lunes, 9 de noviembre de 2015

Libertades



Llegaron y se posaron sobre el lóbulo superior, ahí precisamente encima del lóbulo frontal.  Enviaron la sonda y en instantes ya estaban mandando paquetes de información no totalmente chequeada a la superficie exterior del hemisferio izquierdo.

Enviaban quantums que tenían su propia lógica, consistentes en si mismos, con una lógica interna que convirtiera en natural lo artificial. Allí estuvieron un tiempo y no tardaron en extender un segundo brazo al hemisferio derecho, allí donde algunos de los datos inoculados empezaban a hacer ruido.

No fue tarea fácil. Pero tampoco un imposible en un sujeto que hacía 35 años venían formateando con bastante éxito.

La operación sobre el hemisferio derecho, allí donde se analizan las metáforas, los símbolos, el metamensaje, también fue exitosa. Y en poco tiempo, con amplio control de flujo de información, ya había lugar para enviar además de lógica racional, mensajes cifrados, insinuaciones e ilusiones que reemplazaban a la realidad.

Paulatina pero firmemente fueron ocupando toda la corteza, sin encontrar mayores resistencias. Y pudo haber seguido así por años, pero el plan era otro.

Asaltaron en algún momento, siguiendo un meticuloso plan, el sistema límbico. Allí donde el sujeto maneja y controla sus emociones primarias. Allí se encontró con la alegría, la tristeza, la ternura, pero especialmente con la ira. Y la rodeó hasta aislarla, hasta subyugarla. Empezó entonces una operación inédita: presionó, apretó, agitó, revolvió incesantemente. 

En cuestión de días nuestro hombre había retornado a un lugar de su evolución en el que nunca antes había estado. La inquina, el despecho, el enfado permanente lo convertían en un hombre amargo y áspero. Su malhumor pasaba a convertirse en el modo central de relación con el resto de su tribu, su irritación fue tiñendo los espacios en los que era habitué. Y su mejor modo de relación era encontrarse con otros, muchos, en su misma condición.

No tardó en encontrar oportunidad de escribir “Andate Kretina Yegua Chorra” en un cartelito y salir a la calle junto a sus prójimos.


Desde entonces es un militante de la causa del libre albedrío.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Patio de las Palmeras



Hemos mencionado recientemente en algunos ámbitos una frase sólo apta para híperpolitizados. El 95% de nuestra población no tiene idea que qué estamos hablando. Nos referimos a “Patio de las Palmeras” asociándolo a esa costumbre que se ha convertido en liturgia entre CFK y sus seguidores más cercanos, inferimos también más jóvenes (salvo que cuando canten “acá tenés los pibes para la liberación” se trate de una impostura perfectamente orquestada).

Somos peronistas, no nos amilanan ni las muchedumbres ni el sudor. Más bien nos convocan. Disfrutamos sin relajos las manos que van confeccionando esa costura única, enhebrando y uniendo los corazones en una plaza, en un estadio, y lenta pero tenazmente los va preparando para el aplauso, el canto, el éxtasis.

Disfrutamos también el sudor, a veces en otras formas, por qué negarlo.

Pero no podemos dejar de volver al tópico "Patio de las Palmeras" y subrayar: lo que genera resquemores en sectores significativos de la sociedad (más significativos que nunca entre el pasado 25 de octubre y el futuro 22 de noviembre) es lo que subyace de manera soterrada a esa liturgia oratoria repetitiva, anodina, exógena al interés de quienes no están en ese momento escuchando a CFK en el Patio de las Palmeras.

Nos referimos a que esa circunstancia (que algunos, incluso nosotros mismos, juzgaríamos secundaria, accesoria, sin importancia) opera sobre el imaginario del ciudadano de a pie, ese cuyo voto vale lo mismo que el de Paolo Rocca o Goyo Perez Companc (viva la democracia) gatillando un escenario que ante esta “anomalía” permite evaluar probable, dicho en primera persona: que ella, MI líder y la de MIS compatriotas, esté perdiendo grados de vinculación con MI realidad.

Esa señal, que se agrava con la repetición acrítica después de cada Cadena Nacional, abre un abismo insondable en mi horizonte porque se rompe ese hilo delgado pero resistente de confianza en quien, como ella misma dice, “me cuida los porotos”.

