viernes, 19 de junio de 2009

Estoy cansado del clientelismo

Estoy cansado del clientelismo.

Del clientelismo como tema de discusión, digo. Como motivo de horror gestual. Como causa de histeria televisiva, de pucheros de indignación como el de la compañera Olivan anoche, en 6, 7, 8.
Y también del halo de "seriedad" que adquiere todo aquel que lo menciona (para denostarlo).

Clientelismo, que podemos definir como la inclinación de ciertos sujetos a votar por aquella fuerza política o candidato que le ofrezca a cambio algún beneficio personal.


Por supuesto que el "clientelismo" del que hablamos está teñido de un fuerte prejuicio etnocentrista y clasista.


"Padece" clientelismo el desocupado de Laferrere que vota al que le paga un "plan", tal vez porque necesita un plan, más que promesas de "liberación de pobres".


Hipocresía incuantificable la de estos alcahuetes que denuncian al cliente y presumen de hacerle un bien. Como si fueran los únicos que votan por conveniencia. Dejar fuera del concepto "clientelismo" a los vecinos de Flores que votan al que les arregla las veredas, les embellece las plazas o les asfalta las calles, o peor, al que manda muchachones fornidos para que le "liberen" de pobres la cuadra; o a los ahorristas de clase media que votan a quien suponen les cobrará menos impuestos; o los patrones rurales que condicionan su apoyo electoral al compromiso de una fuerza política (cualquiera) de llevar adelante una propuesta de plan agropecuario pensado a la medida de sus conveniencias; o al mediano empresario que vota por el tipo de cambio que lo libere de la competencia extranjera; o al joven que vota al que le otorgue tecnología de punta tan accesible como en Miami (increíblemente, a veces éstos dos últimos votan al mismo, alguno de los dos, lógicamente, sale defraudado); decía, dejar fuera del concepto "clientelismo" a todos ellos, que con conductas como las señaladas tan claramente lo profesan, sólo es posible haciendo ejercicio de un prejuicio clasista.


El clientelismo, muchachos, cruza transversalmente cualquier estratificación social, anida en mayor o menor medida en todos los barrios del mismo modo. Clientelistas somos todos.

Ustedes también.







Sí, sí. Ustedes también.




3 comentarios:

Rol dijo...

Buenísimo

Lic. Baleno dijo...

En la universidad hay becas y cargos docentes y en las empresas acomodos varios.

El Filomata dijo...

Me gustó. Clarito. Nada más que los perversos creen que es el club del trueque.

Nos vemos, saludos.