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domingo, 17 de enero de 2010

Post-umo: Belleza XVI (Pintura y Dibujo)

Hace ya un tiempo, Andrés había dejado en la "parrilla" este post que, con el número 16 le ponía fin a una Serie que había iniciado unos meses antes sobre la belleza y la subjetividad en las artes visuales.

Quedó allí. Esperando a que nuestro amigo tocara el botón que dice "Publicar". Lo dejó para lo último por motivos que el lector encontrará mientras lo leé.

Publicarlo es el mejor homenaje que este blog, del que supo ser el "cartonero estrella", le puede hacer.

Y creer que haberle cambiado el título (para agregar ese juego de palabras) para provocar otra de sus sonoras risotadas, es algo que nos arrogamos sin explicaciones.

Que lo disfruten.

Este blog retoma su viaje.








En 1884, el pintor Henri Toulouse Lautrec (1864-1901) se mudó al departamento del matrimonio que formaban René y Lily Grenier.




Allí vivió alrededor de dos años y en su abundante obra hay muchos retratos de Lily y también de su marido.



Lily Grenier era una mujer de belleza imponente, una pelirroja alta y corpulenta, que gustaba de disfrazarse y de la buena vida.



El retrato que aquí se reproduce, y que se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se llama Madame Lily Grenier en quimono por razones que no hace falta explicar.


Aparentemente, Madame Grenier unía a su belleza una loable preocupación por aportar algo de felicidad al torturado pintor que tenía el tamaño de su talento en razón inversa a la longitud de sus piernas.

Así lo sugiere este explícito dibujo ( se exhibe en la Biblioteca Nacional de París), en el que Toulouse Lautrec se representa a sí mismo y a la adorable Lily. Obsérvese la sonrisa de comprensible satisfacción en el rostro del artista.


No existe dato alguno para asegurar que la obra representa un hecho realmente sucedido o una fantasía de Toulouse Lautrec.




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sábado, 14 de noviembre de 2009

Belleza XV (Pintura)



Prilidiano Pueyrredón (1823-1870) dedicó parte de su actividad como pintor a retratar desnudas a sus sirvientas.

Esta obra, casi obviamente titulada La siesta, representa a dos mujeres dormidas. Las caras, en el caso de una de ellas, apenas está esbozada y en el de la otra queda oculto.

El centro de la pintura está en los cuerpos rotundos.

Pueyredón fue hijo de Juan Martín, quien combatió en las invasiones inglesas y más tarde en la guerra de la Independencia. Fue también el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata que facilitó a San Martín los medios para preparar el Ejército que cruzaría los Andes.

Prilidiano era muy joven cuando su familia se trasladó a Europa, donde su padre se dedicó a vender cueros argentinos. El joven estudió ingeniería y arquitectura en París, conocimientos que aplicó a su vuelta a la Argentina. Proyectó y dirigió la construcción de plazas, paseos y edificios, uno de los cuales, la quinta de Azcuénaga en Olivos, terminó siendo la actual residencia presidencial.

Prilidiano Pueyrredón, que también pintó un retrato de su padre, paisajes y escenas gauchescas, fue largamente olvidado después de su muerte. No fue hasta la década de 1930 que su obra volvió a ser valorada como uno de los pasos iniciales decisivos de la pintura argentina.

La siesta está en el Museo Nacional de Bellas Artes.




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sábado, 31 de octubre de 2009

Belleza XIII (Pintura)






Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) iluminó la última parte del siglo XVIII y la primera del XIX en España.

Pasó del barroco tardío de sus comienzos al romanticismo y realismo de sus obras de madurez, pasando por el neoclasicismo.

Fue pintor, grabador, dibujante y trabajó cartones para tapices, todo con igual maestría.

Hizo retratos de corte y paisajes luminosos. (Al ver los retratos de los borbones de su tiempo, uno se pregunta cómo le pagaban por eso y no lo mandaban ejecutar. Por lo visto los retratos eran parecidos a los originales, lo que les impedía percibir el sarcasmo de la pintura.)

