jueves, 16 de julio de 2009

Una señal de recuperación en la economía mundial


Las esperanzas, hasta ahora fallidas, de quienes vienen confiando en una pronta superación de la crisis mundial, pueden hoy florecer por el lado que menos lo esperaban. No, señoras y señores, no hay signos de recuperación en los Estados Unidos; no, señoras y señores, no hay signos de recuperación en la Unión Europea; no, señoras y señores, no hay signos de recuperación en Japón.

Las buenas noticias vienen de... China. Informa un despacho de Associated Press que "el crecimiento económico de China se aceleró en el segundo trimestre (...) alentando esperanzas de que la tercera economía del mundo está emergiendo de la caída global. La economía creció 7,9 por ciento en el período abril-junio, respecto de un año antes (...) 'La información muestra que la recuperación económica es más fuerte de lo esperado', dijo el economista Zhu Jianfang, de Citic Securities Ltd."

Foto: AP
Actualización 17/07/09
La publicación The Chosun Ilbo, en su edición en inglés, aclara las principales causas del crecimiento: "Las ventas al por menor crecieron 15 por ciento en la primera mitad del año, respecto de un año antes, mientras que el gasto en fábricas y otros activos fijos subió más de 33 por ciento". Aumento del consumo interno e insumos para la industria. No es una mala receta.

¡Coño!



Leemos hoy en El País, de Madrid, que ha sorprendido a las autoridades españolas y a las instituciones argentinas que agrupan a los descendientes de españoles el escaso interés por aprovechar las posibilidades de obtener la ciudadanía hispana. Dice el diario que "se calculó que las peticiones rondarían realmente las 100.000. Han pasado seis meses desde la entrada en vigor de la ley, en diciembre de 2008, y la realidad es que el consulado español en Buenos Aires no ha recibido ni tan siquiera 10.000 solicitudes."


"'Ha sido una auténtica sorpresa', reconoce José Antonio Nespral, presidente del Centro Asturiano en la capital argentina."


"El consulado afirma que no está autorizado a facilitar el número exacto de expedientes que se están tramitando como consecuencia de la Ley de Memoria, pero admite que, al menos en Argentina, son 'muchísimos menos de los esperados'. Y eso aunque aseguran que están aceptando cierto margen, 'abriendo la mano', a la hora de interpretar las restricciones legislativas."


Pero, ¿cómo? ¿No era que, bajo la atroz dictadura K y el horroroso patoterismo de Polémico Moreno y Luis D'Elía, el pueblo gime y busca la forma de escapar? ¿Dónde están aquellas nutridas filas en las puertas de los consulados de España e Italia en los luminosos días del dulce gobierno de la Alianza?


El diario madrileño intenta explicar lo inexplicable: "Se trata, probablemente, de un conjunto de circunstancias: las restricciones objetivas que impone la ley, las dificultades para conseguir la documentación necesaria [aunque, como vimos, en el consulado "abren la mano" para facilitar las cosas], y también que España, sumida en una fuerte crisis económica, ha dejado de ser un destino deseado". La economía argentina, a pesar de la ruinosa conducción kirchnerista, todavía parece ser preferible a la maravillosa política económica de la Península. La desocupación argentina, por ejemplo, no alcanza los niveles de la española. Seguramente, porque las autoridades económicas de nuestro país no comprenden el valor pedagógico del desempleo.


No hay caso: evidentemente estamos aislados del mundo*.



* (Menos mal.)


Foto: Diario El Telégrafo




miércoles, 15 de julio de 2009

¿Qué te pasa Crítica? ¿Estás miope?



El diario Crítica (que mejoró notablemente desde que cambió de Director, hay que reconocerlo) chicanea a Kirchner, aludiendo a la "generosidad" del Gobierno por permitirle a Clarín ingresar al negocio del Triple play mediante la Resolución 146 de la Secretaría de Comunicaciones, a través de la cual se le asigna numeración geográfica y no geográfica a Fibertel S.A. para operar en el servicio de telefonía local.



