martes, 27 de octubre de 2009

Gacela de la muerte oscura




Quiero dormir el sueño de las manzanas,
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan
que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.

No quiero enterarme
de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy el pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

Federico García Lorca

Anteayer, por voluntad o desidia, los hermanos uruguayos decidieron nuevamente no ajusticiar a los causantes de tanta muerte y terror, en el paisito, en los años '70.

Sepan los hermanos uruguayos, como están sabiendo los hermanos españoles, que no hay otra forma de que sus muertos duerman el sueño de las manzanas que tampoco pudo dormir el poeta.




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1 comentario:

Fernando Bonatto dijo...

Mentiroso olvido que tira la basura debajo de la alfombra
hermanos hasta en la renguera moral