Pero también, y sobre todo, descolló en la representación de la violencia y la crueldad. Las primeras pinturas en las que muestra bandoleros en acción prefiguran sus obras sobre la represión francesa en el Madrid sublevado y sus magistrales Desastres de la guerra. Hasta hoy, sus escenas de tauromaquia siguen inigualadas.

Goya, cuya amargura y malhumores no se contraponían con su vitalismo y al contrario se alimentaban de él, no fue indiferente al encanto femenino, lo que se puede observar en su obra. La maja desnuda es la segunda de dos obras que representan a la misma bella mujer, en la misma postura, con la sola diferencia de que la primera versión se llama, justificadamente, La maja vestida.

Nada seguro se sabe sobre las circunstancias de las pinturas y sobre su hermosa modelo. El hecho de que las tuviera en su gabinete el ministro Godoy hace suponer a algunos que la mujer representada era su amante y después esposa. Otra versión afirma que la modelo fue la duquesa de Alba, que por algún tiempo habría sido amante del pintor.

Este halo de misterio agrega un adicional al encanto de la pintura. ¿Quién era la señora de tan hermoso cuerpo?

¿Y qué me cuentan de esta maja?

viernes, 23 de octubre de 2009

Collage

Se acuerdan?
Elegir las partes lindas.




Recortar con cuidado para no estropearlas.



Pegar. No mucha plasticola para que no "empape".



Colores. Geometrías. Primero pasos en el camino del arte.




No todo tiene que ser exacto. Pero tiene que ser bonito. Es arte.



Cosas que también pueden hacer en casa, en la compu...

Y lo que sobra, Seño?

Lo que sobra se tira, Jaimito.





(ilustraciones conectadas a las notas referidas)

sábado, 17 de octubre de 2009

Belleza XI (Pintura)



Había una vez una ciudad en el centro de Europa, capital de un imperio anacrónico y decadente, que vivió una auténtica explosión intelectual y artística.


Esa ciudad era Viena, en el período que va desde las guerras napoleónicas hasta la Primera Guerra Mundial. Un siglo en que la ciudad de los Habsburgos fue la vanguardia de cambios vertiginosos en la música, en las artes plásticas, en la arquitectura, en la literatura, en la psicología y en el pensamiento social.



En esa ciudad y en ese período floreció un pintor de gran originalidad: Gustav Klimt (1862-1918). De familia humilde, pudo obtener una beca para estudiar pintura y diseño de interiores. Se lo considera integrante del modernismo y, dentro de esta escuela, participó en el movimiento de la Secesión vienesa, agrupamiento de los pintores ajenos a la academia.


Klimt logró en sus obras un poco frecuente y seductor maridaje entre un erotismo poderoso y un manejo de símbolos que atenuaba el impacto sobre los más pacatos. Tal vez influyó en este logro el escandalizado rechazo que sufrieron sus pinturas para el Aula Magna de la Universidad vienesa, consideradas "pornográficas". Así produjo obras en las que casi sólo con insinuaciones, produce una fuerte impresión erótica, tales como las dos Judith. Otra de sus obras que transmite erotismo es El beso.


Aquí se reproduce Dánae, obra pintada en 1907 y que pertenece a una colección privada en Viena. ¿Quién puede permanecer indiferente ante ese relumbrar de muslos vigorosos?

sábado, 10 de octubre de 2009

Belleza X (Pintura)


Gustave Courbet (1819-1877) fue un influyente pintor realista en la Francia del siglo XIX. Una de sus obras más importantes, Entierro en Omans, tuvo tanta significación en el paso del romanticismo al realismo, que el mismo Courbet sostuvo: "El Entierro en Omans fue en realidad el entierro del romanticismo". Omans era su pueblo natal y casi todos los habitantes aparecen retratados en la enorme tela, tal como asistieron al funeral de un tío abuelo del pintor.


Sus paisajes, sus retratos y sus obras eróticas tienen algo en común: representan la vida común, sin artificios ni pretensiones de elegancia.





Courbet fue un espíritu libre, que se describió de esta manera: "Tengo cincuenta años y siempre he vivido en libertad; déjenme terminar mi vida en libertad. Cuando muera, que digan: no pertenceció a ninguna escuela, a ninguna iglesia, a ninguna institución, a ninguna academia y, especialmente, a ningún régimen que no sea el régimen de la libertad".




