viernes, 9 de mayo de 2014

Barbarita, dónde estás?



Conjurados y hábilmente desactivados por parte del gobierno los intentos de golpe de mercado, en primera instancia por vía de corrida cambiaria entre diciembre y enero pasados y luego por su sucedánea y peligrosísima espiralización de precios, las facciones dominantes ven cómo se agota el tiempo y se licúan las posibilidades de recrear las condiciones de sometimiento de los sectores populares y el retorno a las tradicionales políticas de ajuste del cinturón que, de aplicarse, afectaría centralmente a los sectores medios de la sociedad, que nuestros lectores no deben confundir con la autodenominada “clase media” que emerge a expresarse caceroludamente cada vez que le instalan un corralito, sea a sus ahorros más líquidos, sea a sus ilusión de seguridad en verdes.

Los días y las horas desesperantes que pasan y que, de no mediar novedades altisonantes, concluirían con el acto más imprevisto y elogiable de la historia argentina reciente: la entrega del bastón de mando y banda por parte de una presidente que siendo mujer, peronista y populista, cierra con ello el más exitoso y próspero doble período presidencial de nuestra historia.

Ese acto de civilidad  y democracia será, al mismo tiempo, una puñalada al corazón del poder vernáculo, un evento que ni siquiera un coronel viejo y zorro pudo cristalizar: la constatación meridiana y definitiva de que es absolutamente factible y no menos deseable un camino alternativo al del tedioso y repetitivo monólogo de la racionalidad dominante, camino que muy pocos países están recorriendo de una manera soberana y autónoma.

Este acto, independientemente de la ideología, la extracción y el perfil del futuro primer mandatario, le pone bien alto el listón de excelencia democrática y prepara a las tropas populares para el asedio ante la primera regresión gravosa en el camino trazado.

Es por aquellos bloopers veraniegos que los factores de poder han debido desplegar en las últimas semanas una nueva táctica de erosión que ponga contra las cuerdas y desoxigene al kirchnerismo. Creemos reconocerla y nos sorprende lo escuálido de su contenido.

El despliegue cuenta, cómo no, con el nutrido enjambre habitual: los tradicionales cucheteros del piso en vivo de TN, los inmaculados observatorios sociales del opus dei, el altisonante ciclo “Interrumpámonos sin Saber” en el prime time diario de America, las rigurosas y metódicas consultoras que compiten con el INDEC en el despliegue de recursos para averiguar la inflación pero nadie sabe como los pagan, en fin: el dispositivo de siempre, pero ahora anunciándonos que “estamos peor que en 2003, estamos peor que nunca”. 

Si no fueran gente peligrosa, casi podríamos afirmar que la idea fuerza fue diseñada por Capussotto y Saborido para su personaje Arnaldo Perez Manija

Desintegrar esta bola de nieve conceptual con la que intentan intimidarnos nos debe obligar a dos cosas: en primer lugar desestimar por capciosa la discusión sobre cuál es y dónde está la línea de pobreza; en segundo lugar ayudar a nuestros compatriotas a hacer un poco de memoria, la mayoría de nosotros guarda recuerdos y conciencia sobre la angustiante realidad que vivíamos en 2003.

La desintegración de la burbuja de jabón respecto del mito que se intenta instalar sobre crecimiento de la pobreza es muy sencilla y se ejecuta de la siguiente forma.

PRIMERO*
El producto bruto argentino (lo que vulgarmente denominamos LA TORTA) casi se duplicó entre el 2003 y 2013. Creció un 90%. No son datos propios. Son datos de la CEPAL. Guarde este dato en su calculadora por un ratito, solo un ratito.

SEGUNDO
En el mismo período (último trimestre 2003 vs último trimestre 2013) la reducción progresiva de la brecha de ingresos fue espectacular. Repito: ES-PEC-TA-CU-LAR. 

La relación de ingresos entre los hogares del decil (10%) más pobre y el decil más rico de nuestra población eran, en el último trimestre de 2003, de 24.14 veces.

