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jueves, 22 de octubre de 2009

Estos tipos son peligrosos































Este poco decorativo conjunto de fotos muestra al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, con sus ministros de Seguridad, Guillermo Montenegro, y de Educación, Mariano Narodowski, y al ex jefe de la Policía Macripolitana, Fino Palacios.


Son tipos peligrosos. La administración macrista en el Gobierno de la Ciudad ha hecho poco y nada por la salud, la educación y los servicios para los habitantes. Cada vez que una medida ha encontrado alguna resistencia, han vuelto para atrás. Su rasgo más notable es el empecinamiento con que atribuyen su incapacidad a las supuestas trabas del gobierno nacional.

En casi dos años, no han mostrado tener ningún plan.

Salvo en una cuestión, una sola: tienen un plan represivo y sus políticas más definidas y consecuentes se ordenan en ese sentido.

En su campaña electoral prometieron que iban a tener una policía propia. Y, mochando al Presupuesto dinero para viviendas, salud y educación, han comenzado a organizar esa famosa policía. ¿Para qué la quieren, si la Federal seguirá siendo la que se ocupe de los delitos penales? La respuesta es clara: la quieren para disolver las manifestaciones, para desalojar edificios ocupados, para correr a los indigentes de las calles y plazas. Por eso, el primer sector de la nueva policía que se va a lanzar a la calle es el cuerpo antidisturbios.

Se proponen limpiar la ciudad de pobres y de protestas sociales. No es casual que hayan querido poner al frente de la nueva policía al comisario Jorge Fino Palacios y que hayan tratado de mantenerlo en el cargo, a pesar de estar involucrado judicialmente en el encubrimiento del atentado a la AMIA.

Otra cosa que preocupa a la administración macrista y que sería tarea de la Policia Macripolitana es el espionaje. No la persecución de espías, por supuesto. De lo que se trata es de espiar a todos los que, de una manera o de otra, puedan resultar una molestia o un obstáculo para el macrismo.

Antes incluso de tener organizada la policía, ya empezaron con esta delicada tarea. Contrataron a Ciro James con un sueldo de 7.000 pesos mensuales, como funcionario del Ministerio de Educación. El ministro Narodowski, cuando le preguntaron cual era la tarea del funcionario, dijo que no sabía. Ahora ya sabe: James tenía equipos de escucha telefónica y se dedicaba a espiar las conversaciones de Sergio Burstein, uno de los familiares de víctimas de la AMIA que cuestionaron el nombramiento de Palacios. También, seguramente para colaborar con el ministerio que le pagaba tan suculenta cifra, James se ocupaba de investigar las movilizaciones y protestas en las escuelas.


Pero todo este plan no empezó con las andanzas de James y la organización de la policía propia. Desde el primer día del gobierno macrista, se estableció en el quinto piso del edificio del Mercado del Plata la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP). Esta es una patota que se dedica a perseguir y golpear a los cartoneros e indigentes en las calles y plazas y destrozar sus pocas pertenencias. Actuán de a diez o más y son sistemáticamente acompañados por un camión recolector de basura de la empresa Panizza. En este mismo blog se puede ver un resumen de algunos de los atropellos cometidos por la UCEP.


Su actividad represiva ha sido investigada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y por la Defensoría General de la Justicia porteña, que publicaron un informe conjunto y reclamaron al Gobierno de la Ciudad la disolución de esa patota violadora de los derechos humanos y la sanción a los responsables.


La UCEP y James son la verdadera sustancia de la política macrista. Son el espejo donde hay que mirar lo que será la Policía Macripolitana, si se le permite al gobierno macrista seguir adelante con sus planes de represión. El salvajismo de este grupo parapolicial que es la UCEP preanuncia lo que Macri pretende de su policía.


Estos cuatro tipos son peligrososos. No se puede dejar que hagan lo que quieran.




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Modus Operandi



Extraemos hoy de Página/12 el relato resumido de 4 de los 14 casos “de muestra” que el CELS denunciará hoy y que ponen en discusión el accionar de la patota macrista denominada UCEP.

Dice:

  • El 30 de septiembre de 2008, C.R.G. estaba en la puerta del Teatro Colón, cuando, entre la 0 y las 2 de la madrugada llegó una camioneta con el logo de la Ciudad y seis personas a bordo y un camión compactador: “Uno de los hombre se adelanta y le pega una patada en la rodilla al declarante diciéndole ‘qué te pasa’. Luego le pega en la cabeza con una botella de plástico vacía, le quitan las frazadas y lo amenazaron diciendo que no querían que estén ahí”.

  • El 2 de octubre de 2008, G.D.P., quien se desempeña como cartonero, relató que ese día, a las 2 de la madrugada, en Lima e Independencia, un grupo de 13 personas le sacaron los carros con los que habían recolectado y también su documentación, todo lo cual fue destruido en el camión compactador.

  • El 9 de octubre de 2008, el párroco de la iglesia del Inmaculada Corazón de María relató que dos días antes fue testigo de un episodio en que una persona de 66 años, identificada como A.C.C. que estaba viviendo bajo la autopista 9 de Julio, fue agredido por unas veinte personas vestidas de negro. “Le dieron un puñetazo en el estómago y lo amenazaban con cortarle el cuello si no abandonaba el lugar”, relató el sacerdote.

  • El 2 de octubre de este año, un grupo de personas denunció el accionar de la UCEP en Pasco y Autopista, en el barrio de San Cristóbal; entre ellas estaba C., una mujer embarazada quien relató: “Uno que llevaba gorrita empezó a pegarme patadas y trompadas; me golpeé la cara contra el piso y luego me empezaron a manosear. Me decían: ‘Te sentís mal, te vamos a hacer un tacto’.” La escena fue observada por un testigo, que llamó a la policía. El agente que intervino identificó a los agresores.


  • Este relato también se presenta aquí, con fotos, videos y declaraciones que estremecen.

    Hoy a las 16, el CELS dará una conferencia de prensa en su sede, Piedras 574 Piso 1, junto a la Defensoría del Pueblo y la Defensoría General de la Ciudad, solicitando el desmembramiento de esta "unidad de control".

    Nosotros vamos entre otras cosas porque tenemos muchas ganas de encontrarnos con importantes líderes de opinión del campo progresista a los que hasta ahora no hemos escuchado mencionar el tema: Pino Solanas, Claudio Lozano, Martín Hourest, Víctor de Gennaro, Hugo Yasky, entre otros.

    A la que le perdimos el rastro es a Gabrielita Michetti.

    En fin. Va a estar áspero Buenos Aires.





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