jueves, 18 de junio de 2009

Murió la madre de la democracia




Todavía no se apagaron los últimos ecos de la proclamación de San Alfonsín, padre de la democracia, cuando otra muerte viene a perturbar los sentimientos más delicados que abriga nuestra sociedad.



No es esta vez el Congreso de la Nación el templo cívico donde se proclama al nuevo santo. En esta oportunidad es el turno de la Legislatura porteña.


Allí se velan los restos de Fernando Peña y allí y en todos los medios de difusión se cantan loas a sus virtudes.


Se nos dirá que era talentoso, lo que es cierto. Otra cosa es el empleo que dio a su talento. Construyó un personaje grotesco y de mal gusto para su vida. Y extendió ese personaje a toda su actividad pública. Su fuerte fue esa "transgresión" que calma las ansias reprimidas de las clases medias, que les permite reírse de sus propias fantasías sin consecuencias.


Pero la "transgresión" de Peña tenía un rígido límite en su origen de clase. Un cuidado cinismo le permitió por mucho tiempo mantener un difícil equilibrio que repartía sus críticas entre ricos y pobres, entre derecha e izquierda. Pero bastó, un año atrás, la embestida del empresariado agrícola y toda la reacción, para que la fina cáscara de la "transgresión" dejara salir al embrión de la serpiente; allí Peña reencontró el espíritu reaccionario, clasista y racista de su yo original: el hijo de una acomodada familia militar.


Después de San Alfonsín, padre de la democracia, nos toca padecer a San Peña. Podemos completar el panteón republicano con la madre de la democracia.


7 comentarios:

El del 0.33% dijo...

Andrés, le podrá gustar o no Alfonsín, pero ponerlo a la altura del mamarracho este, me parece un golpe bajo.

Abrazo,

Lucho dijo...

Excelente compañero. Por fin encuentro alguien que cante la posta de este gorila reaccionario cuyo único mérito fue destacarse en asustar al burgués. Pero que nunca dejó de ser un racista, gorila nene bien.
Un asco el lloriqueo berreta de los medios que ahora lo endiosan.
Saludo

De vierde man dijo...

Por cierto, yo nací en San Peña, chaco, y ese si que es un pueblo lleno de bosta.
Asi se cumple lo que dijo el señor Néstor: "El que crea en mi, vivirá y el que no, morirá"

Anónimo dijo...

Además... URUGUAYO


Ciriaco Cuitiño

Laura dijo...

Estoy de acuerdo, es la madre perfecta para "su" democracia...La transgresión que desarrolló este horripilante suena más a contrafobia de clase (existe eso?), a actitud alternativa (a la nada, pero queda bárbaro!)y oveja negra de la familia, algo así como "Mirá papá, qué puto que soy, con lo que vos odias a los putos" Pero cuando hubo que tomar una posición, supo bien de qué lado estaba, y quería seguir estando, y ahí sí sacó todo su odio a la sirvienta que fue abusada por su viejo.... (de todas maneras, guardo el recuerdo de hace 5 o 6 años,los sabados a la tarde, escuchando a Milagritos López y su música....sería muy injusto no decirlo)

Paola dijo...

Quién vendría a ser la madre de la criatura? Creo que los "grupos empresariales que no duda en apoyar" le financiarán el panteón, porque por las dimensiones...saldrá sus buenos mangos..

Peña, un verdadero conservador que se la daba de transgresor.

Andrés el Viejo dijo...

0,33%: No fue mi intención poner a Alfonsín a la altura del mamarracho. Lo que quise fue comparar el circo que se armó en torno a la muerte de ambos.
Lucho: Gracias. Sí, un asco el lloriqueo.
De vierde man: No se meta con Sampeña, que es el pueblo de mi primera ex mujer.
Anónimo: En este país no conviene ser xenófobo. Si rascamos un poquito a cada uno, acá no queda ni el loro (porque se descubre que lo contrabandearon de Brasil).
Laura: Tal cual. El niño rebelde que, a la hora de los bifes, vuelve al seno de la familia.
Paola: "Conservador que se las daba de transgresor". Eso me gustó.
Gracias por comentar.