Consecuente con estas ideas, fue un militante convencido durante la Comuna de París y su actividad en esa insurrección le valió la cárcel y el exilio.




Cárcel y exilio que sufrió también, de algún modo, una de sus pinturas más representativas, El origen del mundo, que representa con el mayor realismo los genitales de una mujer. Cárcel y exilio, porque esta pintura, hecha en 1866 nunca fue exhibida en público ¡hasta 1988! Hoy se la puede ver en el Musée d'Orsay de París.




Durante los últimos veinte años de su vida, Courbet, famoso por sus paisajes y retratos, profundizó el sesgo erótico en su obra. Esta bella Mujer en las olas es un testimonio de ese período de su pintura. La obra se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Belleza VIII (Pintura)


Jacopo Comin (1518-1594), pintor veneciano, es más conocido como Tintoretto, apodo que recibió por ser hijo de un tintorero. Aclaremos, en esa época se llamaba así a los artesanos que teñían telas, no a orientales dedicados a la limpieza de la ropa ni a parientas de funcionarios macristas beneficiadas por reglamentaciones supuestamente protectoras del medio ambiente.

Fue discípulo de Tiziano, de quien aprendió el manejo de luces y sombras y del color. Pero Tiziano le tomó antipatía y el alumno debió abrirse paso sin ayuda. Para obtener encargos, a menudo Tintoretto trabajó por muy poca remuneración e incluso gratis. Esto le permitió abrirse camino, pintando para palacios de las familias ricas de Venecia, para edificios oficiales y para las llamadas scuola, asociaciones mutuales de los gremios o de los barrios de la ciudad. De su actividad salieron gran cantidad de cuadros y murales. Las pinturas que realizó para el edificio de la Scuola di San Marco le dieron renombre.

Como sus colegas de la época dedicó una buena cantidad de sus obras a temas bíblicos. La bonita señora de la ilustración es precisamente un personaje bíblico. La historia de Susana tenía todos los ingredientes para atraer a los pintores. Susana, una hermosa mujer, se estaba bañando cuando fue espiada y admirada por dos ancianos de gran prestigio, que habían sido elegidos jueces. Los viejitos verdes se tiraron un lance y Susana los rechazó, argumentando que aceptarlos sería un pecado. Enojados, los ancianos la acusaron públicamente de adulterio y Susana estuvo a punto de ser condenada a muerte. El profeta Daniel pidió que lo dejaran interrogar a los acusadores por separado. Como un experto de Scotland Yard, les preguntó detalles que ellos no habían incluido en su relato del supuesto adulterio y, por supuesto, los viejos se contradijeron. Caso cerrado.

La pintura se exhibe en el Museo de Historia del Arte de Viena.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Belleza VII (Pintura)



Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669) está considerado como el mayor pintor de Holanda. Los críticos no solamente elogian su manejo de las formas, colores, luces y sombras, sino la simpatía humana con que presenta a los personajes de sus cuadros y grabados.
Sus retratos tuvieron un gran éxito comercial. La burguesía holandesa, en aquel tiempo la más poderosa del mundo, pagaba de buen grado para eternizarse en un óleo de Rembrandt.
El que ilustra esta entrada se llama Betsabé e ilustra un episodio bíblico. Betsabé era la esposa de uno de los generales del rey David. Cuando el marido estaba en campaña, el rey vio a la bella mujer bañándose e, impresionado por su hermosura, mandó a buscarla y se acostó con ella. Para repetir el acontecimiento y evitarse complicaciones con el marido, hizo que lo mataran y después, por supuesto, se arrepintió, lloró y pidió perdón a Dios. Esta historia está relatada en el Segundo Libro de Samuel, capítulos 11 y 12, para escarmentar a los adúlteros y adúlteras, aunque no se ha percibido que surtiera mucho efecto en los tres mil años transcurridos desde entonces.
La obra se exhibe en el Museo del Louvre.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Belleza VI (Pintura)

Tiziano Vecellio (1477-1576) no se destacó solamente por haber vivido casi cien años. De todas maneras, y aunque su talento se reveló desde su juventud, una vida tan larga le permitió pasar por varios estilos. Especialmente, porque comenzó su aprendizaje artístico a los diez años y pudo seguir pintando hasta el final de sus días.

