sábado, 16 de mayo de 2009

Pulqui






Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.


Eduardo Galeano

Los cartoneros sólo perciben la presencia de los aviones cuando escuchan el sordo murmullo que baja desde el cielo. A veces logran ver uno que cruza el corto horizonte que propone una calle, que se escapa y se esconde entre los edificios del barrio. Son artefactos lejanos que sólo aparecen en las charlas cuando los chicos curiosos preguntan.

El ex presidente habló de una industria aeronáutica argentina que fabrique aviones argentinos con manos y materiales argentinos. Los cartoneros saben que difícilmente vean ese sueño realizarse. Tienen, sí, la secreta esperanza de que sus hijos puedan ser alguna vez empleados de una empresa aeronáutica argentina que use esos aviones. Les gusta el poeta. Y saben a qué le canta: a la utopía. La utopía es soñar y caminar. No dejar de soñar. Pero no dejar de caminar.







2 comentarios:

Colo dijo...

El 28 votamos para cumplir esos sueños! Muy bueno Contradicto! Un abrazo

Cosas dichas dijo...

De las tantas cosas que pensamos todos los días. Admito que siempre tuve cierta resistencia a ese trozo de Galeano, me parece que caminar es poco, es sólo seguir el camino, por inercia, por no parar. Hay algo que me gusta más y es la metáfora de "poner el cuerpo", salir a buscarla, defenderla.

Saludos