viernes, 6 de noviembre de 2009

Argentina año verde


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Dónde está la pelota?


La foto que ilustra este post fue tomada del Google Earth y corresponde a la Ciudad de Buenos Aires, más especificamente al encuentro de las avenidas Cruz y Escalada en el barrio de Villa Lugano.

Lo que nuestros queridos lectores nos van a decir, con su habitual rigurosidad, es cuál de todas las construcciones que se aprecian en la foto (click para agrandar) corresponde al "Hospital de Alta Complejidad de Villa Lugano", ese magnífico centro de atención de la salud de los habitantes de esta relegada zona de nuestra ciudad.

Es muy fácil, pero no se apure. Tiene todo el fin de semana. El lunes presentamos la respuesta y hablamos sobre como este Hospital, inaugurado por el Señor Cinco metropolitano, garantiza la cobertura de salud de los más de 100.000 habitantes del barrio.




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jueves, 5 de noviembre de 2009

Diferencia de clase


Algo debe haber pasado en el medio.

A la mañana, la noticia era que se había levantado el corte de la 9 de julio. Y la vergüenza era que el Gobierno hubiera esperado tanto tiempo para ceder y ponerse de acuerdo (en ese orden) con las "organizaciones sociales".

A la noche, en cambio, Silvestre se indignaba por la forma en que los grupos piqueteros se financiaban, cobrándoles una "cuota" a los beneficiarios de planes (que va desde los 5 pesos, reconocida por los propios dirigentes). Y la vergüenza era que el Gobierno haya capitulado ante "las presiones de estas estructuras burocráticas que se aprovechan de las necesidades de los humildes".

Ahora, el debate es: ¿son necesarias las "estructuras burocráticas"? ¿ejercen el rol organizativo, que potencia colectivamente expresiones individuales que sin contención organizativa se manifestarían dispersas y por eso débiles? Porque si realmente son necesarias (aunque fuera como participantes activos de disputas corporativas), de alguna forma deben financiarse.

Podemos pegarle una ojeada a cómo funcionan otras "estructuras burocráticas", como los sindicatos, o (por qué no?) las asociaciones empresarias, y comparar.

Los sindicatos financian su imprescindible actividad con el aporte de sus representados. De esta forma mantienen en funcionamiento una estructura que consigue que se pauten condiciones laborales colectivas con la patronal (para darse cuenta de que son mejores para los empleados que lo que sería la media, si las condiciones se pautaran individualmente, basta con mirar el circuito del empleo en negro).

La asociaciones empresarias, por su parte, tienen roles muy diversos. Representan a la patronal en paritarias, organizan reuniones, coloquios, y demás, a los que invitan a personalidades "caras" (sí, a las que tienen que pagarles fortunas por hablar media horita), hacen lobby ferozmente, efectivizan el pago de retornos y se cargan al hombro las negociaciones con algunos funcionarios, eluden multas y controles, ponen a disposición de sus representados cuerpos de abogados y contadores avezados en un servicio muy valorado en el rubro: la evasión impositiva (a la que le asignan nombres muy elegantes, como consultoría tributaria, por ejemplo), "encuadran" (epa! clientelistas) a comunicadores sociales y referentes de la prensa para que desde sus columnas diarias o sus espacios radiales o televisivos traten con benevolencia, directa o indirectamente, sus causas.
En general, una misma empresa aporta a distintas asociaciones, que cumplen funciones complementarias (algunas tienen representación segmentada al rubro de producción y servicio, otras tienen un espectro más abarcativo).

Y eso que no me quiero poner quisquilloso, porque haciendo un razonamiento sencillo, las empresas miembros de estas asociaciones financian dichas actividades con aportes que, en última instancia, retacean del presupuesto para pagos de salarios, y cargan el costo en el precio del producto que paga el consumidor.

Entonces, es cada vez más evidente que toda la crítica a las organizaciones sociales responde únicamente a prejuicios clasistas y racistas.
En la foto, "Garpani" y Méndez, un rato después de mostrarse acongojados por la pobreza, y un rato antes de incorporarse unos canapés de caviar, regados con champú francés.

Inseguridad: delincuentes en acción


No vale la pena usar muchas palabras. Este matón a sueldo del macrismo se encamina a agredir a una familia de indigentes.
Marcha al lado del famoso camión de Panizza, basurero donde tiran las pertenencias de las víctimas de la UCEP.
Esto es inseguridad. Esto es delincuencia.