Que Clarín, a través de Fibertel, participe del negocio del Triple Play no debería asombrar a nadie. Era algo que estaba previsto desde que la existencia del negocio comenzó a vislumbrarse. Aunque para que se cristalice la autorización a que Fibertel brinde servicio de telefonía faltaría la obtención del permiso para usar el cableado existente.

Sin embargo, Crítica omite (o al menos esconde, no tengo tanta paciencia como para seguir buscando) la otra parte del asunto (que no pasa por la futura e hipotética sanción de la Ley de servicios audiovisuales solamente, que "se supone que viene a reemplazar a la de la dictadura"), sino por esta noticia: la apertura de un nuevo pliego de licencias para operadores de cable, con costo segmentado según el lugar en que se quiera operar, y sin necesidad de realizar inversiones de posteado nuevo. Vale recordar que el pliego anterior se había cerrado en 2001, y desde entonces no podían ingresar nuevas empresas como operadores en el mercado, ni las ya existentes renovaban sus licencias.

(Como aclara en la nota citada Graciana Peñafort, Directora de asuntos legales del COMFER, entre 2001 y la actualidad los operadores actuales -que se pusieron bastante nerviosos- ya tuvieron tiempo suficiente para amortizar su inversión).

Bueno, por el momento Telefónica y Telecom (que todavia tienen pendiente la resolucion del traspaso accionario por la compra de la segunda por la primera a nivel mundial) tienen bloqueado el ingreso al mercado de la TV por cable, y esta cuestión indudablemente se transformará en pieza de negociación en las próximas fases.

Como se ve, la ingeniería es bastante compleja, mucho más que las chicanas del anónimo cronista del diario Crítica (que, entre paréntesis, de oficialista no tiene nada, a pesar de los rumores tatayofrescos).



Superpoderes


Ahora, que es tiempo de "diálogo y consenso" (siempre y cuando las fuerzas republicanas acepten las condiciones que ellos mismos impusieron), uno de los temas que no puede evadirse bajo ningún punto de vista, es el de los "superpoderes".


Traducimos: la facultad que tiene el poder ejecutivo de reasignar partidas presupuestarias, excedentes de lo presupuestado por ley, sin necesitar aprobación del poder legislativo.


Entonces, para discutir estas facultades "extraordinarias" (?) se convoca al diálogo.


Es primordial armar una mesa. Redonda, cuadrada, ovalada; como sea (como mejor le convenga a la República).


Y a esa mesa se los convoca a todos: Aníbal Fernández, representando al oficialismo nacional; Cobos (el vice, que curiosamente no representa al oficialismo nacional), en nombre de los intendentes radicales de todo el país, y de gobernadores como Brizuela del Moral y Colombi (el gobernador, que no puede mandar a su hermano "opositor", porque en Corrientes la "interna general" la hace el radicalismo); Macri; Fabiana Ríos, o alguien del ARI que quiera representarla; Sabatella; Rodríguez Saá; Schiaretti; Sapag; Binner; todos los que tengan responsabilidad de gobernar hasta en el municipio más chico de la Argentina; absolutamente todos.


Es decir, también Luis Juez, candidato testimonial a senador en el 2009, de quien todos conocemos la verdadera aspiración: ser gobernador de la provincia de Córdoba en 2011. También De Narváez, candidato testimonial a diputado en 2009, cuya verdadera aspiración es gobernar la provincia más importante en superficie y población de la Argentina, a más tardar en 2011.


En esa mesa altamente representativa, hay que plantear la cuestión de la manera más contundente. La Argentina necesita reglas claras. Es necesario definir un criterio único, con carácter de inviolabilidad, inmodificable ante cualquier circunstancia. Un criterio unívoco que valga como referencia para todos los estamentos estatales: nacional, provincial y municipal.

La derogación de los "superpoderes" (si es que se piensa derogarlos), tiene que valer para todos los niveles estatales.

Apuesto a que el resultado del diálogo es el consenso absoluto: queda todo casi, casi como está.