Giorgio Vasari, que viajó a Venecia para entregarle una distinción de la Academia de Artistas de Florencia, señaló que "aunque era muy viejo, lo encontré con los pinceles en la mano".

Pese a los cambios de estilo, el manejo de la luz y el color fueron una constante de su pintura.

Recorrió temas religiosos, mitológicos, retratos de personajes de la época y paisajes, y en todos dejó pinturas de gran calidad.

Sus desnudos tienen una carnalidad que puede bien apreciarse en esta Venus Anadyomene que se conserva en la National Gallery of Scotland.

domingo, 30 de agosto de 2009

Galería IX: Claroscuro


Un jetonazo. Porque lo impresionante no es la sonrisa, tan festejada. Lo impresionante es lograr realismo usando una mentira.

Difundir, disipar, pasar la esponja después del pincel. Confundir los límites, difuminar. Engañar al que observa.

Y así lograr que los contrastes, los cambios de luz se hagan más reales recorriendo el camino de la fantasía.

Para el que no alcance a capturar el concepto, tenemos otra imagen realizada 17 años antes por otro capo, que da una idea de a qué nos referimos cuando eso a lo que nos referimos no está.

El claroscuro.

Sacate el sombrero.





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sábado, 22 de agosto de 2009

Belleza III (Velázquez)


Una reproducción de este cuadro adornaba el comedor de la casa de unos tíos cuando yo era chico. Así que se podría decir que la Venus del espejo de Velázquez fue mi primer amor y tal vez el más duradero.

Diego Velázquez (1599-1660) fue contemporáneo de Rubens y exponente de la misma escuela pictórica. También compartía con él el gusto por las mujeres de formas rotundas, aunque el español no cultivaba el brutal realismo del flamenco y omitía algunos detalles, como se puede observar en la tersura de las nalgas de la diosa.

Los más entendidos en pintura han de festejar la luminosidad del cuadro, característica que también se puede observar en obras como Las hilanderas o Los borrachos.


La obra se exhibe en la National Gallery de Londres.

domingo, 16 de agosto de 2009

Galería VIII: Altdorfer

A ver, ubiquémonos. Estamos alrededor de 1525, quizás un par de años más tarde. Martín Lutero está enquilombando el mundo eclesiástico (el mundo, bah!) con sus planteos.

Hasta hoy, ningún cuadro pintado en los últimos mil años hubiese soslayado incluir una figura divina. O al menos, su creación más importante, una figura humana.

Un tal Albrecht Altdorfer, de Regensburg, sale a la campiña con sus pinceles y telas. Y vuelve a casa con esto.

Proporción. Realismo. Puntos de fuga.
También él es parte de la revolución que está empezando.






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sábado, 8 de agosto de 2009

Belleza I (Rubens)

El pintor flamenco Peter Paul Rubens (1577-1640) se destaca por la luminosidad de sus obras. Pero no es eso lo que más me interesa destacar (o lo que más me interesa a secas). Las mujeres que pinta están alejadas de ese modelo anoréxico que hoy se impone desde los medios de difusión.


Las tres gracias es una de sus obras más conocidas y buen ejemplo de lo que decimos. Las tres bellas no parecen preocupadas por la dieta, el yogurt descremado y la bicicleta fija. Lucen sin complejos sus abundancias e incluso rollos y celulitis que no disminuyen, muy por el contrario, su encanto. No es el único cuadro de Rubens en que se encuentran mujeres así. Basta con recordar El rapto de las hijas de Leucipo o El tocador de Venus.
En la pequeña serie que empiezo hoy bajo el título común Belleza se verán mayormente hermosas de este tipo, salidas de otros pinceles magistrales o de fotógrafos de buen ojo.






Museo del Prado, Madrid.

domingo, 2 de agosto de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

Galería VI - Pintura

Liebre (1502)
Albert Dürer (1471-1528)
Se dice que pintó el pelaje del animal pelo a pelo, con un pincel de un solo pelo.