
Indignados con la actitud mezquina de
Contradicto, que recauda pero no comparte, salimos a hacerle competencia a sus pronósticos.
En realidad, no hay demasiada competencia tampoco, porque no pensamos tan distinto, pero atentos a que preferimos la ciencia al esoterismo de la bola de cristal y el auspicio[1], decidimos profundizar el análisis.
En primer término, consideramos que lo que se avecina es un período de retroceso, o al menos de retardo, en la dirección iniciada en el 2003 (recuperación de la autonomía del Estado, arrasada por la década neoliberal, acumulación con diversificación de la matriz productiva, en principio para no consolidar la situación de que el “campo salve al país”, etc.).
Pensamos que esto será así por propia recomposición y reagrupamiento de fuerzas, independientemente de los nombres propios. Lo que define que se perfile un retroceso del llamado “proyecto kirchnerista” son los condicionantes históricos. Sea quien sea el presidente en el 2011 (incluído Scioli, y hasta Kirchner por ahí), los que pensemos que el rumbo trazado estos años debe profundizarse, tenemos que prepararnos para una especie de resistencia. Esto significa, tratar de perder la menor cantidad posible de posiciones ganadas.
Por eso, en cuanto a las perspectivas que se abren, creemos que la batalla central será la de la Provincia de Santa Fe (o al menos compartirá cartel con la remanida batalla bonaerense).
Si Reutemann le gana a Giustiniani nadie le saca la candidatura peronista en 2011. De su mano, se suman todos: Rodriguez S.A., De la Sota, Menem (Adrián, digo, alguien sabe por dónde anda?), Ramón Puerta, etc. En ese escenario el PRO queda reducido a una expresión mínima. El Colo negocia en Bs.As. su candidatura, Macri se refugia en la CABA. Todos le van a sumar a Reutemann. Al que no le de el cuero para rajar del kirchnersimo a tiempo, lo limpian en el acto. Les quedará Moyano como rémora, bastante maniatado, teniendo que negociar todo con Barrionuevo, y nada más.
Lo peor va a ser que Pino y Sabbatella se van a robar las banderas de lo hecho estos años, y no van a sacar votos en otro lado que no sea Capital y (pocos) en PBA.
Resumiendo: Lole, Puerta y Barrionuevo te mexicanean las bases, Pino y Sabbatella te afanan las banderas.
La contienda es de a dos: un peronismo más "prolijo" (léase, menos confrontativo), una opción republicana, que vaya a saber qué corno de nombre le ponen esta vez, por ahí con Cobos de candidato, a falta de algo mejor. Pino, testimonial como siempre.
En cambio, si en Santa Fe gana Giustiniani, la discusión en 2011 va a ser de a tres. Es el escenario de las bolas de Contradicto: Scioli, Binner, Macri. Para afrontar una “resistencia”, para perder la menor cantidad posible de espacios ganados, ese escenario me parece mejor.
Ahora, respondiéndole a Andrés el viejo, ¿qué pasa con Néstor? No creo que se vaya tranquilo a su casa. Y me parece que es legítimo, y que esa vocación de poder es una de las cosas más importantes por la cual varios de nosotros seguimos ahí firmes, peleando con lo que podemos y tenemos para sostenerlo. Pero su participación no la va a decidir él solo.
Si no se gana el 2011, toda la cuestión anterior acerca de que es conveniente la dispersión de fuerzas, etc., no tiene sentido. Y para ganar en el 2011 tenés que poner el candidato que pueda ganar. Esto lo va a tener que entender Néstor, y es deber de la militancia hacérselo entender. A Néstor, personalmente, le debo (y le voy a agradecer siempre esto) el habeme permitido sentirme representado por un proyecto con voluntad de poder, con capacidad de instrumentar algunos de los cambios que me desvelaron desde la adolescencia. Eso tiene un valor fundamental. Y por eso justamente hay que cuidarlo mucho. Hay que hacer los esfuerzos para no tener que resignar ni una de las posiciones ganadas. Entonces habrá que asumir que un nombre propio no puede estar nunca por encima de un proyecto, ahora que justamente hemos recuperado el proyecto y las ganas de hacerlo triunfar. Seguramente no es éste el momento de dar esta discusión, pero ese momento va a llegar y vamos a tener que estar preparados para enfrentarlo, con lo doloroso que pueda ser.
[1] El término Auspicio es el resultado de la confluencia de dos palabras latinas: avis (aves), specio (observación).