Eso sí, un cambio sustancial, a tono con el reclamo republicano: "cambiemos ese nombre de superpoderes que queda feo".




martes, 14 de julio de 2009

Análisis Electoral II




Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonia de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad

Silvio Rodríguez


La risa y el llanto

Vos sabés. Nosotros también sabemos. Algo pasó. Es oportuno, de cualquier manera, construir un sistema de defensa, precario pero urgente, que evite la desestabilización y que minimice el desangrado que el adversario estaba esperando (pero que no imaginaba ni en sus mejores sueños) y que busca apurar a partir del 28J.


Pero una vez aprontado dicho dispositivo, que no debería estar construido sobre la base de venganza y mucho menos de reproches sectarios, es imprescindible ponerse a pensar qué pasó.


Hace unos días usábamos la sorna para empezar a darle forma a nuestro punto de vista. Eso descargó algunos comentarios, los cuales aprovechamos para dejar la ironía de lado y tratar de afirmar una hipótesis que tenga basamento: que se perdió contacto con la realidad. Que el kirchnerismo perdió contacto con la realidad.


Las siguientes son reflexiones de un simple cartonero que, como muchos otros, suscribió al proyecto. Primero tímidamente, el cuero curtido por desengaños y peripecias pasadas. Luego, en particular cuando tuvo oportunidad de confirmar quiénes se sentaban en la vereda de enfrente, se declaró híper-papista. Y, como muchos de nosotros, con esperanzas de que un espacio como el que hasta aquí se estaba gestando, ese soplo de aire fresco en la política argentina después de tantos años negros, pudiera desarrollarse plenamente. Aún después de 2011. Aún cuando no se esté en el gobierno.



Al hueso

En las elecciones del 23 de octubre de 2005, las fórmulas oficialistas recibieron el apoyo de 6.65 millones de votantes. Eran las elecciones en las que las figuras en pugna en el candelero nacional se disputaban, como habitualmente, la provincia de Buenos Aires: Cristina versus Chiche. Eran elecciones legislativas, es decir, el tipo de elecciones en las que una parte de la ciudadanía decide darse el "lujito" de votar a alguien que nunca elegiría para un cargo ejecutivo, pero al que se le pone alguna ficha para que genere unos lindos despelotes televisados en la cámara de representantes. “Total”, se piensa, “su capacidad de fuego en una cámara legislativa queda acotada a debates y discusiones, y el efecto que tenga sobre la vida diaria de la población está atado al consenso que logre.”


Dos años más tarde, en octubre, llegaron las presidenciales y le tocaba nuevamente a la presidente ejercer la candidatura. Arrasó: 8.65 millones de votos. Un caudal que ni siquiera requirió de una “segunda vuelta” para confirmarla en el cargo de presidente. Todo parecía indicar que el proyecto se afianzaba. Que la ciudadanía había entendido la naturaleza de lo que estaba en juego y qué significaban, en términos de nuestro futuro y el de nuestros hijos, cada uno de los modelos en pugna.


Pasaron tan sólo 19 meses (ni siquiera los usuales 24, adelantamiento mediante), para que las elecciones de “medio término” del actual período presidencial nos arrojaran el baldazo de agua helada que significó la caída a los 5.34 millones de votos del 28J. Un 38% menos que en las últimas presidenciales. Un 20% menos que en las legislativas de 2005. Una sangría de 3.31 millones de votos en 19 meses.


Podríamos acá usar el recurso de la analogía para compararlas con las elecciones previas, las de 2005, para que el parangón no fuera tan odioso. Pero al partir de la base que la estrategia gubernamental fue nacionalizar y plebiscitar la gestión (candidaturas testimoniales y principales referentes en las cabezas de lista mediante) no nos queda más que enfrentar la realidad: nunca hubo elecciones legislativas de medio término tan parecidas a una elección presidencial. Y habrá que ir a los registros de períodos democráticos anteriores al que se inició en el 83 para encontrar un vuelco tan apabullante en la voluntad popular.


