domingo, 25 de octubre de 2015

Trenzas


Salgán al piano
De Lío en la guitarra
al lado Leopoldo Federico
y canta El Feo Rivero
atrás Laurenz, Ferro y Francini
...mejor que Holanda del 74

Trenzas,

seda dulce de tus trenzas,
luna en sombra de tu piel
y de tu ausencia.
Trenzas que me ataron en el yugo de tu amor,
yugo casi de blando de tu risa de tu voz...
Fina
caridad de mi rutina,
me encontré tu corazón
en una esquina...
Trenzas de color de mate amargo
que endulzaron mi letargo gris.

¿Adónde fue tu amor de flor silvestre?
¿Adónde, adónde fue después de amarte?
Tal vez mi corazón tenía que perderte
y así mi soledad se agranda por buscarte.
¡Y estoy llorando así
cansado de llorar,
trenzado a tu vivir
con trenzas de ansiedad... sin ti!
¡Por qué tendré que amar
y al fin partir!

Pena,
vieja angustia de mi pena,
frase trunca de tu voz
que me encadena...
Pena que me llena de palabras sin rencor,
llama que te llama con la llama del amor.
Trenzas,
seda dulce de tus trenzas,
luna en sombra de tu piel
y de tu ausencia,
trenzas,
nudo atroz de cuero crudo
que me ataron a tu mudo adiós...

sábado, 24 de octubre de 2015

Atrofias y Prevalencias



La atrofia de los mecanismos de comando de los sistemas económicos nacionales es la prevalencia de estructuras de decisión transnacionales
Celso Furtado

En algún momento de los últimos meses ocurrió un hecho mudo, pero que grita la tendencia real del capitalismo que modela nuestro planeta. El año pasado el Credit Suisse había calculado que el 1 por ciento más rico del planeta poseía el 48% de la riqueza producida en el planeta. El Reporte de Riqueza Global en su versión 2015, emitido por el Credit Suisse hace pocos días, indica que ese 1% es ahora propietario del 50.4% de la riqueza global. Es decir, se ha perforado la simbólica cifra de la mitad de la riqueza mundial. La ONG británica Oxfam lo había predicho en enero, sin que eso signifique celebración alguna.

Es obvio que este proceso de concentración en menos y menos manos tiene efectos sobre la estabilidad social en los países y amenaza la seguridad global. La pobreza es ahora un poco más difícil de combatir, amenaza la inclusión política y genera efectos innegables sobre la corrupción: es cada vez más difícil mantenerse cristalino cuando las corporaciones chocan con los intereses de los gobernantes y sus pueblos.

Un estudio reciente en India muestra que la mitad de sus nuevos milmillonarios ha construido su fortuna sobre la base de "renta gorda", lo que en criollo significa subsidiados por acciones y muchas veces omisiones de los gobiernos (permisos para construir en suelo público o el control no legalizado de medios de comunicación).

El capitalismo, así, se va corriendo de manera ominosa desde su eje competitivo e innovador a tu eje monopólico y corporativista.

Nuestra predicción es que estas secuencias, a lo largo de la historia, suelen terminar peor de lo que empezaron, con sangre, con regímenes totalitarios o imperios del terror. Cuando ocurra, no será precisamente una película de Scorcese

martes, 13 de octubre de 2015

Poder



(...) El viernes Kirchner puso a parir al Ministro de Finanzas de Francia, Francis Mer. El mismo día derogó el decreto de Fernando De La Rua que absolutizaba el principio de territorialidad e impedía a los jueces tramitar las solicitudes de extradición de terceros países contra los militares imputados por los delitos de genocidio y terrorismo en Europa. El mismo Mer lo congratuló por ello.

Pero la esgrima con el duro empresario siderúrgico francés había comenzado durante una reunión del ministro de planificación Julio DeVido con la Federación Agraria. Los ruralistas de la pampa gringa, preocupados por sus costos energéticos le preguntaron qué pasaría cuando Mer pidiera un aumento en las tarifas de las empresas francesas, entre ellas la Transportadora de Gas de Norte y Edenor. "Si ese es su tema, mejor que no venga" respondió DeVido al pasar. El diálogo trascendió a la prensa y la embajada francesa explicó que la agenda de Mer incluía también otros temas. Mer comenzó su diálogo con Kirchner en forma elíptica, aludiendo a la incertidumbre y la necesidad de reglas claras que favorecieran la inversión. Como las respuestas no eran menos elípticas, pasó a la ofensiva.

