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jueves, 20 de mayo de 2010

Genocidio Económico


Uno.
Con la cárcel de Martínez de Hoz comienza en el país un nuevo ciclo en el enjuiciamiento de los crímenes cometidos durante la dictadura Procesista. Hasta aquí se vino avanzando, si bien con demoras demasiado prolongadas, en el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el brazo militar responsable del golpe. Se ha juzgado a los autores materiales del atropello institucional y, a partir de anulación de las leyes de impunidad, se está juzgando a la jauría sedienta de sangre y muerte que se vio liberada del bozal y la correa para llevar adelante la práctica de tierra arrasada a partir del fatídico 24 de marzo de 1976.

Pero, como en los crímenes de características policiales, lo cierto es que queda por evaluar si dicho proceso contra autores materiales encuentra su correlato en el campo de la autoría intelectual. Esa que no tenía necesidad de ensuciarse las manos.
Aquí la cuestión adopta ribetes complejos. En primer lugar un principio insoslayable del derecho indica que las leyes no tienen efecto retroactivo, motivo por el cual debemos remitirnos al cuerpo legal existente al momento de los delitos. Esto pone a los autores intelectuales de la destrucción del incipiente tejido productivo creado al amparo de las ISI (peronismo, luego desarrollismo y luego nuevamente peronismo) del lado seguro: el acusador (el Estado actual) debe demostrar la intención dolosa de determinados actos de gobierno durante la dictadura con un cuerpo probatorio poco robusto.

En segundo lugar rige el principio de prescripción en el tiempo: salvo los delitos de lesa humanidad, el resto se diluye con el paso del tiempo. Es otro principio que vuelve a poner del lado seguro a los delincuentes, en especial cuando cuentan también con la complicidad de poderes políticos elegidos democráticamente que poco y nada pretenden hacer en pos de auditar el verdadero peso de la herencia recibida.
Es por estas y otras causas que el proceso que enfrenta Martínez de Hoz se corresponde con la desaparición forzada de personas: hijo de su propia codicia, tampoco este prestigioso pro-hombre de la oligarquía vacuna, dudó en manchar su ropa con sangre. Y casi con certeza pagará, tarde pero seguro, por esos crímenes.
No parece que otros “doctores en pobreza y estafa” como Guillermo Walter Klein, Juan y Roberto Alemann, Domingo Cavallo y el extinto pudiesen enfrentar el mismo destino. Triste paradoja del destino judicial.

Dos
Durante los momentos más álgidos del pasado verano, con la discusión sobre el pago con reservas del Banco Central de los bonos que cancelan durante este año, nuestra izquierda de museo sacó a relucir una raída y maltrecha bandera de la década del 80, tan vieja y olvidada que ya tenía gusto a rancio: proponían, en boca de Pino Solanas y Claudio Lozano, analizar su legitimidad como paso previo a repudiar aquella parte ilegítima. Una payasada inoperante esa de ir a decirle a agentes que compraron bonos en el 2003 que eran hijos de sucesivas reprogramaciones de pagos que tenían su origen en el Plan Brady que a su vez era la conversión de deuda contraída con bancos internacionales que a su vez habían logrado que Cavallo la estatizara hace nada más que 28 años. Nuestra izquierda tiene esas costumbres.

Tres.
Este blog ha pensado en juntar las dos ideas medulares de las problemática citada para tratar de convertir una payasada y un malabar judicial en una función de circo sino estruendosa, por lo menos eficaz a la hora de arrancar algún aplauso.
Para ello les propone a los representantes de la izquierda idealista y pura:
por qué no presentan un proyectito de ley en el que se deslinde de manera meridiana y definitiva al Estado y a cualquier gobierno elegido democráticamente de saldar deuda contraída por un gobierno defacto, ilegítimo y no elegido como lo indica la Constitución Nacional?

Por supuesto que no creemos que se den las condiciones para que Argentina vuelva a vivir una situación como esa (nuestros dedos cruzados y tocándonos un testículo casi nos impiden continuar escribiendo). Pero lo cierto es que si algo así volviese a ocurrir y teniendo en cuenta que el mecanismo de endeudamiento público es la manera más utilizada por nuestro establishment para legitimar su fuga de divisas, hoy estaríamos igual de desnudos que el 10 de diciembre de 1983: sin la posibilidad de repudiar deuda odiosa y obligados a pagar hasta el último pesito.

De manera que una ley de tal carácter sería una inequívoca señal para quienes pretendan convertirse en acreedores de un gobierno con el pagaré fácil. Les estaríamos diciendo “vas a cobrar mientras haya gobierno defacto”. Y en ese proyecto incluir responsabilidades penales imprescriptibles a quienes, de este lado del mostrador, le ofrezcan el culo a la jeringa.

Para Pino y Claudio, desde este humilde blog y con toda la onda. Ahí los apoyaremos.



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martes, 30 de marzo de 2010

Apropiaciones


Una de las frases más escuchadas en boca de sectores opositores al kirchnerismo cuando el tópico de referencia es el de derechos humanos es que tanto esta administración como la anterior “han hecho una apropiación del tema”.