Buscando el por qué

Entonces empezaron los intentos de búsqueda de explicaciones para semejante derrota, detrás de la cual no puede dejar de percibirse un factor que agrava el diagnóstico: un marco de parámetros sociales y económicos positivos y crecientes como pocas veces se veía en la Argentina de los últimos años; sostenido a lo largo del tiempo y de cuyo amesetamiento del último año se encuentran mejores explicaciones en crisis exógenas que situaciones domésticas.


Y en la búsqueda de un diagnóstico apropiado alguien habló por ahí de una “derechización” del electorado, producto de una sensible mejora en la realidad cotidiana de muchos habitantes de nuestro país, pero en especial de sectores significativos del mismísimo conurbano, que como Maslow predecía, cambian sus demandas básicas, insatisfechas durante décadas por una perversa democracia neoliberal aunque satisfechas y superadas en el presente contexto, a otras de un orden superior.


Otros menearon la hipótesis de la traición. Que vendría a ser ejercida por jugadores clave en la estrategia electoral oficial de concentrar el poder en los frentes del segundo y tercer cordón del conurbano, en los que se suponía una capacidad de fuego mayor de la que se confirmó efectivamente ese amargo domingo.


Y también están quienes apuntan sus cañones a lo que podría describirse como el “Manual de Estilo Kirchnerista”, que más allá del efectivo escollo que le interponga al demandado diálogo y consenso, ha llegado a la población filtrado por el dispositivo mediático opositor como responsable de una larga zaga de negatividades, de arbitrariedades y de caprichos; y de esta forma ha permeado en sectores importantes de la población, en especial aquellos que se bañan de manera permanente en el río de la información provista por las grandes cadenas de medios, sus más importantes portavoces, sus titulares y sus nunca inocentes copetes y bajadas.


Hasta ahora, en mayor o menor proporción, las explicaciones publicadas estriban en estos tres factores principales. Una excelente nota de José Natanson en P/12 las describe con mayor profundidad y mejor encuadre que aquí.


Este diagnóstico no descarta la cuota de responsabilidad que cada uno de esos mesurados causales, hechos por gente con más datos, mejor información y más vuelo intelectual, haya de aportar sobre una explicación sin duda compleja. El único activo que detenta quien suscribe son las diarias recorridas empujando el carro por barriadas humildes, manteniendo un imprescindible diálogo con gentes de a pie, basado mucho más en la modalidad de escuchar que la de decir, todo sazonado por una dosis de audacia e intuición.


Crimen y Castigo

Para encontrar las razones de lo que hizo que las cosas cambiaran tanto en tan poco tiempo hay que, necesariamente, ir a buscar qué pasó políticamente en ese período. Y hay que ser ciego para no verlo. Lo que pasó entre octubre 2007 y junio 2009 fue esencialmente la Breve Historia de la Resolución 125. Aquí creemos que es EL huevo de la serpiente.


Un dato que no se puede soslayar en el devenir de los hechos es que la población no había tenido, hasta el 28J pasado, la oportunidad de dar su punto de vista sobre el tema, cuya instancia de más alto debate había sido el Parlamento. Paciente como siempre, la sociedad guardó su opinión para darla a conocer en la próxima instancia disponible. Sabedora de que, mientras tenga democracia, tendrá oportunidad de opinar. A veces de maneras complejas e insondables, pero siempre definitorias.