-Tenemos que encontrarle solución al problema de las empresas francesas, porque los mercados tienen memoria -dijo

-Los pueblos también tienen memoria -le respondió Kirchner

El presidente agregó que nadie puede pedirle a la Argentina que vuelva a pecar y regrese al infierno del que acaba de alejarse apenas un paso. "Le estamos debiendo plata a todo le mundo. Veamos cuánto nos ayudan ustedes a superar esa situación. Y entonces discutimos estas cosas. Hoy no estamos en condiciones". 

Mer no se amilanó y con tono cómplice insistió:
-Voy a ser más concreto. Si lo que usted necesita es ganar tiempo, para afirmar su popularidad, dígame cuánto tengo que esperar.

-No lo necesito, tengo más popularidad que cualquier presidente anterior. Hay que hacer lo que corresponda. Cuando me pinchan reacciono mal y usted lo intentó. Le aconsejo que no lo repita porque entonces no podríamos ser amigos. Y yo quiero ser su amigo -dijo Kirchner

Cuando la tensión se hacía difícil de soportar y Mer golpeteaba con sus dedos sobre la mesa, Kirchner cerró el diálogo con un giro imprevisto. "Yo sigo las enseñanzas de un maestro político. Cuando la Unión Europea reclamó un pacto de estabilidad y la supresión del déficit fiscal, Jacques Chirac respondió que se esmeraría por la estabilidad pero que no postergaría el crecimiento, y le pidió a Europa que aceptara un déficit fiscal del 3.5% del PBI. Usted viene como Ministro de Francia pero actúa como lobbysta de las empresas. Yo sé qué intereses representa usted y no se los cuestiono, pero yo represento a 35 millones de argentinos y no puedo aceptar más desigualdades sociales. Por eso voy a hacer como Chirac. Vaya tranquilo, que voy a gobernar para mi pueblo como gobierna Chirac para los franceses".

Los legisladores franceses de distintos partidos que integraban la delegación rieron, ante la expresión azorada de Mer.(...)

Fragmento de "Conflictos y Armonías",
Horacio Verbitsky,
Página/12,
un domingo 27 de julio de 2003.

También aquí

lunes, 12 de octubre de 2015

Piloto de Altamar



En la entrada anterior trajimos a la mesa un debate académico que creemos que tiene significación y probables efectos sobre nuestro futuro.

Hacemos votos para que los tenga, porque está claro que en la nueva (e inédita) pantalla que se jugará a partir de 2016, considerando la virulenta dinámica política en nuestra tierra, las lecciones que nos dejan cada día los intentos de un partido popular por congraciarse con el poder financiero en Brasil y el fructífero paréntesis que impone la visible pugna de liderazgo entre las facciones de nuestro poder económico concentrado, abre la posibilidad de pensar y diseñar un modelo de país que probablemente no haya ocurrido desde los años de la (nefasta, dirán algunos) Organización Nacional allá por 1880.

Los 12 años de kirchnerismo son, entre otras cosas, una batalla cultural ganada. Las pruebas son contundentes, por ejemplo en las maniobras electoralistas desesperadas de los representantes del conservadorismo local para convocar el “voto útil”: hay que garantizar la continuidad de los derechos sociales incorporados en la última década y confirmarlos con un monumento a Perón.

Los académicos observan, decíamos en la entrada anterior, parámetros cuantitativos razonablemente elegidos, “pertinentes y relevantes” dicen en su jerga. Entre ellos cuenta la calidad educativa (se sabe que este blog desconfía consuetudinariamente de los cuantificadores impuestos por orgas internacionales, por caso el PISA), la productividad, la cohesión social, etc.

Nosotros, sin desestimar las agudas conclusiones de los sabios, creemos que los países avanzan a un estadío superior sólo cuando amplias mayorías de su sociedad están sintonizadas en la misma armónica, cuando sectores populares ampliamente mayoritarios bailan al ritmo de la misma música. Es esa gran mayoría, y no hablamos de los resultados de una elección sino de algo más ambicioso, la que puede aspirar a imponer una visión que cristalice en objetivos soberanos, comunes y deseables y que esa visión, ese rumbo sea obligatorio para las minorías, incluso aquellas que fungieron de mayoría durante largos y penosos años.

Eso es lo que sintetizamos, audazmente, de las conclusiones de los académicos. Creemos que los ejemplos de Corea, Finlandia o Japón nos avalan: sociedades cohesionadas (sea voluntaria o exógenamente) con una autoestima nacional alta y la firme decisión de trascender.