La misma relación en noviembre pasado fue de 13.38 veces. 

Estamos diciendo que pobres y ricos acortaron la distancia económica que los separa a prácticamente la mitad.

TERCERO
El ingreso promedio en dólares de un hogar del decil más rico de la Argentina en 2003 era de 1.300 dólares. Diez años más tarde, en el tercer trimestre de 2013, ese valor fue de 3.894 dólares.

Para evitar la chicana barata, agreguemos que no son exactamente los mismos dólares: la deflección de esa moneda equivale a la inflación norteamericana en ese período: 24.7%

Eso nos permite decir que en dólares de 2003, el ingreso del decil más rico en 2013 fue de 3123 dólares, un crecimiento del 140% en términos reales

CUARTO
Los datos anteriores corresponden al último trimestre del 2013 y son los que utilizamos porque son lo último publicado. Para evitar el argumento de que omitimos la devaluación de enero de 2014, simplemente ajustamos todo lo dicho por la inflación del primer trimestre de 2014, que ronda el 10%. Es decir que la degradación de los términos está en ese orden.

ENTONCES
Juntamos todos los datos anteriores. Ni siquiera necesitamos una calculadora. Con buena leche alcanza:

  • Si la torta a repartir se duplicó.
  • Y si los ricos de ahora son más que el doble de ricos que en 2003.
  • Y si los pobres de 2013 están ahora a la mitad de "distancia de ingresos" de lo que estaban cuando nuestros ricos eran menos ricos, en 2003.

Cuál es el cálculo que los Melconian, los Loustau, los Sturzenegger, los Espert, los Broda hacen para decirnos, sin que se les mueva un músculo de la cara, que estamos peor que en el 2003????

NOS PREGUNTAMOS

Dónde están los clubes de trueque?

Dónde está el Tren Blanco de los cartoneros?

Dónde está Castells y sus cortes permanentes e interminables de Avenida de Mayo y 9 de Julio?

Dónde están las 17 provincias sin clases?

Dónde está “la crisis que causó dos nuevos muertos”?

Dónde está el aeropuerto de Ezeiza y las amargas despedidas de los que no aguantaban?  

Dónde está el 25% de desocupados?

Dónde está el 49% de precarizados?


Dónde está Barbarita, llorando de hambre?

Eso...

Dónde está Barbarita?




*IN TEMPO
El INDEC ha informado que el cambio de base de su Depto Cuentas Nacionales tendrá impacto sobre el cálculo de variación del PBI, y en las primeras estimaciones estos datos van a la baja. Los nuevos valores en el período descripto se estiman en el orden del 65%. Es de esperar que CEPAL acompañe con correcciones acorde.
Como sea, esta variación no hace mella sobre el análisis cualitativo ni cuantitativo del post: la sola confirmación de crecimiento o mantenimiento del producto nacional colabora sobre la tesis central: si hay más para repartir y se cumplen los postulados SEGUNDO, TERCERO Y CUARTO, todo lo dicho sigue valiendo.

martes, 6 de mayo de 2014

Pão de queijo nao tem carozo


Harina o fécula de mandioca, medio kilo
Leche, 200 ml.
Agua
Huevos, 3
Aceite común (girasol, maiz, soja), 100 ml
Sal
Queso rallado, una taza y media

En un almacén bien completo, o quizás una tienda de productos naturales, seguramente se podrá conseguir harina de mandioca, que se vende suelta o por kilo. Dependiendo del tamizado, puede estar identificada como "fécula" de mandioca. Cualquiera de ambas sirve a nuestros propósitos.

Fíjese que para todas las medidas de nuestra preparación es suficiente una taza o un vaso.

En una jarra tipo hervidor ponga a calentar una taza de leche, junto con media taza de agua y media taza de aceite. Agregue dos cucharaditas de sal y sólo deje calentar.