Imagine cualquiera de ustedes, supongamos oficinista típico, llega una mañana a su trabajo y la autoridad máxima, el director, el timonel, lo cita a reunión amplia para informarles que el próximo proyecto de la empresa será algo para lo que usted y todo el resto saben que no están preparados; por ejemplo mandar un satélite al espacio. 

No sólo (luego de confirmar que no es 28 de diciembre día de los inocentes) lamentará el hecho de que tienen que trasladar a su jefe a un psiquiátrico de manera urgente (incluso usted puede ayudar a calzarle el chaleco) sino que luego pero inmediatamente usted caerá en la cuenta de que el más jodido de todos no es su jefe, sino usted mismo. Porque su trabajo, su proyecto y fundamentalmente su futuro ahora han quedado en flor de entredicho.

Bajando varios grados la intensidad de la comparación, algo asociado a la misma zozobra se siente cuando uno percibe a su líder en una dinámica que tiene más asidero a una realidad de pocos, de círculo privilegiado, que la realidad del conjunto.

Para que vayan bajando las armas, no estamos hablando de ningún tipo de enajenación presidencial. Hablamos de separar la realidad de Casa Rosada de la mía como votante no militante no intenso de un proyecto nacional y popular.

Esta zozobra, agregamos, puede o no ser expresada. Pero cuando emerge lo hace con forma de aversión. Es usual encontrarnos con personas que aprueban un poco algunas medidas, desaprueban otro poco otras, pero cuando son preguntados sobre qué les disgusta, esta épica del discurso repetitivo y lejano del Patio de las Palmeras (ese monólogo CFK intenso a la militancia dura) aparece en formas muy refractarias, del tipo “me revienta la cadena nacional”.

Si la naturaleza aborrece del vacío, las masas populares aborrecen del vanguardismo endógeno. 

Ejemplos como los movimientos de izquierda revolucionaria en la América Latina de los 70 alcanzarían. No obstante nos gusta más uno cercano, más caro a nuestro presente. Abundemos.

El 6 de octubre del año 2000 y tras no más de 11 meses en funciones, Carlos Chacho Álvarez renunció a su cargo de vicepresidente de la Nación. Había llegado a él en alianza política con el líder del radicalismo del momento, Fernando de la Rua, que había ganado las elecciones internas y así ocupó la candidatura presidencia. Estaba claro que los esfuerzos de Menem por boicotear las posibilidades de su propio compañero Eduardo Duhalde no eran suficientes y que era necesaria una alianza que amalgamara en un único frente a las dos segundas minorías electorales, el radicalismo y el Frente Grande.

Estaba más que claro que ninguna de ambas fuerzas era, per se, capaz de alzarse con la mayoría política necesaria no sólo para derrotar al peronismo sino, más importante, sostenerse razonablemente en el gobierno.

Claramente la renuncia de Chacho era un asunto en extremo delicado para aquella coyuntura. Y tan o más importante era la forma en que se resolvía. 

Lo hizo, a nuestro entender, de la peor manera: en cuestión de horas los micrófonos de los periodistas se acercaron a la boca del hombre cuya declaración era para nosotros la más importante de la galaxia. 

Un silencio electrizante pausó todo después de la primera única ultima gran pregunta: “el gobierno sigue como está, nada nos va a detener, Flamarique será Jefe de Gabinete” dijo DeLaRua como al soslayo, minimizando. Fue la peor respuesta de su vida.

Porque puso a casi 40 millones de personas en autos, como un mazazo, de que nuestro presidente no hacía buen contacto con la realidad.

Otros podrán buscar razones de índoles económicas, judiciales, administrativas. Para quienes escribimos este blog ese fue el principio del fin de una era. Nada fue, después, igual.

Y penalizamos esa actitud descreyendo de cada iniciativa de DeLaRua y su equipo, por brillante y atinada que fuera (ninguna, bah) durante los siguientes 14 meses.

Años después confirmamos aquella enajenación cuando nos enteramos del "whiskicito", esa reunión del círculo íntimo que al final de cada tarde se reunía en el despacho presidencial a destejer conspiraciones y roscas, quizás con menos afán que a tomar escocés.

