miércoles, 23 de septiembre de 2009

El derecho al voto de las mujeres

Hace 62 años se hizo realidad en la Argentina el voto para las mujeres. El 23 de setiembre de 1947, la CGT realizó una concentración en Plaza de Mayo, frente a la cual el presidente Juan Perón entregó a Evita el decreto de promulgación de la ley 13.010, que puso fin a la marginación de las argentinas como ciudadanas.

El voto para las mujeres había sido una aspiración por más de cincuenta años y bandera de lucha para muchas militantes radicales y socialistas. Los proyectos en ese sentido, repetidos muchas veces, desde 1922 siempre terminaron muriendo en las cámaras legislativas controladas por los sectores más reaccionarios y opuestos a la emancipación femenina de conservadores y radicales. Sólo algunas provincias reconocieron este derecho en las elecciones locales.

Todavía en 1947 los prejuicios machistas tuvieron su espacio en el debate que los diputados realizaron el 9 de setiembre, cuando trataron el proyecto presentado por el senador peronista Soler y que ya tenía media sanción del Senado.

Los discursos de peronistas y radicales fueron en general favorables a la aprobación del proyecto. A los argumentos de fondo, el ministro Borlenghi, invitado a la sesión, agregó otro de derecho internacional. Sostuvo que la reciente firma del Acta de Chapultepec requería la extensión del voto a las mujeres.

La unanimidad no fue completa, porque hubo dos diputados que presentaron objeciones. Uno fue el radical Salvador Sanmartino, que afirmó que el país era “un volcán de pasiones, rencillas y odios”, por lo que no era el momento oportuno para introducir el sufragio de las mujeres (nunca es el momento cuando no se quieren hacer las cosas). El otro, el conservador Reynaldo Pastor, recurrió a lo peor del arsenal argumental del machismo: sostuvo que la generalización del voto femenino perturbaría la paz de las familias y que “los fenómenos fisiológicos a que están sometidas las mujeres” podrían impedirles el ejercicio del voto. Su propuesta fue la creación de un registro donde las mujeres podrían inscribirse voluntariamente. Sólo las que se inscribieran tendrían el derecho y la obligación de votar.

Así y todo, no hubo votos en contra y la ley fue aprobada.

Al recibir el decreto de manos de Perón, Evita pronunció su primer discurso público. Estos son algunos párrafos de ese discurso:

“Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo entre vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso hay en ella crispación de indignación, sombra de ataques amenazadores pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y eso último se traduce en la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional”.

"La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. Aquella que se volcó en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre; aquella que hizo oír su voz en la fábrica, en la oficina y en la escuela; aquella que, día a día, trabaja junto al hombre en toda gama de actividades de una comunidad dinámica, no puede ser solamente la espectadora de los movimientos políticos. La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de un hogar, debe ocupar su sitio en el complejo engranaje social de un pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de la mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo de sus derechos. El voto femenino será el arma que hará de nuestros hogares el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección”.

La complejidad de la incorporación de cuatro millones de mujeres a los padrones impidió que el voto femenino se pudiera ejercer en la siguiente elección, en 1948. Por eso, la primera oportunidad en que las mujeres votaron en la Argentina fue en noviembre de 1951. Evita ya estaba gravemente enferma y debieron llevarle la urna hasta su cama.

8 comentarios:

Quilmeño dijo...

Eso de fenomenos fisiologicos es casi comico,parece que los argumentos conservas siempre fueron medio en joda,sino fuera que los decian en serio.
Me acuerdo en la epoca de la ley de divorcio,los argumentos de Tradicion,Familia y Propiedad eran tambien bastante pueriles.Una pregunta que se hizo de TFP?
Saludos

Colo dijo...

El dolor de bolas no entra en fenómenos fisiológicos? perdón el exabrupto, but hormonas tenemos todos tal vez en esa época los conservadores no lo sabían!
Buenísima la imagen del encabezado :)!
Un abrazo

Fernando Bonatto dijo...

Terrible el ¿razonamiento? de Reynaldo Pastor ,procer de la Argentina pintada como el mejor de los mundos por los agrogarcas

sin dioses dijo...

Para entender a la Argentina de hoy, lo mejor es repasar la historia, los radicales se opusieron a una ley en los 50, a la ley 23.041 que sancionaba el aguinaldo. Buena gente!!

musidora dijo...

gracias por la efemérides, no lo recordaba

Luciano dijo...

Muy bueno, Andrés.

Laura dijo...

Es bueno tener siempre presentes los argumentos en contra de la expansión de los derechos y la inclusión, porque siempre son los mismos....
Incluso el de los Fenómenos fisiológicos (nuestra presidenta, es mujer, no?)

Andrés el Viejo dijo...

Es asunto de la antropología estudiar la aterrorizada fascinación masculina ante el misterio de la menstruación.
Pero, además de estar fuertemente influido por esa cuestión atávica, la postura ante ese fenómeno ha sido la de considerarlo como una justificación de cualquier tipo de limitaciones impuestas a las mujeres. Pastor no hacía más que poner en palabras lo que muchos pensaban con más discreción.
Quilmeño:
La última vez que me encontré con los de TFP fue en Brasil hace más de veinte años. Pretendieron convencerme de la maldad de la reforma agraria y los saqué cagando con modales de los que debería arrepentirme.
Colo:
¿Cómo va a comparar algo tan noble como el dolor de bolas con una vulgar hemorragia? Muy feo lo suyo; casi feminista.
Fernando:
La diferencia entre Pastor y Sanmartino es que el conservador seguramente creía lo que decía y el radical ejercía un oportunismo ramplón.
Sindioses:
Debe haber una confusión. La ley 23.041 (SAC) fue aprobada en enero de 1984 y los radicales la votaron. Usted debe querer referirse al establecimiento original del SAC em diciembre de 1945.
Musidora:
De nada. Si quiere dejar algo para la birra, no se prive.
Luciano:
Gracias.
Laura:
Alguna vez, habría que detenerse a recopilar los argumentos supuestamente asentados en la biología y la psicología contra el reconocimiento de los derechos de las mujeres.
Gracias a todas y todos por sus comentarios.