Parados en este punto podríamos comentar cómo, luego de soltar este argumento, buscan reforzar la idea de un uso demagógico del concepto o de una cierta incompletitud, al indicar que hay otros derechos humanos básicos que no han mejorado su estándar respecto del año en que Kirchner comenzó a gobernar. Aluden a temas como la pobreza, la desigualdad, la insatisfacción de demandas básicas, etcétera.

Después de decir todo esto no se privan de un silencio y un gesto algo canchero que refuerce una supuesta contradicción esencial en el discurso oficial. Que firman con un arqueo de cejas.

Ese silencio le da lugar al reportero de turno a llevar el tema a otros terrenos en los que el sentido común clasemediero encuentre sustrato fértil para reforzar algunas pocas realidades combinadas con no pocos mitos.

Así como a este humilde cartonero le dan escalofríos esas definiciones de utilería, tan de moda por estos días que dicen por ejemplo que la inflación es un impuesto (paradójico porque es el único que no cobra el Estado), también le da escalofríos el término utilizado por dichos sectores para definir su propia incapacidad en el ámbito de los derechos humanos: apropiación.

Apropiación hace referencia a un cambio en el dominio de una cosa o hecho, de manera violenta o ilegítima.

Apropiación es los que hizo Gran Bretaña con nuestras Islas Malvinas.

Apropiación es lo que probablemente hizo Ernestina con Felipe y Marcela.

Apropiación es lo que hacen De Narváez y la Sociedad Rural de Biolcati con el generoso predio de avenida Sarmiento y Las Heras.

Una cierta calidad de apropiación es lo que está haciendo el imprevisible vicepresidente con el cargo que detenta.

Por qué es apropiación lo que hicieron los Kirchner respecto de la problemática de derechos humanos?

Si sus actos consistieron en reunificar voluntades y “efectividades conducentes” para derogar leyes y decretos oprobiosos a la legislación penal argentina. Por qué apropiación?

Y si esos actos tuvieron como consecuencia una reactivación de causas que languidecían, a la espera de la muerte biológica de los acusados. Por qué apropiación?

Por qué hacen apropiación ellos si son algunos sectores de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo los que decidieron, de manera unilateral, hacerles entrega de un pañuelo blanco simbólico a Cristina Fernández?

Por qué sería eso una apropiación?

Será que los sectores progres de centro izquierda que con mayor insistencia recurren al tema, sienten que es una problemática del campo de la retórica que simplemente les han “birlado”? Y con qué objeto requerían mantenerlo dentro de su patrimonio argumental? Para tomar qué medidas, tan distintas y tan mejores de las que hoy se viven en ese ámbito?

Porque si se trata de simple despecho que lo único que confirma es la impotencia funcional de dichos sectores, debe quedar claro que lo que la sociedad argentina quiere y merece es que se juzgue y condene efectivamente a los imputados, que esa justicia dé lugar al paso irreversible de esa oscura página de nuestra historia

Tal como puede desprenderse de la reacción de encumbrados políticos, tanto opositores como oficialistas, después de las desatinadas declaraciones de Eduardo Duhalde, la sociedad argentina está diciendo que ese es un tema encaminado y en vías de solucionarse satisfactoriamente y no necesita que algunos pícaros lo lleven y traigan en el portafolio, para sacarlo a relucir cuando se encienden las luces del set.

Porque en ese caso sí estaríamos hablando de apropiación demagógica. O no?




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domingo, 8 de noviembre de 2009

El camino del vientre



En la concepción budista del mundo, Hara significa vientre, la zona que se halla debajo del ombligo, que representa al centro del cuerpo humano, el centro de gravedad psicofísico en el cual asentarse si se desea vivir una vida completa y sin ausencias o mutilaciones.

Desde el punto de vista biológico esta zona es al mismo tiempo la zona de la fertilidad y de la vida (allí se cumplen funciones de reproducción, gestación y asimilación) como también la zona de la muerte y la descomposición.

La fuerza de la vida cósmica atraviesa el vientre y el hombre debe, durante su vida, aprender a no ser víctima de su parte alta, de su coronilla (su razón) ni de su centro, su corazón (también su voluntad) sino andar el camino que lo retornará a su vientre, a su cordón umbilical, el que lo une a sus raíces, a su ritmo y al de la naturaleza.

Por todo esto es esperable que la muerte, para ser apropiada y honorable, se produzca en el hara. Y para ser pura deberá hacerse mediante el kiri: usando un tanto (cuchillo) o un wakizashi (una espada que se toma por la parte superior de la hoja, convenientemente envuelta para proteger la mano actora) el suicida honorable (ya veremos que hara kiri es algo más que un suicidio) producirá un profundo corte de izquierda a derecha que lo infligirá un rápido desangramiento.