Y esta es para nosotros también la lección más significativa que nos deja el baldazo de agua helada del pasado domingo 25 de octubre. Lo que estuvo en duda en los últimos meses fue el nivel de contacto con la realidad del gobierno. 

Puesto que ese es uno de los requisitos más importantes que un pueblo requiere de su líder: total y absoluto contacto con la realidad.


Si además puede contarnos algo del futuro lo elevaremos a la categoría de Estadista. Pero no es necesario. 

Sólo le pedimos a Daniel algo que sabe hacer mucho mejor que su contrincante. Quedarse a vivir durante cuatro años en nuestra realidad. 
No en la suya, ni en la de Durán Barba.
En la nuestra.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Leucocitos


Hace ya un par de días, que en el fragor de la coyuntura política que vivimos parecen un par de décadas, venimos diciendo de modos más o menos chanceros, irónicos, que la presa de nuestra cacería se llama Roberto Lavagna.

Algunos sonríen, otros nos miran azorados y otros desdeñan con displicencia. Nos parece oportuno pasar a la explicación.

En el imaginario de un sector significativo de la población (significación que hoy se adquiere un criticismo inédito, pues podría ser la llave del cofre de nuestra felicidad electoral) el kirchnerismo es pensado como una cronología casi infantil en la que primero había tres cerditos, Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Roberto Lavagna, luego uno de ellos se fue (Roberto Lavagna), el segundo falleció, dejando sola finalmente a Cristina Fernández. Concomitantemente para la economía de esos ciudadanos de a pie, sus bolsillos vivieron tres etapas: una de fuerte crecimiento, mejora de los parámetros económicos en la que estaban los tres, luego una en la que ya empezaba a bornear el viento de frente, arreciaba de costado y las olas como la del lockout agropecuario nos tapaba, y esta última, larga y lánguida, en la que no atinamos a darle continuidad a un crecimiento a tasas chinas.

Obsta decir que no acordamos un ápice con esta caracterización, pero es lo que queda del kirchnerismo, tomado como ciclo, en parte de nuestra ciudadanía. Es una caracterización de cómo algunas personas entienden el pasado reciente.

Y obsta también decir que la deducción racional de esos ciudadanos de a pie es obvia: si los mejores años de la economía kirchnerista fueron con Lavagna, entonces la clave es Lavagna.

Como estamos embretados en un momento cúlmine para el movimiento nacional y popular, no es el momento de emitir nuestra sincera opinión sobre esta estilización, que dejaremos para el 23 de noviembre.

Pero innumerables leucocitos de nuestra sociedad han detectado el rebrote neoliberal representado por el único virus que canta canciones de Queen y han salido a las esquinas, a las plazas, a los parques, a inocularle al organismo la vacuna anti-macrista. Eso incluye detectar al votante de Massa que lo hizo motivado por la inclusión de Lavagna en su equipo económico.

Por su parte el pálido ha empezado a hacer gestos de acercamiento bien lejos de la timidez.


Lo único que le falta a esta receta de éxito es que el sciolismo (y donde decimos sciolismo poco expresamente importa lo que piense el kirchnerismo) termine la faena enviándole a la sociedad algún gesto político fuerte de este acercamiento. Lo que los nuevos tiempos llaman “la foto”.   


jueves, 29 de octubre de 2015

Jardín de senderos que se bifurcan



En el apartado previo Jorge Abelardo Ramos nos viene hablando de la concepción política que Bolívar tenía sobre la última y más dificultosa conquista de su campaña militar, en los hechos ejecutada por Sucre, el Alto Perú (hoy Bolivia): que las provincias de la gran nación latinoamericana se corresponden geográficamente con los virreinatos pre-existentes. Y por lo tanto, como Alto Perú correspondía al Virreinato del Río de la Plata, la ocupación de las fuerzas bolivarianas sólo debe ser militar y de transición, en espera de la decisión de su autoridad política legítima: a la sazón el gobierno de Rivadavia en Buenos Aires.

La que sigue es la transcripción completa del capítulo 14,  La oligarquía de Buenos Aires renuncia al Alto Perú, en la Sección III del imprescindible Historia de la Nación Latinoamericana, enorme libro que marcó a una generación.