En un bol aparte disponga el medio kilo de harina de mandioca y cuando la preparación anterior llegue al hervor, vierta sobre la fécula. Mezcle con una cuchara o cucharon, todavía no con las manos (recuerde que estuvo hirviendo). Cuando todo esté mezclado vuelque el contenido de los dos primeros huevos y la taza y media de queso rallado. Puede poner dos tazas de queso, si le gusta exagerar.

Cuando la temperatura lo permita será el momento de meterle manos a la masa y mezclar todo muy bien, hasta que la masa se vuelva homogénea y maleable. La clave para saber si esta está en su punto justo es que despegue bien de la superficie plástica del bol, sin pegotearse. Si todavía estuviera muy seca, polvorienta, o se "resquebrajara", puede adicionarse el tercer huevo. Por el contrario, si está muy húmeda habrá que agregar un resto de harina o fécula.

Con la ayuda de una cuchara sopera y las manos haga bolitas del tamaño de albóndigas pequeñas que irá ordenando sin que se toquen en una bandeja (esta no necesita enmantecado ni harina, la masa tiene aceite). El horno precalentado debe estar alto (aprox. 230 grados). La cocción dura aproximadamente 30 minutos y la forma de identificar si la el punto es el correcto es la cáscara exterior, crocante y dorada.

En este mundial brasilero, con mate y amigos, el pão de queijo puede ser el conjuro para ganarle de una vez a Alemania, pasar a la ronda siguiente y quebrar esta sequía de 28 años.

Dedicado a @mendieta, que siempre está listo para experimentar.



domingo, 4 de mayo de 2014

No le eches más NAFTA, manito


Este año se cumplieron 20 años desde el lanzamiento del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés –dirían los compañeros de la MAK), un tratado trilateral que además de reportarle a los países miembro (Canadá, Estados Unidos y México) los beneficios propios de su mera existencia, en el clímax de la ola neoliberal que cubrió nuestro continente en la década del 90 se erigió como modelo (benchmark decían los chicos del CEMA) aspiracional de integración multilateral para un continente que marchaba hacia el fin de la historia cristalizado en la Globalización.

Afortunadamente nuestro país había firmado algunos años antes un tratado similar, pero distinto porque sus consorcistas eran países con los que existía mayor afinidad geoestratégica, política y económica. Hablamos del Mercosur, por supuesto, que nos permitió mantener a distancia los reiterados embates del Departamento de Estado norteamericano para consolidar NAFTA panamericano.

En particular el último y más consistente, denominado ALCA, que por suerte llegó demasiado tarde, cuando las evidencias de los efectos del neoliberalismo aplicado en América Latina eran desastrosas. Tres presidentes audaces se comprometieron a declinar la amable propuesta que se les hiciera en Mar del Plata, un memorable noviembre de 2005.

En esta oportunidad, considerando que ha transcurrido un tiempo prudencial en la vida del NAFTA, vale la pena realizar una evolución comparada de índices económicos y sociales de nuestro querido México, de los tres países el que cumple el rol más afín al que pretendía (pretenden) para nosotros y nuestros vecinos quienes proponían (proponen) con insistencia la implementación de un diseño tan estrambótico.

Tal comparación entre México y Argentina no es directa, puesto que en ese período nuestro país vivió dos historias bien diferentes. Nada grave: la inflexión económica, política y social ocurrida en el 2003 en Argentina se salva, estadísticamente hablando, aplicando una base de cálculo no usual.

Comercio Exterior
Empezamos por donde es más obvia la variación de performance. Lo primero que genera un TLC es un aumento de comercio exterior. Lo de México es fuerte: la suma de importaciones y exportaciones pasó de representar el 26% de su PBI en 1994 a casi el 64% en el 2012*. Para cualquier economía del mundo ese porcentaje es enorme.
Lo nuestro ha sido mucho más módico y contraintuitivo: pese al discurso dominante nuestra economía era bastante cerrada en los 90 y se abrió a los negocios en 2003, cuando nuestra industria encontró condiciones competitivas de exportación. En 2012 representaba el 31.5%.


Inversión Extranjera Directa - IED
Otra característica de los procesos globalizadores se ve en la IED que recibe cada país. Por supuesto que también aquí México nos supera sistemáticamente. Pero observemos qué indica CEPAL en los últimos años.