Y la población, permítaseme el uso del griego, estaba muy caliente. A nuestros ojos, lo que se vivió la jornada del 28J es lo que en mi barrio se conoce como voto castigo. Que se hizo patente como respuesta al manejo de la crisis desencadenada por la protesta patronal agrosojera (incluyendo su desmedida represalia desabastecedora sobre la población) y que provocó una altísima cuota de indignación en la sociedad. Una indignación que no encontró en las veredas oficiales un relato que explicara la naturaleza del problema, que descubriera la extemporalidad del reclamo de la Mesa de Enlace y la identificación última y definitiva de los verdaderos responsables de que, cuando iba al almacén, el consumidor de bajos recursos no encontraba harina o encontraba el sachet de leche sin su correspondiente etiqueta de precio, producto de los incesantes aumentos aplicados durante esas semanas de lockout. No sólo eso: encontró que el mayor y más asiduo exponente del relato oficial dejaba por momentos las cámaras y los micrófonos para ir a la Plaza a recibir puteadas de los más genuinos y retrógrados agrogarcas para responderlas con mamporros televisados y repetidos hasta el hartazgo.


Permítaseme aquí una disgresión aparte: nuestro respetado Luis recibió el 0.72% de los votos en las elecciones a gobernador de 2003. Y pregunto con real malicia: en la democracia mediática que vivimos, importa que la razón de fondo, genuina y bien intencionada asista a los D'Elia, a los Moreno, a los Depetri, a los morochos, a los impresentables, o importa cómo afecta en las próximas elecciones que la imagen y la percepción del relato mediático oficial del gobierno tenga por mensajero un controvertido, un "polémico"? A mí también me gustaría estar en Woodstock 1970 y bregar por el amor libre y la paz en el mundo. Pero estamos en Argentina 2009 y queremos que este proyecto siga siendo el que nos gobierna. Igual que Luis: él antes que nadie va a entender cuál es su momento mediático y cuál es el de un circunspecto señor de traje y corbata que con palabras algo técnicas, algo amigables, nos haga entender por qué buscan desfondar al Estado: porque no se trata de 4 puntos en las retenciones, se trata del mecanismo con el cual pueden volver a apropiarse del control de las grandes decisiones, con el cual pueden domesticar a este gobierno para convertirlo en una mala copia del de Alfonsín después del Plan Primavera.


El Poder Ejecutivo no supo primero (y no pudo después) apropiarse del sentido común. No supo monopolizar, como sí lo hizo en decenas de oportunidades anteriores, tanto de la mano de Néstor como también de Cristina, los significantes en disputa. Y en esta oportunidad los significantes racionales fueron secuestrados por los autodenominados “luchadores por la defensa del derecho a la propiedad en contra de las confiscatorias resoluciones que emanan del Poder Ejecutivo”. Ocurre que, en democracia, cuando un sector particular, minúsculo y caracterizado se apropia de un significante masivo y generalizado, lo más probable es que se esté en el fondo del horno.


Si a este dato le agregamos por un lado la estrategia de acciones y comunicaciones desplegada por el gobierno a lo largo de la crisis y por otro lado el permanente y sostenido menosprecio que sufrió cada medida o propuesta oficial posterior a la fatídica noche del 18 de julio de 2008, cualquiera fuera su naturaleza y objeto, lo que se obtiene como resultante es la derrota conceptual que se sufrió en manos de los sectores más retrógrados del espectro político-ideológico nacional.


Y una parte importante de la población, permeable a ese discurso de hostigamiento permanente, penalizó la debilidad argumental del gobierno. Sin que realmente importe a quién se beneficia cuando se está castigando: en esta oportunidad cosechó la miel de la victoria un ignoto De Narváez. Podrá creer que es un gran estratega del marketing. Alguien deberá ir a decirle que, gastando la mitad de los recursos, hubiese tenido un resultado similar. En marketing eso se llama ser un nabo. No nos preocupemos. Pronto el PJ se lo va a hacer saber de una manera bastante cruda, como acostumbra.


En los ojos de la ciudadanía De Narváez fue la herramienta (una de ellas, hubo otra en cada provincia), el verdugo con el que, con más dolor que placer, se instrumentó la pena kirchnerista. Y cuando digo más dolor que placer quiero significar que se puede entender como el caso del alumno modelo, el prototipo de estudiante brillante, lúcido y afectuoso que una fatídica tarde es pescado por la maestra en un renuncio que la obliga a penalizarlo de manera tajante, en pos de defender su propia autoridad en el aula; pero en el fondo el dolor que siente es fruto de la decepción y la situación de su íntimo preferido probablemente le duela más que a él mismo. Siento en parte de esos 3.31 millones de votantes ese dolor profundo.