Pero el error de Bolívar no residía en su concepción de la cuestión nacional en América Hispánica, sino en la actitud que iría a adoptar la burguesía porteña. Nadie, ni siquiera el Libertador, podía concebir, a pesar de lo bien que conocía Bolívar el carácter político y social de la oligarquía del Plata, que ésta renunciara espontáneamente a privarse del Alto Perú, automutilar la soberanía argentina. Pero asi ocurrió, en efecto. Al informarse el Congreso rivadaviano de los acontecimientos de Ayacucho, resolvió enviar una delegación formada por el general Alvear y Alvarez Thomas a cumplimentar a Bolívar sobre sus triunfos

Al mismo tiempo, debía solicitar al Libertador su apoyo para concluir la guerra con el Imperio del Brasil, que ocupaba la Banda Oriental. En el mismo acto, el Congreso rivadaviano declaraba el 9 de mayo de 1825 "que aunque las cuatro provincias del Alto Perú han pertenecido siempre a la Argentina, es la voluntad del Congreso General Constituyente que ellas queden en plena libertad para disponer de su suerte, según crean convenir mejor a sus intereses y a su felicidad". 

Esta resolución ratificaba la posición separatista asumida por Sucre, opuesta a la política bolivariana de formar grandes Estados en la América Meridional y confederarlos a todos ellos. El gobierno rivadaviano, que no era representativo de las provincias, por lo demás, envió a Sucre uno nota felicitándolo "por la habilidad y buen juicio con que ha sabido garantizar los derechos de los pueblos que ha libertado". 

La rica factoría porteña se encogía de hombros, estrechaba los cordones de su bolsa y dejaba a los "cuícos" que se las arreglasen solos.

Alborozado, Sucre se dirigió a su jefe, subrayando con ingenua satisfacción su acierto: "Los documentos oficiales que hoy remito manifestarán a usted que mis pasos, en lugar de ser falsos, como antes se creyó, han marchado sobre conocimientos del estado del país, y que el Congreso y el Gobierno argentinos, no sólo han confirmado, sino que han aplaudido mi conducta". 

La provincia de Tarija, por exigencias de Bolívar, no quedaba incluida en la maniobra separatista. Pero se desprendió al año siguiente de la soberanía argentina, casi al mismo tiempo que la Banda Oriental. ¡Bolívar no podía creer en la resolución porteña! "Bolívar miró la noticia de esta ley como una patraña que habían forjado en Córdoba o Salta. ¡No lo podía creer! Tuvo Sucre que enviarle en copia auténtica los documentos. Se rindió entonces a la evidencia". 

No repuesto aún de su sorpresa, al festejar la llegada de la misión argentina encabezada por Alvear en Potosí, el Libertador brindó por "el Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata cuya liberalidad de principios es superior a toda alabanza y cuyo desprendimiento con respecto a las provincias del Alto Perú es inaudito".

¡Inaudito! Tal era en efecto el desprendimiento de la oligarquía porteña, que si carecía de concepto territorial de la Nación era justamente porque no era una clase nacional. La noción del espacio geográfico soberano aparece cuando se han generado las condiciones de producción capitalista requeridas para ese espacio, cuando el interés dinástico anticipa las condiciones políticas de esa soberanía, o cuando un puñado de patriotas afirma los derechos de la nación.

El regionalismo exportador en América Latina demostraría que sólo era apto para formar Estados, en modo alguno Naciones. 

El diario rivadaviano El Nacional se preguntaba el 16 de marzo de 1826 si el Deán Funes podía y debía ser diplomático de un "gobierno extranjero". Funes respondió en El Ciudadano: "Sí, debe serlo, porque la causa de Colombia es la causa de las Provincias Unidas". 

Recuérdese a ese respecto que Monteagudo había declarado que su patria era toda América y que San Martín estipuló en la Constitución del Perú que eran ciudadanos del Perú todos los nacidos en América.

190 años más tarde el debate continúa.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Oración para Daniel



Daniel, hoy el spot te lo hacemos nosotros.

Vos PODÉS.

Vos podés ser el Presidente de la Nación Argentina.

PODÉS. Definitivamente.

Te sobra paño. Coraje. Conocimiento. Ganas. Voluntad. Condiciones.

Tenés la edad, la experiencia, el temple, la fuerza para ser nuestro presidente, el presidente de todos.