De la década del 90 vemos que sólo en 1999, año de la privatización de YPF, superamos a México en inversión extranjera directa (IED). Extraño porque nuestros gurúes nos contaban otra cosa, que eramos la panacea de la inversión. En el nuevo milenio nuestro esfuerzo por seducir inversores extranjeros no ha sido obvio y sin embargo paulatinamente vamos camino de superar a un México irregular.

Crecimiento del PBI
Ahora sí, vayamos a indicadores de efecto real sobre la economía. Empecemos por el más obvio: qué pasó con el Producto?


Aún considerando el comportamiento del PBI argentino en la década pasada bastante lamentable (ver cómo cae la línea azul hacia el 2002), la medición entre puntas para Argentina da 67 puntos. Para México da 45. El comportamiento de la economía argentina kirchnerista, tomando sólo la ventana 2003-2012 es aún más estruendoso: 70 a 25. Está claro que, como mecanismo para hacer crecer la torta, un TLC no da ninguna garantía.

PBI Per Capita
Puede ser que la perspectiva anterior sea pobre. Veamos por el lado de la potencialidad del PBI, que quizás ayuden al hermano del norte.

Valor Agregado Industria
Si un TLC se supone virtuoso, debería ser por el hecho de ampliar, mejorar y profundizar la producción industrial. Un parámetro disponible es el valor agregado industrial como porcentaje del PBI. 

Distribución del Ingreso - Indice Palma*
Si nada de lo anterior muestra ventajas para buscar un TLC, veamos qué pasa con la distribución del ingreso. Aquí los datos se calculan con mucha demora: último valor disponible de 2010. 
El índice de Palma muestra la proporción de ingresos entre el 10% más rico de la población y el 40% más pobre. Cuanto más bajo ese valor, mayor cohesión social.
México mejora, pero con mucha volatilidad. Argentina marca una fuerte tendencia a la homogenización social después de 2002. Lo de Brasil es excelente, sin palabras.


Quizás algún lector pueda inferir una mejora en algún parámetro. Aguardamos comentarios. 

Mientras tanto volvemos a apoyarnos en la recurrida sentencia: pobre México, tan lejos de Dios, tan cerca de Estados Unidos.


Todos los datos Base Banco Mundial excepto (*), origen CEPAL.

sábado, 3 de mayo de 2014

Pubricitos lus noruegus


Los voceros mediáticos sine die de los intereses concentrados siempre tienen un paisito modelo a mano para mostrarnos lo equivocado que es nuestro rumbo y la enorme brecha que hemos abierto frente quienes hacen los deberes con criterio, prolijidad y a conciencia.

Hace casi una década esos países modelo eran Irlanda y España. Autodenominados periodistas se babeaban encima por una notita en la que el subdirector de la Agencia Irlandesa de Control Aeroportuario nos contara a los torpes argentinos las bases del exitoso modelo irish.

Luego, por razones obvias, tuvieron que mostrarnos otros ejemplos: allí aparecieron Brasil y Chile, países con los que todavía hoy el capital concentrado hace pingües negocios financieros.

Desde la creación de la Alianza del Pacífico, en 2011, agregaron a esa lista de honor a sus otros miembros, Perú, Colombia, Costa Rica y México, que ya están pensando seriamente en un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos.

Nosotros, que tenemos la maldita costumbre de revisar la letra chica antes de hacernos socios de la Asociación Vecinal Las Gaviotas, nos tomamos el módico trabajo de analizar, con los últimos datos publicados por Cepal, de qué porcentaje del total de producto se apodera el sector 20% más rico de la población, o dicho en el lenguaje de la calle, con qué porción de la torta se queda el quintil superior.

Los sugestivos datos, que mostramos aquí, nos llaman la atención...



Será que el diagnóstico de nuestros honestos economistas y periodistas económicos es que ese 20% más rico la está pasando realmente mal y deberíamos pensar en cederles, digamos, 5 a 10 puntitos extra?