Dos ejemplos

El kirchnerismo perdió, a lo largo de la gestión, la sintonía fina con una parte crítica de sus votantes. Nada menos que la de los que, sumados a los otros, le permite acceder al triunfo en las urnas.


El kirchnerismo perdió agudeza en el olfato. La que le permitió establecer una agenda que lo llevara del 22% de los votos positivos en abril de 2003 al 65% de imagen positiva cuando Néstor deja la presidencia. Ese camino se hace como quien cruza un caudaloso y helado arroyo de montaña pretendiendo salir seco y seguro del trance. De piedra en piedra. Hilvanando un sentido común detrás del anterior. Eligiendo las piedras firmes con solo apoyar levemente un pie sobre ellas para chequear su estabilidad. Sin prisa pero, a partir del 28J, sin pausa. Sabiendo queviene la crecida. Sabiendo que vienen por todo.


Y cuando el camino fue cambiado por otro, en apariencia más rápido y más directo pero hijo del subterfugio, de la cortada ventajera, los mandantes lo rechazaron. Lo mismo que cuando se intentaron artilugios artificiales para desviar el curso caudaloso.


Dos ejemplos en este punto son imprescindibles.


Por un lado el hoy más que nunca percutido ejemplo de Moreno y el INDEC llega a estas líneas en sincronía perfecta. Permítaseme la siguiente exageración: parados en diciembre de 2005, si el gobierno hubiera identificado públicamente a los 5, 10, 20, 200, 2000 traidores a la patria e inmorales tergiversadores de las estadísticas públicas que desde las huestes neoliberales cooptaron el organismo estadístico para ventaja de los poseedores de bonos del tesoro argento atados al IPC, hubiera abierto expedientes administrativos urgentes que tuvieran consecuencias nefastas para dichos responsables y en tren de saneamiento hubiese “erróneamente omitido” algún paso jurídico para sentenciar en juicio sumario al escarnio y hoguera en plaza pública a los culpables (preferentemente en diagonal Sur, junto al monumento a Roca, frente al edificio del INDEC, bajo el cartel “Mueran los salvages neoliberales, viva la santa federación populista”), la capacidad de acción y la percepción positiva que dicha operación la hubiera dotado de permisos insospechados (que hubieran incluido la realización de maquillajes estadísticos "para reparar el daño efectuado por los enemigos de la patria") así como sus consecuencias electorales, de seguro mucho menos gravosas que el proceso de orden macarthista que tuvo lugar en su reemplazo. O alguien puede explicar de otra manera lo que se hizo con Nazareno y la Corte Suprema? Alguien se quejó?


Esta valoración es independiente de lo ciertas o no que sean las estadísticas que se anuncian mes tras mes. Porque en política, todos lo sabemos, de lo que se trata no es de realidad sino de percepción. Y la operación gubernamental sobre el INDEC se comporta, justamente, atentando contra el sentido común, oponiéndose a un relato racional. Y con ella todo el patrimonio de credibilidad que un gobierno democrático necesita, que no es poco, está en riesgo (o usted no escuchó que cualquier perejil pone en duda los números de la gripe porcina sólo porque los publica el gobierno? de dónde salió ese estado de sospecha permanente?). Hace mucho ya que el peón Moreno dejó de compensar con su accionar el costo que le hace pagar al gobierno su permanencia en términos de percepción electoralista. El sacrificio de esa pieza debería haberse dado hace rato. Eso, precisamente, es perder contacto con la realidad.


Por el otro, antagónicamente, el ejemplo de la estatización de las AFJP: el 70% de los diputados, en un transversal que sólo dejó afuera a unos pocos representantes de ideas paleozoicas y a los fundadores del "no-nestorismo" (una raza afín a los casi extinguidos si-carlistas). Se necesitan más palabras que esas para explicar de qué se habla cuando se pide "hilvanar sentidos comunes"?