Inspirá hondo. Ese es aire argentino. Viene de lejos, de Cuyo, de la Puna, lo empujan los vientos patagónicos, lugares donde hay miles de pibes y pibas para los que sos la única esperanza honesta.

Daniel vos podés. Acordate de Néstor. Pateá escritorios. Putealos. Incluso a los que dicen ser sus más fieles seguidores.

Mirá a los que te rodean a los ojos, pediles que se callen. Y que te sigan. Mirá a los que intentan darte consejos, los bien y los malintencionados, deciles que ya basta, que se callen. Ya basta de advertencias. Son ellos los que tienen que asesorarse: se suben o no se suben.

Mirá a los adversarios, fulminalos con la mirada. Vos sos laburo. Te levantás todos los días a la 6 de la mañna y laburás hasta las 11, cuando otros esquían en Aspen. Comételos crudos, porque tenés todo para eso. Tenés visión, tenés valores, tenés objetivos.

Olvidate del teleprompter. Hablanos con el corazón. Lo que más nos convence es que vos te convenzas. El resto se ordena solo, porque somos decenas, centenares de miles esperando tu llamado. Millones queremos que de un solo hachazo rompas el nudo gordiano.

La vida ya te puso antes frente a enormes desafíos. Los superaste a todos. Yo quiero un hijo así. Un padre así.  

Y encima caíste del lado correcto, con nosotros. Olvidate de los últimos 8 años. Olvidate del último año. Olvidate del mes pasado. Olvidate de ayer. El futuro está adelante. Es tuyo. Es nuestro.

Ya te conocemos. Ya te respetamos. Ya te admiramos. Ahora queremos que seas nuestro conductor. El que nos defiende de los tiburones que huelen sangre. El que nos incentiva a dar todo en la pelea. Que sepan que nuestros pobres, nuestros laburantes, nuestros viejos, nuestros estudiantes, los desvalidos, los enfermos, van a ser defendidos, caiga quien caiga, cueste lo que cueste.

Vamos Daniel.

Vamos, que vos podés.


Vamos Daniel, vamos. 
Sos nuestra esperanza. La de tus viejos, la de tus hermanos, la de tu hogar y la del mío. 

Vamos Daniel, ahora más que nunca.

Vos PODÉS.

Cómo preparar un asado



-Paula, pasame con Hugo por favor
...

-Línea 3, señor

-Gracias, Paula, cerrá la puerta por favor…hola, hola
Hugo, cómo estás tanto tiempo?

…yo bien, sí, cansado, filtrado, imagínate…y vos?

…claro, sí, salud bien?

…mmsí, sí claro

…bueh, mirá yo te llamaba porque este sábado en La Ñata organizamos un asado. …un asado,sí, grande, sí. Estamos invitando a todos…

…no, no, absolutamente bajo perfil, ningún periodista, ni prensa, nada, lo manejamos entre nosotros, es interno, es cerrado, pero quiero que vengan todos. No es para una foto ni para filtrarlo a los medios. Es para juntarnos. Asado ambulancia ponele, claro…

…ya invitamos a varios y les vamos avisando a qué otros estamos invitando, así todos saben con quién se van a encontrar, entendés? Muchos confirmaron, más que nada los que ya estaban, pero no me sirve. Los quiero a todos en La Ñata… a ver déjame ver la lista y te digo…

…estamos hablando con Plaini, con Caló, con Pignanelli, con Viviani, esos ya confirmaron y varios más, pero tengo también a Gerardo Martínez, al Momo, a Hugo…si Huguito Barrionuevo, a Julio Piumato, claro… pero también a Yasky, ojo, y a Micheli, en fin, todos. Los que no confirmaron están esperando que el resto confirmen y vos ahí sos central, negro. Me preguntan por vos. Quiero decirles que venís, eso ayuda. Del movimiento obrero los quiero a todos. Ustedes se juntaron el otro día, firmaron una carta de entendimiento, qué van a hacer: juntarse para hacerle paros a Macri? Jodeme…

…bueh, pero todo eso hablémoslo el domingo, entendés, de ahí para adelante. Pero juntos nosotros, de este lado. Después ordenamos para adentro, después vemos lo de quién va a Trabajo… Negro, sabés que te van a usar! Sabés que el 11 de diciembre están suspendiendo paritarias…qué vas a hacer? Un paro al gobierno con el que inauguraste el monumento a Perón?...