También pensamos en los pobres ricos noruegos.
Nos late que indudablemente la deben estar pasando muy mal.
Y sospechamos que tanto silencio ante tan poca riqueza no debe ser otra cosa que el disciplinamiento de un régimen tipo Chávez.

Como dijo el sapo

miércoles, 30 de abril de 2014

Amanece en la Ruta - Doble Agenda


La primera pregunta quedó dibujada acá. La segunda que vale la pena hacerse en estos tiempos consiste en desentramar e inspeccionar con mayor profundidad la existencia de una doble agenda en el corazón del poder.

Doble agenda que, como la contabilidad de los pecadores, tiene una versión “en blanco”, pública, abierta y pregonada con toda la potencia que su dispositivo amplificador logra. Y otra, silenciada y oculta bajo siete llaves de los ojos del soberano, pero agazapada y lista a desplegar sus “virtudes” cuando las condiciones políticas lo habilitan.

No es novedoso. Desde sus tradicionales usinas mediáticas, el establishment busca seducirnos con una metódica, prolija y rigurosa propuesta, pletórica de un sentido común que invita a la razón y el análisis crítico a tomarse vacaciones. En ella entran usualmente definiciones que, por gastadas o recurrentes, no dejan de ser efectivas armas de desactivación de la conciencia y la razón de nuestra sociedad, acostumbrada a mantener la guardia alta. Valga mencionar algunas, que por su sencillez y capacidad de incisión, son verdaderos haikus verbales: las que resuman perversión, escondida detrás de “la inflación es el impuesto a los pobres” o aquellas edulcoradas metáforas en las que el Estado es tratado como una familia, “no se puede gastar más de lo que se gana”.

Detrás de ellas vienen las habituales, sempiternas, recetas de ajuste, recorte del gasto, el “ordenamiento de las cuentas fiscales”, sazonado con un toque de “previsibilidad para los inversores”, todo en sabrosa salsa de “seguridad jurídica”. En fin: el “emprolijamiento de este desorden populista”, ejecutado, como dijimos, por los tecnócratas que luego, cuando todo implote, no tendrán ni un argumento justificativo verosímil.

La agenda en blanco es, como dijimos, la misma que escuchamos hace décadas; la que hubiéramos debido aplicar en 2004 con “el rebote del gato muerto”, o en 2006 con el final del “veranito”, o en 2008 cuando se acababa “el viento de cola”, y desde 2010 con cada nuevo "fin de ciclo".

El presente nos bendice: verificar los efectos colaterales de la terapia propuesta, sin necesidad de hacernos cargo del tratamiento. Y todo a un guglazo de distancia. Por ejemplo, Grecia.

Sexto año de recesión, un PBI 24% inferior al que tenían cuando se inició la crisis financiera, desempleo rampante en el 27%, el 82% de los hogares griegos mantienen deudas que sus actuales ingresos no pagarían nunca, ni en 100 años, deuda externa en el 180% del PBI, y la inversión cayendo en picada a los niveles de Gabón. Eso sí, no seamos injustos, este año lograron un superávit fiscal del 1.2% del PBI, que será una enorme señal para la inversión de los financistas internacionales, esos que tratan con ahínco de que el paciente no se les vaya, para poder seguir recuperando toda la que le prestaron.

Un factor curiosamente recursivo dentro de esta agenda, en mano de los tecnócratas de siempre, es el hecho de que el debilitamiento, el empobrecimiento y la eventual destrucción de la clase media de un país son vistos sólo como efectos secundarios, y que cuando se hace imposible seguir ocultándolos, se fungen inesperados, inestimados.

Ese empobrecimiento ocurre sobre hombres y mujeres que, teniendo condiciones de vida medianamente aceptables, se verán forzados a incorporarse al colectivo de aquellos que no saben con certeza si mañana conquistarán el almuerzo.