En nuestro caso estos 12 años, por decirlo de una manera estilizada, pusieron el foco en los sectores más olvidados de la sociedad, trajeron a la luz a los invisibilizados del neoliberalismo. Hablamos del 40% más pobre de nuestra sociedad. Pero declaramos acá y ahora: la hegemonía de la que hablamos no se construye con la mitad “inferior”. Es más ambiciosa que eso y requiere de los sectores medios, dando por descontando que la arista superior de nuestra pirámide sigue creyendo que le sienta mejor el rol dual de ser, a un tiempo, yugo inflexible de sus compatriotas y cortesana del poder global.

En esos sectores medios se asientan dueños de pymes, autónomos exitosos, ejecutivos de empresas medianas y grandes, creadores de valor de las más diversas maneras, pero no sólo ellos, también sus familias, sus relaciones de clase, sus asistentes cercanos, su secretaria, la familia de su secretaria, en fin, podemos seguir.

No es un desafío sencillo. Hablamos de gentes que han sido sometidas a 30 años de un discurso único, deliberadamente alienante y derrotista, cuidadosa y perversamente diseñado, y que han visto como una profecía se convierte en realidad con vivencias de hiperinflación, saqueos, piqueteros contra caballerías, confiscaciones, etc.

Gentes, también debemos decir, de las que nos cuesta entender cómo pueden vivir en la dualidad de crear y ver alrededor como otros crean valor todo el tiempo, fomentan innovación, creatividad, soluciones únicas y atadas con alambre, pero que duran siglos, en un ecosistema en el que los negocios son hostiles, volátiles, casi fantasmales, donde el derecho de propiedad está todo el día bajo amenaza, y todo eso pensando que no tenemos futuro, que el Pasaporte europeo es una bendición, que lo deseable se llama Miami.

Gentes que todo el tiempo son amaestradas en el dudoso arte de discriminar al pobre, al negro, al cabeza, de desestimar su patrón social, a las que cada día el poder les inocula una gotita más de odio de clase.

Obsta decir que la descripción es estilizada y genérica, un intento jauretchiano y audaz de un relato de clase, pero a instancias de sus padres, los hijos de estas familias son los que se suben a un micro, marchas centenares de kilómetros y emprenden acciones solidarias con otros argentinos que viven en una tribu del Chaco o una villa miseria en Junín de los Andes. O resuelven dedicar largas jornadas a juntar y ordenar donaciones en una capillita cuando la naturaleza se ensaña con sus compatriotas. La solidaridad, la nobleza y el empuje rezuman, hasta que se enciende el televisor.

Ese es el desafío de la próxima etapa si nos queremos tomar en serio atravesar con éxito el Mar de los Sargazos.

Es un desafío inédito en la historia humana. En todos los otros casos, los procesos de emblocamiento hegemónico de las sociedades fueron hechos desde arriba hacia abajo, y en la mayoría de los casos instrumentados a punta de fusil o bajo amenaza de inanición. Elites que convencieron, pero después del primer tiro. Sabemos que no es el camino.

Nuestro camino, el del peronismo, es ir de abajo hacia arriba, pacíficamente, por vía de la persuasión, tendiéndole un sólido puente a aquellos a quienes el mismo peronismo creó y luego liberó a su albedrío, para que vean en los sectores sociales que los sostienen a hermanos, a compatriotas, a compañeros en el mismo barco.

Si este proceso de cohesión tiene éxito, el disciplinamiento de potenciales sectores rebeldes, los dueños históricos, es automático. Nada más insobornable que una sociedad convencida.


Tendernos la mano es lo que sigue.

domingo, 11 de octubre de 2015

La Trampa de los Sargazos



Alguien miró el fenómeno y le puso nombre: la “Trampa de los Países de Ingreso Medio”. Está bien un nombre así, que intimide. Desde la Segunda Guerra para acá las estadísticas nacionales han mejorado mucho. Se tienen hoy bases de datos que responden a preguntas bastante complejas y para los economistas esas bases son una especie de paraíso en el que juegan a probar sus hipótesis y eligiendo las series apropiadas.