…qué dice Cristina??? Qué se yo qué dice Cristina? A quién le importa? Ni a vos ni a mí. Si a Máximo no le gusta se joden. Implotan… no, ahora sólo se habla conmigo o con Alberto Pérez, entendés? …

...te puedo dar un par de horas. Llamá al resto para chequear. Sí sí.Los vamos a cuidar, despreocupate, tenés mi palabra, nada de fotos, nada. Pero sabés que el tiempo me corre, no puedo darte 5 días, no los tengo. Tiene que ser esta tarde, mañana a más tardar…

…y te cuento que el domingo hay otro asado, es más político ponele y no tengo lugar para todos los del sábado, si quedan conformes. Pero me gustaría que pienses seriamente que si el sábado va bien, alguien tiene que contarle a los que invito el domingo que el sábado se reunieron ustedes y quieren jugar. Así que pensá seriamente en venir a la Ñata sábado y después domingo, que viene Urtubey, el portugués Das Neves, el gallego DeLaSota, Gioja, los Rodríguez Saa, Insfran, el Cabezón está invitado pero no confirmó, Alberto Fernández, es más político, entendés?... pero van a querer saber a qué juegan ustedes y mejor que contarle yo, le contás vos o Plaini…viste que ahora el chorizo es cancerígeno? bueh, este domingo te mato negro, jaja...

…no no, a Sergio no lo puedo llamar…está muy apretado, muy jugado, tiene presiones todo el tiempo y no lo quiero exponer…la idea es tenerlo al tanto y acercarlo más sobre el cierre. Sabe que le estamos tocando a los intendentes y los candidatos de él. No le puedo jugar tan frontal… pero hay lugar ahí para charlar…

...te gusta la idea? Claro, querido, así tenemos que ir. Pero todos entendés. Todos los que alguna vez estuvieron en el campo nacional y popular y que no militen abiertamente en la contra. Hasta Pino Solanas viene el domingo, cuchaste? Sí reíte…

…bueh, y los pibes como están?... están bien? Ok, deciles que vengan, los dos. Sí, los dos. Sergio nos avaló a Facundo, sabe que no puede hablar para Macri. Pero que vengan los dos, entendés?...

…bueno, Huguito, no te jodo más. Alberto te llama a la tarde. Hay lugar para todos, te mando un abrazo. Cuidate.

Click.

- Paula, llamalo al Momo por favor y avisale a Alberto que lo llame a Segovia de los troscos de metrodelegados.

-Señor, recién llegó mail de Sandra Russo, de 678. Dice que no lo va a votar.

-Uy, qué lástima.

lunes, 26 de octubre de 2015

Gran Jefe


Quedan 29 días hasta el próximo 22 de noviembre, fecha prevista para el próximo, medular, primer ballotage de la historia argentina.

Si restamos los usuales 2 dias de veda previos al 22, quedan 27. Si además consideramos que, a pesar de venir “ganando”, el resultado de ayer fue un uppercut directo al mentón nac&pop, es de Perogrullo decir que la situación es crítica y los tiempos apremian.

Pocos días para “diagnóstico” y no muchos más para “tratamiento”. Probemos.

La derrota del FPV fue, digámoslo, en toda la línea. Salvo bastiones muy tradicionales (Formosa, Santiago del Estero) el oficialismo perdió en los más variados distritos, en algunos casos con cifras sorprendentes. Podemos traer ejemplos, pero tuiter y los litros de tinta que se vertirán estos días indican que se perdió (no sólo en el sentido de perder el primer lugar, se perdieron muchos votos) en Quilmes (GBA), en Lincoln (PBA), en Chubut o en Jujuy. All across the board, dirían los periodistas deportivos.

De manera que flaco favor le hacemos al diagnóstico si lo convertimos en una caza de brujas.
Cuando la sociedad habla de esta manera, tan generalizada, tan homogénea, está pasando un mensaje central (que, distritalmente podrá o no venir anexado a otros mensajes de orden inferior): llegó al hastío con el actual modelo (este nacional, popular y kirchnerista) y está dispuesta a otra cosa. 
Agradece los beneficios, todos forman parte de su inventario (las asignaciones, los autos comprados con el ProCreAuto, los terrenos comprados con el ProCreAr, los vestiditos comprados con el Ahora12, todo agradece), incluso reconoce la validez de algunas formas (como trompearse con los fondos buitre) y algunos fondos (como seguir sosteniendo el mercado interno cuando el mundo se contrae), pero hasta acá, mi amor, llegamos. Fueron 12 hermosos años. Pasemos a la pantalla siguiente.