Desde este humilde blog, desde este humilde post, desde este párrafo al que usted ha llegado con tanto esfuerzo, lo invitamos, no sin moderada prudencia, a tomarse unos segundo para dar vuelta la ecuación. Los siguientes puntos suspensivos están pensados para que tome aire, antes de lo que viene

...

Sólo como un ejercicio mental, asumamos por un lapso que ralear y debilitar a la clase media, hasta hacerla virtualmente desaparecer es objetivo primario, central e irrenunciable desde la médula del poder. Es decir, juguemos a que en la carta de objetivos del TEG del bando dominante está inscripto "destruir las clases medias".

Un objetivo diferenciado de "aumentar nuestra rentabilidad" o de un improbable y perverso "generar pobres".

Si son exitosos en ese mandato, a lo que asistiremos es a un genocidio social. En el que algunos, una minoría afortunada, quedará agarrada de débiles y terminales hilos que le ofrezca la clase alta. Digamos el profesor de clases de golf del CEO de la multinacional quedará en el mínimo estrato superior.

Naturalmente si su partida es exitosa, la gran mayoría irá a reunirse con los pobres, aumentar desmesuradamente ese colectivo y competir por las migajas.

Esta sociedad “quebrada” en su centro le ofrece enormes ventajas de orden práctico al sector dominante.

Por un lado desde el punto de vista estructural: los antiguos romanos ya validaron que el "divide et impera” es una estrategia eficaz y su producto son sociedades más controlables.

Por el otro emerge la hegemonía de la disciplina, que como una espada, tiene filo de ambos lados. No sólo se disciplina a los ahora enormes estratos inferiores, a través de la temida desocupación, la pobreza, la invisibilidad.

La disciplina también rige en los estratos superiores: cualquier almita que haya tenido la suerte de colgarse del vértice superior del comando y por humanismo o moral atina a desobedecer las inquebrantables consignas del amo, podrá ser expuesto al gigantesco precipicio que lo separa con sus congéneres allá abajo. El vértigo de la escena tiene una eficacia única.

Ahora bien, si nuestra tesis es pertinente y ese es el objetivo central, las recetas tecnocráticas no son otra cosa que las herramientas de aplicación.

Muchos pequeños datos de la realidad empiezan a tener otro, mejor y mayor, sentido.

A poco de pensarlo los datos de la realidad nos dejan sin palabras: el factor común del subdesarrollo, desde Africa, pasando por América Latina pero también el Medio Oriente asimétrico de emires con fortunas incalculables viviendo entre desclasados es la inexistencia virtual de clase media, medida en cualquiera de sus unidades econométricas, Gini, Palma, Piketty o el que prefieran.

Lo que está pasando en la Europa periférica es, en esencia, lo mismo. En un juego de suma cero, el poder decidió que los recursos para sitiar y acosar al todavía enemigo ruso con proto-estados neoliberales, empezando por Ucrania, los va a cosechar de la destrucción de clase media que está gestionando en España, Portugal, Italia o Grecia

Por ejemplo que cuando sociedades determinadas emprenden un camino de reversion de esa trayectoria y los ganadores de siempre del TEG reculan, cimbra y cruje toda la estructura social, política y económica de un país y, a través de los medios que son propiedad del vértice superior, emergen ladridos destemplados. Por supuesto lineales o exponenciales. La gritería en el Chile gobernado por la Concertación no alcanzó a décimas porcentuales de lo que vemos todos los días en Venezuela.

Proporcional, diríamos, es la aritmética de la inclusión. El modelo chavista, gusten o no sus formas institucionales, es el que más y mejor trabajo hizo por la inclusión y la redistribución progresiva en la última dignísima década latinoamericana.

Realizado este ejercicio, también nuestra historia reciente adquiere una lógica imperturbable.

Ciertamente, el plan económico puesto en marcha por Martínez de Hoz durante la dictadura y propagandizado como el final de un Estado inútil, en rigor buscó dejar a la intemperie a decenas de miles de pequeños y medianos empresarios que conformaban los nodos principales del tejido productivo y social nacional. Ellos, sus empleados, sus proveedores de servicios, los maestros de sus hijos, sus profesionales, en fin, formaban esa clase media que fue nuestro orgullo en Latinoamérica. Esa tarea, travestida 6 años más tarde de "modernización del Estado" fue continuada por el menemismo.