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Los apóstoles



Los pone exultantes la defección. La escuchan en la radio de su auto importado. Y un sentimiento de gozo llena ese espacio limitado por las puertas blindadas y los vidrios polarizados. Luego se recomponen. Tratan de disimular la felicidad. Se bajan del auto y ya están cerca de la normalidad. Entran a la oficina y la secretaria, que los conoce hace muchos años, con sólo escuchar sus pasos sabe que tienen un gran día. Corre presurosa a la cafetera y prepara lo de siempre. Los recibe con esa sonrisa que la acompaña desde la juventud y los sigue a la mesa de roble trabajada por manos rústicas que nunca conocieron ese pequeño esplendor. Allí, sobre ese escritorio queda el café y empieza el teatro: la indignación sobreactuada, la ironía sagaz, el comentario agudo. “Escuchaste la radio?” “Sí, Señor Magoya. Tremendo, vio? Ya no tienen vergüenza”

Y juegan el juego de la preocupación, que les interesa el bien común. El país. Las instituciones. “A dónde vamos a parar?” Lo vienen jugando hace muchos años. Pero están felices. Y las secretarias lo saben. Puede ocurrir que no terminen de entenderlo. Pero saben que ellos están felices.

Quizás aprovechen para alguna clase, un seminario corto, sobre institucionalidad esa misma mañana, frente a esa alumna fiel que espera con tantas ganas el próximo aumento. Como practicando, bosquejando algo para la hora del almuerzo, en la que se juntan con sus pares, otros apóstoles.

Pero no caben en sí mismos. Esta vez y cada vez. En cada oportunidad que la política pierde, se saben ganadores automáticos.

El fin más allá de los medios. La traición a los electores. Las promesas incumplidas. Las borocotizaciones. El pragmatismo desideologizado de una alianza. Los conversos, los Nosiglia, los Manzano. La corrupción con una sola cara. Las mansiones en lugares de veraneo preferenciales que nada dicen de los millones espurios obtenidos por la contraparte. Las pistas de Anillaco. La farandulización o, peor, la banalización. Las tapas de las revistas. La genuflexión ante el Mercado omnipotente.

Canonizarían a Santa Pato Bullrich si no fuera menester que antes muriera. Sus cambios de camiseta son el pan con que celebran su misa. Barrionuevo es Tomás de Aquino y dejar de robar dos años es un salmo. Ofrecen una biblia de versículos, parábolas y oraciones en contra del demonio de la política. Completan su panteón con los Durán Barba, los Agulla, esa Santa Inquisición que dinamita los interiores, las estructuras y los contenidos sin que la fachada se inmute.

Festejan esas apariciones milagrosas en los pisos de los canales en los que los pastores del vaciamiento ideológico dejan alguna enseñanza propicia para preservar la moral y elongar la resignación. Mandan avemarías y credos hasta convertir a los fieles en deportistas de alto rendimiento de la conmiseración colectiva.

Se proponen como obreros de la fe cuando marcha e invitan a caminar detrás de un ingeniero bonachón de ojos muy celestes y muy tristes. “Faltan políticas de Estado” es el cántico recurrente que adornan con velas y marchas pacíficas.

Se excitan con la idea de que un futbolista muera para cargarle las culpas, una vez más, a la impía política y a sus imperfecciones miserables. Consienten a los líderes ladinos que aprovechan la oportunidad para impostar, no sin antes pedir que les hagan llegar muy rápido las últimas encuestas, todavía calientes, cargadas con la ira de los suburbios.

Vienen triunfando hace algunas décadas.

Pero empiezan a perder. Sin darse cuenta. El sentido deja de ser común cuando choca con millones de excluídos, de invisibilizados.

Hordas de pequeños demonios, sangre joven y fresca que nace en los arrabales y los suburbios, empieza a identificar la hipocresía. Tomaron nota. Observaron con astucia, como el diablo les enseñó, que el pecado surgió del fruto del Árbol de la Sabiduría. Y entonces ofrecen cuerpo y mente en el altar pagano del anticristo de la política. Se juntan. Discuten. Debaten. Se hablan. Se alaban. Se abrazan. Se aman. Y se multiplican.

Dando lugar a otros miles de nuevos demonios que los acompañarán al templo colectivo donde ejercer sus perversiones, al comedor barrial, a la unidad básica, al comité, al centro comunitario, a la salita, al gimnasio, a la capilla. Pecadores irredentos.

