Una de las frases más escuchadas en boca de sectores opositores al kirchnerismo cuando el tópico de referencia es el de derechos humanos es que tanto esta administración como la anterior “han hecho una apropiación del tema”.
Parados en este punto podríamos comentar cómo, luego de soltar este argumento, buscan reforzar la idea de un uso demagógico del concepto o de una cierta incompletitud, al indicar que hay otros derechos humanos básicos que no han mejorado su estándar respecto del año en que Kirchner comenzó a gobernar. Aluden a temas como la pobreza, la desigualdad, la insatisfacción de demandas básicas, etcétera.
Después de decir todo esto no se privan de un silencio y un gesto algo canchero que refuerce una supuesta contradicción esencial en el discurso oficial. Que firman con un arqueo de cejas.
Ese silencio le da lugar al reportero de turno a llevar el tema a otros terrenos en los que el sentido común clasemediero encuentre sustrato fértil para reforzar algunas pocas realidades combinadas con no pocos mitos.
Así como a este humilde cartonero le dan escalofríos esas definiciones de utilería, tan de moda por estos días que dicen por ejemplo que la inflación es un impuesto (paradójico porque es el único que no cobra el Estado), también le da escalofríos el término utilizado por dichos sectores para definir su propia incapacidad en el ámbito de los derechos humanos: apropiación.
Apropiación hace referencia a un cambio en el dominio de una cosa o hecho, de manera violenta o ilegítima.
Apropiación es los que hizo Gran Bretaña con nuestras Islas Malvinas.
Apropiación es lo que probablemente hizo Ernestina con Felipe y Marcela.
Apropiación es lo que hacen De Narváez y la Sociedad Rural de Biolcati con el generoso predio de avenida Sarmiento y Las Heras.
Una cierta calidad de apropiación es lo que está haciendo el imprevisible vicepresidente con el cargo que detenta.
Por qué es apropiación lo que hicieron los Kirchner respecto de la problemática de derechos humanos?
Si sus actos consistieron en reunificar voluntades y “efectividades conducentes” para derogar leyes y decretos oprobiosos a la legislación penal argentina. Por qué apropiación?
Y si esos actos tuvieron como consecuencia una reactivación de causas que languidecían, a la espera de la muerte biológica de los acusados. Por qué apropiación?
Por qué hacen apropiación ellos si son algunos sectores de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo los que decidieron, de manera unilateral, hacerles entrega de un pañuelo blanco simbólico a Cristina Fernández?
Por qué sería eso una apropiación?
Será que los sectores progres de centro izquierda que con mayor insistencia recurren al tema, sienten que es una problemática del campo de la retórica que simplemente les han “birlado”? Y con qué objeto requerían mantenerlo dentro de su patrimonio argumental? Para tomar qué medidas, tan distintas y tan mejores de las que hoy se viven en ese ámbito?
Porque si se trata de simple despecho que lo único que confirma es la impotencia funcional de dichos sectores, debe quedar claro que lo que la sociedad argentina quiere y merece es que se juzgue y condene efectivamente a los imputados, que esa justicia dé lugar al paso irreversible de esa oscura página de nuestra historia
Tal como puede desprenderse de la reacción de encumbrados políticos, tanto opositores como oficialistas, después de las desatinadas declaraciones de Eduardo Duhalde, la sociedad argentina está diciendo que ese es un tema encaminado y en vías de solucionarse satisfactoriamente y no necesita que algunos pícaros lo lleven y traigan en el portafolio, para sacarlo a relucir cuando se encienden las luces del set.
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