Ya hemos dado vuelta la media.
Ahora podemos ver la agenda genuina del poder, su contabilidad en negro, como su objetivo primario y las recetas de sus tecnócratas para llevarlo a cabo.

Ahora se entiende la crispación irreductible en la Venezuela chavista, en el Ecuador de Correa, en la Bolivia de Evo, en el Brasil petista, o en nuestro país: no es otra cosa que la sinrazón de los poderosos cuando ven que sus planes de países quebrados al medio se reemplazan por la construcción de ciudadanos con derechos, entre los cuales figura el de ser clase media.

Y también se explica porqué la calma chicha campea en otros países hermanos: aún cuando haya aumentado consistentemente el tamaño de la torta, no han ocurrido cambios al interior de su estructura social histórica. Así, se nos presentan Chile y Perú como modelos de éxito, pero los estudiantes trasandinos saben lo que es vivir en una sociedad de castas cuasi-congeladas. Y de los peruanos tendremos que escuchar más noticias, pero hoteles cinco estrellas en barrios ricos y autopistas por encima de "asentamientos humanos".

Afortunadamente esta década latinoamericana nos enseña que cuando manda la tecnocracia, la pobreza es efecto. Pero cuando la pobreza es objetivo, se conjura con la Política.

Vacúnese.

...

sábado, 26 de abril de 2014

Canción de Cuna



Y yo que me dormía en tus brazos
con la boca pegada a tu pecho.
El amor de un hombre nos había unido
antes de aquella mañana de invierno en que nací.
El recuerdo de aquel tiempo, el viento no lo arrastra:
cuando retaceabas tu pan para darme mantequilla.

Canción de cuna que entonces ya me hablaba
de mi abuelo que duerme en el fondo de un barranco,
de un camino polvoriento, de un blanco cementerio,
y de campos de uvas, de trigos y de olivos.
De una virgen en un promontorio, de caminos y atajos,
de todos tus hermanos que murieron en la guerra.

Eres hija del viento seco y de una tierra seca.
De una tierra que nunca has podido olvidar
a pesar del largo camino que te hicieron caminar
tus hermanos de sangre, tus hermanos de lengua,
y todavía quieres morir escuchando gorriones
cubierta por el polvo de aquella pobre tierra.

Canco de Bressol
Joan Manuel Serrat - 1967

Toda la familia de la madre de Joan Manuel fue aniquilada en Belchite, una de las últimas y más tristes batallas de la Guerra Civil. Al punto que el vencedor, Francisco Franco, decidió dejar en pie las ruinas de aquel pueblo, a modo de patético trofeo de su victoria. Nano y su madre tuvieron el coraje de volver años después, cuando él todavía era un niño. Una marca indeleble en su memoria y un faro para algunas de sus canciones.

martes, 22 de abril de 2014

Amanece en la Ruta


Nos agarraron en un momento de debilidad. Un momento de debilidad de nuestra sociedad que con fruición de caníbal habían creado. Necesitaban de nuestra sumisión y entrega incondicional. Desde hacía años sus títeres mediáticos más prestigiosos percutían nuestras conciencias con sus curaciones racionalísimas y sus econometrías de Chicago.

Llegaron con su receta, una “listita” infalible de metas y objetivos.

Y ganaron. Nos pudieron.

A partir de entonces, nos dedicamos con ahínco a cumplir todos y cada uno de los requerimientos de aquella lista que se llamaba “Consenso”. Extraño, porque nosotros no recordábamos haber consensuado nada. Más bien sí-señor-claro-señor-comonoseñor.

En poco tiempo, argentinos como somos, nos convertimos en el alumno ejemplar. Arrancábamos cada mañana, muy temprano, con la medicación y la terapia. Y como si fuéramos aprendices de un arte marcial infalible, cumplimos cada uno de los preceptos que la receta imponía.