Esa voluntad de cambio ya mostró las uñas en 2009 y 2013, y por desdeñarla, se ha vuelto incontrastable. Ese deseo supera hoy, incluso, los enormes riesgos  implícitos que la figura de un tilingo como Macri pueda desnudar más adelante. Mayoritariamente saben que es un improvisado, que no da el piné y que prefigura señales débiles de que podría convertirse en un petit DeLaRúa. La sociedad no ignora esto y, sin embargo, le planta desafiante este benchmark gangoso e inconexo, pero que ha sabido entrar en frecuencia con la armónica de la sociedad: Cambio.

En este momento del discurso es cuando aparecen nuestros aguerridos compañeros ultra K a preguntarnos cómo pudo ocurrir esto, si nosotros dimos “todo”. Nos dicen que hay un proyecto, que hay dos modelos de país, que vivimos una lucha de clases mimetizada en los códigos de la posmodernidad, honorables argumentos que conviene tener bien claritos, pero que al señor en chancletas que ayer me vendió un choripán a la vera de un chulengo en JC Paz, no le modifican un ápice su realidad.

Si nosotros somos los inteligentes, los politizados, los referentes, pues somos también los responsables intelectuales de encontrar el signficado adecuado para llenar ese significante todavía incógnito que se nos demanda. Y fundamentalmente, para que nuestro “proyecto” ilumine el recorrido de la siguiente década de nuestra sociedad, en lo posible con luces altas encendidas, que nos evite pozos, grietas y salteadores de caminos.

La sociedad demanda “Cambio” y, por extensión, un líder que lo conduzca. En eso estamos los argentinos en estas semanas.

Aprovechamos aquí para hacernos una pregunta capciosa: el Cambio buscado será, necesariamente, el que los líderes de las otras facciones representan? Sagazmente, se arrogan el cambio, lo subsumen a su persona, a su partido, pero estos son los artificios del lobo que se cubre con una piel de cordero ("Macri es Menem sin yevolución productiva ni salariazo", dijimos en tuiter)

Y otra pregunta, no menos capciosa: Scioli ha demostrado que es el líder que puede conducirnos con éxito en ese Cambio?

Perversamente, no responderemos la pregunta.

Corrida la densa hojarasca de las instituciones, del marketing político, de nuestra occidentalidad, cuando elegimos a nuestro líder estamos eligiendo a nuestro cacique. Al jefe de nuestra tribu. A nuestro Macho Alfa lo queremos igual que nosotros, pero mejor que nosotros. Porque así somos de exigentes (y gregarios), los homo sapiens.

Detrás de todos los méritos que tienen la constancia, la templanza y el sentido de la oportunidad, íntimamente sabemos que no alcanzan: queremos audacia y coraje. Coraje para patear el escritorio de los poderosos. Audacia para apostar a una solución innovadora. Y ambos para dejarle claro a la antecesora y al resto de la tribu que se llevará puesto todo, incluso a ella.

Ella, la madrecita, le haría un enorme favor a todo proceso si, en un altar secreto de la Reserva, cortando el cordón umbilical, lo empoderará final y definitivamente.


Ahí, en el terreno de lo subliminal, de lo tácito, de lo inferido, es donde Daniel Osvaldo Scioli mantiene todavía una deuda con su tribu (que, naturalmente, es la argentina, no la peronista). El discurso de reconocimiento del ballotage, anoche, firme, decidido, pareció prefigurar levemente ese trayecto.

Si nos piden opinión, creemos que Scioli tiene paño para vencer, en su liderazgo ejemplar, al liderazgo carismático de Macri. Pero él mismo debe reconocerse. 

Paradójicamente, al hombre que se ataba la mano al volante de la lancha para conducirla firmemente, le pedimos que legitime su liderazgo y que nos muestre el camino del cambio. 

Liderazgo y cambio. 

27 días.

La manada es insaciable. 


inspiration by Graciela