El Hara Kiri está previsto únicamente para hombres honorables (recordemos el machismo prevalente en la sociedad japonesa) tales como nobles, príncipes y altos mandos militares o políticos. Y sirve para poner fin a la vergüenza de un acto oprobioso.

Vergüenza que ninguno de los argentinos culpables de delitos de lesa humanidad conoce.



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martes, 4 de agosto de 2009

Preguntas


La Señora dijo que no son 30.000? Que son 7.954?

Y cómo supo? Los contó?

Y la cuenta incluye a Julio López? O no?

A los argentinos que desaparecieron en países vecinos, producto del plan Cóndor, también los incluyó?

Es cierto que dijo que se debería bajar la condena a represores a cambio de información fehaciente y comprobada, porque así como estamos "no se va a ninguna parte"? Y a qué parte querrá ir la Señora?

Y editó un libro sobre el tema? Un libro que se llama "La historia íntima de los derechos humanos en la Argentina (a Pablo)"?

Un libro que se publica en pocos días? Y las ventas de libros vienen flojas?

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Lo parió!! Algunos Gerentes de Marketing de las Editoras son muy hijos de puta. Y algunas autoras son muy pelotudas.


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viernes, 19 de junio de 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

Pasos

Hoy 3 de mayo, bien temprano, subo por Humberto Primo buscando la Feria de Antigüedades que se arma cada domingo en la Plaza Dorrego. Y paso por el frente de la iglesia San Pedro Telmo, tan bonita ella.

Paso y me acuerdo de algo que pasó hace un tiempo y que tengo bien presente en la memoria. Y, como no tengo mucho apuro, empiezo a contar los días que pasaron desde ese día. Ando aburrido y sin changas, así que no tengo apuro.

Uno, dos, tres, el 9 de octubre de 2007 el Tribunal Federal de La Plata decidió, de manera unánime, condenar al cura católico Christian von Wernich por delitos de lesa humanidad, cuatro, cinco, seis. Recuerdo que el juicio fue largo, siete, ocho, nueve, ajustado a derecho, diez, once, doce, y recuerdo que no podría haberse llevado adelante si no se hubieran respetado todas las garantías para el acusado, trece, catorce, me acuerdo que ahí nadie habló de híper-garantismo, de las puertas giratorias de las cárceles, de una derecha retrógrada pidiendo bala para los delincuentes de lesa humanidad. 

Quince, dieciséis, diecisiete, recuerdo que a los pocos días la Conferencia Episcopal dio a conocer un comunicado: “actuó bajo su responsabilidad personal” decían, dieciocho, diecinueve, veinte, y que el obispo de Nueve de Julio, donde revistaba Von Wernich, dijo que la situación de este violador de derechos humanos “se habrá de resolver oportunamente, conforme al Derecho Canónico”. Veintiuno, veintidós, veintitrés y de la sanción canónica, la sanción ajustada al derecho eclesiástico, aquella que no tuvo ni un milímetro de piedad para mandar a la hoguera a cuanto sospechoso de herejía tuvo la desgracia de vivir en el siglo XVI... ni noticias. O bien no le llegó o bien le llegó en secreto. Veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete, pues en ese caso no debe haber sido una sanción muy dura porque Von Wernich sigue ejerciendo sus funciones religiosas ahora dentro de la cárcel y le da misa a Etchecolatz, a Astiz y a otros cuántos hijos de puta que encontraron un hostel tranquilo en Marcos Paz.

Veintiocho, veintinueve, treinta, y no puedo dejar de preguntarme cómo será que del otro lado de la hostia esté la mano de un cura que agarraba las listas de los campos de concentración y buscaba los nombres de los prisioneros que conocía, que le resultaban familiares para ir al calabozo a quebrarlos, a sicopatearlos y ofrecerles una salida “digna”?

Treinta y uno, y dos, y tres y parece claro que para las autoridades eclesiásticas las pruebas juntadas por la justicia secular no son suficientes; o que piensa que en realidad el cura es inocente. Y cuatro, y cinco, y seis y en ese caso deja de ser victimario para ser víctima de alguna conspiración de la que tampoco la iglesia se ha hecho eco. Y siete, y ocho, y nueve y hasta cuándo la institución eclesiástica seguirá actuando de una manera que sólo puede entenderse como complicidad con uno de los suyos que es claramente un violador de los derechos humanos?

Cuarenta, y uno, y dos, y tres y siete homicidios, 42 privaciones ilegítimas de libertad y 32 casos de torturas, y cuatro, y cinco, y seis, y siete, y la Sala I de la Cámara rechazó el recurso de casación que la defensa interpuso tiempo más tarde para enviarlo a prisión domiciliaria basado en "la gravedad de los delitos cometidos y los medios empleados al valerse de su condición de sacerdote de la Iglesia Católica"…

Y Cien…Doscientos…Trescientos…Cuatrocientos...

Quinientos…

Quinientos sesenta y cuatro pasos. Quinientos sesenta y cuatro días.

Por ahí esperan decir algo el día del juicio final.

Y por ahí sea algo en su defensa.