Más de una vez, cuando creíamos haber satisfecho un logro, nos presentamos íntimamente orgullosos ante los Sensei. Recibíamos la respuesta del poder: nos miraban con desdén y nos pedían más. Si aquello hubiese sido religión, en poco tiempo nuestras almas se hubiesen elevado al paraíso como plumas.

Nos convertíamos en los mejores alumnos y a nuestro alrededor nos miraban entre perplejos y envidiosos. Nuestro chamán era convocado a conferencias magistrales, en las que le contaba al mundo libre sobre nuestras proezas. Invitado a lugares distantes que desconocíamos, Davos, Harvard o la Conferencia de Primavera del FMI, volvía orgulloso, con bríos renovados, y nos pedía lo que piden los conversos: “un poco más”.

Convertimos ese ruego en credo y concedimos lo que nadie imaginó, lo que ningún vecino tuvo el tino: entregamos a nuestra madre energía. YPF. Fue en 1998. Estábamos fanatizados.

3 veranos más tarde y sólo 3, nuestro pueblo, que había pagado con esfuerzo inmenso su boleto de “ingreso al Primer Mundo”, estaba jugando a la Edad de las Cavernas. En cada pueblo y en cada punto de reunión, pero especialmente en Plaza de Mayo, donde el juego dejó un saldo de 39 muertos, aún impune.

Cuando los gases lacrimógenos de la Policía se disiparon y la sangre dejó de correr, desesperados, incrédulos, fuimos a preguntarles a los sumos sacerdotes (recordamos sus apellidos, aún fingen prestigio en algunos clubes) que nos habían iniciado en aquellos ritos cuál era el motivo de tan patético desenlace.

Las respuestas fueron cortantes y displicentes, y nos llegaron como un cachetazo. Pudimos percibir, entre líneas, la suficiencia del psicópata: “faltó profundidad en las reformas… se desmadró el gasto público… no hicimos todo el ajuste que necesitábamos… la política actuó con desprolijidad”.

Nuestros espíritus, que lloraban las mismas lágrimas de las Barbaritas hambrientas del prime time, no podían creer lo que oían: la receta nos había convertido en una bestia violenta y demencial y el motivo era la única mañana de una década en la que nos habíamos olvidado abdominales y sentadillas.

Hoy que el tiempo y la realidad sanaron aquellas úlceras, enfrentamos la tarea de entender por qué el diagnóstico que recibimos a la crisis económica, social e institucional más grave de nuestra historia fue una desordenada enumeración de tecnicismos berretas. Su cabal comprensión nos mantendrá inmunizados.

Desentendernos del asunto nos pondrá en rango de repetición.

La respuesta fue tecnocrática por que las recetas son el plan de acción de los tecnócratas. La receta que "desinteresadamente" nos vendieron ya tenía incorporado su diagnóstico, uno que no conocíamos, elaborado por una junta médica de la que nunca participamos. El Consenso era “de Washington”, lugar desde el que difícilmente se consiga una buena perspectiva de los problemas de Talampaya, Gobernador Gregores o Laguna Blanca. Ni siquiera un mapa.

Y lo más importante, nos negaron el debate para llegar al diagnóstico. Ninguneándolo, nos privaron de la política. Cancelando la discusión, nos negaron la democracia.

Ahora, que contamos con "el diario del lunes”, miramos lo que pasa alrededor y el deja vu es atronador. Y nosotros sus infelices debutantes: la tecnocracia le niega el debate a la Europa de la Austeridad. Izquierdas y derechas, socialistas y conservadores pelean por aplicar las mismas medidas. Sólo se discute el orden de prioridad o el largo del bisturí.

Por eso no es descabellado decir que el clivaje derecha - izquierda es obsoleto. Al menos para estos escenarios.

El poder ha cambiado su estrategia de ataque, y su desembarco en Normandía lo ejecuta un ejército de tecnócratas con recetas duras y excusas blandas.

Esos de un lado.

Y del otro?