lunes, 29 de junio de 2009

Resultados

Para él son los calabozos,
para él las duras prisiones,
en su boca no hay razones
aunque la razón le sobre;
que son campanas de palo
las razones de los pobres.

José Hernández




Champagne. Canapés de salmón. Excitación. Dormir hasta tarde. Ya lo saben. Ganaron...




Despertador a las 5. Tren atestado. Laburo, como cada mañana. Quizás ya lo sepan. Quizás se vayan enterando de a poco. Perdieron. Perdimos...





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8 comentarios:

El Hippie Viejo dijo...

Gran mirada!

Si, perdimos
estoy triste

saludos

Rodya Raskolnikov dijo...

Hay que revisar un poco los números. La mitad de los muchachos de la foto de abajo votó a De Narváez. Por qué?

Mariano dijo...

La mitad me parece mucho, pero déjeme arriesgar una hipótesis:
porque de Narváez va a socializar los medios de producción?

Rodya Raskolnikov dijo...

Error.

Contradicto de San Telmo dijo...

Hippie: gracias.

Rodya: Asumamos la mitad. Asumamos un porcentaje alto. Asumamos sus dichos. Una de las consecuencias más potentes de 30 años de destrucción de lo que era una forma de ver el mundo no operó sobre la propiedad de los medios de producción ni sobre la distribución del ingreso; uno de los más potentes operó sobre lo que llevan abajo del casco los muchachos de la foto inferior. Es la victoria neoliberal más sólida (y, paradójicamente, no es material). Esla que más trabajo va a costar revertir.

La autocrítica que se debe el kirchnerismo no tiene que ver con el diálogo y el consenso. Ni en pedo, eso no existe. Tiene que ver con la debilidad simbólica, la falta de "transmisibilidad" del modelo implementado. Ojo, en un contexto donde lo mediático tiene una fuerza que nunca tuvo (era parte de las premisas de juego y debe incluirse en la autocrítica).

No sé de qué lado está usted, Rodya, pero qué me cuenta de la eficiencia del dispositivo clientelístico choripanero colchonero cocacolero puesto en marcha por el oficialismo y sindicado como el demonio por las clases medias urbanas?

Rodya Raskolnikov dijo...

Contradicto: el dispositivo clientelístico choripanero colchonero cocacolero es parte de la realidad política argentina. Así presentado suena nefasto -es lo que hace la parte de las clases medias urbanas que van detrás de carrió-. Puede uno presentarlo de modo más realista, con mayor comprensión de la cosa política y sobre todo, de las personas en cuestión, que tienen necesidades más urgentes que la República.
Me interesa lo otro. Creo que el laburante votante de De Narváez podría explicarles muchas cosas a ustedes, a pesar de que ustedes lo acusen de tener el cerebro lavado por décadas de eso que llaman neoliberalismo.
Cosas que tienen que ver con el hartazgo de la gestualización de la revolución, del clasismo, de las divisiones arbitrarias a las que no quieren pertenecer. En el fondo detrás del kirchernismo hay una lectura marxista de la realidad, aggiornada al peronismo y parcialmente al siglo xxi y al fracaso histórico de la segunda vía, que desarticula también la tercera. Es, otra vez, un fracaso montonero. Sí, como cuando Perón los echó de la plaza.
Lo que ustedes debieran reformular son sus prejuicios, y para ello podría colaborar el laburante votante de De Narváez. Hace 5 años un marxista me dijo: el obrero no es marxista porque tenemos un problema de marketing. Hoy la lectura oficial parece ser la misma. Bueno, esa lectura es errónea. El obrero no es marxista porque la realización material de eso que ustedes predican en el fondo no le interesa, jamás se concreta, y en el fondo, ellos no quieren manejar las empresas y les da lo mismo si las maneja Moreno o un hombre del 'Establishment'. El pueblo busca estabilidad, no la inestabilidad derivada de la lucha contra todo lo establecido que predican ustedes, y que articula el Kirchnerismo, sostenido politicamente por lo que está a su izquierda.

Lo saludo, con sumo respeto y en búsqueda de cordialidad en el entendimiento.

Rodya Raskolnikov dijo...

Me corrijo: y que articula el Kirchnerismo, sostenido INTELECTUALMENTE por lo que está a su izquierda.
Politicamente lo sostenía el laburante, que cuando se quisieron pasar de combativos, los soltó.

Mariano dijo...

Rodya: discúlpeme que me meta, ahora sí con intención de decir alguna cosa creo más interesante que antes.

Primero aclaro: no sé qué piensa Contradicto exactamente. Mi visión es que no es válida la explicación de que los trabajadores que votan a De Narváez "tienen el cerebro lavado" (que no lo dijo Contradicto, pero usted lo atribuyó al kirchnerismo en general, si no entendí mal), etc. En eso coincido con usted (en que el argumento es falso al menos parcialmente, digo). Me parece que el argumento es el reverso exacto de otros prejuicios igualmente falsos como: que los gobernantes necesitan población ignorante para que los vote, que votan a los peronistas por el choripán, que les construyen casitas para que los voten, y muchísimas otras, que se utilizan en general para denostar los triunfos peronistas en las elecciones, y que Carrió agrupó bajo el paraguas de lo que bautizó con el pomposo nombre de "legitimidad segmentada".

Ahora bien, cuando se analiza un resultado electoral se suele cometer amplísimas generalizaciones que reducen demasiado la realidad. Por ejemplo, decir que la gente eligió a de Narváez porque se cansó de la forma de hacer política de los Kirchner es simplificar demasiado una realidad que indica que De Narváez sacó 150.000 votos más que Kirchner sobre un padrón de 6.000.000 de votantes. Es más complejo el asunto.
Del mismo modo, es una generalización bastante alejada de la realidad la de indicar que la clase trabajadora le soltó la mano al kirchnerismo. Primero porque, como todos sabemos, no hay un voto homogeneo de clases. Segundo, también porque lo que se conocía como clase trabajadora es algo bastante más heteróclito de lo que estamos acostumbrados a imaginar. Tercero, porque en los barrios en los que vive mayoritariamente obreros industriales o de la cosntrucción el kirchnerismo ganó. Y cuarto porque el movimiento obrero organizado (los sindicatos) apoyaron con bastante claridad la candidatura de Kirchner, incluso con un discurso que se enfocó en resaltar las virtudes "industrialistas" o "mercadointernistas" del "modelo kirchnerista", en contraposición al "modelo" que representaría De Narvaez, al que llamaríamos noventista para simplificar.

Me parece que el problema no está asociado al supuesto "montonerismo" de Kirchner, sino más bien a una actitud confrontativa que no se tradujo siempre en mejoras REALES e identificables claramente en la vida de los estratos sociales más débiles. Allí hubo un eslabón que falló. Sería muy largo de exponer con más claridad, veremos si puedo dedicarle el esfuerzo adecuado a esta idea más adelante.

Un abrazo.