Sintonía Fina

Ahora es importante decirlo: si lo que se interpreta como corolario de estas líneas es que se está sugiriendo apropiarse de la agenda opositora como conjuro frente al traspié eleccionario del 28J, como en el juego de la oca, sugerimos volver a la salida. Puede ser una táctica aceptable para calmar la fiebre en lo inmediato. Pero ni el autismo en el que se podría sucumbir en un extremo ni la adopción irrestricta de la agenda opositora en el otro, son sustentables en el tiempo. La clave consiste en reescribir la agenda propia en el marco de la búsqueda de aquellos mínimos factores comunes en el sentido que reconectan con la población. Y puede implicar requerir el coraje para aceptar y adoptar para sí algún ítem propuesto por el adversario. Ingreso Universal por Hijo podría ser una buena primera aproximación; lo que 7 años de crecimientos chinos y políticas focalizadas no lograron hasta acá, son urgencias que deben atenderse con nuevas herramientas. Y ya que estamos capturar agenda de la volátil CTA, del viejo ARI, del progresismo bien entendido.


La buena noticia es, en este mar de pálidas, que la sensación de victoria de la oposición la lleve a creerla como propia y genuina (este cronista sospecha que Macri sabe íntimamente que no ganó) y que ese factor le de tiempo al oficialismo a retomar un camino arduo y duro que le está costando pero que sabe transitar. 3.31 millones de "maestritas dolidas" esperan que su alumno encauce. Que reencuentre "los sentidos comunes" y que deseche las sillas peligrosas que lo inviten a parar.



lunes, 13 de julio de 2009

Versos y noticias




El señor de la foto es José Manuel González-Páramo, integrante del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE). Ayer se publicó un reportaje en el diario madrileño El País, que es interesante por algunas de las opiniones que González-Páramo expone allí.


Los señores de la otra foto son desocupados.



Este funcionario del segundo banco central del mundo, por el volumen de la economía en la que actúa, hace cumplido honor a la segunda parte de su apellido. Según la Real Academia, páramo es "1. m. Terreno yermo, raso y desabrigado. 2. m. Lugar sumamente frío y desamparado."

Quien recorra con cierta frecuencia los blogs económicos argentinos sabe que no faltan los entusiastas a quienes un par de días de bolsas en alza los convencen de que la crisis mundial es cosa del pasado (aquí no se ponen enlaces para no mostrar a nadie con el dedo; el que quiera polemizar en favor de esas ilusiones, lo hace asumiendo el riesgo).



Páramo nos dice algo muy distinto. La economía, en su opinión, es un "terreno yermo, raso y desabrigado". A la pregunta del periodista responde:



– ¿El BCE percibe síntomas de recuperación en Europa?


– El último trimestre de 2008 y el primero de 2009 han sido excepcionalmente negativos y las previsiones son que en los próximos las tasas negativas se reducirán. Algunos países tendrán crecimiento positivo a partir de junio de 2010, pero todo está rodeado de una gran incertidumbre.



Obsérvese que el señor Páramo nos anuncia que en los próximos trimestres "las tasas negativas se reducirán". En castellano de la calle, eso quiere decir que va a seguir cayendo la economía, pero no tan rápido como se hundió durante los últimos nueve meses. Le preguntan por Europa, pero está claro que su "parámico" pronóstico coincide con las previsiones que los economistas de los países centrales hacen sobre los EE.UU. Y quien habla de Europa y los EE.UU. está hablando de la economía mundial.

De paso, el señor Páramo responde, sin conocerlos, a los economistas, periodistas especializados y blogueros económicos que se empeñan en desconocer el panorama económico mundial y el de los países vecinos, para adjudicar toda, completa y absoluta responsabilidad de las dificultades económicas en la Argentina a las políticas seguidas desde 2002. Naturalmente, a la cabeza de la fila se encuentra un charlatán como Cachanovsky, quien engalana con sus idioteces las páginas de La Nación. Pero detrás de este abanderado se encolumnan legiones de curanderos dispuestos a presentar sus recetas para la cura de todos los males económicos argentinos.