Existe un conjunto de países que no reúne las condiciones de los países avanzados para incluirse en el lo que llamamos desarrollados, al tiempo que sus condiciones estructurales y sociales también los separan de países pobres, sea estructural o coyunturalmente. Se utiliza un indicador bastante básico como el PBI per capita (que, por ejemplo, no da cuenta de la distribución del ingreso al interior del país: Emiratos Arabes tiene un muy alto ingreso per capita). A los países en los que aquel valor se ubica en la brecha de 9 a 22 mil dólares anuales, se los llama países de ingreso medio. Por supuesto que estamos, aquí y ahora, escribiendo esta nota porque Argentina, con unos 15mil dólares PBI per capita es uno de ellos. También lo son muchos delos otros “grandes” latinoamericanos: Chile, Brasil, México, Uruguay, etc.

Avancemos: los académicos han observado, desde el final de la Segunda Guerra a la fecha, unos cuántos países que se ubicaron en este estrato, pero lo que más llamó la atención fue el hecho de que pocos países pudieron, en el tiempo, perforar el techo de este grupo de países “clase media” para convertirse en países de renta alta. Las cuentas dicen que aproximadamente unos 110 países estuvieron en el estrato medio y se contabilizaron sólo 13 concretando el pasaje exitoso a la clase alta.

Frente a tan baja tasa de éxito, los teóricos hablan de una suerte de conjuro que se manifiesta contra esta clase de países, al que denominan la Trampa del Ingreso Medio y es materia de estudio en pequeños círculos heterodoxos que se dedican a la economía del desarrollo hace una década. El más visible, no por la calidad de sus estudios sino por ser un activo referente político dentro de la Concertación chilena es Alejandro Foxley. Desde ya recomendamos su trabajo, sin dejar de anticipar nuestra opinión: la posición política de Foxley en Chile convierte al texto en una oda a la esperanza para el país trasandino, y todos sabemos que la realidad es mucho más dura.

A los autores de este blog, ilusos que soñamos en llegar a la luna en un Torino, también nos atrapa el asunto, seguramente porque estos últimos doce años de kirchnerismo en el país tuvieron un efecto muy “Pirámide de Maslow” en nuestras meditaciones y porque en esta etapa de balance frente al cambio de gobierno, tenemos el tiempo y la motivación para pensar el futuro y pensarnos “out of the box”.

En primer lugar identifiquemos a los dichosos 13 países que “lo lograron”: Japón (actualmente 42.000 dólares de PBI per capita según la base de datos del Banco Mundial), Corea del Sur (27.090), Finlandia (48.910), España (29.940), Portugal (21.320), Irlanda (44.660), Singapur (55.150), Taiwan (sin datos), Hong Kong (40.320), Eslovaquia (17.810), República Checa (18.970), Eslovenia (23.220) y Grecia (22.090).

De sólo observar esa lista, el debate que se preveía económico, se sale del camino y entra de lleno a campo traviesa: es un debate eminentemente político. De sólo observar la lista anterior vemos como es pertinente pensar que varios de los 13 países no hicieron su ingreso al selecto club por condiciones estrictamente endógenas, por mérito propio diríamos, sino como resultado de una coyuntura geopolítica obvia. Tomemos Corea del Sur: además de la significativa dictadura del General Park, el país está enclavado en una de las fronteras calientes de la Guerra Fría. Sería razonable que si el capitalismo tiene que mostrarse triunfante, este pequeño país casi sin recursos naturales específicos, se convierta en una perla de la economía de mercado.

Razonamientos de orden similar quizás merecen los ejemplos de la “periferia” europea: Portugal, España, Irlanda y Grecia. Es impostergable observar como estos “alumnos ejemplares” vienen sufriendo un castigo económico enorme en el último lustro. Nos lleva a la inevitable pregunta de cuáles eran, en los años de éxito, los drivers genuinos de aumento de productividad, competitividad y desarrollo en esos países. El manto de duda no tarda en cubrirlo todo.

También surgen preguntas sobre los tres ex miembros del Pacto de Varsovia: República Checa, Eslovaquia y Eslovenia. Están tan cerca del umbral piso de países de alta renta, y hace tan poco tiempo, que nos parece sugerible dejar pasar algunos años de su afianzamiento para no encontrarnos justificando un festejo precoz.

Seguir en esta línea de análisis hace que tiemblen la mayoría de los países de esa lista. Como toda taxonomía, su grado de arbitrariedad nunca es menor.