Viva el mal.




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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Londres


Ya estamos tejiendo el sueño de este verano, encontrarnos en alguna esquina de Londres





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Manos



Contenido. 5 dedos, 27 huesos, 29 articulaciones, unos 123 ligamentos, 35 músculos para mover el conjunto: 17 de ellos en la mano y 18 en el antebrazo, 48 nervios: 3 de ellos principales, 24 sensoriales y 21 musculares, 30 arterias. Todo funcional. Todo distinto. Todo imprescindible.

Articulación.Cuatro de sus dedos tienen la habilidad del movimiento prensil. El quinto, en un lateral, está controlado por un conjunto de órganos prácticamente independiente de los restantes: es traccionado por 9 músculos que a su vez son controlados por los 3 nervios principales y que le permiten la libertad de 6 movimientos diferentes, además del prensil, común a los otros cuatro. Pueden rotar sobre su eje longitudinal 90 grados hasta quedar enfrentado a los otros cuatro. Esta es una gran característica, pero no es lo que la diferencia del resto de las especies, ya que otros primates también la tienen. La verdadera diferencia se encuentra en los otros dos dedos en el extremo opuesto, el meñique y el anular, que también pueden rotar en la palma para encontrarse con el pulgar en un movimiento denominado “oposición ulnar”. Esto se debe a una extraordinaria capacidad de las articulaciones que los forman, para dar lugar a una amplísima variedad de movimientos que, como en ninguna otra especie, incluyen una notable capacidad para el agarre recto (un raqueta de tenis), el agarre oblicuo (una lapicera) y el movimiento de ajuste circular (ese que ejercemos, por ejemplo, cuando queremos girar una perilla o generar una torsión en alguna pieza). Sólo un homo sapiens puede lograrlo.

Complejidad.Una cuarta parte de la corteza cerebral que contiene las habilidades motoras de todo el cuerpo está dedicado exclusivamente al movimiento de la mano, lo que da la pauta de su complejidad. Le va a permitir habilidades motoras de las gruesas, pero también las habilidades finas, que se refieren a aquellas donde no sólo intervienen los movimientos básicos sino también la sensibilidad de los dedos. Por ejemplo, esa tensión exacta con la que los dedos toman una pieza frágil, con firmeza, pero sin llegar a lastimarla. Como aquella fatídica escena del replicante Batty, como lágrima en la lluvia, tomando cuidadosamente a la paloma mientras un clavo atraviesa sus falanges, tiempo de morir.

Sensibilidad. En las yemas se agrupan las más ricas densidades de terminales nerviosas que, en conjunto con una piel sin vellosidad y firme pero sensible, dan lugar a la más importante expresión del sentido del tacto. Yemas que pueden diferenciar texturas de muchos grados diferentes, apreciar diferencias de temperaturas casi inapreciables para otras regiones de la epidermis, percibir el contacto de las mínimas excitaciones tales como pelusas, rugosidades micrométricas (como la identificación de billetes para ciegos) o sensibilidad a excitaciones mecánicas ínfimas (como la que maximiza el ladrón de cajas fuertes).

Sentido.Una mano es una maravillosa obra de la naturaleza que, creo, nunca será igualada por ningún engendro artificial. Sus capacidades, acariciar, comunicar, instrumentar alguna destreza, sea música o pintura, transmitir un sentimiento, nunca van a dejar de sorprenderme.

Nunca podré dejar de admirar las manos que levantan una bandera de todos. Las que se unen con las de otros para defenderse del embate de las bestias que arteramente golpean con otras manos. Las que buscan para abrazar. Las que secan lágrimas. Las que construyen y moldean. Las que tejen. Las que escriben. Las que aplauden. Las que amparan. Las que dicen cuando danzan. Las que hablan por boca de mudos y las que leen por ojos de ciegos. Las que pueden servir para matar al que nos oprime.

Nunca podré dejar de admirar las manos de mi hija, las de mi mujer. Nunca podré dejar de admirar mis propias manos.

Nunca podré dejar de admirar las manos del David. Pero mucho menos podré dejar de admirar a las manos que hicieron a las manos del David. Soy un hombre afortunado.


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La política no es la mente. La política no es el corazón. La política no es la boca ni son los ojos.

La política es la mano, con sus cinco dedos, cinco características, factor fundamental de la acción.










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