Lo notable es que Páramo, miembro del BCE desde hace cinco años y, por lo tanto, partícipe necesario en la banda de criminales que prepararon la crisis mundial, no saca mayores enseñanzas de sus errores pasados. Sólo el mayor realismo para leer la realidad económica internacional lo separa de nuestros compatriotas. Por lo demás, es igualmente negado para comprender las raíces del desastre.



Ante la pregunta sobre la forma en que España podría salir de la crisis actual, Páramo vuelve a la fórmula ya abundantemente aplicada durante más de treinta años: "El mercado de trabajo necesita mucha más flexibilidad". Nuevamente, hay que traducir al castellano de la calle: hay que explotar al máximo a la fuerza de trabajo. Páramo fundamente su receta con algunos balbuceos acerca de la necesidad de aumentar la "productividad".


Seamos castizos en la respuesta: gilipolleces, mamón. Si los habituales turistas que alimentan el principal sector de la economía hispana no tienen plata para irse de viaje, no importa cuánto aumentes la "productividad", porque lo mismo no tendrán plata. Reventando a los trabajadores, mamón, lo único que conseguirás es empeorar una de las causas de la crisis mundial (y de la española): la incapacidad del consumo de los trabajadores para absorber la mayor cantidad de productos que permiten los aumentos de productividad. No seas gilipollas, tío.


La monserga de la flexibilidad laboral tiene su correlato en nuestros entrañables lobbistas de la devaluación. Compiten entre sí para ver quién la tiene más grande (la propuesta de devaluación, claro). Rezongan que ir manteniendo el tipo de cambio real gradualmente es insuficiente y traba nuestras exportaciones. Lo que ninguno de ellos puede explicar es 1) cuánto mide, demostrado con números, el atraso del tipo de cambio respecto del real o del euro, para poner como ejemplo a los principales compradores de productos argentinos; 2) si la demanda mundial no está en condiciones de absorber los productos , de qué serviría bajar sus costos. Para intentar algún comienzo tímido de explicación, deberían dar cuenta de la baja de las colocaciones externas de Brasil, por ejemplo, en los rubros coincidentes con los de las exportaciones argentinas. No lo hacen, porque saben o sospechan que es inútil intentarlo. Porque saben o sospechan que de lo único que se trata es de bajar los salarios, sin ningún provecho para la producción nacional, pero mucho para las ganancias empresarias.


Gracias, don Páramo. Usted es un buen caso testigo para medir a nuestros propios especialistas. En las diferencias y en las coincidencias con ellos.



Gordo

A nuestro alrededor los mozos entraban con bandejas, se detenían a escuchar lo que Troilo me decía. Intervenían en el diálogo.

–Che, Gordo, contale cuando conociste a Discépolo...
–Tenía dieciocho años. Discépolo me contrató para hacer una gira.
–¡Seguí, Gordo!
–Pero, viejo... no sé. ¿Qué más? Contale vos.
–Discépolo quería hacer una gira por el extranjero y pidió un bandoneón. Pero no cualquier bandoneón. Alguien que representara a la raza, a los porteños. Este tenía dieciocho años; morocho, gordito, peinado al medio.

Troilo riendo: “Sí, Discépolo estaba acostado. Me dijo: ‘tocá’.Y le gustó.”
–¿Le gustó? Quedó loco. Le contó a Tania. Un tipo de macho argentino, de esos que enloquecen a las mujeres.
–¡Cómo te gusta hacer ese cuento!
–La cosa fue que Discépolo quiso cerrar trato enseguida... pero el prototipo de macho, porteño, morocho y de raya al medio, le dijo: “Bueno, pero le tengo que pedir permiso a mi mamá”.





Extractado de la entrevista que le concedió a la periodista uruguaya María Esther Gilio.

_