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domingo, 6 de diciembre de 2009

Facturas



Los meses finales de 2008 y la primera mitad de 2009 fueron tiempos complicados para la balanza de pagos de la Argentina. Si bien la balanza comercial, pese a pronósticos pesimistas (o tenemos que decir a esta altura "optimistas"?) se mantuvo superavitaria y aún acrecentó su superávit, se produjo un fenómeno que se llamó fuga de capitales, consistente en salida de divisas a partir de las conductas de ahorristas e inversores que optaron por retraerse y colocar la guita en lugares más seguros (a su modo de ver) que el sistema financiero argentino (amenazas de corralitos y confiscaciones mediante).

Esta situación hizo que se sobrecalentara la demanda de dólares en la plaza local. Digamos, entraban por exportación, pero no alcanzaban para que todos aquellos que querían dólares los pudieran obtener.

La CNV y el Banco Central tomaron algunas resoluciones conjuntas para poner hielo en algunos de los focos en que esta situación se hacía patente (como el intento de regulación de fugas encubiertas, como las operaciones de "contado con liquidacion").

Pero, al mismo tiempo, estas medidas que no llegaron a ser un "control de cambios" (otra amenaza siempre latente), parece que no alcanzaban.

Y entonces, AFIP y Comercio Interior empezaron a operar también sobre el accionar de los importadores. Las licencias no automáticas son una de las herramientas utilizadas. El otorgamiento de licencias a importadores tiene plazo en Argentina de 60 días hábiles. Esta situación ayudó mucho a que la balanza comercial mejorara sus performances, a pesar de la caída (por precios y cantidades) de las exportaciones.

Por supuesto, estas medidas generaron todo tipo de malestar en el sector (o mejor dicho, en las ramas importadoras de los diversos sectores). El objetivo era claro: si bien se puede pensar que ciertas restricciones a las importaciones operan como protección de la producción nacional, este caso fue distinto. Había que enfriar la demanda de dólares por donde se pudiera.

A veces, algunos importadores se valen de maniobras para fugar divisas, y esto debería ser motivo de control estricto siempre (no solamente en situaciones de apuro).

Pero en líneas generales, la importancia radica, en este caso en particular, en que, como actor económico colectivo, el "importador" es un fuerte demandante de divisas. Y la decisión de enfriar la demanda de dólares estaba tomada.

¿Para qué? Bueno, para que el Central no tuviera que vender muchas reservas, y fundamentalmente para no tener que condescender a una devaluación brusca. Cosa que, de última, a los importadores debería caerles bien, porque nunca les conviene una devaluación.

Sabemos de mucha gente herida por estos problemitas, por los malos modos de Moreno, por esta otra catástrofe que no fue.
Y sabemos que se la van a querer cobrar (no se interprete la frase con sentido "mafioso", todo bien).

Lo que les pedimos es que a la hora de hacer la factura, incluyan también los descuentos de rigor.


Publicado anteriormente en Artepolítica

sábado, 10 de octubre de 2009

Viento de cola


Las acciones de empresas argentinas están teniendo buen rendimiento. Los títulos públicos, mejor todavía.

Simultáneamente, el dólar se cae (digan lo que digan, humildemente, sigo viendo que las causas están en cuestiones estructurales de la economía real estadounidense, y que más allá de los factores que operan en el corto plazo, esa es la tendencia de largo plazo).

Así, varios actores con "poder de fuego" se "desdolarizan". Habría que ver la evolución de los depósitos en dólares para confirmarlo.

Siendo como sea, el dólar "de fin de año" hoy está en 3,88. Muy lejos del 4,50 de junio. Y esto contribuye aún más a que empiecen a "sobrar" dólares en la plaza argentina. El Central sale a comprar, y así y todo, la tendencia es a la baja.

Lógicamente, con una autoridad monetaria menos intervencionista, el real sigue subiendo en relación al dólar, y por ley transitiva también en relación al peso. Ya está en 2,21. Lo lamento, va a estar caro Brasil este verano.

A pensar en medidas anti-inflacionarias, porque volvemos a "2007".


Perdón Artemio, le afané la foto.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Se acaba...


Ahora, a contramano del mundo el BCRA sale a contener la baja del dólar.

Y cómo lo hace? "Invirtiendo 120 millones de dólares".


O sea, que salió al mercado a comprar 120 millones de dólares, que pasarán a engrosar las genuinas reservas.


Es lo mismo que ha hecho, en líneas generales, durante todos estos años: mantener alto, pero en una banda previsible, el tipo de cambio nominal, e intervenir para evitar movimientos bruscos. Solamente en el lapso que coincidió con la crisis financiera mundial esto conllevó la venta y la pérdida de reservas (para evitar que el dólar subiera mucho -aunque igualmente subió un 20% más o menos-). En ese período, aprovecharon varios para despacharse contra esa pérdida de reservas, contra el peligro de llegar a una situación de falta de poder de fuego para contener una corrida, contra la salida de capitales, y a augurar una devaluación que hubiera dejado el dólar a 5 pesos más o menos.

Bueno, no deberían calentarse más, porque la compra por parte del BCRA evidencia por lo menos tres cosas:

-el brusco freno en la salida de capitales

-la recuperación de competitividad vía alza del tipo de cambio multilateral

-y la recomposición de las reservas genuinas del BCRA

Espero que hayan aprovechado la recesión, o mejor dicho el freno de la economía. Porque puede ser que, en breve, estemos creciendo de nuevo a "tasas chinas".