El análisis de Foxley, asumimos que otros autores se mueven sobre las mismas líneas de razonamiento aunque variando el énfasis, define lo que denomina “vectores críticos” del desarrollo. Siendo este un proceso multidimensional, el autor ha identificado lo que define como factores comunes relevantes al cambio de pantalla. Abrimos al debate:
  • El dinamismo de las exportaciones, así como la diversificación de los productos y destinos: se pone al comercio exterior como un importante driver del desarrollo, que no sólo hace foco cuantitativo en los montos y volúmenes, sino en el qué, en el cómo, en el dónde y en el cuándo. Para países como Chile, en el que el cobre se lleva una cuota mayoritaria, el autor lo considera una restricción. La nuestra o la brasileña serían, bajo este abordaje, canastas exportadoras más sanas.
  • La existencia de redes de protección social: enunciado de esta curiosa manera, el autor caracteriza este factor mediante el índice de igualdad de Gini. Nos está diciendo que valora muy positivamente una estructura social homogénea y cohesionada como aval del desarrollo. Desde este aburrido y reiterativo blog no necesitamos profundizar nuestra opinión sobre este punto.
  • El mercado laboral y la formación de capital humano: en su adn más ortodoxo Foxley le apunta a la necesidad de flexibilizar el contrato entre capital y trabajo, pero también habla de la demanda de una formación educativa robusta y compleja como sine qua non del desarrollo.
  • La productividad y competitividad basal de la economía: en el fondo este factor redunda, si se mide a los países por pbi per capita quedan subsumidas tanto la productividad general de una economía como su competitividad. Asumimos que la convergencia de los factores anteriores en una economía tienen por efecto una mejora en la productividad.

En el deporte de armar rankings, Foxley presenta la lista de países que él prevé como potencial para afrontar el desafío de realizar este pasaje con éxito. Los postulantes son Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay, Bulgaria, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Malasia, Tailandia y Argentina (al que etiqueta como histórico fallido de este club).


Creemos que este, y no los tanques en las villas miseria, y no el hipotético millón de créditos hipotecarios equivalente a casi tres veces el volumen de reservas del BCRA, este decíamos es el debate pertinente. Este es el verdadero desafío. Y es inmediato. Preparar nuestro barco para atravesar este Mar de los Sargazos del subdesarrollo.


martes, 29 de septiembre de 2015

Peloponeso



Hace unos días el Primer Ministro italiano destrató al ex ministro de finanzas griego, el amigo de este blog Yanis Varoufakis.

Un destrato innecesario, un hacer ramas del arbol caído al que nuestra abuelita ya nos desalentaba. Entre otras cosas porque el comedido puede recibir una respuesta inesperada; como la que le dio Yanis Varoufakis en su blog.

La publicamos aquí, no porque nos interese esta pelea de alta peluquería (ah, no, YV es pelado!) sino porque pasa el tiempo y Varoufakis empieza a ponerle palabras a una de esas incógnitas políticas de las que sólo los protagonistas de primera mano tienen las respuestas. Y además tienen blog para publicarlas. No era el caso de San Martín y Bolívar.

Arrimémonos disimuladamente a los pasillos del poder.

El Primer Ministro italiano Matteo Renzi se ufanó de haberse "deshecho de mí" refiriéndose a mi 'eliminación de la escena' como señal de que los 'apóstatas' (los que dividen sus partidos) deben ser la carga sacrificada que se libera. La suya es una ilusión forzada. En julio pasado "ellos" se deshicieron de algo mucho más importante que yo. Aquí está mi mensaje al ministro italiano...

El Sr. Renzi me presenta como un apóstata que dejó Syriza y ahora está en el lado salvaje de la política. La verdad es más preocupante. A diferencia de muchos de mis compañeros, me mantuve fiel a la plataforma Syriza que elegimos el 25 de enero como un partido unido que trajo esperanza a los pueblos europeo y griego. Esperanza de qué? Esperanza de un final definitivo a los rescates tipo “prolonguemos y disimulemos”, que le cuestan muy caro a Europa, que condenan a Grecia a la depresión permanente y que prefiguran políticas fallidas para el resto de Europa.

¿Que pasó? Bajo presión extrema de los líderes europeos, entre ellos el Sr. Renzi (que se negó a discutir sensatamente las propuestas griegas), mi primer ministro, Alexis Tsipras fue sometido el 12 y 13 de julio a un acoso insoportable, un chantaje desnudo, a presiones inhumanas.  Renzi jugó un papel central en la destrucción moral y psicológica de Alexis, con su táctica de "policía bueno", basada en el "Si no rindes, te destruirán - por favor diles que sí".

