las condiciones. Por otro lado, ciertas deficiencias legales y técnicas, exponían al Estado a la posibilidad de recibir juicios en contra, por no cumplir con la propia reglamentación, vigente desde el 2000 para otras realidades, pero nunca modificada. Allí residía probalemente el mayor interés en cumplir con el otorgamiento de la numeración a Fibertel.

Paralelamente se realizaba la apertura del pliego para proveedores de TV por cable, para incorporar a bajo costo, nuevos jugadores en el sistema.

Finalmente, el otorgamiento de numeración a Fibertel fue suspendido a instancias de los reclamos de las telefónicas, al menos hasta tanto se "aclare" la situación accionaria de la empresa (?).


-Otro momento en que se ve la cantidad de cuestiones que están en juego, es el de las telefónicas negociando la posibilidad de acceder como mayoristas al servicio de TV por cable, a pesar de que por contrato de privatización tienen vedada tal posibilidad. El COMFER estudia esa instancia como salida alternativa, ante el reclamo de las telefónicas, en el que incluyen las tarifas bajas que están cobrando en relación a las de otros países.

Es decir, las tarifas telefónicas pisadas, es prenda de negociación para el ingreso de Telefónica y Telecom al triple play, para lo cual sólo les falta poder operar como proveedoras de TV por cable. Hacerlo como mayoristas significaría que podrían alquilar su soporte a empresas que provean directamente el servicio al usuario final.

Al mismo tiempo, todavía no están resueltos dos problemas: el futuro de las acciones de Telecom (comprada Telecom Italia por Telefónica de España a nivel mundial, en Argentina constituiría monopolio) y la fusión Multicanal-Cablevisión, que opera de hecho pero sin dictamen final.

Los conflictos de intereses son múltiples, en torno a este asunto, como se puede observar, y a eso le asignan prioridad, incluso, los mismos grupos económicos aludidos por la nueva Ley de Medios.

Es que sin el negocio no les es tan fácil librar la "batalla cultural" por la apropiación de sentido.


Imagen tomada de aquí.


miércoles, 15 de julio de 2009

¿Qué te pasa Crítica? ¿Estás miope?



El diario Crítica (que mejoró notablemente desde que cambió de Director, hay que reconocerlo) chicanea a Kirchner, aludiendo a la "generosidad" del Gobierno por permitirle a Clarín ingresar al negocio del Triple play mediante la Resolución 146 de la Secretaría de Comunicaciones, a través de la cual se le asigna numeración geográfica y no geográfica a Fibertel S.A. para operar en el servicio de telefonía local.



Que Clarín, a través de Fibertel, participe del negocio del Triple Play no debería asombrar a nadie. Era algo que estaba previsto desde que la existencia del negocio comenzó a vislumbrarse. Aunque para que se cristalice la autorización a que Fibertel brinde servicio de telefonía faltaría la obtención del permiso para usar el cableado existente.

Sin embargo, Crítica omite (o al menos esconde, no tengo tanta paciencia como para seguir buscando) la otra parte del asunto (que no pasa por la futura e hipotética sanción de la Ley de servicios audiovisuales solamente, que "se supone que viene a reemplazar a la de la dictadura"), sino por esta noticia: la apertura de un nuevo pliego de licencias para operadores de cable, con costo segmentado según el lugar en que se quiera operar, y sin necesidad de realizar inversiones de posteado nuevo. Vale recordar que el pliego anterior se había cerrado en 2001, y desde entonces no podían ingresar nuevas empresas como operadores en el mercado, ni las ya existentes renovaban sus licencias.

(Como aclara en la nota citada Graciana Peñafort, Directora de asuntos legales del COMFER, entre 2001 y la actualidad los operadores actuales -que se pusieron bastante nerviosos- ya tuvieron tiempo suficiente para amortizar su inversión).

Bueno, por el momento Telefónica y Telecom (que todavia tienen pendiente la resolucion del traspaso accionario por la compra de la segunda por la primera a nivel mundial) tienen bloqueado el ingreso al mercado de la TV por cable, y esta cuestión indudablemente se transformará en pieza de negociación en las próximas fases.

Como se ve, la ingeniería es bastante compleja, mucho más que las chicanas del anónimo cronista del diario Crítica (que, entre paréntesis, de oficialista no tiene nada, a pesar de los rumores tatayofrescos).