
Donde están los miles de pequeños y medianos emprendedores que, al amparo de un modelo que impulsó el consumo interno como nunca en décadas, encontraron la oportunidad de vivir o revivir en el oasis kirchnerista?
En qué piensan los que se benefician minuto a minuto de las licencias aduaneras que el gobierno defiende a capa y espada, incluso frente a la sincera bronca de amigos y aliados?
A quién van a votar los que importaban containers llenos de berretadas de China y hoy tienen por principal preocupación el resultado de las próximas paritarias?
Tendrán por enemigo principal al cuerpo de delegados puertas adentro del taller o al proveedor monopólico superindustrial que mueve los precios a discreción y penaliza de manera irreversible a quien ose sacar los pies de su plato?
Sabrán que están primeros en la lista de cosas que se sacrificarán en el fuego sagrado de la restauración si el modelo cae?
Todavía toman sus decisiones al amparo de las apocalípticas predicciones de gurúes de cuarta invitados a programas de cable subsidiarios del monopolio mediático?
Dónde está la CGE que no se oye?
Qué está haciendo AAPYME que no se ve?
Qué están debatiendo en CAME que no se escucha?
Y, peor, cómo está aprovechando semejante capital político el Gobierno?
Qué está haciendo para brindarles un plafond de visibilidad y expresión, no sólo en favor de ellas sino fundamentalmente en el propio, para marcarle la cancha a los mismos cuatro garcas de siempre que, cuando no están presionando desde la UIA, están destituyendo desde AEA?
Esos empresarios pyme son tan valiosos como todos esos chicos que, desde hace un año, ingresaron a la vida gracias a la AUH.
Los únicos privilegiados son los niños. Y los burgueses industriales pymes creados y fortalecidos al calor del kirchnerismo.
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