Alexis y yo nos separamos porque no estábamos de acuerdo en si nos estaban "bluffeando" o no y de si, en todo caso, teníamos derecho moral y político a firmar un nuevo acuerdo inviable de entrega de las llaves de lo que queda del Estado griego a la despiadada troika. Eso fue, y sigue siendo, materia de desacuerdo entre Alexis y yo.

Después del desacuerdo, Alexis forzó un cambio de sentido en la política de Syriza y aceptó aquellos préstamos tipo “prolonguemos y disimulemos” (aceptándolos por primera vez en la historia de Syriza como males necesarios) y, como resultado, una gran parte de los miembros del partido decidieron que podían acompañarlo en ese camino. 

Y no era sólo el sector de la Unidad Popular el que se fue. Era gente como Tasos Koronakis, secretario del partido, yo y muchos, muchos otros, que nunca compartieron la agenda de la Unidad Popular. No éramos apóstatas - sólo camaradas que estaban en desacuerdo en que Syriza se convirtiera en el nuevo PASOK, que se negó a unirse a las filas de los partidos disidentes, como Unidad Popular, que eligieron ser prescindentes en esta triste elección parlamentaria - que no podía y no pudo producir un Parlamento capaz de implementar un programa de reformas viables para Grecia.

Volvamos al Sr. Renzi ahora.


Sr. Renzi, le tengo un mensaje: usted puede regocijarse todo lo que quiera sobre el hecho de que yo ya no sea ministro de Finanzas, ni siquiera Parlamentario. Pero usted no se deshizo de mí. Estoy vivo y coleando políticamente, ya que la gente de Italia me recnoce cuando camino por las calles de su hermoso país. 

No, de lo que se deshizo, al participar en ese golpe cobarde contra Alexis Tsipras y la democracia griega en julio pasado, fue de su propia integridad como demócrata europeo. Posiblemente también de su alma. Afortunadamente esto no es irreversible. Pero hay que hacer serias reparaciones. No puedo esperar a verlo regresar a las filas de los demócratas de Europa.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Guerra Fría


Si los escenarios más previsibles de cara a 2016, asunción a la presidencia de Daniel Scioli, programa económico con foco en el apalancamiento de pymes industriales, baja en los niveles de virulencia en el comienzo del mandato Scioli para lograr los favores hijos del buen trato, entonces podemos decir que nos estaremos encaminando hacia una suerte de proceso de sintonía fina macroeconómica.

La sintonía fina es, fundamentalmente, aburrida, tediosa, demasiado bajo perfil. No por eso es menos confrontativa. Bien entendida, la sintonía fina a la que nos referimos creará nuevos adversarios.

Grupos económicos concentrados que durante los últimos 12 años no encontraron dificultades en mantener los ejes centrales de su rentabilidad y matriz de negocios inmaculada.

El kirchnerismo abrió varios frentes, pero no abrió todos. Y los que potencialmente van a abrirse van a ser silenciosos, camuflados.

Pasaremos, sirva la metáfora, de la guerra mundial, abierta y a bombazo limpio, a una suerte de guerra fría en la que el protagonista no será el Noveno Batallón de Infantería Aerotransportada sino algo así como los Agentes de Cipol: unos tipos con mucha información sobre el armamento enemigo, sus planes, sus tácticas y sus objetivos.

Una suerte de diálogo y consenso en el frente, mientras enterramos en bolsas a muertos por envenenamiento y piola rusa en los fondos.

Entenderán los sectores más combativos del enfrentamiento, los que tienen sus niveles de adrenalina discursiva altísimo, los chicos que llenan el Patio de Palmeras, los que tuitean “Randazzo sí pero Scioli no”, esa minoría intensa, que lo que viene es morder el tiento para ocuparse de un enfrentamiento que el kirchnerismo esquivó durante años?

 Es un enfrentamiento que no llena plazas, que no infla los pechos ni hace bullir la sangre. Pero a esta altura es crucial e insoslayable.

Ojalá las mayorías puedan entender esta nueva lógica, que necesita menos de soldados pertrechados, valerosos y dispuestos a dar la vida por la jefa que de agentes inteligentes, bien informados, técnicamente idóneos, éticamente íntegros, flexibles en los medios pero insobornables en los fines.

Podremos mandar a los Tenientes Larroques a cuidar los nietos (chitos la boca si es posible) mientras le asignamos misiones casi imposibles a los Coroneles Kicillof?

Parece una pregunta ociosa. Pero es políticamente medular.